Percepciones de bienestar de inmigrantes iberoamericanos en la región de Teruel

Predicción efectos marginales para calidad de vida
Predicción efectos marginales para calidad de vida

DescargarPilar Martín Hernández
Universidad de Zaragoza, Zaragoza, España.
pimartin@unizar.es

Víctor Bazán Monasterio
Universidad de Zaragoza, Zaragoza, España.
543154@unizar.es

Ana Isabel Gil-Lacruz
Universidad de Zaragoza, Zaragoza, España.
anagil@unizar.es

Marta Gil-Lacruz
Universidad de Zaragoza, Zaragoza, España.
mglacruz@unizar.es

Recibido: 03/10/2019 – Aceptado: 09/12/2019

 

Resumen: Esta investigación evalúa el bienestar percibido de los inmigrantes de América del Sur y Central que viven en Teruel. Teruel es un municipio rural de Aragón, España, donde el descenso de la tasa de fertilidad y el envejecimiento está aumentando notablemente durante las últimas décadas. Para llevar a cabo este estudio utilizamos una base de datos de elaboración propia mediante la técnica de encuesta. La muestra final la comprenden 295 inmigrantes latinoamericanos de 18 a 60 años residentes de la provincia de Teruel. A pesar de los desafíos socioeconómicos que afrontan las áreas rurales, los inmigrantes encuestados valoran su bienestar en estos entornos de un modo positivo, independientemente de su género o nivel educativo. Además, los inmigrantes piensan que su futuro será mejor. Esta conclusión tiene implicaciones para los gobiernos locales, pues la inmigración puede representar una solución viable a los problemas de despoblación.

Palabras clave: bienestar, educación, inmigrantes, Teruel.

 

Abstract:This paper assesses the well-being perceived of immigrants from South and Central America living in Teruel. Teruel is a rural municipality of Aragon, Spain, where the decline in fertility rate and aging has been remarkably during the last decades. To carry out this research we have drawn data from a self-elaborated survey. The final sample is comprised of 295 Latin American immigrants aged 18 to 60 years living in the province of Teruel. Despite the circumstances of rural areas, immigrants have a good self-perception of their well-being, regardless of their gender or educational level. In addition, immigrants think that their future will be better. This conclusion has important implications for local governments, since immigration can represent a viable solution to depopulation problems.

Keywords: well-being, education, immigrants, Teruel.

 

 

Introducción

A pesar de su antigüedad y de la diversidad de motivos y factores que intervienen (desde huir de problemáticas socioambientales y/o situaciones de vulnerabilidad socioeconómica hasta promover el enriquecimiento personal), “la inmigración constituye un fenómeno innato a los procesos de globalización “(Del Rio, 2001; Ridao, 2000; Romay, 2002). Cada vez es más evidente que hay un creciente grupo de trabajadores forzados al desplazamiento geográfico en búsqueda de unas mejores condiciones de vida. Los refugiados, los inmigrantes, las mujeres y otros colectivos desfavorecidos pueden llegar a ser considerados, ya no como ““víctimas”, sino que se perciben socialmente como los verdaderos “agentes causales de los problemas sociales”” (Castles, 2003). Esta tendencia no es nueva, ya que cada sociedad desarrolla un conjunto de mitos o ideas que legitiman las elaciones desiguales y arbitrarias entre los grupos dominantes y los colectivos desfavorecidos (De Oliveira y Dambrum, 2007).

Una de las principales contribuciones de este trabajo radica en haber preguntado al propio inmigrante sobre su decisión migratoria. De manera específica nos interesa conocer si el inmigrante considera que ha mejorado su calidad de vida tras su instalación en Teruel, y si espera que mejore en el futuro.

El concepto calidad de vida fue desarrollado tras la Segunda Guerra Mundial (Meeberg, 1993) y presenta un carácter multidisciplinar, desarrollado por sociólogos, políticos y economistas (Somarriba y Pena, 2009). En el análisis de la calidad de vida se tienen en cuenta factores objetivos y subjetivos que se pueden agrupar en cuatros dominios (Felce y Perry, 1995; Fassio, Rollero y De Picolli, 2013): bienestar individual físico y psicológico, bienestar material, bienestar contextual (el ambiente que rodea a la persona) y bienestar interpersonal (relaciones sociales). De esta forma, la calidad de vida se puede definir “como la percepción individual de la posición del individuo en su vida, en el contexto de la cultura y los sistemas de valores en los que vive y en relación con sus objetivos, expectativas, estándares y preocupaciones” (Whoqol, 1998, Botero de Mejía y Pico Mechán, 2007). Esta definición reivindica la importancia del contexto de referencia en el bienestar del individuo.

