Las teorías del poblamiento americano 2/3

Las propuestas novedosas

Las teorías del poblamiento americano 2/3

En esta entrada continuaremos con las diversas teorías existentes sobre el poblamiento original del continente americano, desarrollando las teorías existentes en las últimas décadas, conocidas como teorías del poblamiento temprano y que en muchos casos contradicen por completo las llamadas teorías clásicas o teorías del poblamiento tardío.

En cuanto a las teorías más novedosas, una de ellas es la teoría del poblamiento europeo, liderada por Bruce Bradley, profesor de Prehistoria de la Universidad de Exeter. Según Bradley, navegantes europeos de raza caucásica con industria lítica del periodo Solutrense (Paleolítico Superior, fechado entre el veinte dos mil y el quince mil a.C. y situado principalmente en Francia y la Península Ibérica) podría haber cruzado el Atlántico para desembarcar en las costas orientales de Norteamérica. Inicialmente, la teoría de Bradley fue ampliamente rechazada por la comunidad científica debido a que se estaba volcados en ese momento en la teoría del paso por el Estrecho de Bering de Hrdlicka, pero ahora es una teoría mucho más aceptada debido a que se han encontrado en el este de los Estados Unidos esqueletos humanos y puntas líticas que podrían fecharse en el trece mil a. C. y que quizás podrían explicarse con la teoría liderada por Bradley.

La teoría del poblamiento europeo fue reforzada posteriormente con los hallazgos obtenidos por el antropólogo y arqueólogo estadounidense de la Universidad de Pittsburgh James M. Adovasio (Youngstown, Ohio, diecisiete de febrero de 1944). Adovasio y su equipo excavaron desde 1973 a 1978 la caverna de Meadowcroft- Rockshelter en el sudoeste de Pennsylvania, donde descubrieron gran cantidad de utensilios líticos y abundante material orgánico producto de la flora y fauna que sirvió de alimento a los hombres de Meadowcroft. Los arqueólogos extrajeron setenta muestras de estos restos y los resultados realizados con el Carbono 14 arrojaron la fecha de hasta dieciséis mil años a.C.

Posteriormente se descubrió el cráneo del hombre de Kennewick el veintiocho de julio del año 1996 en un banco del río Columbia, cerca de Kennewick, Estado de Washington. Sorprendentemente, no se asemeja a un indio americano. Tiene la cara estrecha, la nariz prominente, mandíbula superior sobresaliente y su frente es larga y angosta. Los especialistas sugirieren que este hombre de ocho mil quinientos años de antigüedad se parece a un cruce entre los ainos del Japón y los polinésicos. Sin embargo, otros sostienen que sus rasgos son caucásicos. En una cueva de Nevada, llamada Espíritu Cavernario, se descubrió recientemente otro cráneo muy semejante al de Kennewick.

Recientemente, el resultado de un estudio comparativo internacional realizado por científicos de la Universidad de Copenhague y la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford con ADN antiguo de una mano del esqueleto contradicen la teoría del origen japonés o polinésico del hombre de Kennewick. Según este estudio, los restos encontrados en 1996 en Kennewick se asemejan principalmente a los indios nativos americanos que habitaban la zona noroeste de Estados Unidos, aunque no pueden situar los restos en un grupo indio concreto, desmontando así las diversas teorías que la comunidad científica había realizado anteriormente sobre estos restos.  En 2004, cinco tribus de indios americanos habían solicitado la devolución de esos restos humanos para que fueran enterrados según sus ancestrales tradiciones, pero la petición había quedado en suspenso para que se pudieran realizar pruebas científicas a dichos restos.

Otra teoría novedosa es la conocida como el hombre de Monteverde. Un equipo de la Universidad de Kentucky liderado por el arqueólogo y antropólogo estadounidense Tom Dillehay (Los Ángeles, octubre 1945), comenzó en 1977 en Chile una serie de excavaciones en un sitio conocido como Monte Verde, cerca de Puerto Montt. Allí, se hallaron en un principio evidencias de un campamento de doce tiendas hechas de estacas de madera y pieles de animales con restos de fogón. Las cenizas sometidas al Carbono 14 arrojaron una antigüedad de trece mil años a.C.; y una serie de restos líticos, concretamente instrumentos de hueso y puntas bifaciales asociadas a huesos de mega fauna pleistocena como mastodontes y paleo llamas. Las puntas Monteverde se asemejan mucho a las encontradas en Taima (Venezuela) que tiene una antigüedad de once mil años a.C.

