Vigilancia, conspiración y sistemas de información y tortura: los ojos de Brasil en Chile en los setenta

Del Terrorismo de Estado en el Siglo XX, a los Golpes de Estado en el Siglo XXI
Del Terrorismo de Estado en el Siglo XX, a los Golpes de Estado en el Siglo XXI

DescargarDr. Clécio Ferreira Mendes.
Área de investigación: Historia de América Contemporánea, dictadura, Violencia estatal persecutoria, ideologías, terrorismo de Estado y genocidio.
Universidade da Integração Latino Americana – UNILA.
historiadorclecio@gmail.com

Recibido: 13/10/2018 – Aceptado: 25/02/2018

 

Resumen: Desde la victoria de Allende, Chile se transformó en la gran esperanza y base política para que la izquierda latinoamericana desarrollara su proyecto revolucionario. Este fue uno de los principales motivos que propiciaron que los sistemas de inteligencia de las fuerzas armadas y policiales de Brasil pusieran los ojos en Chile y continuaran vigilando y deteniendo a los brasileños que se asilaron en dicho país. Con el flujo de asilados políticos también llegaron a Chile agentes del sistema de inteligencia y seguridad brasileño. El objetivo de este artículo es analizar y exponer la actuación del sistema de inteligencia de la dictadura de Brasil en Chile desde 1970 y la posible participación brasileña en la conspiración del golpe de estado de 1973, incluyendo la estrecha relación que establecieron ambas dictaduras y sus sistemas de información y represión, que también constituyeron la Operación Cóndor. El período acotado empieza en la elección presidencial de Salvador Allende en 1970 y 1979, año cuando es aprobada la Ley de Amnistía en Brasil y se inicia el largo proceso de transición hacia la democracia. Se busca contribuir a la discusión sobre el terrorismo de Estado de las dictaduras cívico-militares del Cono Sur y su articulación transnacional.

Palabras claves: dictaduras, terrorismo de estado, sistema de información, Brasil, Chile.

 

Abstract: From the victory of Allende, Chile became the great hope and a political headquarter to develop the Latin-American left wing’s revolutionary project. This was one of the principal reasons that propitiated that the army intelligence of Brazil put an eye on Chile, and kept watching and arresting Brazilians exiled there. Together with the exiles also went to Chile intelligence and national security agents. This article aims to analyzed and argue the performance of the Brazil’s intelligence system in Chile since 1970 and the possible Brazilian participation in the coup d’état of 1973, including the close relationship that stablished both dictatorships and their information and repression system, constituting the Operación Condor. The chronological period begins with the election of Salvador Allende in 1970, and finish with the Amnesty Law approbation in Brazil, 1979, and the long way to the democratic transition. The main focus of this work is contributing to the discussion about the State terrorism in the civil-military dictatorship of Cono Sur, and their transnational articulation.

Keywords: Dictatorships, State terrorism, Information System, Brazil, Chile.

 

Día que transcurre adquiere más consistencia en nuestros espíritus el convencimiento de que los hechos acaecidos en Brasil han podido poner en evidencia cuales son los factores que frustran el desarrollo latinoamericano. Por lo mismo, la tremenda experiencia de Uds. nos evitará a los demás países fracasos seguros y también evitará, en último término, no escaso dolor a nuestras gentes. Esa noción del sacrificio para bien y homenaje a los más constituye, para espíritus fuertes y para las almas generosas, un factor reconfortante.1Carta del senador Salvador Allende al presidente João Goulart, 25 de agosto de 1965. Archivo del Instituto Presidente João Goulart.

Introducción

Profundizar los estudios comparativos entre las dictaduras latinoamericanas posibilita pensar aspectos de nuestras sociedades y su inserción en este escenario. Esta fue la motivación para discutir la dictadura chilena y, en particular, la organización de su aparato represivo. De esa forma, en nuestra investigación doctoral nos centramos en el papel que desempeñó la Dirección de Inteligencia Nacional – DINA-, que constituyó la centralización y organización del aparato represivo de la dictadura chilena en el período 1974 a 1977. En dicho trabajo analizamos la función social y política de la DINA.

Las fuentes documentales y la bibliografía consultada apuntaron que la DINA no solamente ejerció un papel de retención de las oposiciones y mantenimiento del régimen, sino que también colaboró con el movimiento conservador “Refundación de la República”. Los estudios revelan además que la dictadura chilena y la DINA componen un movimiento amplio de derecha contra las transformaciones sociales y políticas desarrolladas hasta aquel momento, y fueron parte esencial de la instauración de una planificación social y económica de carácter capitalista, basada fundamentalmente en la corriente neoliberal, que posicionó el caso chileno como la primera experiencia práctica en el mundo en seguir esa teoría política, contraria a toda y cualquier intervención del Estado en los mecanismos y lógica del mercado, definiendo la desreglamentación del mismo y de los derechos sociales en nombre de la libertad económica para el desarrollo del capitalismo.

Para realizar esas reformas, las acciones estratégicas de la DINA buscaban combatir y exterminar las organizaciones políticas de izquierda, las luchas sociales y la autodeterminación de los trabajadores, así como todas las acciones que apuntaran en esa dirección.

En esa investigación buscamos comprender la idealización y la creación de la DINA por la Junta de Gobierno Militar, bajo el comando directo del dictador general Augusto Pinochet y, al mismo tiempo, puntuar algunas cuestiones para reflexionar sobre la dictadura cívico-militar brasileña, con el fin de evidenciar elementos comunes a ambas dictaduras, además de la ya conocida colaboración entre sus aparatos represivos a través de la Operación Cóndor.

Ese trabajo comparativo posibilitó iluminar un objeto de investigación frente a otro, abriendo nuevos cuestionamientos sobre ambos objetos, estableciendo analogías y encontrando divergencias y convergencias. Fue en ese momento que encontramos los documentos del Departamento de Ordem Política e Social, DEOPS, del Centro de Informações da Aeronáutica, CISA, y del Sistema Nacional de Informação, SNI, que exponen el trabajo de vigilancia de Brasil sobre Chile.