El contexto de artículo es la provincia de Teruel. Constituye la segunda provincia con menos población en España y la que menor tasa de crecimiento demográfico presenta de las tres provincias aragonesas (Del Romero y Lozano, 2015). Ni las comunicaciones físicas ni las digitales están desarrolladas (Alcalá, 2018). La economía de Teruel se concentra en cuatro áreas principales de actividad: servicios-que representan más del 50% del empleo provincial, industria, actividad de construcción y actividad agroalimentaria – (Alcalá, 2018). Los servicios sociales de la provincia se articulan en torno a diez Comarcas y la Ciudad de Teruel (Scarpellini et al, 2019). Los servicios de salud se concentran en dónde hay más densidad de población (Orcao y Cornago, 2007).

Entre estos y otros factores, las dificultades que condicionan el futuro de la provincia se resumen en dos (Monterde, 2006): por un lado, la deficiente dotación de infraestructuras viarias y de comunicaciones; y, por otra, la despoblación. Este último reto puede afrontarse en parte, gracias a la inmigración, alternativa que, aunque es perentoria debido al estancamiento del último ciclo económico, parece estar concentrándose en las poblaciones de mayor tamaño (Terrado, 2011).

“Los inmigrantes en Teruel pueden cubrir la necesidad de vertebrar un territorio envejecido, desprotegido y con unas elevadas tasas de despoblación” (Hernández, Ochoa, Gómez y Lacruz, 2007). La despoblación rural resulta especialmente preocupante para el grupo de hombres y mujeres que nacieron entre 1958 y 1977. Un colectivo muy numeroso, frente a las cohortes anteriores protagonistas del éxodo rural, y las posteriores, que se desarrollan a partir de la caída de la fecundidad y el envejecimiento poblacional. A esta última cohorte se le ha denominado incluso generación soporte. Bourdiu (2004) se refiere a ellos como los tristes guardianes del patrimonio familiar, incapaces de encontrar una pareja que les apoyen. La necesidad de aumentar la población resulta urgente en estas situaciones de carencia y de futuro incierto. En este contexto, la inmigración puede resultar positiva para frenar, o al menos suavizar, la despoblación en Teruel, y especialmente en su entorno rural. “En los entornos rurales preocupa la sucesión agrícola y la sostenibilidad de sus comunidades” (Cavicchioli, Bertoni, y Pretolani, 2018).

Para llevar a cabo este estudio utilizamos una base de datos de elaboración propia mediante la técnica de encuesta. La muestra final la comprenden 295 inmigrantes latinoamericanos de 18 a 60 años residentes de la provincia de Teruel. Después de los migrantes que vienen de Rumania (39.1%) y Marruecos (26.3%), los migrantes latinoamericanos, que vienen de América Central y del Sur (Argentina, Colombia, Ecuador y Republica Dominicana, fundamentalmente), representan el porcentaje más alto en la provincia (14.4% del total de la población migrante en 2013) (INE, 2017). Los resultados de este trabajo pueden ser de interés para los agentes sociales y políticos interesados en revitalizar entornos rurales de escasa población (Morén-Alegren, et al., 2018), “como se ha podido constatar en el ejemplo de Portugal, que han obtenido resultados positivos gracias a la inmigración a zonas rurales” (Fonseca, 2008).

Revisión de la literatura

“El bienestar subjetivo de las personas lo componen elementos afectivos y cognitivos” (Andrews y Withey, 1976). “La satisfacción con la vida representa el componente cognitivo al igual que la calidad de vida representa el componente afectivo” (Amit y Litwin, 2010). “Se podría definir la satisfacción con la vida como el análisis global de la calidad de vida de una persona según los criterios elegidos” (Shin y Johnson, 1978).

El bienestar subjetivo incluye otras dimensiones como la salud relacionada con la calidad de vida y el apoyo percibido. La salud relacionada con la vida es peor para inmigrantes que para nativos, atribuyendo estas a trastornos psicológicos, discriminación percibida, escaso apoyo social e institucional (Brzozowski, 2012; Pantzer, et al 2006).

La calidad de vida está asociada con factores socio-económicos (Helliwell, 2003; Massey y Akresh, 2006; Wiggins et al., 2004; Shin y Johnson, 1978), aunque su repercusión puede tener distinta intensidad según grupos poblaciones. El movimiento migratorio es percibido como una inversión al estar asociada a mayores estándares de vida (Brzozowski, 2012). En el momento que los estándares de vida están equilibrados, los incentivos económicos de emigrar desaparecen (Massey, 1988). Así, la influencia del ingreso en la calidad de vida es superior para los inmigrantes que para los nativos, aunque la satisfacción con la vida acabe siendo superior para el nativo frente al inmigrante (Bartram, 2011). Estas afirmaciones hay que matizarlas ya que dependen de diversos factores tales como el país de destino, o el tiempo de residencia (Olgiati, Calvo, y Berkman, 2013).