Ya estas primeras excavaciones revolucionaron a la comunidad científica internacional al aportar una cronología parecida a la expuesta por Bruce Bradley.  Sin embargo, excavando en estratos más profundos del yacimiento, Dillehay encontró restos que arrojaron una antigüedad de treinta y tres mil años. De confirmarse estos resultados se daría un vuelco total en la explicación del poblamiento inicial americano ya que situaría la llegada del hombre al continente americano unos diez mil años antes de lo que se pensaba, cambiando por completo todos los parámetros que se tenían sobre este asunto. Los estudios continúan en la actualidad.

El reconocimiento generalizado de Monte Verde en el año 1997 ha supuesto el fin de la teoría del poblamiento tardío como teoría hegemónica en la arqueología del poblamiento de América y ha demostrado la verosimilitud de la datación del yacimiento norteamericano de Meadowcroft-Rockshelter de más de dieciséis mil años de antigüedad.

Otra de las investigaciones que rebelaron la posibilidad real del poblamiento temprano de América fue la realizada en las cuevas de Bluefish. Las cuevas de Bluefish es un yacimiento arqueológico en el territorio de Yukón, en el norte de Canadá, ubicado a cincuenta y cuatro kilómetros al suroeste de la comunidad Vuntut Gwichin, de Old Crow; en la cual el arqueólogo Jacques de Cinq-Mars encontró una muestra de huesos de mamut, caballos y bisontes en los años 1978 y 1979 que supuestamente el hombre trabajó y que ha sido fechado mediante el carbono 14 en unos veintiocho mil años antes del presente. Sin embargo, esta teoría no fue considerada por la comunidad científica internacional durante décadas debido a que no existían otras evidencias que mostraran un poblamiento de América fechado tan temprano y debido además a que no se ha encontrado restos óseos en el yacimiento.

Pero a inicios del año 2017, las investigadoras Lauriane Bourgeon y Ariane Burke de la Universidad de Montreal, junto a Thomas Higham, de la Universidad de Oxford,  revelaron en la revista ‘PLoS One’  una pruebas realizadas en las cuevas de Bluefish a restos de fauna que presentan marcas de herramientas de piedra que se piensa que fueron realizadas por humanos. Esas pruebas arrojaron una datación de unos veinte cuatro mil años antes del presente.

Para los investigadores, este hallazgo prueba que las cuevas de Bluefish son el yacimiento arqueológico más antiguo conocido en Norteamérica y que los primeros humanos llegaron a América desde Siberia a través del estrecho de Bering hace diez mil años antes de lo que se había pensado durante décadas.

A pesar de todas estas evidencias, la afirmación tajante de la existencia de poblamiento en Beringia durante el Último Máximo Glacial (veinte ocho mil-dieciocho mil a.C.) sigue siendo discutida por muchos debido a que estos pobladores tuvieron que resistir durante siglos condiciones climatológicas tremendamente adversas antes de que el clima mejorara lo suficiente como para poder emigrar hacia el sur y poblar zonas más cálidas del continente americano.

 

Entre estos científicos destaca el arqueólogo de la Universidad de Alaska en Fairbanks, Ben Potter, que afirma que la investigación es interesante pero que el pequeño número de huesos con marcas y la falta de pruebas claras de que las herramientas halladas en la cueva causaran los cortes arrojan muchas dudas sobre la misma.

Los científicos que sí apoyan la teoría del poblamiento en Beringia durante el Último Máximo Glacial, conocida como la parada en Beringia o modelo de incubación en Beringia, sostienen que los yacimientos del río Yana en Siberia demuestran que nuestros antepasados llegaron a la parte occidental de Beringia hace treinta y dos mil años y que debido a ello podría perfectamente haber cruzado a la parte oriental de Beringia en el periodo en el que nos referíamos anteriormente.

En la próxima entrada concluiremos con las teorías existentes para explicar el origen del hombre en América con las diversas teorías irreales o fantásticas que existen desde hace décadas.

mm
Author Details

Master en archivística por la UNED. Licenciado en Historia por la Universidad de Cádiz.

Especialista en Paleografia y Diplomática.