El racismo continúa siendo un tema tabú

Conversando con Shirley Campbell Barr

El racismo continúa siendo un tema tabú
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Shirley Campbell

Shirley Campbell

Shirley Campbell Barr es una antropóloga y escritora afrocostarricence que en su poesía expresa su preocupación por los temas de género y, sobre todo, por la situación de las mujeres negras. Gran activista, en su investigación y en sus textos demuestra su orgullo por la cultura y raíces africanas.

En esta breve entrevista hablamos con ella sobre su trabajo, racismo y género.


Iberoamérica Social: Viendo que gran parte de tu producción artística habla de tu experiencia como mujer negra, miembro de una familia afrodescendiente ¿Piensas que es inherente el ser afrodescendiente con el ser activista antirracista?

Shirley Campbell: El activismo es una decisión personal y es el reconocimiento de mi condición de mujer negra, el reconocimiento de la situación de los pueblos afrodescendientes es lo que me lleva al activismo. Es el reconocimiento de ser portadora de un mensaje, el conocimiento de la historia y la necesidad de modificar esta realidad. Por supuesto es, además, una responsabilidad a partir del reconocimiento de que mis pasos están marcados por los pasos de otras personas que vinieron antes, y determinaron mi camino hasta aquí.

No es inherente el ser afrodescendiente con el ser activista. Es una decisión consciente, tomada en un momento determinado de mi vida, entendiendo que esta posibilidad de hacer poesía, de hablar, de decir, conlleva una responsabilidad.

IS: Autoras como Yuderkys Espinosa piensan que el feminismo solo es tal si es desde el antirracismo, es decir, que si este no contempla las relaciones de dominación históricas inherente a la racialización de ciertos sectores de la sociedad, es solo una lucha en el seno de la sociedad privilegiada (blanca) ¿Qué opina sobre esta cuestión?

SC: Pienso que el feminismo tal como fue concebido en sus orígenes es, fundamentalmente excluyente. Entonces resulta irónico y contradictorio que si se aboga por la igualdad, se pueda dejar de lado a las mas “desiguales”. Si las diferencias existentes entre las mujeres no son consideradas en el proceso de construcción del movimiento, el feminismo está destinado a reproducir y reforzar las estructuras clasistas y patriarcales que se intentan destruir. Esa búsqueda de igualdad a través de la lucha por derechos para una élite de mujeres blancas, fue lo que determinó la formación y la orientación del movimiento en sus orígenes. En nuestro contexto latinoamericano, una región tremendamente desigual, si el feminismo no considera las características determinantes y estructurales como el racismo, la estratificación social y la marginalización de grandes mayorías, está destinado a ser un movimiento de élites, y que al final de cuentas, termina emulando los patrones colonizadores europeos. Terminan asi mismo, reproduciendo patrones que privilegian a unas y re-victimizan a otras.

¿El feminismo es solo antirracista? El feminismo es lo que es, y se desarrolla a partir de las realidades de las mujeres que lo concibieron. Responde a momentos históricos y a estructuras sociales que son capaces de justificar y perpetuar patrones racistas y clasistas de reproducción social. El ideal para nosotras, mujeres negras, indígenas, rurales, pobres,etc. es un feminismo antirracista que aborde la realidad de las mujeres de manera interseccional, desde las diversas opresiones desde las cuales hemos sido victimizadas. Pero al no ser así, surgen los otros feminismos, desde los cuales argumentamos y luchamos desde nuestras realidades y experiencias particulares.

IS: ¿Podría decirse lo mismo de la educación? Se entiende que en una educación crítica se deben cuestionar los pilares en los que se sostiene la desigualdad de la sociedad moderna ¿La única forma eficaz para erradicar el racismo a largo plazo es la educación? ¿Qué experiencias ha podido ver a través de sus hijos?

SC: Es necesario un sistema de educación formal que promueva e incorpore una nueva narrativa incluyente, que valore las historias de todos los grupos de manera equitativa y que promueva el cuestionamiento de los contenidos racistas y sexistas.

La educación formal es fundamental para cambiar la mentalidad del conjunto de la sociedad. Pero estos cambios deben empezar con una transformación de los sistemas educativos, desde la educación superior y hasta la educación preescolar. Esto pasa por la transformación tanto del currículo escolar como de los respectivos syllabus. La re-educación de educadores y educadoras es además crucial, porque a menudo son ellos los transmisores de estereotipos y de la propagación de informaciones y contenidos que promueven prácticas y comportamientos racistas. La educación informal también juega un papel muy importante especialmente en estos tiempos de redes e información cibernética, que tiene el potencial de propagarse en cuestión de segundos con contenidos e informaciones que pueden determinar comportamientos y actitudes.

Pero además está la educación que se recibe en la calle, la televisión, la radio, publicidad, la iglesia, etc. todos son mecanismos de propagación de estereotipos e información estigmatizada que condiciona también comportamientos y actitudes.

