música de resistencia en la dictadura chilena

Chile sufrió una dictadura militar encabezada por el general Augusto Pinochet entre el once de septiembre del año 1973 y el once de marzo de 1990, cuando  los militares derrocaron al Presidente Salvador Allende e instauraron un régimen militar de extrema derecha.  Este periodo de la historia chilena se caracterizó por una violenta represión política con casi treinta mil personas encarceladas y más de tres mil doscientas ejecuciones, aunque hay autores que sostienen que las víctimas mortales de este conflicto fueron muchas más.

Esta obra pertenece a la serie de El Club de los Guaseras. en la que se adopta la forma de un show de monólogos [presentador, cortinilla, invitado …], pero es llenado de un contenido que no le es propio a ese tipo de shows. En esa tensión entre lo que se está diciendo y la forma desde la que se está diciendo [en este caso formato de espectáculo frívolo de consumo rápido como es el club de la comedia], es decir, en esa dialéctica entre contenido y forma, en esa grieta es donde, al menos esa es mi intención, surge el Humor.

«Eu vejo a música como um porto seguro porque ela encaixa em diversas situações no dia-a-dia e se encaixa também nos vários sentimentos que o ser humano pode ter»

Guilherme

guilhermecruzz@live.com A primeira vez que vi Ada, não sabia quem era Ada. Sabia que era a única mulher na contracapa de um disco da coleção da minha vó. Ada numa foto em preto e branco, entre cinco outros cantores de tango. Sendo a única mulher naquela coletânea, era centralizada em si a dramaticidade que o tango tanto dissipa. Quando conheci o tango, ele só fez sentido ao encontrar a tez de Ada. O rosto que me faltava para entender o que se traduzia em melodias e letras. Ada, nessa foto, com lábios negros, bem desenhados, em close, com uma pinta charmosa na bochecha, a tez branca e os olhos – numa mescla entre suplicante e esperançoso. Uma captura entre o […]

A la Violeta me la presentó otro de mis grandes amores, la  Mercedes Sosa, a La Negra la conocí por casualidad. Quisiera decir con cierta presunción  y por romanticismo que a la gran Mercedes la conocí en mis tiempos de universitaria, o que fueron los Guaraguao los que en alguna declaratoria de Huelga de Dolores  en la Universidad de mis amores me presentaron a la Violeta Parra con “Me gustan los estudiantes.” Pero fue en soledad y en el extranjero  de   recién emigrada “navengando” en Internet con una ordenadora de escritorio que me salió tres veces más cara del precio original porque me hicieron jarana. Esa ordenadora fue la primera jarana de las muchas que he vivido en mi andar migrante indocumentado, expresamente indocumentado porque […]