El hallazgo evidencia la presencia de agentes brasileños en territorio chileno antes de 1973, tanto para acompañar los pasos de los militantes de izquierda liberados y asilados en este país -a cambio de la libertad del embajador suizo secuestrado por grupos armados de izquierda-, como también para observar y emitir informes sobre el desarrollo del contexto político y social del gobierno de Salvador Allende. En ese sentido, observamos que la dictadura brasileña, basada en la Doctrina de Seguridad Nacional, ejerció un papel transnacional y anterior a la Operación Cóndor, demandando la necesidad de entender la dimensión geopolítica de Brasil en la región y su relación con las fuerzas que determinaron el golpe de Estado en Chile.

Este artículo busca compartir las primeras impresiones de una investigación en desarrollo enfocada a analizar documentos que revelan conexiones entre ambas dictaduras, especialmente en materias de vigilancia y represión que ocurrieron incluso antes del golpe de Estado chileno de 1973.

El objetivo de la investigación que recién comenzamos a desarrollar es analizar y exponer la actuación del sistema de inteligencia de la dictadura de Brasil que vigilaba los brasileños asilados en Chile desde 1970 y la posible participación del gobierno cívico-militar brasileño en la conspiración que resultó en el golpe de estado chileno de 1973, incluyendo la estrecha relación que se estableció entre ambas dictaduras y sus sistemas de información y represión, que también constituyeron la Operación Cóndor.

El período histórico acotado en la investigación empieza en la elección presidencial de Salvador Allende en 1970, hecho que posibilitó el exilio de centenas de brasileños que huyeron de la dictadura y 1979, año cuando es aprobada la Ley de Amnistía en Brasil y se inicia el largo proceso de transición hacia la democracia.

Desde la victoria de Allende, Chile se transformó en la gran esperanza y base política para que la izquierda latinoamericana desarrollara su proyecto revolucionario. Este fue uno de los principales motivos que propiciaron que los sistemas de inteligencia de las fuerzas armadas y policiales de Brasil pusieran los ojos en Chile y continuaran vigilando y deteniendo a los brasileños que se asilaron en ese país.

Los documentos demuestran que la experiencia chilena vivida con la elección de Salvador Allende y la ascensión del socialismo por la vía democrática generaba una gran inquietud en el gobierno brasileño, a la vez que generaba muchas expectativas sobre el final de su mandato. Esas manifestaciones son señaladas por ejemplo, en los comunicados enviados al Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile por el embajador chileno en Brasil, Raúl Rettig, donde el canciller relataba lo que se hablaba de su país en los periódicos de mayor circulación en Brasil: un discurso opositor al gobierno chileno y un mayor énfasis por difundir noticias de este país, por sobre otros de la región.

Este artículo se concentra en el análisis de una primera parte de los documentos producidos por el aparato represivo de Brasil. Dada su importancia y dimensión histórica, elegimos desarrollar esos análisis como la continuidad de la investigación anterior en un proyecto postdoctoral, que será desarrollado en la Universidad Federal do Rio Grande do Sul, en el Programa de Post-Graduación en Historia.

De los golpes a la comunidad de informaciones.

A través del trabajo de análisis crítico de los reales significados de las dictaduras, podemos comprender que todas ellas son igualmente violentas en diversas esferas de acción y que eso puede ir mucho más allá de las prisiones y torturas.

En el caso específico del Brasil, entendemos que el golpe de 1964 representó un doble movimiento. Primero contra la embrionaria democracia burguesa gestada en la caída de Getúlio Vargas en 1945 y segundo, contra las reformas sociales de base exigidas por diversos grupos sociales, como define Caio Navarro (2004).

Objetivamente se puede decir que el golpe fue la contrapartida a un nuevo orden societario que podría venir bajo una República democrática, la que insertaría las masas en la vida pública y el mercado interno por medio de un planteamiento de reformas estructurales, como la reforma agraria y el control de las remesas de lucros de las empresas extranjeras. La derecha brasileña, basada en su anticomunismo durante el período de la Guerra Fría, argumentaba que si ocurría una revolución en Brasil, podría suceder lo mismo en toda América Latina (Rago, 2004).

Es en esa coyuntura que renace el antiguo discurso del “peligro comunista”, ampliamente utilizado en diversos contextos para justificar las acciones políticas e intensificar el ataque violento contra los grupos de izquierda. Es interesante resaltar que no existen indicios de que la izquierda brasilera podría llegar al poder o que tuviera condiciones objetivas y articulaciones suficientes para impedir el golpe de 1964. Al contrario, desarmadas, desorganizadas y fragmentadas, las fuerzas progresistas y de izquierda no ofrecieron ninguna resistencia a los golpistas.

Alegando que no quería ver una “guerra civil” en el país, Goulart rechazó atender algunos pedidos de oficiales legalistas en el sentido de ordenar una acción represiva – de carácter intimidatorio – contra los sediciosos que venían de Minas Gerais, y eligió el exilio político (Toledo, 2004).

En Chile, la coyuntura es opuesta desde la perspectiva de las izquierdas.

Resumiendo, el escenario político que se planteó en las elecciones de 1970 era de una derecha fragmentada y una izquierda unificada en torno a la candidatura de Salvador Allende y de la Unidad Popular (UP). Desde entonces y tras la victoria de Allende, ocurrió el fortalecimiento de las organizaciones populares, de la izquierda junto a la clase trabajadora y la radicalización del discurso de esa misma clase. Con el gobierno de Allende empezaron profundas transformaciones sociales, económicas y políticas en el país, y la participación popular directa a través de plebiscitos que sostuvo la permanencia del gobierno, incluso con continuos ataques y tentativas de desestabilización de la derecha.

