Virus-Corona la crisis social (empática) en Chile

De la crisis social a la crisis por el coronavirus, se evaporo la empatía en Chile. La sociedad del desempeño parece que elimina al otro, la experiencia, y con aquello, la empatía.

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La pandemia del coronavirus deja, nuevamente, en manifiesto la interconexión global a la que llegamos como especie Homo sapiens. Un virus que tuvo origen en China, identificado oficialmente el 17 de noviembre de 2019 (según lo último que se sabe del denominado “paciente cero”), fue diagnosticado en Chile, a más de 19.600 kilómetros de distancia, el día 3 de marzo de 2020. Dio media vuelta al mundo en (¿solo?) tres meses y medio. Ese viaje puede ser considerado de poco o mucho tiempo, pero durante ese viaje viral (de aquí viene el concepto “viral” tan usado en redes sociales para describir el video, imagen o texto que es replicado muchas veces), Chile estaba en otra cosa, estaba en su despertar consciente activo, como fue comentado en la entrada “Crisis en Chile” (Adriazola, 2019).

Para los que nacieron en Chile desde el final de los ochentas o, dicho de otra forma, el final del gobierno/dictadura de Augusto Pinochet, y no tienen recuerdos de esa época, acaban de vivir la más intensa y extensa manifestación-crisis social. Desde el 18 de octubre de 2019, el país se vio envuelto en una cantidad, difícil de establecer con exactitud, de manifestaciones masivas y públicas por el malestar relacionado con variados temas. El inicio puede ser atribuible al modelo económico/funcionamiento del país, que se muestra asfixiante y que obliga a cambiar el vivir por el sobrevivir, ejemplificado-gatillante por un alza del precio del transporte público, y a la que, ante los reclamos de la ciudadanía, el Ministro de Economía recomendó que “quien madrugue puede ser ayudado por una tarifa más baja”(CNN, 2020) . Pero, posteriormente, se sumaron y fueron intercambiando protagonismo variadas causas. La del movimiento feminista tuvo una relevancia durante los cinco meses, y su importancia quedó marcada por ser, hasta el momento que se escribe esta entrada, la que significó el término (¿temporal?) de manifestaciones en Chile, con la masiva marcha del 8 de marzo del 2020.

Este fin (talvez momentáneo) de la crisis social, lamentablemente no tiene relación con la acogida y mejora de las demandas de los chilenos. Fue un cambio de foco político-social desde el momento en que se diagnosticó y divulgó el primer caso de contagio por el covid-19 en este país. Por tanto, se inició una nueva crisis, esta vez de salud pública.

Un concepto que fue des-cubierto durante la “primavera árabe chilena”, por ser indicado como una de las características del proceso que se vivía, fue el de la empatía. En redes sociales y televisión, muchos homo sapiens chilensis se declaraban maravillados por el nivel de empatía que se podía ver en las manifestaciones de las calles, porque se veían personas apoyando causas “no propias”. Además, se vivieron meses de reuniones autoconvocadas con mucho diálogo, caracterizadas por una escucha sensible, en que los chilenos se reencontraron y se volvieron a colocar en el lugar del otro y así sentían como suyas sus penurias. Pero vino lo paradójico.

Diagnosticado el primer caso con covid-19, se presentaron situaciones problemáticas, en las que, lo que se criticó fue la falta de empatía, carencia dentro de esta misma sociedad que se venía enorgulleciendo por el “despertar” empático que habían tenido. Para ejemplificar, tenemos el caso de una persona que llego del extranjero, y ante la presencia de síntomas de la enfermedad se realizó el test diagnóstico, pero no esperó su resultado y viajó por avión a un matrimonio. Dicho test dio positivo, lo que significó la exposición de las personas del vuelo y, además, las que viajaron con esta persona en el transporte público hacia la ciudad del matrimonio (BIOBIO, 2020a) Este es un caso individual en que se acusó la falta de empatía (entre otras cosas), pero, a medida que pasaron los días, se presentó una situación que se puede denominar social. El país comenzó a entrar en un estado de histeria colectiva marcada por la compra, en volumen exagerado, de los productos que eran señalados como esenciales para prevenir el contagio por el virus. Es así que mascarillas, alcohol gel, jabón de manos y desinfectantes comenzaron a faltar en los supermercados, siendo necesario, en primera instancia, que la Asociación de Industrias Proveedoras, Cámara Nacional de Comercio y Walmart Chile hiciera un llamado a “la responsabilidad en los hábitos de compra de los consumidores, de manera de evitar innecesarios quiebres de stock, teniendo en cuenta las necesidades de toda la población”(EMOL, 2020) . Pero, dada la nula respuesta de los ciudadanos, tuvo como consecuencia de que, un día después de la primera petición, se tomara la decisión de restringir a cinco el número máximo por producto que se podía comprar (BIOBIO, 2020b) . En este último caso, a la falta de empatía social acusada, se le adiciona la ineficiencia que significa la compra acaparadora de productos desinfectantes y de protección individual, debido a que, si no permito que el otro se proteja del virus, favorezco que ese otro se contagie y en definitiva sea un potencial portador de la infección que me puede contagiar. Entonces:

 

¿Que puede explicar esta paradoja empática en una sociedad que venía “despertando”?

 

Para intentar encontrar una explicación, se hace necesario comentar respecto al concepto de empatía. Dicha palabra deriva de la palabra griega empatheia, que puede significar “pasión” o “ser muy afectado”. Siendo objeto de estudio de variados campos del saber cómo la estética, filosofía, sociología y psicología, se ha logrado cierta comprensión del concepto. Si lo queremos definir de forma simple, se puede decir que la empatía significa la facultad del ser humano para colocarse en el lugar del otro y conseguir sentir lo que siente ese otro. Pero esta definición, que puede parecer simple, conlleva una alta complexidad para su concepción.

