Editorial Núm. VI

“ … que nadie coloniza inocentemente, que nadie coloniza tampoco impunemente; que una nación  que coloniza– y por tanto a la fuerza- es ya una civilización enferma” (Aimé Césaire).

Reflexionar sobre los procesos de colonización y descolonización que han vivido diversos pueblos es hablar de memorias en disputa, pero sobre todo es referirnos a la manera en que tanto el conocimiento, el poder y el propio sujeto se han ido configurando como ámbitos de dominación pero al mismo tiempo de liberación. La colonización remite a una práctica global de homogeneización cultural, económica, social y política, y en la subversión de ese orden está contenido el quehacer de colectividades y movimientos sociales que se construyen día a día como horizonte de lucha para la configuración de nueva realidad.

Descolonizar implica necesariamente descolonizarnos, reubicarnos en la elaboración de nuestras historias, desde la acción y también desde el habla. Es así que como revista nos propusimos debatir respecto a esta temática, tanto desde una serie de reflexiones situadas en diferentes lugares académicos, geográficos y organizativos, como desde la problematización del Estado, a partir de un dossier especial sobre etnografía del Estado.

En este número José Ángel Sotillo y Javier Surasky analizan las diversas vertientes sobre el vínculo entre colonialidad y modernidad, a partir de las relaciones entre América Latina, El Caribe y Europa. Fayga Moreira nos invita a revisar bibliografía especializada sobre el concepto de colonialidad del saber y del poder considerando el posicionamiento político de obras artísticas subalternas. Laura Mota y Eduardo Sandoval analizan desde la teoría de la decolonialidad el paradigma del desarrollo sustentable.

La etnografía del Estado, o también llamada la etnografía del poder, nos sitúa ante una serie de investigaciones en el campo de lo social, que buscan reflejar los encuentros, las tensiones y las ambivalencias entre las instituciones del estado y los actores en un espacio local. Es un enfoque, o también considerado un punto de vista metodológico, que se basa en el análisis tanto de las prácticas cotidianas como en el discurso de la construcción del Estado desde la política pública, interrelacionando un conjunto de sujetos e instituciones, pero sobre todo interpretando cómo el ejercicio de dominación es vivenciado y significado por la ciudadanía. Se registran las contradicciones, los cuestionamientos, que surgen en la vida diaria en relación a prácticas de poder, convirtiéndose en una herramienta para describir y analizar la configuración de la política local y su intersección con la política global. Este tipo de investigación nos permite visualizar al Estado no sólo como un aparato sino como un imaginario del orden y como espacio de disputa entre diversos agenciamientos. A través de la etnografía del Estado se busca reinterpretar el sentido de las políticas estatales desde los actores que históricamente han sido invisibilizados.

Este dossier es producto de un trabajo conjunto que se enmarca en la realización del Simposio “La etnografía del Estado: reflexiones desde América Latina”, en el IV Congreso Latinoamericano de Antropología, realizado en la ciudad de México en el mes de octubre del 2015. Los cuatro artículos que se presentan fueron parte de las ponencias expuestas en esta instancia, y que luego han sido elaboradas a modo de artículos, con el fin de profundizar en torno a la temática en cuestión.

En esta ocasión tres de los cuatro artículos abordan la situación mexicana, a través de ejes problematizadores diferenciados: salud, educación y gestión comunitaria. El cuarto artículo que se integra en este dossier corresponde a un debate teórico. A continuación se describe brevemente, y por orden de publicación, los contenidos centrales según autor.

Giulio Rizzoni reflexiona sobre el rol del Estado en torno a las políticas públicas de gestión, organización, y promoción de la donación de sangre en la República Federal Mexicana, mediante el análisis de los reglamentos sobre transfusiones sanguíneas, tomando como caso el Centro Estatal de la Transfusión Sanguínea de la ciudad de Oaxaca, con el fin de plasmar la vulnerabilidad estructural de los actores involucrados.

Guadalupe Huerta analiza la implementación de la política de educación intercultural a nivel superior en México, a través de la Universidad Intercultural del Estado de Puebla, desde donde reflexiona en torno a diversas consideraciones teórico-metodológicas sobre la política pública en educación, y las implicaciones de los procesos interculturales en el análisis etnográfico.

Martín Ronquillo, en tanto, analiza el impacto de la intervención estatal en dos comunidades indígenas, Santa Catarina Ticuá y San Francisco Shaxni, en la disputa por la distribución de los recursos públicos en el ámbito comunitario, tensionando el rol del Estado en tanto promotor y gestor del espacio público.

Finalmente Leif Korsbaek nos invita a discutir sobre la importancia de la etnografía del Estado en el marco de la Escuela de Manchester, revisando autores, tradiciones teóricas, pero sobre todo las diversas conceptualizaciones tanto sobre etnografía como Estado.

Como revista iniciamos la publicación de números especializados entemas afines a nuestro perfil como espacio de debate pluralista, problematizando en torno a la figura del Estado en tiempos de globalización pero al mismo tiempo de reivindicación de lo local.

Francisca Fernández Droguett
(Responsable editorial de Iberoamérica Social)