En los dos casos, Chile con la victoria de la izquierda en 1970 y Brasil con un gobierno con planes para impulsar las reformas de base que beneficiarían a la población obrera, campesina y pobre sin ningún perjuicio a las clases más ricas, es posible ver el acercamiento entre realidad y teoría, y una caracterización de las organizaciones militares como instituciones semejantes, independiente de cual sea el país. Por tanto, no se trata de movimientos estrictamente autónomos de Juntas Militares, pero sí de máxima materialización de la lucha de clases. Encontramos esa discusión en varias obras, desde las que tornaron clásicas tanto en la historiografía chilena, como en la brasileña. Son los casos de 1964: A Conquista do Estado – Ação Política, Poder e Golpe de Classes, de René Armand Dreifuss y El Quiebre de la Democracia en Chile, de Arturo Valenzuela. Además de una larga producción de autores como Virgínia Fontes e Antonio Rago, Cañon Voirin e Sergio Grez.

La violencia que estaba por venir con los golpes militares tuvo como objetivo el exterminio de la izquierda y de las luchas sociales como una de las etapas para la planificación social y económica rumbo a la modernización capitalista, y cada país siguió su propio modelo. En Chile el golpe de Estado puede ser visto como un movimiento contrarrevolucionario, opositor a un gobierno que se asumía como socialista y, así, como en Brasil, se constituyó en un Estado Bonapartista, por lo tanto, en un estado centralizado y militarizado cuyo objetivo fue reorganizar el dominio burgués e impulsar su modernización capitalista.

Este modelo de estado está estructurado desde los aparatos de información y represión.

En el caso chileno, la DINA es señalada por diversos autores, como Mario Amorós, como el elemento que, además de controlar todas las fuerzas armadas y policiales, define un pensamiento único en la conducción del régimen, acabando con las disputas internas y consolidando el poder absoluto del General Pinochet frente a otras posibles corrientes militares, sin cumplir la promesa inicial de rotación presidencial.

Este aspecto es también comparable a la dictadura brasileña, compuesta por más de una corriente entre los militares, agrupados tanto por las diferencias de proyectos para la conducción del país como por el poder de algunos generales. En el caso brasileño, es conocida la disputa entre los moderados y la línea dura, pero hay diversas otras facciones y otros aspectos conectados a la conducción de la vida económica del país. Había militares, por ejemplo, que por las posturas de fortalecimiento de las empresas estatales de algunas áreas, fueron impropiamente llamados de “nacionalistas”, como es el caso del general Ernesto Geisel. Pero, así como en Chile, aquellos que eran vinculados a la “comunidad de informaciones”, se mantuvieron alineados por un profundo anticomunismo, a favor de la utilización sistemática de métodos violentos y mantuvieron la centralización del poder estatal bajo control.

Del reconocimiento al financiamiento.

Brasil fue el primer país en reconocer la Junta Militar de Gobierno de Chile y en enviar la estructura material solicitada por las fuerza armadas tras el golpe, como podemos observar en el informe de la embajada chilena desde Brasilia hacia Santiago, de 29 de octubre de 1973, informando sobre las primeras reacciones del gobierno brasileño con relación al 11 septiembre de 1973:

1-Reacción de personeros de Gobierno y principales políticos en caso tengan gravitación de importancia en política del país: Dudo que otro país haya demostrado mayor satisfacción que Brasil con los acontecimientos del pasado 11 de septiembre. El pronto reconocimiento que hizo de la Junta Militar de Gobierno en momentos todavía dramáticos e inciertos (ver mi Of. Conf. 111) resulta la más clara demonstración de la afinidad que siente por el nuevo proceso chileno. El pensamiento del Gobierno brasileño, entonces, aparece meridianamente claro, al extremo que hace innecesario agregar mayores comentarios: entre Brasil y Chile existe ahora en el plano político identificación total.

El informe citado es elocuente en describir la satisfacción del gobierno dictatorial brasileño frente al golpe de Estado ocurrido en Chile. Además, el inmediato reconocimiento de la Junta Militar de Gobierno abre camino para consolidar un “plano político de identificación total”. Los brasileños no escatimaron esfuerzos para atender las demandas estructurales y económicas que venían desde los golpistas chilenos. Así es informado en el punto cuatro del mismo informe enviado por la embajada chilena, que destaca la ayuda oficial del gobierno brasileño y de la Fuerza Aérea, pero también las de iniciativa privada:

4-Formación de Comités de ayuda a Chile o apoyo al presiente gobierno.- El principal apoyo a nuestro Gobierno viene significativamente del parte del Gobierno brasileño. La ayuda más sustancial se ha enviado ya a Chile y, proviene, igualmente, de fuentes oficiales, materializadas en la Fuerza Aérea Brasilera. Diversas personalidades e industrias han colaborado dentro del sector privado con erogaciones en alimentos, medicinas o dinero. Pero no hay Comité ad hoc.

La ayuda no se resumió al envío de materiales de primera necesidad, como alimentos y medicinas. Las relaciones económicas pasaron a ser rediseñadas, empezando por la primera visita de la Misión Económica del nuevo gobierno chileno a Brasil, como sugiere el relato de otro informe confidencial de la embajada chilena en Brasilia, informada el 29 de octubre de 1973:

Me refiero a la reciente visita que realizó a esta capital la Misión Económica de nuestro Gobierno que estaba presidida por el Presidente del Banco Central del Ministerio de Relaciones Exteriores, señor Orlando Saens, Gerente de Comercio Exterior del Banco Central, señor Jaime Humeres y el funcionario del Depto. de Estudios de esa misma Institución, señor Enrique Tassara. (Mis Telex Nos 229,230, 232 y 236).

La referida Misión cumplió un programa de actividades (ver anexo No 1) que incluyó una entrevista conjunta con los Presidentes de los Bancos Central y do Brasil, señores Ernani Galveas y Nestor Jost, respectivamente; un encuentro con las autoridades de Itamaraty, que presidió el jefe del Depto. de las América de la Cancillería local, Embajador Espedito Rezende y, una reunión final con el Secretario General (equivalente a nuestros Subsecretarios) del Ministerio de Hacienda doctor Flavio Pécora. (Anexo No 2).

