Canibalismo simbólico en Mar Caníbal

Iberoamerica-Social-Revista-red-de-estudios-sociales-Ano-10-Numero-XVIII
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DescargarMarisol Arrieta Mora
Universidad Nacional de Costa Rica, Heredia, Costa Rica.
asesora.de.contenidos.cr@gmail.com

Recibido: 16/11/2021 – Aceptado: 27/02/2022

 

Resumen: Se extiende la propuesta hecha por José Pablo Rojas González (2016) en su reseña de Mar Caníbal en relación con la existencia de las jerarquías vividas en los espacios caribeños, con el propósito de discutir, con mayor amplitud, cómo los cuerpos de los personajes son consumidos simbólicamente de forma económica, corporal y verbal. Para ello se utilizan los conceptos de poder de Judith Butler y colonialidad de Aníbal Quijano. Desde esa perspectiva se puede hacer una lectura concientizadora de los problemas que viven las personas que no se ajustan a la heteronorma, la colonialidad neoliberal y otros valores. Por último, esta investigación contribuye al extendido estudio del Caribe al incluir un texto centroamericano poco conocido dentro del diálogo de los estudios literarios que también podría ser uno de los primeros en presentar masculinidades diversas en el conjunto de lo escrito sobre el caribe costarricense.

Palabras clave: Literatura costarricense, Literatura caribeña, Literatura homosexual, poder, colonialidad, racismo, canibalismo

Symbolic cannibalism in Mar Caníbal

Abstract: The author develops the proposal made by José Pablo Rojas González (2016) on his review of Mar Caníbal in relation to the existence of hierarchies lived in the Caribbean spaces with the purpose of discussing how the bodies of the characters are symbolically consumed in an economical, sexual, and verbal way. For this, the author uses the concepts of power and coloniality from Judith Butler and Aníbal Quijano, respectively. From this perspective, it is possible to make a conscious reading of the problems experienced by the people who don’t conform to the heteronormative and neoliberal coloniality values. Finally, this research contributes to the extended study of the Caribbean by including an almost unknown Central American text within the dialogue of literary studies that could also be one of the firsts to present diverse masculinities in context of the Costa Rican Caribbean. 

Keywords: Costa Rican Literature, Caribbean Literature, Queer Literature, power, coloniality, racism, cannibalism

Personajes consumidos: canibalismo simbólico en Mar Caníbal de Uriel Quesada

Uriel Quesada es un autor y académico costarricense especialista en Literatura Latinoamericana y Centroamericana y Estudios Culturales. Su publicaciones suelen tocar temas de identidad de género, fronteras geopolíticas y vida urbana, por ejemplo el texto colaborativo Queer Brown Voices. Fourteen Personal Narratives of Latina/o Activism (Premio Ruth Benedict, 2016). Se puede afirmar que en la novela que se va a estudiar, Quesada es fiel a sus intereses, ya que escribe un texto cuyas temáticas giran alrededor de las diferencias económicas y racializadas entre el centro hegemónico y las zonas marginadas de la región costarricense. Asimismo, el tópico de la sexualidad está muy presente en la identidad de los personajes narrados.

Propiamente, esta novela (2016) trata sobre un adolescente de 14 años que viaja con su madre y sus tías al Caribe costarricense con el propósito de recuperar los restantes de la riqueza familiar. Alrededor de este viaje, él, Chalito, descubre la historia de su familia al mismo tiempo que explora diferentes partes de su identidad con un joven que se prostituye. Por el otro lado, el texto recuerda los eventos pasados de la vida de Gregorio Malverde, un hombre que abandonó a su primera esposa y se fue a vivir a un remoto pueblo en la costa limonense. Ahí inició una segunda relación y, dado que no pudo concebir hijos, le compró a una mujer negra y pobre su hija recién nacida.

Si bien en esta narrativa se incluyen temas como la maternidad, la homofobia, la adolescencia, el racismo y algunos vicios de la sociedad costarricense, en este artículo se busca resaltar el proceso de iniciación sexual del protagonista Gonzalo, Chalito de cariño, un adolescente perteneciente a la sociedad conservadora cartaginés. Por lo tanto, se puede afirmar que se trata de una bildungsroman, una novela de formación. Para evidenciar el proceso, de acuerdo con la lectura que se presenta en esta investigación, el texto utiliza dos elementos interrelacionados: la geografía y los personajes masculinos Natalio y Tobías.

