El Estado de Guatemala se encuentra en manos de un gobierno negligente y criminal, incapaz de velar por sus habitantes. En sus ciudades, pueblos y caseríos, las organizaciones criminales han encontrado el territorio abierto para llevar a cabo el negocio más cruel y perverso de todos: la trata de personas secuestrando a niñas, niños y adolescentes, a mujeres y hombres para comercio sexual, trabajos forzados o tráfico de órganos. Amparadas por un gobierno corrupto y la ausencia total de acciones contra el crimen, estas organizaciones han establecido alianzas con fuerzas de seguridad, políticos y militares para enriquecerse a costa de la tortura y la muerte de seres humanos desprotegidos y vulnerables. Aun cuando no todas las desapariciones se relacionen con […]