El encuentro entre los equipos económicos de los dos países, que involucró los presidentes de sus Bancos Centrales, del Banco do Brasil, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil- Itamaraty y al Secretario General del ministerio de Hacienda, estableció una importante negociación en la que se definieron líneas de créditos con el objetivo realizar prestamos con transferencias directas en dinero y venta de productos brasileños, financiados por el gobierno de Brasil. Además, un intento por renegociar una deuda adquirida en años anteriores.

Sobre esta base, el General Cano y sus asesores esbozaron un plan de acción que elevaron a la consideración de los brasileños y que consistió en el pedido de dos líneas de créditos: una en dinero fresco (100 millones de US$) u otra (150 millones de US$) para la adquisición de bienes de consumo y capital. Se insinuó también la posibilidad de renegociar la deuda (aproximadamente US$ 9 millones) que mantiene Chile con Brasil, la que, si bien no representa una cantidad importante, políticamente útil para cuando Chile tenga que enfrentar a sus demás acreedores, especialmente a los miembros de Club de París. (Anexos Nos 3,4 y 5).

Los números presentados inicialmente por los chilenos en su solicitud son significativos, sumando un total de US$ 250 millones y una renegociación de US$ 9 millones más. En la continuidad de las conversaciones, los representantes brasileños se manifestaron positivamente sobre el hecho de conceder las líneas de crédito, pero con números inferiores. De todos modos es importante observar que la operación de crédito estaba aprobada, lo único que deberían definir serían los valores involucrados puesto que, si bien no serían atendidos los montos solicitados, continuarían éstos siendo generosos.

En la reunión con el Secretario General del Ministerio de Hacienda, se pudo conocer la primera reacción frente a nuestros planteamientos. Dicha autoridad manifestó que no obstante estar pendiente la aprobación por parte del Consejo Monetario Nacional y, posteriormente, del presidente de la República, el Brasil estaría en condiciones de ofrecer a Chile los siguientes créditos:

a) Crédito financiero de US$ 50 millones, con tres años de gracia y tres años para pagar. Esta operación sobre la base de eurodólar, más una tasa 1,5%.

b) Crédito de US$ 35 millones, a través de la Cartera de Cambios del Banco do Brasil para la compra de mercaderías brasileñas. Sobre este rubro ya existía un crédito de US$ 22 millones que ahora se ampliaría a US$ 35 millones y que, según se manifestó, sería susceptible de una mayor ampliación a medida que se vayan desarrollando las operaciones.

c) Crédito de US$ 50 millones a través da CACEX para la compra de bienes de consumo durables. Sobre este rubro también existía un crédito de US$ 10 millones que ahora se aumenta a US$ 50 millones.

Estas negociaciones también se destacan al señalar que las Fuerzas Armadas iban a tener una línea propia de financiamiento, incluso una que no estaría contabilizada por los créditos ya concedidos por el Banco do Brasil en Santiago, de US$ 5 millones. Es decir, hubo un acercamiento materializado por los acuerdos financieros, con valores substanciales para la época. Además, observamos que tras el 11 de septiembre los golpistas chilenos buscaron inmediatamente a Brasil y no a otro país, ni siquiera a Estados Unidos. Destacamos esta idea para problematizar el rol de los brasileños en la región y las posibles negociaciones con EUA para definir su actuación.

Interesa destacar que estas cifras se utilizaran en operaciones futuras. Por lo tanto, no están comprendidas compras ya efectuadas tales como la de los buses y del azúcar, que se encuentran en estos momentos en sus últimos detalles. Tampoco se incluirá un crédito para las Fuerzas Armadas, para el cual se le dará un financiamiento en forma separada y continuarán vigentes sin estar comprendidos en las cifras anteriores los créditos de US$ 5 millones que se obtiene a través de la Agencia del Banco do Brasil en Santiago y el de US$ 800 mil concedido recientemente para la FISA.

Al final los valores presentados por Brasil fueron los siguientes:

En resumen y como resultado de este primer contacto oficial entre autoridades de los dos países, el Brasil estaría en condiciones de ofrecernos los siguientes créditos:

a) US$ 50 millones (crédito financiero)

b) US$ 35 millones (para compra de mercaderías brasileñas

c) US$ 50 millones (para bienes de consumo durables)

Además, siguen en pié los siguientes créditos recientemente concedidos:

a) US$ 5 millones a través Agencia Banco do Brasil, Stgo.

b) 800 mil FISA

Y, se consulta un crédito adicional por un monto aún no fijado para la compra de material por parte de nuestras fuerzas armadas.

Brasil y Chile: la relación de la fuerza.

Los innumerables esfuerzos que han sido realizados en Brasil desde hace algunas décadas para tornar públicos los crímenes cometidos por el Estado durante el último período dictatorial (1964-1985) ganaron fuerza con la creación de la Comisión Nacional de Verdad en 2012 y con diversas comisiones estaduales, de partidos, sindicatos, universidades, entre otros. Lo mismo sucede con los límites institucionalizados por la Ley de Amnistía de 1979, que impide el juzgamiento y la condena de los agentes de la dictadura brasileña y que durante el último periodo han sido fuertemente cuestionados. La explicitación de la naturaleza violenta del régimen y de su ilegalidad viene tornándose cada vez más clara a través de los esfuerzos de investigadores, pero también gracias a los familiares de los desaparecidos políticos, organizaciones de derechos humanos, abogados y jueces que intentan demostrar que, al someterse a la Ley de Amnistía, Brasil no cumple con los diversos acuerdos firmados en el ámbito del derecho internacional.

A través del conocimiento de esas investigaciones y de la desclasificación de documentos, podemos afirmar que la historia reciente entre Brasil y Chile demuestra que ni la Cordillera de los Andes ni la diferencia de idiomas fueron barreras para las relaciones políticas entre estos países durante la década del 70, si no muy por el contrario, nos invita a investigar la estrecha relación entre sus dictaduras, la que va más allá de la conocida Operación Cóndor.