Primeramente, la geografía presenta una yuxtaposición simbólica entre el Valle Central y Caribe. Una se presenta como foco de la razón y la moral, la otra como foco del abandono moral. Luego, en cuanto a los personajes, ambos introducen conocimiento sobre la homosexualidad. No obstante, como se verá más adelante, las relaciones homosexuales son ignoradas, o soportadas, por la comunidad, siempre y cuando la persona pueda escudarse bajo su caudal económico. En otras palabras, se evidencia la prevalencia del valor de aquél con dinero y prestigio sobre aquél sin moral.

A través de un enfoque interpretativo pragmático se busca extender la propuesta hecha por José Pablo Rojas González en el 2016 (que se discute más adelante en la Contextualización). En su reseña de Mar Caníbal, Rojas resalta la relación lúdica que existe entre el título de la novela y las experiencias llenas de jerarquías que viven los personajes en el espacio caribeño textual. Siguiendo esa línea, en este artículo se profundiza en los elementos del canibalismo simbólico que sufren los cuerpos de los protagonistas de forma económica, corporal y verbal. Asimismo, el análisis no se caracteriza por ser parte de una teoría en particular, sino que se observa y examina el texto para, luego, ponerlo en diálogo con las perspectivas teóricas de Butler y Quijano del poder y el colonialismo, respectivamente. Específicamente, no se presenta una hipótesis, solo una propuesta de diálogo interpretativo.

Contextualización

Si bien poco se ha dicho sobre esta novela, el presente análisis hace pertinente estudiar aquellas otras investigaciones que hayan llegado a conclusiones semejantes sobre diferentes textos de Quesada. Al mismo tiempo, esto permitiría entender su obra en general y permitir otras discusiones.

Primeramente, está el texto de Candide Carrasco llamado Voces gay en la narrativa costarricense. Como introducción, se afirma que, en cuanto a la literatura homosexual, se debe de tener en consideración que la visibilización de la voz gay eleva lo prohibido a lo legítimo, tanto en la teoría, como en el mundo real. Empero, aclara que «no hay una única e invariable realidad de la homosexualidad, tampoco existe un solo movimiento de literatura gay como tal en Costa Rica; es decir, que con dificultad algún autor se presenta como escritor gay.» (Carrasco, 2003, p. 81). Por lo tanto, no busca presentar una visión totalizadora. Del mismo modo, la autora testifica:

en Costa Rica estábamos hasta hace muy poco en la primera etapa del movimiento gay, es decir, el arte de la sugestión más que la afirmación. El lector gay tenía que operar un verdadero análisis para descubrir un subtexto que por fin le permitiera encontrar un eco de sí mismo (Carrasco, 2003, p. 84)

Por ejemplo, en Mar Caníbal la sugestión se convierte en elementos narrativos más literales con la primera relación sexual de Chalito. Sin hablar de que esta novela visibiliza tanto las relaciones homosexuales, como la prostitución masculina de manera directa.

En el caso de Quesada, la autora analiza el cuento Bienvenido a tu nueva vida. Para la autora, el texto tiene un mensaje que es muy claro: denunciar la hipocresía social (Carrasco, 2003), al igual que en la novela Mar Caníbal. Por otra parte, una vez que la experiencia homosexual se presenta dentro de lo cotidiano:

todo es ordinario y común, por ello mismo desestabiliza y amenaza la sociedad, porque borra los estereotipos y subraya que los actos sexuales pueden existir entré cualquier individuo sin que estos sean o parezcan «entendidos». Si cualquiera puede comportarse de manera gay sin aparentarlo, ¿cómo puede nuestra sociedad descansar en paz? (Carrasco, 2003, p. 93)

Carrasco concluye que «la literatura gay costarricense rehúsa separarse de las reivindicaciones revolucionarias propuestas no sólo para corregir las injusticias perpetradas en contra de los gays, sino en contra de todos los marginados de la tierra» (Carrasco, 2003, p. 101). Elemento que también está presenta en Mar Caníbal, ya que la denuncia se presenta de manera entrelazada, tanto sobre el racismo y el clasismo, como sobre la homofobia y el machismo.

