Cómo socializar la diversidad y no morir en el intento

Hay que enseñar que los grandes relatos se están reconstruyendo y que la diversidad sexual no es un tema que pueda pasar en segundo término: es una realidad y se debe aceptar.

Fue un sábado muy cálido, de vez en cuando la brizna ligera de lluvia refrescaba los torsos desnudos de personas que marchaban al unísono de la libertad de expresión y reivindicación de los derechos de la diversidad.

Pero, ¿cómo es que una marcha del Orgullo LGBTTI puede volverse una práctica de socialización? La respuesta se presentó ante los espectadores de la marcha-desfile de los grupos sexuales ‘minoritarios’ que, el 24 de junio del presente, se dieron a la tarea de salir a las calles de la Ciudad de México con el propósito de socializar sus demandas.

De acuerdo con Dênis de Moraes (2007:36), “la diversidad presupone revitalizar manifestaciones de lo contradictorio, confrontar puntos de vista y debatir (…)”, sin embargo, en esta marcha, más que debate fue ilustración, visualización de que en México existen varios Méxicos a la vez, todos conviviendo en armonía y tratando de (sobre)vivir en esta selva de asfalto.

Si la marcha que organiza el Estado Mexicano cada año en conmemoración a la Independencia de México es coordinada de manera casi exacta, la marcha LGBTTI posee una organización sui generis, donde las risas, la extravagancia y sobre todo la demanda por el reconocimiento y respeto de sus derechos se vuelven sus las mejores armas de concientización ante las familias que miran con emoción y admiración las bondades de la diversidad.

En términos sociológicos, la socialización de una demanda o grupo está en relación de su reconocimiento por parte de las nuevas generaciones, ya que las viejas generaciones presentarán resistencia a lo nuevo. Es común la reacción, lo que no es admisible son las formas en que se expresa dicha resistencia en un país que se ha convertido en el segundo con más violencia por homofobia.

En fin, la marcha no sólo es diviertida, sino también enseña: ser diferente no es malo, al contrario, nos enriquece como seres humanos.  Hay que enseñar que los grandes relatos se están reconstruyendo y que la diversidad sexual no es un tema que pueda pasar en segundo término: es una realidad y se debe aceptar.

Ese sábado fue muy colorido, y la lluvia que cayó alrededor de las 4:00 pm no impidió la conclusión de la marcha en el Zócalo de la Ciudad de México. El arcoíris salió con todo su esplendor, tanto que pintó con sus colores la bandera de México.

Bibliografía

Moraes, D. d. (2007). La tiranía de lo fugaz: mercantilización cultural y saturación mediática. En D. d. Moraes, Sociedad mediatizada (págs. 21-38). Barcelona: Gedisa.

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Autor

Estudiante en Ingeniero Agrónomo Especialista en Sociología Rural en la Universidad Autónoma Chapingo (UACh).

Estudiante en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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