Una mirada feminista de los carnavales o de cuando dejamos de naturalizar los abusos

Violaciones, acoso, cosificación son parte de las prácticas que se dan en carnaval. Desde los feminismos cuestionamos y denunciamos la historia del carnaval como la historia de las violaciones colectivas hacia las mujeres.

Una mirada feminista de los carnavales o de cuando dejamos de naturalizar los abusos 1
Una mirada feminista de los carnavales o de cuando dejamos de naturalizar los abusos 2

“Al maizal me llevan, al trigal me llevan, sigo chupando.
Esos tus ojitos, esa tu boquita, tiene la culpa”
(canto popular de carnaval).

 

Otro febrero termina, nuevos festejos de carnavales se desarrollan por Nuestra América, el Abya Yala. La siguiente reflexión se sitúa en los carnavales del área andina, de los cuales conozco por asistir y participar en diversas zonas, tanto del noroeste argentino, como del norte de Chile, Bolivia y Perú. Si bien no se deben generalizar las experiencias, es probable que lo aquí expuesto pueda servir para pensar en este tipo de celebraciones en otras partes de la región.

Con la invasión europea a nuestro continente y la “extirpación de idolatrías”, el cristianismo impuso su visión del mundo. En ese marco, el carnaval como celebración de los días previos al inicio de la cuaresma, fue adoptado en América Latina sincretismo mediante. La particularidad de esta celebración reside en la permisividad, los excesos y la fiesta antes de comenzar los cuarenta días de penitencia como preparación para la Pascua. De allí el significado etimológico de “carnaval”, que refiere al precepto religioso de abstinencia de carne en cuaresma.

La celebración de los carnavales en Los Andes coincide con la época de lluvias, por lo tanto tiene gran connotación ritual con los ciclos de la siembra y la cosecha. Es frecuente la alusión a advocaciones marianas, santos y también a la Pachamama, el sol, la lluvia. Diabladas, ángeles, trabajos rurales y distintos aspectos de la vida cotidiana se reflejan a través de las más variadas expresiones artísticas, danzas y estilos musicales.

desentierro del diablo
Desentierro del diablo. Foto: Lourdes Murri

Desde que se desentierra el diablo, a fines de enero, en San Carlos de Borromeo (Salta, Argentina) inician las celebraciones del carnaval, con mixturas diaguitas, collas y criollas. Todas las personas del pueblo y de zonas vecinas se reúnen entre cantos, danzas, color y mucho alcohol. Pareciera no haber distinciones a la hora de celebrar entre lxs más viejxs y lxs más jóvenes, aunque claro las coplas son recitadas por las más ancianas. Sin embargo, estando ahí, no da lo mismo ser mujer aparentemente “sola” que acompañada de un varón.

Los varones actúan en forma grupal, como si fueran manada y excusados por el consumo excesivo de alcohol, se llevan a las mujeres que ven solas para arrojarlas en el lodo. Y vaya una a saber para qué más. No se le pregunta si quiere, si le parece divertido, ya que se presume su consentimiento por el sólo hecho de estar ella ahí. En el caso de las mujeres que asisten acompañadas de algún varón, el pacto patriarcal se hace manifiesto en una conversación entre hombres. Algo así como: “Disculpa, me permites, me la puedo llevar un rato” a lo que el varón (¿propietario?) contestará afirmativa o negativamente, según “su” deseo. En el medio hay una persona, una mujer, la cual es reducida a objeto de diversión y placer. Y esto es sólo una referencia basada en experiencia propia, pero todas las que hemos participado en estas fiestas podríamos dar miles de ejemplos similares.

Sabido es que el ministerio de salud más de una vez ha tenido que concientizar sobre la prevención de “embarazos de carnaval” en el norte argentino1Véase por ejemplo: “Ginés viajó a Jujuy para prevenir «los embarazos del carnaval», 26-2-06 http://www1.rionegro.com.ar/arch200602/26/v26a04.php. Ahora la cuestión es cuántos de esos embarazos resultan de relaciones consentidas y cuántos en realidad representan el perverso producto de violaciones a mujeres, niñas y adolescentes.

La figura de los “hijos e hijas del carnaval” también está presente en todo el área andina y refiere a las mujeres que dan a luz nueve meses después de las celebraciones de carnaval desconociendo en la mayoría de los casos la identidad del varón progenitor. Dicho de otra manera, se ha naturalizado hasta tal punto las violaciones hacia las mujeres en estado de embriaguez durante las festividades, que se construye una identidad para esos niños y niñas que nacen como prueba de violaciones hacia las mujeres consentidas por las comunidades a las cuales pertenecen.