Luego, Virginia Caamaño inicia el artículo Voces marginales en ‘Bienvenido a tu Nueva Vida’ de Uriel Quesada al definir el proyecto de la Modernidad. Este «se ha caracterizado por estructurar el mundo a partir de amplias categorías, construidas en términos de oposición binaria […] En cada caso, uno de los pares es visto como superior y significante y el otro como inferior e insignificante.» (Caamaño, 2005, p. 35). Por ende, una vez que este discurso se interiorizó y naturalizó en la sociedad, la subalternización de diferentes sujetos sociales se hizo presente en la construcción de los estados nacionales durante el siglo XIX (Caamaño, 2005). Sin embargo, después de la Segunda Guerra Mundial, aparecen diferentes teorías en donde se rechaza el binarismo y se abre espacio a distintas voces sociales. En el caso de la literatura, los autores representan con mayor constancia las problemáticas individuales del ser humano (Caamaño, 2005). Bajo esta premisa, Caamaño afirma que la narrativa costarricense se inscribe en esa renovación ideológica.

Acto seguido, la autora inicia el análisis del cuento de Uriel Quesada de 1999 ‘Bienvenido a tu Nueva Vida’; sin embargo, aquí se recalcará aquello que se puede vincular directamente con el análisis de Mar Caníbal. En este relato corto, el narrador protagonista explica que tuvo que irse a «reventar en Europa» para poder vivir una vida libre. Caamaño interpreta esta huida de Costa Rica como algo necesario para salir de las ciudades provincianas y poder «romper los valores y patrones de comportamiento de la sociedad» (Caamaño, 2005, p. 38) y evitar la discriminación por orientación sexual.

En segundo lugar, se representa un acto homoerótico en el baño de un tren entre el protagonista y un hombre recién casado con una mujer. Este tren se dirige al caribe costarricense y cuando la pareja llega al pueblo en donde los recibe su nueva familia se escucha la frase «Bienvenidos a su nueva vida, hijos». En consecuencia, la autora concluye que «Se cuestiona aquí todo el estatuto de las categorías binarias de opuestos —heterosexual/ homosexual—, pues el novio no se ajusta a ninguna de las dos, o calza en las dos a la vez» (Caamaño, 2005, p. 40). De esta manera, la autora se cuestiona si la frase «Bienvenidos a su nueva vida, hijos» (y su relación con el título del cuento) es una premonición de la futura vida de la pareja en el matrimonio, o «la soledad compartida que deberán enfrentar a partir del juego de simulaciones y disimulos que ha impuesto necesariamente el joven al contraer matrimonio» (Caamaño, 2005, p. 41).

En conclusión, respecto al cuento, se puede afirmar que este sí forma parte de la renovación ideológica que menciona Caamaño, ya que se da una visualización de otra expresión sexual (diferente a la heterosexual) y de la discriminación de aquellos que se separan de la norma. A pesar de esto, se debe afirmar que no significa que los personajes del cuento puedan desarrollar una vida plena sin esconder su orientación sexual. Lo que resulta evidente tanto en el narrador que huye a Europa para explorar su identidad, como en el recién casado que esconde sus deseos. Más adelante se podrá ver que estas conclusiones también pueden aplicarse a Mar Caníbal, ya que ninguno de sus personajes desarrolla una vida plena dentro de la narración.

Por último, se encuentra la reseña de José Pablo Rojas Uriel Quesada, Mar Caníbal, texto que inspiró la presente investigación. Esta reseña consta, casi en su totalidad, de un resumen y una descripción de la novela. Sin embargo, el autor concluye que la novela reflexiona por medio de la narración de sujetos excluidos socialmente «sobre diferentes formas de marginación, como también sobre las estrategias de resistencia que existen para afrontar el sojuzgamiento.» (Rojas, 2016, p. 219). Asimismo, se da una activación de la memoria que permite una relectura/reescritura de la existencia personal y colectiva de los personajes de la novela. Después, como conclusión, Rojas menciona una propuesta de lectura.