Enfocando este marco teórico a nuestra muestra objetiva –latinoamericanos/as en Teruel-, González et al. (2012), realizaron un estudio cualitativo sobre las aspiraciones de futuro de 171 latinoamericanos/as adolescentes. La edad media fue de 14 años, siendo 52,9% chicas y 47,1% chicas. Los adolescentes encuestados aspiran a casarse y tener hijos, así como acceder a trabajos cualificados, o adquirir una casa agradable. Por ello, la planificación profesional y educativa se revela como una herramienta de progreso para una comunidad sin poder. Las estrategias posteriores a la migración implican una constante renegociación del equilibrio trabajo-vida (Benson y O´reilly, 2009).

El objetivo general de este artículo es analizar si las personas de origen latinoamericano que viven en Teruel se sienten satisfechas con su nuevo lugar de residencia. Recordemos que Teruel presenta la particularidad de ser un entorno rural. Al comparar lo rural con lo urbano, es importante atender a los diferentes significados de lo «rural» (Collantes, Pinilla, Sáez, y Silvestre, 2014). En el contexto de la demografía, se refiere a pueblos pequeños, y a áreas con baja densidad de población. En términos ocupacionales, generalmente denota la especialización en la agricultura, y culturalmente significa homogeneidad y apego a los valores tradicionales. En definitiva, el término es una construcción social representada por los propios habitantes rurales o por otros grupos sociales.

Así en Teruel se dan dos tipos de migraciones. Inmigraciones de un mundo urbano a uno rural y la inmigración internacional. El movimiento urbano-rural, por lo general, suele estar asociado a una mayor satisfacción con la nueva localización rural, aunque varíe en función de la edad y otras características sociodemográficas (Barcus, 2004; Berry y Okulicz-Kozarynb, 2009).

En la actualidad, el tamaño de la población extranjera en España, apenas ha sufrido variaciones con respecto a la década anterior ej. en 2006 constituía un 9,27% de la población total y en 2019, un 9,8% (INE, 2019). Cifras similares se encuentran en la evolución de Aragón. En 2008 residían 8.917 extranjeros en la Comunidad Autonoma; en 2018 la cifra era de 8.856 (INE, 2019). A la provincia de Teruel llegan personas de Sudamérica y Centroamérica, pero también trabajadores procedentes de Europa del Este, Norte de África y algunos países asiáticos (Peiró, 1990). En el 2003, la tasa de actividad de los extranjeros en nuestro país (76%) superaba a la de los españoles (55%) en más de 20 puntos (Observatorio Permanente de la Inmigración, 2003). Los datos disponibles señalan que la inserción laboral de los trabajadores inmigrantes refleja, además de esta diversidad, las nuevas brechas de desigualdad en la incorporación laboral (Pérez, Miranda y Enríquez, 2001; Porthe, Amable y Benach, 2007).

La actividad económica en los pueblos se ve particularmente afectada por las crisis económicas, sobre todo del sector agrario (Rubio, 1997), que presenta cambios tales como creciente pérdida de la población activa dedicada a la agricultura, caída progresiva de la rentabilidad de la agricultura, transformación de una agricultura de subsistencia a una agricultura de mercado y desmantelamiento del artesanado y de los oficios tradicionales (García, 1999, Fløysand y Jakobsen, 2007).

Resulta por ello necesario tratar el mundo rural en estrecha interdependencia con el resto de la economía, y más concretamente con el medio urbano. Por ejemplo, la inmigración puede aumentar las ganancias en productividad asociadas con una fuerza laboral más cualificada y una mayor capacidad de innovación (Fonseca, 2008).

La relación entre población y desarrollo es determinante para el crecimiento de un territorio. Por ejemplo, el aumento de la población tiene un efecto en el aumento de la producción y el bienestar, sobre todo si se trata de población activa. Por esta razón, diversas políticas de desarrollo local tienen por objeto el aumento de la población. Un plan de desarrollo local que pretenda maximizar sus fortalezas intentará alcanzar una población activa similar a la de las zonas a cuyo nivel de bienestar y desarrollo espere equipararse (Kilkenny, 2010). Y si el objetivo de las políticas estructurales en los países desarrollados es el de aumentar la población activa, el objetivo en el entorno rural incluirá también el elevar la tasa de actividad de los grupos poblacionales desfavorecidos: la población femenina, los jóvenes, los minusválidos e inmigrantes (Martín, 2002; Maya, 2008). Sin embargo, el aumento de la población activa no es el único medio por el que el factor trabajo puede incidir en el crecimiento. Desafíos globales como el calentamiento del planeta, el abuso tecnológico o las propias fallas del capitalismo, requieren una revisión profunda de nuestra manera de entender el desarrollo. Revisión que implica tener en cuenta la diversidad y la naturaleza, y que diversos autores dimensionalizan desde temas tan cercanos al entorno rural como: la ecoaldea, la soberanía alimentaria, la reconstrucción de lo rural, lo agroecológico, etc. (Kothari et al., 2018).

