Trayectorias trazadas desde un feminismo de los Pueblos

Adquiere relevancia un feminismo de los pueblos, entendido como un feminismo anclado en las vivencias y los sentires de mujeres que habitan diversos espacios sociales y territoriales.

feminismo de los Pueblos
feminismo de los Pueblos
feminismo de los Pueblos
Foto: Sofía Yanjarí Aburto, AFI Woman

Las mujeres, niñas y disidencias sexuales hemos habitado históricamente la represión desde nuestros cuerpos y en los diversos territorios que nos cruzan, por lo mismo las feministas hemos sido insistentes en visibilizar la violencia estructural y la precariedad de nuestras vidas, como parte de un horizonte político de transformación social.

Las luchas feministas se enraízan en las luchas de nuestras ancestras, tanto por la descolonización como por la dignidad de nuestras vidas en todas sus esferas, en las mujeres que lucharon por derrocar la dictadura cívico-militar, por los derechos sexuales y reproductivos como el aborto y por maternidades disidentes, por dar fin a los femicidios, en contra de la violencia político-sexual, entre otras trincheras, y es por eso que decimos “nunca más sin nosotras”.

Octubre del 2019 será recordado como el mes que vivimos una de las potentes insurrecciones de los pueblos que habitamos lo que llamamos Chile, bajo el impulso y la garra de miles de estudiantes secundarios que tomaron como consigna “evadir no pagar otra forma de luchar”, evadiendo el pago del Metro como protesta ante el alza de 30 pesos, en un país donde la injusticia y la desigualdad se han naturalizado como ejes organizadores de la vida misma. Pero esto sólo fue el inicio de un potente proceso movilizador, desde el sentido común pero también desde las diversas experiencias organizativas de pueblos y movimientos sociales que llevamos años pensando y viviendo alternativas posibles al modelo actual, y sin duda el feminismo ha sido uno de esos referentes, pero no cualquier feminismo.

Diversas mujeres y disidencias sexuales hemos ido configurando y enraizando con mayor fuerza un feminismo de los pueblos, que no sólo posee como referentes el mayo feminista del 2018, las tomas feministas, en el marco de masivas denuncias por acoso y abuso sexual en colegios y universidad,  la movilización del 8 de marzo del 2019, donde un millón de mujeres se movilizaron por todo Chile en torno al llamado a una huelga general tanto del trabajo productivo como reproductivo, sino sobre todo las memorias de resistencia de las abuelas, las ancestras (como se dijo anteriormente), por ello ha sido fundamental nuestra definición como feministas por la plurinacionalidad, entendida como la articulación y el diálogo entre diversos territorios y pueblos que configuran comunidades políticas, como los pueblos originarios, afro y migrantes, pero también entendiendo que en Chile existen diversas formas de construcción de lo político.

Estamos ante feminismos territoriales, populares, que han dotado de sentido, entre otros elementos, a las movilizaciones actuales, y que más gráfico que la acción performática encabezada por el Colectivo Lastesis de “Un violador en tu camino”, en que miles de mujeres, ya no sólo en Chile sino también en diversos rincones del mundo, han aunado cuerpo y voz para gritar con fuerza “el Estado opresor es un macho violador”, rememorando y corporalizando las violencias cruzadas que debemos día a día resistir. La emoción se ve acentuada al ver mujeres mapuche, pobladoras, secundarias, trabajadoras, mujeres mayores, niñas, recreando cuerpos comunitarios en las calles, lugares de trabajo, colegios, universidades, parques, entonando en mapudungun, en árabe, comunicando en lengua de señas.

“Un violador en tu camino” da cuenta de la universalidad de la opresión hacia los cuerpos de mujeres y niñas, y del mismo modo de la resistencia. Quizás por lo mismo las protestas en Chile reflejan la universalidad de la precariedad de la vida en un mundo capitalista neoliberal, por lo que estamos ante una sublevación que está situada pero a la vez colocada en marcos universales de sentido. Si bien en un origen la mayoría de las colectividades que representaban la performance eran de mujeres jóvenes, estudiantes, actrices, cada vez más pobladoras, indígenas, migrantes, campesinas, han desplegado y resignificado esta acción desde sus particularidades.

Nos hemos ido remeciendo día a día, con las acciones y protestas en diversos espacios y de múltiples formas, que adquieren un carácter de espontaneidad, pero esto no quita que ya hemos trazado trayectorias que lo han hecho posible. Es por ello que adquiere relevancia un feminismo de los pueblos, entendido como un feminismo anclado en las vivencias y los sentires de mujeres que habitan diversos espacios sociales y territoriales, posicionando un feminismo desde las experiencias de vida, que dotan de sentido a las demandas y reivindicaciones, visibilizando otras posibilidades de feminismo, como por ejemplo el despliegue de organizaciones feministas socioambientales en contra de las actividades extractivas de empresas nacionales y transnacionales, sobre todo en zonas de sacrificio.