Dicha operación se confirma en uno de los pocos documentos que todavía se encuentran disponibles. Se trata de un comunicado secreto con fecha de 02 de marzo de 1973, apuntado con referencia al Plan Cóndor, enviado por la Central Nacional de Informaciones, CNI, que sustituyó a la DINA, en 1977, a la embajada de Chile en Brasilia, firmada por el director nacional de informaciones, el General Odlanier Mena Salinas:

Cúmpleme informar a US. que actualmente se desempeñan como Consejero Administrativo y Secretario en la Embajada de Chile en Brasilia, Brasil, el SR. TCL. GUILLERMO EDUARDO PAVEZ MUÑOZ y SOM. LEÓN CAROL GONZALEZ CERDA, los cuales dan por finalizada su misión el 31.MAR.1979.

Consecuente con lo anterior, esta Dirección está empeñada en continuar manteniendo relaciones a este nivel con la República Federativa del Brasil, razón por cual, ha sido designado para cumplir dichas funciones el SR. CRL. (E) SERGIO HERNAN OSORIO SAAVEDRA y al SOM. (C) JOAQUIN MUÑOZ VALLEJOS respectivamente.

Se hace presente a US., que este reemplazo será informado al Servicio Nacional de Informaciones de Brasil (SNI), de acuerdo a lo estipulado en el Plan CONDOR.

El comunicado informa la sustitución del consejero administrativo y del secretario de la embajada. No es posible saber a qué misión cumplida por el TCL. Guillermo Eduardo Pavez Muñoz y el SOM. León Carol Gonzalez Cerda se refiere el documento, pero es importante observar el énfasis del General Odlanier Mena Salinas en mantener el mismo nivel de relaciones con Brasil, afirmando en las últimas líneas que el SNI será informado sobre el procedimiento de acuerdo a lo que está definido en el Plan Cóndor. Por tanto, expone con claridad la relación existente entre los aparatos de información de ambos países.

En el libro Operación Cóndor, editado por el Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos Categoría II UNESCO, se señala a Brasil como el primer país en plantear la Doctrina de Seguridad Nacional en el Cono Sur. Incluso destaca el pionerismo del país en la modernización de los servicios de inteligencia, en la vigilancia de sus ciudadanos en otros países de la región, en el entrenamiento de contrainsurgencia de los militares de los países vecinos y en establecer un modelo de operaciones bilaterales.

Con el flujo de asilados políticos también llegaron a Chile agentes del sistema de inteligencia y seguridad brasileño, como se confirma a través de la documentación desclasificada del Departamento de Ordem Política e Social de São Paulo, DEOPS, y del Sistema de Nacional de Informação, SNI. Es posible afirmar que fueron el modelo de operación para la DINA, creada oficialmente en 1974, que profundizó sus acciones y llegó a actuar en Estados Unidos y Europa (Baltasar, 2016), instalando en Madrid su mayor base estratégica, conforme determinación de Pinochet (Calloni, 1999). La DINA, DEOPS y SNI conformaron, junto a otras fuerzas de inteligencia de Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia, la Operación Cóndor que “extendió las guerras sucias más allá de las fronteras de cada país” (McSherry, 2009).

La coordinación de dicha operación era hecha por los órganos de inteligencia chilenos, que servían como una especie de “base de informaciones”, estableciendo contacto directo con la CIA y reenviando sus directrices a los demás países. Aún con realidades distintas, hay indicios de que autoridades militares brasileñas y chilenas practicaban el intercambio de informaciones, relación que puede llevar a la participación de Brasil en la Operación Cóndor, ya que Chile era el país que encabezaba las directrices para sus acciones. (Motta, 2004, p. 251-252).

Fue la Comisión de Verdad y Reconciliación de Chile, creada en 1990, la que reveló el pionerismo del país en buscar ese pacto entre los países latinoamericanos para combatir y vigilar los grupos de izquierda. La Comisión además reveló que el director de la DINA, el general Manuel Contreras Sepúlveda, coordinó la Operación Cóndor y que a través de la DINA buscó coordinar organismos de seguridad interna de otros países y grupos políticos internacionales que podrían realizar operaciones transnacionales.

La investigadora Deborah Motta revela en su trabajo que, a pesar de ser difícil evaluar la real participación de Brasil en la Operación Cóndor, tras revisar la documentación y retraso en las investigaciones sobre el período es posible constatar la relación entre Chile y Brasil a través de documentos del Departamento de Orden Política y Social del Estado de São Paulo (Deops). Según la autora:

El cambio de informaciones entre Brasil y Chile implicaba desde el envío de materiales de las organizaciones de izquierda (periódicos, volantes, manifiestos, etc.) hasta el acompañamiento diario, por parte de los agentes del Deops, de periódicos nacionales que trataban la presencia de chilenos en el país y notas en periódicos que noticiaban algo sobre la situación política de Brasil o de brasileños exilados. Hay un mayor acúmulo de informaciones en los aniversarios del golpe militar chileno, mostrando que había un preocupación, por parte de los agentes de informaciones del Deops, de monitorear cualquier tipo de manifestación en homenaje a la muerte de Salvador Allende o manifestación de repudio al gobierno Pinochet por parte de brasileños involucrados con grupos políticos o de miembros de comunidad chilena en Brasil. (Motta, 2004, p. 253)

Los ojos del DEOPS sobre Chile: la búsqueda del mapa de las izquierdas en el Cono Sur

El DEOPS ya tenía un mapa de las principales agrupaciones de izquierda de los países del Cono Sur cuando empezó a vigilar los pasos de los brasileños exilados en Chile. Ese cúmulo de informaciones aparece cuando encontramos los informes sobre las acciones de brasileños, donde la presencia extranjera es plenamente identificada.