La formación de las personas seguirá siendo una variable necesaria a contemplar (Pennix y Martiniello, 2006). En este sentido, cualquier política que aspire a un crecimiento ecosostenible requiere de una inversión en educación y formación laboral superior (Hierro, 2000) que además cuestione sus contenidos, fines y agentes. Cada vez son más frecuente los cambios en el panorama laboral (Uribe Toril, De Pablo Valenciano y Bonilla Martínez, 2013). Podría parecer que hemos entrado en «una vorágine de relaciones entre las variables crisis-cambio-adaptación» (Pérez y Carrillo, 2000). Las repercusiones de estos cambios se maximizan en las zonas rurales, al ser áreas carentes de infraestructuras, con bajos niveles de enseñanza y cualificación profesional (Campos et al., 2002). Por ello, y dado que la formación es la única forma de prever los desajustes entorno-empresa-trabajador (García, 2000), se hace imprescindible insertar la educación dentro de las estrategias de desarrollo local.

En la perspectiva de cálculo de beneficios y costes se considera sólo los obtenidos o soportados por cada individuo. Sin embargo, tal y como refleja el trabajo de Gil-Lacruz y Gil-Lacruz (2006), la educación proporciona también beneficios sociales debido a las externalidades asociadas a la misma. Por este motivo es igualmente relevante preguntarse sobre su rentabilidad social, concepto fundamental para el desarrollo rural. El inmigrante constituye tanto una parte importante para nuestro capital humano como un elemento esencial de nuestro capital social (Hernández et al., 2006). Así, desde hace tiempo se viene prestando una mayor atención al capital social por su relevancia de la comunidad (Campbell, Wood y Kelly, 1999; Kawachi et al., 1997; Lomas, 1998). Putnam (1993) define el capital social como la cohesión comunitaria resultante de cuatro rasgos (Gil-Lacruz, Izquierdo, Hernández y Ochoa, 2008): 1) la presencia de una red de organizaciones locales comunitarias y asociativas, 2) altos niveles de compromiso y participación en estas comunidades, 3) una identidad local positiva que opere bajo los valores de solidaridad y equidad entre sus miembros, y 4) normas que fomenten la confianza y el apoyo social entre sus miembros.

Hay que destacar que en localidades pequeñas, donde el mantenimiento de un número significativo de poblaciones activas es crucial para la sostenibilidad social, económica y ambiental, la inmigración puede ser de vital importancia para la formulación de políticas locales y regionales (Aure, Førde, y Magnussen, 2018). En España, la falta de mano de obra, especialmente para el trabajo ocasional, se ha resuelto desde mediados de la década de 1990 mediante el empleo de trabajadores extranjeros. Esta tendencia es susceptible de una mirada crítica porque el valor de cambio de dicho colectivo, puede invisibilizar condiciones de explotación (Gartor, 2015).

Easterlin, Angelescu, y Zweig, (2011) señalan una interesante diferencia entre países desarrollados económicamente y en vía de desarrollo en cuanto a la satisfacción con la vida de la zona rural versus urbana. En niveles de desarrollo avanzados, las áreas rurales se acercan o superan la satisfacción urbana en la vida porque las diferencias de los ingresos, la educación y la estructura ocupacional de las áreas urbanas y rurales tienden a desaparecer. Aunque algunos servicios como el de salud son más limitados en las áreas rurales (Sano y Richards, 2011), no hay que confundir áreas rurales con escaso desarrollo económico (Ward y Brown, 2009).