Siguiendo la línea argumental de la novela, para el autor, la sociedad costarricense «se mantiene a partir del canibalismo simbólico (pero con consecuencias materiales) que sustenta la valía de unos sujetos en menosprecio de otros, que pueden y deben ser devorados.» (Rojas, 2016, p. 221). Existe un nacionalismo caníbal que no reconoce la pluralidad, ni la diversidad, por lo que los humanos se ven reducidos a categorías que se pueden consumir. Por ende, hay «una anulación del otro, una anulación del deseo del otro en todos los niveles.» (Rojas, 2016, p. 222). El aporte de Rojas es de gran valor, ya que a través de la historiografía literaria costarricense siempre se ha visto la temática de la sociedad conservadora y racista en contra de aquél que se desvía de las expectativas de los individuos en la cúspide del poder económico y simbólico. Toda la obra de Uriel Quesada es un excelente ejemplo de eso.

Por ese motivo, cabría utilizar el concepto de canibalismo simbólico en investigaciones futuras que así lo permitan; o sea, donde los textos admitan dicha lectura. Pero, específicamente, en la presente novela se muestran con más obviedad los posibles juegos de significado asociados a su título y las situaciones representadas por los personajes. Esto quiere decir que se puede plantear que, si se toma en consideración la reseña de Rojas y se hace una lectura de la novela desde el poder de Judith Butler y el concepto de colonialidad de Aníbal Quijano, se puede afirmar que sí existe un canibalismo simbólico en el texto. Siendo este un consumo del individuo que se da tanto como castigo hacia el transgresor del orden, como el ejercicio inevitable por aquellos con poder. No obstante, se requiere una mayor profundización para definir el tipo de consumo con el que se victimiza a los personajes. Por lo tanto, como ya se mencionó, el motivo de este artículo consiste en extender la propuesta hecha por Rojas González en su reseña de Mar caníbal en relación con la existencia de las jerarquías vividas en los espacios caribeños, al colonialismo caníbal que sufren, con el propósito de discutir, con mayor amplitud, cómo los cuerpos de los personajes son consumidos simbólicamente de forma económica, corporal y verbal.

Marco Teórico

Para este análisis se toman los conceptos de poder y colonialidad para profundizar en las formas de canibalismo presentes en la novela. Primeramente, en esta investigación se siguen las afirmaciones de Judith Butler en Mecanismos psíquicos del poder para establecer una definición de poder. Por ese motivo, se toma en consideración que el poder es una fuerza cambiante que, en el caso de este artículo, debe considerarse como una normativa que el individuo toma como propio (conscientemente o no). Lo que puede significar que «el poder que en un principio aparece como externo, presionado sobre el sujeto, presionando al sujeto a la subordinación, asume una forma psíquica que constituye la identidad del sujeto» (Butler, 2019, p. 13). Así pues, los tentáculos del poder logran manifestarse por medio de la educación que reciben las personas, por ejemplo. En otras palabras, la conformación del sujeto «depende del poder para la propia formación, que dicha formación es imposible sin la dependencia y que la postura del sujeto adulto consiste precisamente en la negación y reescenificación de esa dependencia» (Butler, 2019, p. 21). En conclusión, tiene una capacidad reflexiva, ya que se interioriza en la conciencia o en la inconciencia.

Se convierte en una entidad que funciona dentro de los individuos de manera normativa y punitiva: «el sujeto es formado por una voluntad que se vuelve sobre sí misma.» (Butler, 2019, p. 17). El poder es aquello que hace posible al sujeto y, en segundo lugar, es aquello «que es adoptado y reiterado en la “propia” actuación del sujeto.» (Butler, 2019, pp. 24-25). Así pues, el sujeto repite constantemente las normas que lo han producido: «La “institución’ del yo no es capaz de vencer completamente su residuo social, puesto que desde el principio ha tomado prestada su “voz” de otro lugar, su voz es la reconversión de un «planto» social en autojuicio psíquico.» (Butler, 2019, p. 212). Lo que deja en evidencia que la identidad será siempre ambivalente, ya que esta tiene de un lado su voz interna y del otro lado la voz sujeta a las presiones externas de la sociedad, como se verá en el análisis más adelante.