En el encuentro plurinacional de mujeres que luchan, realizado en la Universidad de Santiago de Chile, los días 8 y 9 de enero del 2019, convocado por la Coordinadora Feminista 8 de marzo, en que participaron alrededor de 1000 mujeres y disidencias sexuales de diversos territorios de Chile, definimos un programa de acuerdos y demandas que tienen absoluta vigencia hoy al alero de las movilizaciones, programa fue elaborado durante una serie de pre-encuentros que se realizaron en el año, según ámbito temático (memoria feminista vivienda, socioambiental, sindical, educacional, etc.). Hemos planteado el fin de la violencia machista en todas sus dimensiones, en tanto violencia estructural que precariza la vida de las mujeres, reivindicando un sistema de seguridad social integral con un sistema único, plurinacional, feminista y comunitario de cuidado, el derecho al trabajo digno, por una educación no sexista y feminista, por una Ley de Migración con visión de derechos y enfoque de género, por la defensa de los territorios y el fin del extractivismo, el derecho a la ciudad y a la vivienda digna, la construcción de una memoria feminista, antirracista, antipatriarcal, anticolonial y anticapitalista, entre muchas otras demandas. Es por ello que insistimos, tenemos propuestas desde donde pensar y activar otros horizontes políticos.

Actualmente tanto la Coordinadora feminista 8M y la Asamblea Feminista Plurinacional (conformada al alero de las movilizaciones de octubre, en que participan diversos colectivos, organizaciones, ONGs e individualidades), son parte de Unidad Social, instancia que emerge hace alrededor de cuatro meses, pero que toma fuerza con el estadillo social, como una plataforma de movimientos sociales. Uno de los principales elementos que se ha instalado como urgencia desde estas instancias feministas es transversalizar el feminismo no como un eje de trabajo en Unidad Social, sino como uno de los pilares desde donde entender la revuelta y proponer nuevos horizontes políticos. Es por ello que hoy uno de los temas cruciales ha sido la necesidad de una asamblea constituyente paritaria, pero sobre todo plurinacional, feminista, popular y con una mirada socioambiental.

Nos encontramos en un proceso destituyente pero al mismo tiempo constituyente de otras formas de lo político. Se ha generado la desmonumentalización de los símbolos patrios coloniales y su sustitución con figuras dotadas de sentido por los pueblos, como por ejemplo la colocación de un busto de una mujer diaguita cacique en la Serena (donde antes se encontraba la figura del conquistador español Francisco Aguirre), la generación de una “primera línea” de resistencia en las movilizaciones, rayados por calles y muros de las ciudades, el uso de la wenufoye (bandera mapuche) y del pañuelo feminista verde abortista, pero también la consolidación de asambleas territoriales, de mesas de trabajo por la asamblea constituyente, la realización de la Cumbre de los Pueblos (en el marco de la realización de la COP25 que se iba a realizar en Chile antes de la revuelta), todas creadoras de propuestas para el proceso que vivimos.   Estamos constituyendo comunidades políticas que tensionan el actual modelo.

Ahora nos queda el gran desafío de incidir en las formas de construcción de la asamblea constituyente, desde lo planteado aquí, a la medida de los pueblos y no del gobierno y del Congreso, que han apelado a una convención constitucional totalmente ajena y sostenida desde la opresión hacia la movilización.

Nuestra agenda futura como feministas es seguir manteniendo las movilizaciones y protestas, recuperando hitos de memoria feminista, y creando nuevas acciones. Se nos viene un 8 de marzo que será una instancia fundamental para ahondar en nuestras propuestas, bajo una perspectiva de consolidación de las articulaciones feministas en Chile pero sobre todo con el resto de América Latina, haciendo un fuerte llamado hacia una huelga general continental en que se visibilicen las distintas experiencias de violencia hacia las mujeres pero también de resistencia.

Nos queda la gran labor de seguir exigiendo justicia y verdad ante los crímenes y la violencia estatal, ante las mutilaciones de nuestros cuerpos, y es por ello que decimos: la revolución será feminista o no será.

 

Francisca Fernández Droguett
Vocera Comité Socioambiental Coordinadora Feminista 8 de Marzo
Integrante Movimiento por el Agua y los Territorios
Antropóloga de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano

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Doctora en Estudios Americanos.

Antropóloga con Magíster en Psicología Social.

Investigadora del Programa de Psicología Social de la Memoria, Universidad de Chile.

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