La provincia de Teruel situada en el extremo sur de la Comunidad de Aragón, presenta dos zonas geográficas netamente definidas: el bajo Aragón y las tierras Altas. Su medio rural ha sido afectado por la emigración masiva de las décadas de los 50 y 60 (el 49% del total de su población en el siglo veinte). Los movimientos migratorios de los años 60 y 70 y la industrialización de los mayores núcleos urbanos, produjeron un cambio en la composición demográfica. En dicho período, el sector primario aragonés pasó de aglutinar al 46% de su población activa a tan solo un 24%, el sector secundario aumentó desde el 23% al 38% y los servicios del 40% al 38%. La provincia de Teruel cuenta con aproximadamente 145.000 habitantes, lo cual la sitúa como la provincia de menor población (11%) y desarrollo económico más limitado dentro de la Comunidad Aragonesa (INE, 2010). El colectivo de inmigrantes que ha contribuido a paliar los desequilibrios demográficos de Aragón, son una mano de obra cada vez más demandada. Del estudio de Pinos (2003) se desprende que en Aragón los trabajadores inmigrantes han sido contratados fundamentalmente en cuatro ámbitos: agricultura (24%), industria de manufactura (22%), construcción (17%) y hostelería (9%). Otras actividades con menor presencia son el comercio, la alimentación o el transporte. Inmigrantes que generalmente son empleados en puestos por debajo de su cualificación profesional, ya que casi un 14% de los inmigrantes tienen estudios universitarios (Pinos, 2003).

Metodología

Para este estudio utilizamos una base de datos de elaboración propia mediante la técnica de encuesta (preguntas de respuesta abierta y cerrada) durante el 2006. La encuesta se realizó un año antes de la crisis económica de 2007 y como se ha reflejado anteriormente, los datos en cuanto al tamaño de la población extranjera y a pesar de las oscilaciones de este periodo, se mantiene relativamente constante en la actualidad (INE, 2019). La muestra final la comprenden 295 inmigrantes latinoamericanos de 18 a 60 años residentes de la provincia de Teruel, de los cuales 181 fueron mujeres y 114 hombres (Ver Tabla 1).

Tabla 1.Estadísticos descriptivos: Media y desviación típica entre paréntesis.

VariableDescripciónTotal

N.=295

Mujeres

N.=181

Hombres

N.=114

CalidadVida1 si el inmigrante disfruta de buena calidad de vida; 0 en caso contrario.0.68470.69060.6754
(0.4654)(0.4635)(0.4703)
FuturoMejor1 si el inmigrante piensa que su futuro será mejor; 0 en caso contrario.0.81690.80110.8421
(0.3874)(0.4003)(0.3663)
Sexo1 si el inmigrante es mujer; 0 si es hombre.0.61361.00000.0000
(0.4878)(0.0000)(0.0000)
Estudios_Primaria1 si el inmigrante tiene estudios de primaria; 0 en caso contrario.0.30170.29830.3070
(0.4598)(0.4588)(0.4633)
Estudios_Secundaria1 si el inmigrante tiene estudios de secundaria; 0 en caso contrario.0.46100.46960.4474
(0.4993)(0.5005)(0.4994)
Estudios_Terciaria1 si el inmigrante tiene estudios universitarios; 0 en caso contrario.0.23730.23200.2456
(0.4261)(0.4233)(0.4324)
Teruel1 si el inmigrante vive en Teruel Capital; 0 si vive en una zona rural.0.53900.52490.5614
(0.4993)(0.5008)(0.4984)
Casado1 si el inmigrante está casado; 0 en caso contrario.0.56610.51930.6404
(0.4965)(0.5010)(0.4820)
AñosResidenciaNúmero de años residiendo en la Teruel.3.40783.42333.3804
(3.8880)(3.1248)(4.9809)
TransferenciaDinero1 si el inmigrante transfiere dinero a su país de origen; 0 en caso contrario.0.55930.56910.5439
(0.4973)(0.4966)(0.5003)

Fuente: Elaboración propia.

En la tabla 1 mostramos el nombre de la variable, su descripción, la media y, entre paréntesis, la desviación típica. Las variables se pueden dividir entre: las variables dependientes o variables objetivo (calidad de vida y expectativas de un futuro mejor), las explicativas que interaccionan entre sí (género, nivel de estudios y lugar de residencia) y variables de factores unitarios (condición civil, años de residencia y transferencia o no de dinero a sus países de origen). Según los datos observados, el 68% valoró que su decisión de inmigrar a Teruel había mejorado su calidad de vida y el 82% creía que el futuro sería incluso mejor. El 30% tenía estudios primarios o no tenían estudios. El 46% tenían estudios secundarios y el 24% tenían estudios terciarios. El 54% vivían en Teruel capital, frente al 46% que residían en un entorno rural. El 57% estaban casados, la media de años de residencia de los inmigrantes era de 3 años y el 56% enviaban dinero a sus países de origen.