Después, el segundo concepto, la colonialidad, se mira desde el punto de vista del académico peruano Aníbal Quijano en Colonialidad del poder y clasificación social. Cuestiones y horizontes de la dependencia histórico-estructural a la colonialidad/descolonialidad del poder. En primer lugar, se debe dejar claro que existe una diferencia entre colonialidad y colonialismo, de acuerdo con Quijano. Específicamente, este último se refiere a una estructura de dominación y explotación política y material de un territorio en donde el control reside en una identidad externa (Quijano, 2014). Es decir, aquellos procesos similares o iguales a los que se dieron en América, África y Asia desde el siglo XVI a la actualidad. En cambio, la colonialidad es uno de los elementos constitutivos y específicos del patrón mundial del poder capitalista. Se funda en la imposición de una clasificación racial/étnica de la población del mundo como piedra angular de dicho patrón de poder, y opera en cada uno de los planos, ámbitos y dimensiones, materiales y subjetivas, de la existencia cotidiana y a escala social. (Quijano, 2014).

Sin duda, la colonialidad fue engendrada dentro del colonialismo, ya que esta no se habría podido imponer en la intersubjetividad del mundo de un modo tan enraizado y prolongado (Quijano, 2014). Por lo tanto, en el contexto de la novela, el territorio caribeño en general, puede leerse desde ambos fenómenos, ya que a la región se le suele asignar tanto una población afrodescendiente que la habita como consecuencia del colonialismo, como una zona marginada por el progreso de la economía global neoliberalizada en donde se explotan las tierras, para turismo o extracción de materias primas.

De igual forma, es un concepto ligado completamente al eurocentrismo como producto de las necesidades del capitalismo. Ya que se naturalizaron «las experiencias, identidades y relaciones históricas de la colonialidad y de la distribución geocultural del poder capitalista mundial.» (Quijano, 2014, p. 286). En donde el cognoscitivismo se denominó racional y se les impuso a las sociedades como emblema de la modernidad. Consecuentemente, el eurocentrismo es la perspectiva de todos aquellos que fueron educados bajo su hegemonía (Quijano, 2014). Así se explica que el progreso se constituye como la explotación de las personas y las cosas, independientemente de que exista un régimen colonial en determinado país o no. Entonces, se puede decir que en el orden mundial se dan ciertas relaciones sociales que giran en función del trabajo, los recursos de producción, el sexo y la reproducción de la especie (entre otros) y la autoridad para asegurar la reproducción de dichos patrones de relaciones sociales y regular sus cambios (Quijano, 2014).

Canibalismo simbólico

La primera representación simbólica se ve ejemplificada a la perfección en la novela cuando el canibalismo económico de los centros de poder tradicionalmente blancos empieza a trasladarse hacia el Caribe negro con la intención de asentarse. Esto se da en etapas, primero como turismo, explotación pesquera y agrícola o como una forma de escape a la moralidad valle-centralista, como en el caso de Gregorio. Luego, llegan nuevas extensiones económicas del Valle Central con el propósito de mantener una situación más permanente. Es decir, es bajo el estandarte del progreso que los extranjeros finalmente toman control de la zona. Representación similar a la que históricamente se vive en la región:

A cada lado de la calle se levantaban pequeños comercios, cuyos dueños en su mayoría eran extranjeros. Ya no se trataba de los hippies que mencionaban Ventura o Tobías, sino pequeños empresarios […]. El descarriado contemporáneo ya no venía a estos parajes a terminarse de perder, sino a fundar. […] El paraíso había sido tomado. (Quesada, 2016, p. 151)

Del mismo modo, no se puede dejar de lado la segunda representación simbólica: el consumo del cuerpo. Este se consume desde lo económico como forma de opresión. Se puede ver como Tobías, adolescente en camino a la adultez, mantiene a su familia gracias a la prostitución. Igualmente, está la representación de una madre que vende a una de su hijas con tal de llevar comida al hogar. Asimismo, la asignación de roles laborales parece ser la vigente durante la legalidad de la esclavitud. Desde este punto de vista:

La corporalidad es el nivel decisivo de las relaciones de poder. Porque el “cuerpo” menta a la “persona” […] En la explotación, es el cuerpo el que es usado y consumido en el trabajo y, en la mayor parte del mundo, en la pobreza, en el hambre, en la malnutrición, en la enfermedad. (Quijano, 2014).

Esto explica por qué para las personas que viven bajo la colonialidad es tan importante el supuesto color inherente a cada raza: indios (o rojos), negros, aceitunados, amarillos, blancos y mestizos, ya que existe una forma de diferenciación de roles para cada una de las supuestas razas.

