Del Terrorismo de Estado en el Siglo XX, a los Golpes de Estado en el Siglo XXI

Desde la victoria de Allende, Chile se transformó en la gran esperanza y base política para que la izquierda latinoamericana desarrollara su proyecto revolucionario. Este fue uno de los principales motivos que propiciaron que los sistemas de inteligencia de las fuerzas armadas y policiales de Brasil pusieran los ojos en Chile y continuaran vigilando y deteniendo a los brasileños que se asilaron en dicho país. Con el flujo de asilados políticos también llegaron a Chile agentes del sistema de inteligencia y seguridad brasileño. El objetivo de este artículo es analizar y exponer la actuación del sistema de inteligencia de la dictadura de Brasil en Chile desde 1970 y la posible participación brasileña en la conspiración del golpe de estado de 1973, incluyendo la estrecha relación que establecieron ambas dictaduras y sus sistemas de información y represión, que también constituyeron la Operación Cóndor. El período acotado empieza en la elección presidencial de Salvador Allende en 1970 y 1979, año cuando es aprobada la Ley de Amnistía en Brasil y se inicia el largo proceso de transición hacia la democracia. Se busca contribuir a la discusión sobre el terrorismo de Estado de las dictaduras cívico-militares del Cono Sur y su articulación transnacional.

Del Terrorismo de Estado en el Siglo XX, a los Golpes de Estado en el Siglo XXI

El “revisionismo” del Holocausto ha sido una trama perdurable de las extremas derechas argentinas: apenas finalizada la Segunda Guerra Mundial, nacionalistas y antisemitas aseveraron que las historias de campos de concentración eran “exageraciones” o directamente invenciones. El rápido éxito de este negacionismo puede explicarse por la afinidad que estos grupos sentían por el Eje, pero también por su propia búsqueda de “verdad histórica”: desde los treinta, habían intentado rehabilitar a “grandes hombres” que habrían sido silenciados por una historiografía “anti-nacional”. La desconfianza de la “historia oficial” y la nostalgia por los fascismos probaron ser un terreno fértil para estos discursos, en tanto libros de Maurice Bardèche fueron tempranamente traducidos mientras sus argumentos se volvieron corrientes en organizaciones como Tacuara. En los setenta y ochenta, esos discursos habrían influenciado las percepciones que estos grupos tenían de la represión ilegal desplegada durante la última dictadura militar (1976-83): así, los relatos de centros clandestinos de detención y torturas fueron -como la Shoá- tachados de mentiras fabricadas para desprestigiar a las Fuerzas Armadas. Este artículo pretende rastrear dichas derivas a partir de los casos de la revista nacionalista católica Cabildo y la peronista de derecha Alerta Nacional.

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Durante la última dictadura militar argentina (1976-1983), los modos en los que las mujeres detenidas fueron tratadas en los centros clandestinos de detención abarcaron formas variadas de agresión, incluyendo repertorios de violencia de género y sexual como forma de intensificación de la opresión. El presente trabajo se propone, en primer lugar, dar cuenta de las distintas formas de violencia de género a las que fueron sometidas las mujeres en los centros clandestinos de detención (CCD) durante la última dictadura en Argentina, desde una perspectiva de género. En segundo lugar, reflexionar sobre los significados de la misma. Y, por último, dar cuenta de las distintas formas de resistencia que, a pesar del contexto en el que nada parecía posible, llevaron a cabo las secuestradas. El corpus del trabajo estará compuesto por entrevistas realizadas junto con Fernando Alvarez y Lizel Tornay para el film documental “Campo de batalla. Cuerpo de mujer” (Fernando Alvarez, 2013), testimonios brindados por sobrevivientes a la asociación y testimonios judiciales.

Número de golpes de estado por país

En este artículo se presenta una revisión de las principales características de los Golpes de Estado que se presentaron durante el siglo veinte en América Latina y una comparación con las características de los llamados nuevos golpes de estado, o neogolpismo, en el siglo veintiuno. Se plantea la necesidad de una discusión acerca de la redefinición de un fenómeno como el Golpe de Estado con base en una propuesta de nueva caracterización de los fenómenos más recientes.

Gravações efetuadas pelo cinegrafista independente Pablo Salas - 3

O artigo ora apresentado se remeterá ao material audiovisual que retrata o período dos anos de 1980 e demonstra a atuação de guerra produzida pelo Estado chileno com o objetivo de manter a coerção das populações que já viviam sob o jugo da Ditadura pinochetista desde 1973. São imagens produzidas pelo cinegrafista Pablo Salas que mostram como viviam as populações chilenas em estado de guerra; vivenciando, no cotidiano, o teatro de operações desencadeadas pelo Estado, seja através dos interrogatórios, desaparecimentos forçados ou assassinatos, seja através da intimidação constante dos militares no cercamento aos bairros com revistas minuciosas e fichamento às casas e às pessoas. Longe de ser uma guerra beligerante quando se trata do enfrentamento entre estados, a guerra desenvolvida no Chile se refere à Doutrina de Guerra Contrarrevolucionária, calcada na DNS (Doutrina de Segurança Nacional), e lança mão do artifício do inimigo interno para colocar toda a população chilena, especialmente a mais empobrecida, sob a mira do Estado que desenvolve ações persecutórias constantes. Embora os preceitos doutrinários já aparecessem na DSN, a prática da atuação e o desenvolvimento do modus operandi se deveu à compilação de dados e transmissão de experiência realizada pela França a diversos países do mundo.

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Trabajar sobre los supuestos del terrorismo de Estado requiere, en el ámbito académico, de un examen previo de las líneas que guían a la intelectualidad. La intervención de Zola en el affaire Dreyfus contribuyó a modificar la concepción del mundo, es decir, a suscitar nuevos modos de pensar. Cuando publica Yo acuso (1898) está diciendo: no. Ese gesto lo asemeja a Descartes. Decide no creer en lo que se manda creer, no piensa lo que se quiere que sea pensado. En ese sentido, Zola rompe con la reproducción de la forma de vida oficial. Se distancia, de este modo, del sacerdocio secular (Berlin, 2009), ya no habla positivamente de los intereses y los objetivos del Estado. Los que sí lo hacían, y lo continuaron haciendo, descubrieron en Zola y en todos los que le acompañaban, una nueva categoría: los intelectuales. Una referencia despectiva y cargada de connotaciones negativas para con aquellos que rompían con los intereses del poder de las sociedades modernas industriales.