Las variables dependientes son de naturaleza dicotómica, tal que toman el valor 1 si el individuo mejoró su calidad de vida inmigrando a Teruel (CalidadVida) y si piensa que su futuro va a ser mejor (FuturoMejor), 0 en caso contrario. Para conseguir nuestros objetivos se ha utilizado el paquete estadístico STATA-14. El comando <<margins>> nos ha permitido estimar la probabilidad de que la variable dependiente sea igual a 1 en función de los valores de una o de varias variables independientes. STATA-14 tiene operadores que funcionan en variables de factores (operador unitario) e interacciones de las variables. Las interacciones de variables nos permiten analizar, por ejemplo, el efecto adicional de la educación según el inmigrante sea hombre o mujer (Williams, 2012).

Resultados

Los resultados muestran cómo el nivel de formación, el género y residir en la capital del municipio afecta a CalidadVida y FuturoMejor. Los coeficientes estimados son robustos al tener valores-p inferiores al 0.01 (Ver tabla 2).

Tabla 2.Estimación de efectos marginales (RegressionLogit).

CalidadVidaFuturoMejor
MarginP>z[95% Conf.Interval]MarginP>z[95% Conf.Interval]
Estudios
Primaria0.66960.000.56610.77310.80140.000.71530.8875
Secundaria0.71220.000.63090.79350.78710.000.71260.8615
Terciaria0.65880.000.53510.78250.88080.000.79050.9711
Sexo
Hombre0.68900.000.59420.78370.83480.000.75750.9120
Mujer0.69180.000.62200.76160.80180.000.74110.8626
Teruel
Rural0.69910.000.61660.78150.81590.000.74550.8863
Capital0.68010.000.60210.75810.80800.000.74130.8746
Estudios#Sexo
Primaria#Hombre0.66530.000.49740.83320.83800.000.70900.9670
Primaria#Mujer0.67140.000.53980.80310.78010.000.66640.8938
Secundaria#Hombre0.64550.000.49340.79760.79830.000.66790.9287
Secundaria#Mujer0.75060.000.65590.84520.77930.000.68780.8709
Terciaria#Hombre0.81390.000.62571.00220.89210.000.74131.0430
Terciaria#Mujer0.57300.000.41170.73420.87370.000.76110.9862
Estudios#Teruel
Primaria#Rural0.62550.000.47440.77660.75870.000.62290.8945
Primaria#Capital0.70880.000.56480.85280.83940.000.72940.9494
Secundaria#Rural0.71660.000.58830.84500.79570.000.68010.9113
Secundaria#Capital0.70980.000.60560.81410.77790.000.67930.8765
Terciaria#Rural0.76200.000.61480.90920.93930.000.85631.0224
Terciaria#Capital0.56580.000.37360.75790.82800.000.67460.9815
Sexo#Teruel
Hombre#Rural0.71570.000.57040.86100.81270.000.68360.9417
Hombre#Capital0.66400.000.53120.79680.84780.000.74760.9481
Mujer#Rural0.68930.000.58770.79080.81690.000.73250.9012
Mujer#Capital0.68540.000.58870.78220.78520.000.69800.8724
Estudios#Sexo#Teruel
Primaria#Hombre#Rural0.60210.000.35420.85000.79550.000.58991.0011
Primaria#Hombre#Capital0.72250.000.49350.95150.87580.000.71441.0373
Primaria#Mujer#Rural0.63850.000.44650.83060.73740.000.55770.9170
Primaria#Mujer#Capital0.70120.000.51770.88480.81820.000.67270.9637
Secundaria#Hombre#Rural0.69320.000.44280.94360.76740.000.53750.9972
Secundaria#Hombre#Capital0.60230.000.42090.78360.82580.000.68730.9643
Secundaria#Mujer#Rural0.72960.000.58690.87240.81220.000.68730.9370
Secundaria#Mujer#Capital0.76960.000.64360.89560.75010.000.61680.8833
Terciaria#Hombre#Rural0.92270.000.77741.06800.93480.000.81071.0589
Terciaria#Hombre#Capital0.71480.000.38151.04820.85420.000.59141.1169
Terciaria#Mujer#Rural0.67340.000.45880.88810.94200.000.83211.0519
Terciaria#Mujer#Capital0.48230.000.24550.71910.81280.000.62421.0014

Nota: En las regresiones Logit también se han introducido como variables de control el estado civil, los años de residencia en Teruel y la transferencia de dinero a sus países de origen. Fuente: Elaboración propia.

Entre los principales resultados destacamos que las mujeres consideran que emigrar a Teruel ha mejorado su calidad de vida con mayor probabilidad que los hombres. Sin embargo, los hombres hacen una mejor valoración de sus expectativas de futuro. En cuanto al nivel educativo, destacamos que son los individuos con estudios de secundaria los que reportan mejores valores de CalidadVida y FuturoMejor. No encontramos diferencias significativas de valoración para ambas variables independientemente de que el inmigrante resida en Teruel capital o en un entorno rural, alcanzando valores ligeramente superiores para estos últimos.