Rápidamente, cabe recalcar el artículo de opinión de Esteban Ureña ‘Mar Caníbal’ es una novela gay… y está bien que sea así, publicado en Revista Paquidermo. Si bien resulta importante resaltar que no es un texto de intenciones académicas, su valor reside en que el autor problematiza la etiqueta «gay» en la literatura, ya que los textos de Quesada se han calificado, en diferentes ocasiones, como «mucho más que una novela gay». No obstante, para Ureña la «sordidez de la familia y de la sociedad, que amenaza succionar y tragarse a ciertos personajes» (Ureña, 2016), también es una forma de denunciar a la sociedad costarricense. Con esto refiere a que la literatura homosexual puede ser etiquetada así, pero eso no significa que no toque otros temas.

La literatura de Quesada no trata solo sobre personajes sexualmente diversos, sino que vemos a otros que son discriminados, como las mujeres y, sobre todo, la mujer negra (Ventura, la hija adoptiva afrodescendiente de Gregorio y Gema) cuando es tratada como criminal. Empero, el autor afirma que esta novela, al dar voz a personajes que pertenecen a la comunidad homosexual, permite que la realidad sufra un impacto. Es decir, permite la pluralidad de versiones que antes fueron invisibilizadas. En el caso de Mar Caníbal, se presenta la otra cara de la historia de los Malverde, la cara de los discriminados. Asimismo, es una novela que introduce, casi por primera vez en la historia de la literatura costarricense, la temática de la prostitución masculina homosexual en la población afrodescendiente.

En la novela, es más que evidente que en el pueblo caribeño de Hawksbill existe pobreza, tanto porque hay poco trabajo y producción de alimentos, como porque resulta complicado llegar desde otras zonas del país. Por lo tanto, la distribución del poder va más allá de lo que del dinero puede comprar, sino que también implica la posibilidad de comunicación, transporte, salud y acceso a bienes. Si bien cuando llegan turistas a la zona, Hawksbill se convierte en su patio de recreo y estos representan una fuente de ingresos (incluso la más fuerte), el sustento económico no es digno o estable, sobre todo para las personas que se prostituyen. Este es el canibalismo simbólico sexual en donde se consume al otro: «Tampoco quería hacerse de enemigos, aunque muy pronto se dio cuenta de que las familias toleraban en silencio las andanzas de los jóvenes, pues a cambio recibían el dinero que ni la pesca ni la agricultura podían suplir» (Quesada, 2016, p. 34).

Asimismo, en el otro extremo geográfico, la sociedad cartaginesa también se hace la vista gorda e hipócrita por razones económicas. En este caso, se debe recalcar al personaje de Natalio Rojas encargado de prevenir a Gonzalo de los martirios de la vida homosexual. Este vivió con su pareja, su «sobrino de crianza», en Cartago hasta que el joven murió y durante ese tiempo fue tolerado en sociedad. Sin embargo, cuando experimenta una decadencia económica y su vejez, la hipocresía de la sociedad se respalda en el supuesto castigo divino, la heteronorma deja caer el peso de la ley:

Si hubo propiedades y riqueza, todo había desaparecido por completo. […] ahora se le daba la espalada al perverso, se le quitaba el saludo, se le impedía entrar a los clubes. De esta forma, en la historia no oficial de la ciudad quedó registrada otra prueba de la furia incontenible de Dios ante los desvíos innombrables de los hombres. (Quesada, 2016, p. 73)

Lo que permite concluir que en el contexto narrativo se da una jerarquía dinero/desvío moral/raza de permisividad en la influencia de la hegemonía eurocéntrica y capitalista.

Por otro lado, se consume el cuerpo del otro tanto como fuerza laboral de pago o semi-esclavitud o como un objeto intercambiable. En las siguientes frases sobre la venta de Ventura a los Malverde se demuestra el poco valor de una mujer afrodescendiente y pobre: «También fue humilde cuando supo la desgracia de la viuda. Trajo dinero, comida, una ropa vieja de Gema y de su otra mujer, la muerta.» (Quesada, 2016, p. 48), «–señaló a la bebé–, ella sabe de mí únicamente por el hambre, y yo no quiero que pase necesidad. Ofrézcasela, désela a cambio de lo que sea» (Quesada, 2016, p. 48).