El estudio sobre la empatía ha generado diferentes teorías que su ubican entre extremos, en que por un lado se señala que puede existir una Empatía Total (Max Scheler), según la que un Homo sapiens sería capaz de sentir de forma idéntica lo que siente otro Homo sapiens, en y por una situación dada; y al otro lado está la Inviabilidad de la Empatía (Rudolf Carnap) que postula que la experiencia es sensorial y, por ende, lo único accesible del otro son sus movimientos corporales, por ser objetos del mundo externo, en cambio los “estados psíquicos permanecen siempre en la oscuridad dada su inaccesibilidad a los sentidos” (Gros, 2012).

Aunque existan diferencias entre autores-investigadores, hay cierto consenso en considerar que la empatía se alcanza mediante un componente cognitivo y otro afectivo, y que, para ambos, la experiencia previa, del que debe ejercitar la empatía, juega un papel fundamental. Esto implica, en palabras del fenomenólogo Husserl, “intencionar un objeto”, donde el objeto sería la situación que experimenta el otro. Y para poder intencionar existen tres modos, el signitivo es donde podemos conocer la situación por un “hablar” sobre el asunto, el pictórico donde “veo” la situación y por último el perceptivo, siendo el más óptimo modo en que se nos brinda el objeto intencionado, y que implica el “probar” yo mismo esa situación. Es así que, el haber experimentado previamente la situación que vive el otro, es la situación que facilita en mejor forma el poder manifestar empatía.

En síntesis, se necesita un yocon sus experiencias previas, y un otro que será objeto de la empatía del yo. Y aquí nos encontramos con el problema de la sociedad actual. Vivimos en la denominada sociedad del rendimiento, en la que no somos explotados, sino más bien, nos autoexplotamos.

Si en la sociedad anterior (de la disciplina) el verbo que nos dominaba era el “deber”, en la del rendimiento estamos dominados por el “poder”, por el “yo puedo”, que nos hace creer que alcanzamos la libertad, solo que ese sentimiento viene de la libertad de dominación externa por un

otro, y en definitiva “matamos” al otro. Esta erosión y muerte del otro, fue de manos dadas con la narcisificación del yo, facilitada por las redes sociales. Esta sociedad del rendimiento está habitada por el sujeto narcisista, que no consigue establecer claramente sus límites, porque todo “yo puedo”, y por tanto, desaparecen los límites entre él y el otro. A su vez, dada la hipervelocidad con la que se vive y se exige vivir, el sujeto del desempeño narcisista no tiene experiencias (recordando que son necesarias para la empatía), solo tiene vivencias. Las experiencias implican el encontrarme con un otro, las experiencias nos alter-an, pero las vivencias, al contrario, son una prolongación del ego (yo) en y sobre el otro, en el mundo, creando igual-ación (Han, 2017a, 2017b) .

Es así que la paradoja chilena sobre la empatía, se puede explicar por el predominio de la sociedad del rendimiento, en la que durante la crisis social, el sujeto homo sapiens narcisus se pretendió exponer como empático, pero en el momento en que él era el afectado (posible contagio por coronavirus), mostró su imposibilidad de empatizar con el otro, porque ese otro en su mundo no existe, ese mundo lo vivencía y no lo experimenta, y así, en definitiva, la empatía se evapora, por solo existir el YO.

Referencias

Adriazola, Alvaro. (2019). Crisis Social en Chile. Disponible en: https://iberoamericasocial.com/crisis-en-chile/ Acceso en: mar. 2020.

BIOBIO. (2020a). Gobierno denuncia a joven que viajó a Temuco con Covid-19 sin esperar resultado de examen. Disponible en: https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2020/03/16/gobierno-denuncia-a-joven-que-viajo-a-temuco-con-covid-19-y-no-espero-resultado-de-examen.shtml. Acceso en: mar. 2020.

BIOBIO. (2020b). «Máximo 5»: Walmart Chile anuncia tajante medida para que clientes no acaparen ciertos productos. Disponible en: https://www.biobiochile.cl/noticias/economia/actualidad-economica/2020/03/17/maximo-5-walmart-chile-anuncia-tajante-medida-para-que-clientes-no-acaparen-ciertos-productos.shtml. Acceso en: mar. 2020.

CNN. (2020). Min. de Economía y nueva tarifa de Metro: “Quien madrugue puede ser ayudado a través de una tarifa más baja”. Disponible en: https://www.cnnchile.com/lodijeronencnn/entrevista-ministro-economia-tarifa-metro_20191007/ Acceso en: mar. 2020.

EMOL. (2020). Supermercados, sector comercio y proveedores de productos llaman a «consumo responsable» para evitar quiebres de stock. Disponible en: https://www.emol.com/noticias/Economia/2020/03/16/979992/Llamado-consumo-responsable-productos-coronavirus.html. Acceso en: mar. 2020.

Gros, Alexis. (2012). El debate de Alfred Schütz con Max Scheler en torno a la empatía. Tópicos. Revista de Filosofía de Santa Fe, nº23-24, p.167-192.

Han, Byung-Chul. (2017a). Agonia do Eros. 1 ed. Petrópolis: Vozes.

Han, Byung-Chul. (2017b). Topologia da violência. 1 ed. Petrópolis: Vozes.

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Doctorando en Difusión del Conocimiento, Universidad Federal de Bahia, Brasil.

Maestro en Ciencia Animal, Universidad Federal de Bahia, Brasil.

Médico Veterinario, Universidad Católica de Temuco, Chile.

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