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Sin embargo la educación por sí sola no va a generar transformaciones necesarias en las condiciones de vida de los pueblos afrodescendientes. Son necesarias decisiones políticas y acciones afirmativas que contribuyan a mejorar la situación de marginalidad en que sobreviven la mayoría de los afrodescendientes en nuestros contextos. Son decisiones políticas y leyes concretas que permitan no solo una participación más efectiva en el desarrollo, sino también leyes que penalicen el racismo en todas sus formas y en todos los ámbitos en que se ejerce.

Estoy consciente sin embargo, de que estamos viviendo mejores tiempos de los que ya vivimos, pero, ¿será que eso es suficiente?. La escuela, como ya mencioné, sigue siendo es espacio en donde a niños y niñas se le cuestiona su identidad como si no pertenecieran. Son muchas las historias que se acumulan en América Latina, sobre niños y niñas afrodescendientes que no son permitidas de llevar su cabello de manera natural, o con trenzas, etc. O que se sienten excluidos porque su historia nunca es considerada en la sala de aula. O maestras que hacen bromas sobre determinadas características de los afrodescendientes.

 

IS: Profundizando en este tema, entendemos que el endorracismo se incuba en esos primeros compases educativos, tanto formales como informales, y luego se proyectan en la cotidianidad de la sociedad que lo vive ¿Qué experiencias nos podría contar que mejor ilustran estas lógicas, y que reflexiones le ha aportado en su vida?

SC: Creo que lo primero que tenemos que entender es que el endorracismo no funciona solamente en el marco de la problemática afrodescendiente. Si vamos a hablar de endorracismo, tenemos que empezar diciendo que América Latina el endorracismo es endémico. Y efectivamente se incuba muy temprano en la vida. Todos y todas en nuestra región somos el resultado del mismo sistema educativo que privilegia determinada historia, determinados parámetros de belleza, determinados comportamientos, etc. Nuestra formación, sin embargo, tiene el potencial de variar a partir de los mensajes que recibimos en las casas, algunas veces en nuestras comunidades, dependiendo de la conformación y de los niveles de conciencia de las mismas. Si reconocemos a América Latina como un continente “Mestizo”, tendríamos que aceptar que las identidades nacionales y la conformación étnica de nuestros países está integrada por diversos grupos que incluidos africanos e indígenas. Históricamente, nuestros países latinoamericanos han tendido a negar o intentar minimizar el componente africano en la conformación las identidades nacionales.

El racismo, la exclusión, los estereotipos, son parte de la cotidianidad y no son asumidos como resultado de una historia de violencia, esclavización y tiranía en contra de los africanos en las Américas. Y a pesar de la narrativa del mestizaje, esa parte africana se trata de negar. ¿Será que eso no es endorracismo? Esa negación de un elemento constitutivo de la identidad y tratar a toda costa de encontrar elementos europeizantes en nuestras historias. Es esa misma negación de nosotros mismos, de nuestra propia identidad. Eso también es endorracismo.

Reconociendo que eso ha cambiado en los últimos tiempos, en América Latina todos son “blancos” salvo las personas evidentemente negras o indígenas. Con algunos de nuestros países en que esa realidad es casi enfermiza, por lo evidente de personas con fenotipos claramente afrodescendientes e indígenas y su negativa de reconocerse como tales.

Claro que los afrodescendientes sufrimos también con el endorracismo, pero eso es el resultado de la misma educación que hemos recibido que privilegia una historia sobre otra, patrones de belleza, y la mínima representación a todo nivel que en definitiva afecta el autoestima y la salud mental de las personas.

La incapacidad que representa construir una historia fidedigna, afecta la construcción de su autoestima, al no tener claro el pasado histórico.

Reconociendo también, que ha cambiado un poco, pero aun hoy, en América Latina es muy difícil hablar de racismo. Si se habla, hay que enfrentar la censura social. El racismo continúa siendo un tema tabú y colocarlo en la mesa de discusión genera a menudo reacciones adversas y negativas en contra de quien lo menciona. Esto es el resultado de esa incapacidad de reconocer que nuestras sociedades reproducen y perpetúan el racismo como ideología.

IS: Ya para acabar, queríamos hablar un poco de su trabajo ¿En que ha influenciado en él su condición de mujer afrodescendiente? ¿Es importante que la creación se acompaña siempre de un espíritu crítico?

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SC: Mi trabajo no está influenciado por mi condición de mujer afrodescendiente. Mi trabajo está determinado y definido a partir de mi condición de mujer afrodescendiente, feminista, madre, hija, nieta, compañera etc. Esa es mi vida, vivo en función de eso. Asumí un compromiso, conmigo misma y con mis pueblos, con las mujeres negras, con mi familia, con mis ancestros y ancestras. Ese compromiso de luchar, de dedicar mi vida a denunciar y trabajar para mejorar las condiciones de vida de otros y otras como yo. Yo tengo la responsabilidad de ser voz de quienes no la han encontrado. Es un compromiso y una responsabilidad. Entonces mi poesía está al servicio de eso. Yo soy activista y hago mi activismo a través de mi poesía. Es lo que tengo que hacer.

Y creo que el arte debe cumplir ese objetivo, porque creo que un Don, viene con una responsabilidad.