Si se continua con la lectura, se puede ver que estos cuerpos también se utilizan para tomar provecho de su trabajo, remunerado o no, apoyados sobre una diferenciación de roles que depende del color de piel: «Esas vienen por nosotros. A Gregorio y a mí nos meterán en un asilo de ancianos. A usted le tocará ser su sirvienta, no solamente por ser negra sino porque usted no sabe hacer otra cosa» (Quesada, 2016, p. 92). La familia es racista con sus miembros afrodescendientes sin ningún tipo de atenuante. Es más que evidente que sus padres adoptivos rechazan la herencia étnica de Ventura y la ven como una desgracia: «[Dios] nunca me dio la posibilidad ni el consuelo de encontrar blancos miserables cargados de hijos» (Quesada, 2016, p.125). En conclusión, es por medio de estas expresiones que los padres marcan el destino de su hija. Independientemente de la crianza que puedan haberle dado, la sangre siempre será más fuerte y esto justifica las diferenciaciones respecto a su sexualidad y capacidad intelectual.

Tanto Tobías como Ventura, ambos afrodescendientes, tienen un cuerpo con precio, aunque uno haya sido vendido muchas veces y el otro solo una vez: «compartía algo con Ventura –los dos vendidos a un postor, los dos distintos a los demás por el hecho de que alguna vez alguien había pagado por sus cuerpos–» (Quesada, 2016, p. 52). Sin embargo, en cuanto a la prostitución, Ventura aún se encuentra en el límite, pero es inevitable que la narración, de una forma sombría, lleve al lector a pensar que ella realmente está determinada a hacerlo:

Y en el patético discurso de los gringos aparecía escondido el deseo, el ansia por poseer la naturaleza salvaje de Hawskbill y a sus habitantes como parte de un mismo rito. […] Pero al contrario de Tobías, ella aún no había dado el paso que apagaría las ansias de los gringos. No, ella aún no estaba disponible (Quesada, 2016, p. 115)

Tampoco se puede dejar de lado la forma que el poder afecta la psique de los individuos que viven en sociedad. En este caso, el canibalismo simbólico está asociado, más que todo, a la primacía de los valores del Estado-Nación y la familia burguesa. Los que se podrían nombrar como los valores de las personas de herencia hispana del Valle Central y la familia heterosexual. La perpetuación de estos valores está asociada al poder que estos pueden ejercer sobre las personas. Especialmente, en contra de aquellos que se ven como ajenos o anormales: «En tanto que repudio, la sanción actúa, no para prohibir el deseo existente, sino para producir ciertos tipos de objetos y excluir otros del campo de producción social.» (Butler, 2019, p. 36). En otras palabras, los que no pueden acoplarse a determinadas normativas son castigados o rechazados. Aún cuando dentro de la racionalidad haya justificación para sus acciones.

Un ejemplo perfecto de cómo afectan estos valores hegemónicos el psique humano y cómo estos ejercen castigo a los infractores se evidencia en el uso de las palabras. Aquí, en la tercera representación simbólica, la palabra se come a las personas. Estas sanciones son más que evidentes por medio del chisme y otro tipo de costumbres sociales. La situación más evidente se presenta en el rechazo que recibió la primera esposa oficial de Gregorio, Esperanza, por aceptar una separación entre ellos y discutir en público los detalles de sus problemas:

quiso seguir su vida normal, pero no se lo permitieron: la miraban como a una cualquiera, una mujer que había fallado en su misión más importante, la de esposa y madre. […] Cartago había decidido castigar a Esperanza San Román. Ella era la madre, la esposa, la mujer, y se la culpó de no llevar su cruz con resignación y de permitir la separación de un hogar cristiano (Quesada, 2016, p. 162)

Es decir, la sociedad asume el poder para castigar, de diferentes formas, pero específicamente por medio de la voz, a aquellos que se desvían de lo que se considera correcto: «Los actos de habla del poder […] son representados topográficamente como instrumentos e instituciones psíquicos dentro de un paisaje psíquico que depende de su metaforicidad para ser plausible.» (Butler, 2019, p. 211). La sociedad internaliza las normas y las sigue de distintas formas.