Como verificamos anteriormente, la vigilancia sobre Chile se hace desde la idea de que habría acciones guerrilleras contra Brasil siendo planificadas y articuladas desde el exterior, específicamente en Chile, por cuenta del gobierno electo democráticamente de la Unidad Popular y de Salvador Allende, como podemos observar en el informe Nº 25-B /73, de 27 de junho de 1973, DEOPS-SP:

Durante o mês de Abril do corrente ano, se realizou na cidade de Santiago, por parte das organizações ALN, PCBR, Var-Palmares, VPR e MR-8 um chamado “Tribunal Revolucionário para julgar o ex-cabo Anselmo e o delegado de policia Dr. Fleury, entre outros. Se detectou que entre os “juízes “se encontravam os banidos Cid Benjamim Queiroz (hoje no MR-8), Antonio Prestes de Paula (pelo PCBR). “Rafael” (ALN), Fayal de Lira (ALN) e Flavio de Sousa (VPR). Circulou entre os presentes um comunicado de várias organizações reivindicando a ação de assassinato do delegado Otavinho, de São Paulo, comunicado êsse, redigido no Chile antes da ação de ter sido feita na Guanabara, deixando em claro que alguns detalhes foram enxertados posteriormente, o que dá a pista de que tal ação de assassinato fora inspirada desde o exterior, mais precisamente no Chile. Junto a este informe vai uma cópia do referido comunicado que circulou entre os membros do Tribunal anteriormente referido e enviado para várias organizações latino-americanas, como o ERP, da Argentina, MLN, do Uruguai, MIR, do Chile, ELN, da Bolívia e FAL da Argentina.

Además de señalar a Chile como la base estratégica para la planificación de los atentados en Brasil, como el asesinato del Delegado de Policía Otavinho, de São Paulo, el documento también detalla la presencia de otros militantes sudamericanos y expone el conocimiento de la existencia de otros grupos revolucionarios en Chile, Argentina, Uruguay y Bolivia. Además del notorio caso chileno sobre la existencia del MIR, percibimos la familiaridad con relación a los grupos de Argentina, el ERP y la FAL; el MLN del Uruguay y el ELN de Bolivia, tras identificar al Cabo Anselmo.

Inicialmente las informaciones encontradas en este documento orientan posibles cuestionamientos, tales como ¿qué relación establecía la dictadura brasileña con la América del Sur? ¿Cuál es el alcance de su aparato de vigilancia sobre Chile y los restantes estados de la región? ¿Sería posible decir que su estructura era mayor que la creada para la Operación Cóndor?

En la continuidad de la lectura del mismo documento encontramos la descripción de los grupos de la izquierda suramericana presentes en la actividad denunciada:

As FAL – Forças Armadas de Libertação, que esse orgulha de ser a mais antiga organização guerrilheira ARGENTINA, pois existe há cerca de dez anos, provêm de diversos grupos marxistas, e acusam PERON de falta de pureza ideológica.

As FAP – Forças Armadas Peronistas, de origem peronista, pretendem assumir uma posição independente, não de Peron, mas de sua organização política . Por sua vez, os ortodoxos justicialistas, declaram que “FAR e Montoneros   são nossos companheiros”.

O ERP – Exército Revolucionário do Povo é de origem trotkista . O IV Congresso do Partido Revolucionário dos Trabalhadores aderiu a IV Internacional e expulsou a facção “menchevique” do dirigente NAHUEL MORENO. Nesse congresso, o Partido começou a debater as teses dos Tupamaros, MAO e MARIGHELA. O V Congresso, de julho de 1970, decidiu “consolidar um partido de classes revolucionárias” e criar seu braço armado – o ERP. Este grupo parece manter regulares relações com o MIR, do Chile, com remanescentes do MLN, do Brasil, com os Tupamaros, do Uruguai; com o POR, da Bolívia; e com frente Sindicalista de Libertação, da NICARAGUA.

Además de los grupos, se exponen informaciones específicas de militantes extranjeros, como el caso del uruguayo Liber Seregni.

g. O general Uruguaio LIBER SEREGNI, ex-candidato das esquerdas à Presidência do Uruguai visitou SANTIAGO DO CHILE, no período de 31 de março a 6 de abril do corrente ano.

Em 1 Abr 73, SEREGNI almoçou com o general boliviano JUAN JOSE TORRES e com o ex-almirante CÂNDIDO DA COSTA ARAGÃO   manifestando-se sobre diversos temas, quando teria adiantado a formação de uma “junta latino-americana de militares”, na qual estaria incluído CÂNDIDO ARAGÃO.

Encontramos otro antecedente que demuestra el acercamiento y vigilancia sobre Chile en uno de los documentos de la CISA, Centro de Informaciones de la Aeronáutica, localizado en el archivo del Estado de São Paulo. En él, observamos la preocupación de la agencia en la relación que se estaría estableciendo entre los brasileños asilados y el gobierno de Allende, a punto de divulgar, según informaciones recogidas, que existiría una escuela de guerrilla que preparaba a brasileños y chilenos para invadir Brasil y cometer actos de terrorismo en su territorio. El informe relaciona la llegada de 18 grandes cajas, oriundas de Cuba, con la presencia de seis cubanos y la supuesta recepción de esos materiales por comandos de la Unidad Popular. Además, constata el encuentro de la esposa de Allende con brasileños asilados.

Esta agência tomou conhecimento e divulga o ESTUDO DE CONTRA-INFORMAÇÕES No 01 /CISA-RJ de 14 de Jun de 1971.

Despois da posse de SALVADOR ALLENDE na presidência do Chile, foram-se avolumando informes sobre a existência de uma escola de guerrilhas naquele país, com a finalidade de formar terroristas aptos ao desenvolvimento da guerrilha urbana e rural no Brasil.

Hoje, face ao grande número de informes recebido, oriundos da mais diferentes fontes, estamos convencidos de que em algum ponto do território chileno estão sendo preparados brasileiros e chilenos para desencadearem, de forma organizada, ações de terrorismo, sabotagem e guerrilha no Brasil. Se não vejamos:

Em 07 de Janeiro de 1971 foram desembarcados, em Santiago, de forma ilegal, 18 caixotes, de grandes dimensões, provenientes de Cuba e nessa ocasião já se encontravam operando no Chile, pelo menos, 6 cubanos, elementos de informações. Os caixotes foram recebidos e desembaraçados por “comandos” da “Unidade Popular” (parte de informe B-2);

Em 20 de janeiro de 1971, a espôsa do presidente do Chile visitou e obsequiou os terroristas brasileiros banidos em troca do Embaixador da Suíça. A cena foi mostrada na TV 7, chilena (parte de informe B-1);

Este informe puede entenderse como el producto de la vigilancia sub-imperialista de Brasil, que muestra, además de la articulación con la política de Estados Unidos, una preocupación estratégica con la región y la seguridad de su propio territorio. Por lo tanto, evidencia la Doctrina de Seguridad Nacional mirando más allá de sus fronteras y llevando la guerra sucia para donde quiera que vayan sus enemigos “rojos”.