Junto a los efectos unitarios, es objetivo principal conocer los efectos derivados de las interacciones de estas variables. Los hombres con educación terciaria son los que presentan mayor probabilidad de creer que ha mejorado la calidad de vida al emigrar a Teruel. Le siguen las mujeres de educación secundaria. Las mujeres con educación terciaria son las que, por otra parte, menos piensan que su vida haya mejorado. En relación a la percepción de un futuro mejor, tanto los hombres como las mujeres con educación terciaria son los que tienen una visión más positiva. No obstante, ningún coeficiente de la interacción sexo y nivel educativo es inferior al 75%.

En cuanto a la relación nivel educativo y residencia en Teruel capital o ámbito rural, destacamos que independientemente del nivel educativo, los inmigrantes que residen en un entorno rural han mejorado la calidad de vida al emigrar a la provincia de Teruel, con respecto a los que residen en Teruel capital. Lo mismo sucede con la creencia de que el futuro será mejor.

Respecto a la relación género y zona de residencia, las mujeres que viven en un entorno rural presentan mayores probabilidades de pensar que ha mejorado su calidad de vida, pero no de que su futuro será mejor. Tanto mujeres como hombres que residen en un entorno rural tienen una mayor tendencia a creer que han mejorado su calidad de vida.

Las últimas filas de la tabla 2 corresponden a la interacción sexo, nivel educativo y lugar de residencia. Para facilitar la interpretación de esta tabla, incorporamos un gráfico que representa la influencia de la interacción de estas variables con CalidadVida y FuturoMejor (Ver gráfico 1 y 2).

Predicción efectos marginales para calidad de vida
Gráfico 1. Predicción efectos marginales para calidad de vida. Fuente: Elaboración propia.
Predicción efectos marginales para expectativa de futuro mejor
Gráfico 2. Predicción efectos marginales para expectativa de futuro mejor. Fuente: Elaboración propia.

En primer lugar, corroboramos que los inmigrantes hombres que residen en un entorno rural con educación universitaria consideran que han mejorado su vida desde que llegaron a Teruel. Si esta estimación también se replica para los inmigrantes hombres con educación universitaria residentes en Teruel Capital, la valoración es bastante inferior. Las diferencias de oportunidades según género son evidentes, al ser las mujeres con educación terciaria residentes en la capital las que peor evalúan su calidad de vida.

En segundo lugar, los que residen en el ámbito rural y tienen educación terciaria, tanto hombres como mujeres, son los que piensan con mayor probabilidad que su futuro será mejor. También es destacable que en Teruel capital los que tienen educación primaria, sean hombres o mujeres, tienen mayores probabilidades de pensar que el futuro será mejor que los que tienen educación secundaria y terciaria.

Por último, se plantearon a los inmigrantes las preguntas abiertas sobre sus expectativas de instalación y mejora de su calidad de vida. Más del 70% manifestaron su interés en fijar su residencia en la provincia si se resolvieran sus dificultades de empleo, trámites administrativos, vivienda y reagrupación familiar.

Atribuyen al racismo, formas cotidianas de discriminación referidas en su mayoría al entorno laboral. En primera instancia, los inmigrantes encuestados atribuyen a los agentes gubernamentales la responsabilidad del cambio (Estado español, 31,6%, Ayuntamiento 13,6%, Comunidad Autónoma Aragonesa 12,5%). No obstante, llama la atención que un 5,8% de la muestra considera que los medios de comunicación deberían variar su discurso sobre el colectivo inmigrante para facilitar su integración.

Conclusiones

España es junto con Italia, el país con la tasa de fecundidad más baja del mundo. Si se mantienen las actuales tendencias, casi la cuarta parte de su población tendrá más de 65 años en el año 2040 (García y Serrano, 2004; Juárez y Renes, 1995). ¿Es la inmigración una solución para subsanar la baja tasa de fecundidad en la provincia de Teruel? Estudios realizados para Cataluña demuestran que aproximadamente la mitad de las poblaciones rurales donde la inmigración extranjera está por encima de la nacional, todavía pierde población o presenta un aumento reducido (Bayona-i-Carrasco y Gil-Alonso, 2013; Morén-Alegret, Fatorić, Wladyka, Mas-Palacios, y Fonseca, 2018).