Asimismo, muchas de ellas se vuelven en sí contradictorias. Las contrariedades internas del individuo salen a la luz en el caso de Ventura que sufre constantemente de racismo, pero que, igualmente, discrimina a otros, aunque sea solo dentro de sus pensamientos: «no tenía ningún derecho a desconfiar de nadie, mucho menos del chiquillo ese al que casi no conocía, aunque le daba cierto disgusto porque a veces hacía gestos de mariquita.» (Quesada, 2016, p. 181). Entonces, una persona que es víctima de racismo, puede ser homofóbica. Esto porque, en la colonialidad, dentro del inconsciente de los individuos, hay una justicia punitiva que espera que las «cosas» tengan un orden, una forma de ser. Por lo tanto, los lugares de oprimido y opresor se pueden ocupar al mismo tiempo. Un ejemplo es el caso de las mujeres mayores de la familia Malverde. Berta y Toña saben que son víctimas del machismo, pero no dejan de ser homofóbicas en contra de Chalito o de respaldar la opresión patriarcal generalizada. No actúan en contra de ninguna de estas discriminaciones ni las cuestionan:

Van a pensar que es un marica, Ada, y eso trae mucho dolor. El hombre anormal sufre casi tanto como las mujeres solas, con la diferencia de que a la mujer se le exige más, en cambio al maricón todo se le disculpa siempre y cuando no diga nada sobre sus cochinadas (Quesada, 2016, p. 95)

Por último, en cuanto a las temáticas de la homosexualidad y las masculinidades, Villegas Martínez (2020), realiza una investigación más a profundidad. Por ello, es recomendable revisar su artículo sobre homoerotismo en Mar Caníbal en caso de tener intenciones de entrar a dialogar más profundamente con las diferentes interpretaciones de la novela. Sin embargo, a manera de resumen, para motivos de la presente investigación, se debe recalcar la separación que realiza el autor entre el proceso de crecimiento del protagonista y la separación de lo hegemónico que implica este viaje a Hawksbill. El primer proceso lleva al protagonista hacia la madurez, el autoreconocimiento y exploración de la identidad. Y el segundo, lo pone a prueba, lo coloca en contra de lo normativo y punitivo. Para Villegas la identidad de Gonzalo se articula dentro de diferentes pruebas, normas y castigos, que son parte de la estrategia social para mantener la hegemonía heterosexual. Estas pruebas lo que buscan es la confirmación y configuración de la masculinidad. No obstante, en la narración las sensaciones corporales dibujan, cada una de ellas, una carga erótica. Esto desvela, una vez que llega a la adultez, que es posible la supervivencia de aquello desviado de la heteronorma. Inclusive después de los diferentes procesos de ajustamiento, marginaciones y definiciones peyorativas de las que son víctimas los personajes.

Conclusión

Entonces, ¿por qué es revelador que se hable de colonialismo y poder en términos de un canibalismo simbólico? Evidentemente en la novela no hay elementos de canibalismo reales. O sea, ninguna carne humana sirve de alimento per se. Sin embargo, gracias a las diferentes jerarquías de subordinación de identidades y el patrón mundial del poder capitalista, unos se pueden servir de otros para su beneficio y estos procesos pueden dejar al otro agotado. Pueden quedarse sin una comunidad propia, sustento honrado, dignidad y sin autonomía. En Mar Caníbal, tanto la heteronorma, como la hegemonía eurocéntrica y capitalista encuentran una forma de tomar posesión de los más débiles. Lo hacen de maneras tangibles, como a través de relaciones interpersonales y/o comerciales, el castigo verbal de los libertinos, o por medio de la degradación paulatina de la individualidad de los caribeños. La jerarquía dinero/desvío moral/raza de permisidad subordina a través de la división del nosotros y los otros, de los buenos y los malos, pero deja siempre al dinero como ganador de toda pelea. Aquél que no se ajuste puede perder su lugar en la jerarquía y asumir un castigo despiadado. Esta división alimenta al poder y cada bocado se vuelve exponencial. Como consecuencia, la identidad caribeña se regurgita después como una imagen erotizada de cuerpos a la venta y territorios listos para ser explotados por extranjeros.

Bibliografía 

Butler, J. (2019). Mecanismos psíquicos del poder (Décima edición). Ediciones Cátedra.

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