Un sistema educativo sin los profesores

En Chile hace más de una década que un profesor o profesora no es Ministro/a de Educación.

sistema educativo sin profesores
sistema educativo sin profesores

El “paro de profesores en Chile” que se ha desarrollado por más de un mes, no es más que un síntoma de un sistema educativo en que los docentes son considerados como meros implementadores del currículum, de las políticas y de las reformas que con pomposidad y con un gran apoyo mediático ha promovido el actual gobierno.

Es sabido que los docentes luego de la dictadura militar y de la imposición de una educación de mercado, fueron castigados al despojarlos de su carácter de funcionarios estatales e imponerles rentas indignas y rutinas de trabajo cada vez más arduas y burocráticas, condiciones que impidieron hasta cierto punto, la reflexión sobre las prácticas pedagógicas, la investigación desde el aula y el despliegue de un trabajo educativo más consistente con la figura de un intelectual de la educación, que la de un encargado de la transmisión de las prescripciones del currículum nacional.

En este escenario, con profesores que han sido objeto de proletarización en sus condiciones laborales, de desprestigio social al conceptualizarlos como técnicos o profesionales de baja cualificación y al imponerles reformas educativas formuladas por los “expertos” y finalmente, al tildarlos como un gremio altamente “ideologizado” que no es capaz de esgrimir fundamentos teóricos, ni proponer reformas basadas en evidencia empírica, se construye finalmente un discurso del “docente deficitario”, el que requiere siempre de orientaciones, capacitaciones y directrices para ejercer “de manera correcta” su trabajo.

En este sentido, el discurso del “profesor deficitario” se ha sedimentado en el imaginario social y forma parte, casi del sentido común, de los tomadores de decisiones y de los políticos encargados del ámbito educativo en Chile.

Por ello, es que existe un sistema educativo “sin profesores”, porque a estos se les deja fuera de las esferas en las que se toman las decisiones políticas, atribuyéndose estas labores a otros “expertos” como ingenieros, economistas y tecnócratas, los que seducidos por los indicadores en pruebas estandarizadas y por los modelos de gestión empresarial han asimilado a la escuela como una empresa más y a la educación como un bien de consumo, en el que los docentes corresponden a meros operarios.

Por ello, es que los profesores han sido despojados del reconocimiento político, social e intelectual. De hecho, en Chile hace más de una década que un profesor o profesora no es Ministro/a de Educación. Sino que más bien, esta figura ha recaído en diversas profesiones, la mayoría vinculada al ámbito jurídico/económico, nuevamente bajo la premisa del “profesor deficitario”, el que no cuenta con los conocimientos, ni las habilidades para desempeñarse en este cargo y que además está “sobre-ideologizado”, por tanto, sus decisiones las basará en su adhesión ideológica y no en la evidencia empírica.

Por todo lo anterior, es que se hace necesario que el sistema educativo se debe construir con los profesores y gran parte de esta tarea comienza generando movilizaciones, promoviendo discusión a nivel ciudadano, manifestándose de manera pacífica con el afán de reivindicar a una profesión vilipendiada y castigada por varias décadas. En este sentido, es relevante remontarse al intelectual norteamericano de la pedagogía crítica Henry Giroux, quien elabora la imagen del educador como intelectual, como un profesional capaz de crear y recrear una educación holística, sustantiva e integral que sea capaz de romper e ir más allá de los imaginarios sobre la sociedad y sobre nosotros mismos, que ha impuesto el capitalismo tardío en las naciones subdesarrolladas del sur del mundo.

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Profesor de educación primaria, Magíster en educación mención dificultades del aprendizaje, Doctor (c) en Educación.

Temáticas de interés: Políticas educativas, Sociología de la educación, inclusión escolar, justicia social, derechos y desarrollo del profesorado.

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