Brasil diseñando la vigilancia y la represión en el Cono Sur.

El historiador Luiz Alberto Moniz Bandeira, en el libro Fórmula Para o Caos (2008) presenta parte de la documentación del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil producida por su embajada en Chile, donde se confirma que el Estado brasileño tenía la información de que el golpe de estado contra Salvador Allende estaba en desarrollo y se esperaba que ocurriera en pocos días.

La hipótesis que orienta la investigación en desarrollo, es que el sistema de inteligencia de la dictadura de Brasil (1964-1985) fue el precursor en el Cono Sur en la actuación trans-nacional, tanto en la modernización y fortalecimiento del aparato de información, represión y tortura como en la constitución del terrorismo de Estado. Su actuación en países de la región aborda desde las operaciones transnacionales de la guerra contrainsurgente de la Doctrina de la Seguridad Nacional del Cono Sur hasta las actividades conspiracioncitas, como en el golpe de Estado de 1973 en Chile. Eso puede definir a Brasil como un país clave para la creación de la Operación Cóndor, coordinada por la dictadura chilena a través de la DINA.

La vigilancia y prisión de brasileños asilados en Chile y en otros países, como Argentina y Uruguay, muestra una acción articulada con las fuerzas armadas y sistemas de inteligencia de esos países. El contexto histórico en que está inserta esta hipótesis es la coyuntura internacional vinculada al anticomunismo en el período de la Guerra Fría, cuando abiertamente las dictaduras latinoamericanas de los 60 y 70 asumieron la tarea de combatir el crecimiento del comunismo.

Volviendo a los documentos que hemos encontrado en los archivos del DEOPS, en São Paulo, observamos la vigilancia transnacional en informes producidos por la CIEX, Centro de Informações do Exterior, órgano creado por la dictadura brasileña al interior del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, que funcionó entre los años de 1966 y 1988. Este centro de informaciones estaba articulado al SNI y tenía como finalidad vigilar los movimientos de brasileños asilados. En este caso percibimos otra semejanza con las prácticas de la DINA, que también ocupó la estructura del Ministerio de Relaciones Exteriores como tentáculo para vigilar las acciones de chilenos asilados y ejecutar sus actos terroristas (Mendes, 2016).

En uno de esos documentos está el informe de 07 enero de 1971, con el título, Refugiados Brasileiros no Uruguai e no Chile. Atividades Subversivas no Brasil.

Producido por el CIEX y difundido internamente en la SNI, DEOPS y la Policía Federal, el documento expone la actuación transnacional de la dictadura brasileña al constatar la vigilancia de brasileños en Uruguay, observando su movimiento hacia Chile. Además menciona una posible articulación entre las izquierdas de los dos países orientada por Cuba:

Esta divisão tomou conhecimento do seguinte informe:

a) Alguns refugiados brasileiros no Uruguai, estariam mostrando certa mobilidade de ação, com frequentes viagens ao Chile, país que pareceria estar atraindo os subversivos brasileiros refugiados no exterior.

b) O refugiado brasileiro em Montevidéu de nome de EUCLIDES GARCIA PAIS DE ALMEIDA, estudante de medicina, estaria de malas prontas para embarcar para o Chile, em caráter definitivo por volta de 20 de Nov de 1970.

c) Também o refugiado brasileiro César dos Santos, radicado na capital uruguaia, já teria viajado ao Chile, onde haveria planos para funcionar uma espécie de “sub-olas”, orientada por Cuba, mas administrada pelo Movimento de Izquierda Revolucinonário-M.I.R. O marginado regressou posteriormente a Montevidéu, onde atuaria ainda como representante do PCB.

d) A esposâ de Cesar dos Santos, teria viajado de Montevidéu com destino ao Brasil em 05 de Nov de 1970.

Al mirar la fecha del documento entendemos que se trata de una acción anterior a la principal articulación internacional entre los regímenes dictatoriales de la región, siendo uno de los motivos por los cuales Brasil es señalado como precursor de la Operación Cóndor (Garzón, 2016).

Recordemos que la DINA fue creada secretamente en noviembre de 1973 y oficialmente en enero de 1974 y posteriormente se articuló a la dictadura argentina en acciones terroristas contra chilenos en territorio porteño. Además, fue el órgano encargado de proponer la cooperación en la anteriormente mencionada comunidad de información y la creación de la Operación Cóndor, en diciembre de 1975, conforme la carta enviada por Manuel Contreras, Jefe de la DINA, a los demás comandantes responsables de los sistemas de información de las dictaduras cívico-militares de la región. Son pocos los documentos que pueden comprobar tal hecho, pero existe por ejemplo, la carta enviada al General de División Francisco Brites, Jefe de la policía paraguaya, en octubre de 1975, encontrada en el llamado Archivo del Terror de Paraguay.

Tiene el alto honor de invitarle a una Reunión de Trabajo de Inteligencia Nacional que se realizará en Santiago de Chile, entre los días 25 de noviembre y 1 de diciembre de 1975.

La reunión tiene el carácter de estrictamente secreta, y se ajunta Temario propuesto y programa tentativo.

El Coronel CONTRERAS, ruega al Sr. General BRITES, honrarle con su presencia, y si lo estima hacerse acompañar por algunos asesores, ya que espera que esta Reunión pueda ser la base de una excelente coordinación y un mejor accionar en beneficio de la Seguridad Nacional de nuestros respectivos Países.

SANTIAGO, OCTUBRE DE 1975.