Pareciera entonces el carnaval constituirse en el ejemplo de forma de diversión, siendo la violencia sexual una de tantas otras formas. Reforzar la “virilidad” masculina, enseñar a las niñas y adolescentes a silenciar estos abusos y aceptarlos como parte de “lo que puede pasar en carnaval” e incluso dar por sentado un consentimiento que no existe, porque nadie lo pide. “Tradiciones” que deben desaparecer urgente y ser denunciadas.

Preocupa la manera en que hemos mirado los múltiples abusos que se producen en estas fechas, la naturalización ha llegado a tal punto que preferimos “no ir solas” al carnaval porque “nos exponemos a todo tipo de situaciones”. Lo más grave es que en lugar de cuestionarse el modelo de masculinidad que estas celebraciones perpetúan, se excusa en los excesos del alcohol y el descontrol el actuar de los varones. Como señala prensa boliviana “el índice de violencia familiar y abuso sexual se incrementa en un ocho por ciento en los cuatro días del Carnaval, principalmente a causa del consumo excesivo de bebidas alcohólicas2https://www.radiofides.com/es/2016/02/06/la-violencia-y-abuso-sexual-aumenta-en-8-en-carnaval/. 6 de febrero de 2016.”; así también se refería un medio de Jujuy: “en época de carnaval debido al consumo de sustancias o bebidas se pierden los frenos inhibitorios. En el invierno decrece un poco la situación”.

Carnaval colorido - Lourdes Murri¿Hasta cuándo la prensa irresponsable va a atribuir al consumo de sustancias las violaciones históricas de niñas, adolescentes y mujeres? Existe una clara relación entre estas formas de diversión patriarcal y misóginas con los femigenocidios (Segato, 2018) de altas cifras en nuestra región. Las mujeres también queremos celebrar en carnaval, pero libres de violencias de cualquier tipo.

La historia del carnaval es la historia de las violaciones colectivas hacia las mujeres

Entiéndase, nos encanta el carnaval, bailar, cantar, disfrutar colectivamente. Pero queremos hacerlo en espacios seguros, transformar las tradiciones si éstas son violentas y misóginas. Queremos que las niñas, niños, adolescentes, mujeres y disidencias puedan apropiarse de sus costumbres y fiestas pero en un marco de respeto por los otros, las otros, les otres. No queremos más violencia patriarcal en los carnavales.

No queremos que nos consideren objetos y nos hagan competir entre nosotras, como ocurre con la elección de “la reina del carnaval” en Cajamarca, porque eso es violencia3https://larepublica.pe/sociedad/1172163-cajamarca-inicio-preparacion-de-las-aspirantes-a-senorita-carnaval-2018/. Diario La República, 17 enero 2018.. No queremos que se haga alusión a las violaciones en manada como si fuera parte del juego carnavalero4https://www.pagina12.com.ar/245459-carnaval-correntino-una-escandalosa-simulacion-de-violacion-. Página 12, 4 febrero de 2020.. No queremos más agresiones sexuales, ni acoso, ni manoseos. Queremos carnavales diversos pero en los cuales podamos sentirnos seguras y libres.

Carnaval diadema - Lourdes MurriLas mujeres que participan en el carnaval de Arica de este año, desde la Asamblea de Feministas y Disidentes por la Constituyente (AFEMIC) han impulsado la campaña “Por un carnaval sin violaciones. La ebriedad no es consentimiento”. Celebramos esta iniciativa y esperamos se multiplique en todas partes, que no quede ningún carnaval sin ser atravesado por el feminismo.

Y como canta la compañera Maryta de Humahuaca «Si no quiero no me toques, si no quiero no me beses, yo también tengo derecho a estar enfiestadita en Carnaval».

Referencias

Segato, Rita (2018) La guerra contra las mujeres. https://www.elmundo.es/sociedad/2016/02/16/56c1fa26e2704eb0658b4642.html.16 febrero 2016

 

Notas   [ + ]

mm

Maestranda en Estudios Latinoamericanos (UNCuyo, Argentina).

Miembro del grupo de investigación Historia y Ciudadanía Activa (UNMSM, Perú).

¿Qué te ha parecido?

(6 votos - Media: 5)