En nuestro trabajo evidenciamos que la mitad de los inmigrantes latinoamericanos valoran que su calidad de vida ha mejorado al inmigrar a Teruel y de hecho también consideran que su futuro será mejor. La valoración de las mujeres es peor que la de los hombres. De hecho, el género tiene un mayor peso en los sentimientos de los jóvenes sobre sus comunidades rurales con implicaciones significativas para el bienestar y la emigración (Glendinning, Nuttall, Hendry, Kloep, y Wood, 2003). Estos resultados apuntan a que la perspectiva de género debe seguir siendo prioritaria a la hora de abordar agendas políticas sobre educación, ruralidad e inmigración. Las mujeres latinas llegan a Teruel con un nivel de cualificación superior al tipo de trabajo que encuentran. La reproducción femenina e inmigrante del ámbito de los cuidados, nos obliga a considerar sinergias entre la economía feminista y ecológica (Gartor, 2015), porque es en este entorno rural, envejecido y despoblado donde dichas desigualdades se acrecientan.

La educación no presenta una influencia clara. Aunque sí que mejora la valoración de un futuro mejor para los que viven en el entorno rural, no es así para los que residen en la capital. Tampoco determina de manera consistente la valoración de la calidad de vida. Sólo los hombres que viven fuera de la capital tienen mayores probabilidades de percibir que ha mejorado su calidad de vida en función de sus niveles de estudios. Una posible explicación de este resultado, podría ligarse al hecho de que los inmigrantes, por lo general, ocupan puestos para los que están sobre-cualificados (Pinos, 2003).

Además, vivir en la capital no implica tener mejor calidad de vida, ni pensar que el futuro será mejor. La probabilidad de pensar que mejora la calidad de la vida y de que el futuro es mejor es más alta en las áreas rurales que en la capital. Esto va en consonancia con las conclusiones de Easterlin et al. (2011) para quienes las áreas rurales ofrecen oportunidades de enriquecimiento personal y satisfacción con la vida que se acercan o superan a las ofrecidas por las áreas urbanas.

Las alternativas de mejora que los inmigrantes de la muestra proponen, se relacionan directamente con su motivación económica y de progreso social (desarrollo laboral y alternativas de vivienda). Consideran que son las instancias gubernamentales las responsables últimas de dichos cambios. Asimismo es importante resaltar que subrayan el importante papel de los mass media a la hora de facilitar su integración social.

Por último, queremos destacar que una de las principales contribuciones de este artículo es haber preguntado a los inmigrantes directamente sobre sus decisiones migratorias en relación al entorno rural turolense. Teruel constituye un reflejo claro y evidente del grave problema que supone la España vaciada. Soria, Avila, Palencia, Salamanca, Zamora (INE2019) y tantas otras provincias del panorama nacional, se encuentran en una situación de vulnerabilidad y riesgo de desertización poblacional.

Las características provinciales de Teruel y determinados aspectos de la inmigración (ej. ilegalidad) dificultan sobremanera la pretensión de realizar un estudio representativo del tema. La dispersión geográfica, la dificultad de comunicaciones interprovinciales, el sistema de registro demográfico de los inmigrantes, las distintas instituciones competentes en la materia, la disparidad de datos y fuentes, el temor a revelar situaciones de irregularidad, son ejemplos entre otros, de un sin número de complicaciones que influyen sobremanera a la hora de seleccionar una muestra representativa.

Limitaciones y futuras líneas de investigación

La calidad de vida de las personas viene condicionada por múltiples factores, así en la interpretación de estos resultados puede haber otras variables relevantes. Inmigrantes residentes en áreas rurales destacan como problemas a la integración: el precio de la vivienda, el acceso a la atención médica, el transporte público (Brereton, Bullock, Clinch, y Scott, 2011), los vínculos familiares y la disponibilidad de trabajo (Dalla, Ellis, y Cramer, 2005).

Otra limitación es el marco temporal. Nosotros hemos hecho un análisis en un año en concreto, pero sería interesante ver la evolución y desarrollo de estos resultados. La creación de estabilidad en las comunidades rurales al fomentar el asentamiento de migrantes requiere ir más allá de la integración económica, enfatizando los procesos más versátiles y vulnerables de relacionarse con lugares y mundos desconocidos. También requiere una comprensión de la estabilidad que abraza la incertidumbre y se abra hacia diversas formas de pertenencia (Gautam, y Andersen, 2016). Las oportunidades culturales y la capacitación para el apoyo al empleo son costosas, y la integración de la política de inmigración no siempre es capaz de crear mejores infraestructuras en las zonas rurales (Carter, Morris y Amoyaw, 2008). Estudios cualitativos en profundidad, centrados en conocer de primera mano las necesidades de los inmigrantes, contribuirían también al desarrollo de políticas más cercanas y ajustadas a este colectivo.

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