Constatamos entonces la actuación de Brasil en la vigilancia de sus asilados más allá de sus fronteras, articulado a través de su ministerio de Relaciones Exteriores y desde mucho tiempo antes de que se desarrollaran los golpes de Estado en los países vigilados. Luego de ocurridos los golpes y ya en sincronía con los gobiernos dictatoriales, encontramos documentación que también vincula a Brasil con los mecanismos de represión y tortura utilizados.

La periodista y Profesora Pascale Bonnefoy, en su libro Terrorismo de Estadio: prisioneros de guerra en campo de deportes, logra demostrar las articulaciones entre las FFAA chilenas y las de Brasil. La autora hizo una profunda investigación sobre cómo las Fuerzas Armadas chilenas tras el golpe de Estado transformaron el Estadio Nacional en un Campo de Concentración, prisión y tortura, incluyendo muchos datos sobre los presos políticos en este local, dentro de los cuales también hubo brasileños.

En su investigación, señala evidencias de que la dictadura brasileña también diseñó, al menos inicialmente, la forma de relacionarse con los presos políticos. Es decir, cómo obtener informaciones de esos presos a través de la tortura. Parte de eso fue el entrenamiento práctico de militares chilenos asesorados por agentes brasileños y la modernización de equipamientos de tortura, como los equipos eléctricos traídos desde Brasil que fueron utilizados en el Estadio Nacional.

La autora rescata testimonios brasileños a través del informe final de la Comisión Nacional de la Verdad de Brasil, de diciembre de 2014, como el de Vitório Sorotiuk sobre el homicidio de Wânio de Mattos, en el mismo Estadio Nacional.

El brasileño Vitório Sorotiuk, detenido en el Estadio Nacional, se salvó de ser interrogado por agentes de su país porque al ser arrestado le quitaron sus documentos. Los chilenos que lo interrogaron se dedicaron a descubrir su identidad y nacionalidad. Sin embargo, dijo, “otros brasileños fueron interrogados y torturados por brasileños frente a chilenos para que aprendieran las técnicas de tortura para interrogar” (declaración de Vitório Sorotiuk en la causa N° 179-2011 por el homicidio de Wânio de Mattos Santos, 4 noviembre 2014).

A continuación Vitório menciona el uso de los equipos eléctricos: “esta asesoría no fue solo para enseñar cómo se torturaba. También llevaron equipos eléctricos de tortura que no existían en Chile.”

La Comisión Nacional de la Verdad de Brasil, confirma, en su informe final, la participación de agentes de los servicios de inteligencia de las fuerzas armadas del país: el CERIMAR, Centro de Informaciones de la Marina, y el CIE, Centro de Informaciones del Ejército. El hecho también es señalado en el testimonio del Vitório Sorotiuk, que incluso entregó a la Subcomisión del Senado brasileño un documento de la DSI, División de Seguridad e Informaciones y también del Ministerio de Relaciones Exteriores, con una lista de los brasileños torturados en el Estadio Nacional:

Temos informações de que o Ministério das Relações Exteriores e a embaixada brasileira sabiam da situação, só que eles estavam atrelados à ditadura e não à proteção de seus cidadãos. Eles estavam lá para ensinar os chilenos a torturar. Entre os brasileiros presos, havia pessoas que não tinham nada a ver com atividade política e não receberam atenção nenhuma do governo brasileiro.

La asociación entre las dictaduras brasileña y chilena prosperó y hay evidencia de que sus agencias de inteligencia ejecutaron operaciones conjuntas, anteriores a la Operación Cóndor. Por la relación estratégica con Estados Unidos, podemos afirmar que Brasil fue modelo para los golpes que sucedieron después en el Cono Sur y profundizar, como afirma McSherry, que Brasil fue clave para el surgimiento de dicha operación.

Los Próximos desafíos.

Observando los casos de Chile y Brasil vemos la importancia de sus sistemas de inteligencia y la documentación encontrada en archivos de Chile y Brasil apunta que nuestros próximos pasos deben orientarse a profundizar el papel desarrollado por Brasil en la región, indagando por ejemplo, en los documentos producidos por el Itamaraty (el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil) a través del CIEX y del DIS, que señalan la represión a exilados políticos.

Los informes de los aparatos de información y represión brasileños, DEOPS, CISA y SNI denuncian la presencia de las fuerzas de vigilancia brasileña no solamente en Chile, sino también en Uruguay y quizás moviéndose por Sudamérica en nombre de la Doctrina de Seguridad Nacional, sin limitarse a fronteras o acuerdos diplomáticos.

Pensar la historia reciente de Chile desde una perspectiva más regional y mirando más allá de las fronteras, posibilita entender las conexiones con las circunstancias históricas del continente que determinaron el golpe de 1973 y que produjeron la actual sociedad chilena neoliberal.

La presente investigación, como continuidad de la tesis doctoral en la cual se investigó la DINA y su función social y política en la dictadura chilena, podrá contribuir con una nueva temática, abordando el papel desarrollado por la dictadura de Brasil en la conspiración contra el gobierno de Salvador Allende y la Unidad Popular con la presencia de agentes del sistema represivo de inteligencia brasileño. Si bien es cierto que los agentes de la CIA operaron en Chile, no es menos cierta la participación del sub-imperialismo del Estado brasileño.

Además podemos comprender que la acción de vigilar y generar informaciones sobre las actividades y movimientos de las izquierdas sudamericanas también es un proyecto brasileño anterior al Plan Cóndor.

En este momento caminamos rumbo al entendimiento de que las dictaduras sudamericanas necesitan ser comprendidas como una acción regionalizada y amparada por el sub-imperialismo de Brasil.

Por lo tanto, finalizamos este texto con la idea de que es necesario una reflexión en que se profundice una búsqueda para entender la estructuración y funcionamiento de los sistemas información y represión en nuestra región, en la que ya visualizamos el rol de Brasil como un país diseñador y articulador de la trans-nacionalidad de la guerra sucia y terrorista producida por las dictaduras en el Cono Sur.

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Notas   [ + ]

1.Carta del senador Salvador Allende al presidente João Goulart, 25 de agosto de 1965. Archivo del Instituto Presidente João Goulart.

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