Reposo por enfermedad mental, un derecho transgredido

La negación del derecho al reposo médico es una negación del derecho al mejor tratamiento disponible y establecido por los expertos.

Reposo por enfermedad mental, un derecho transgredido
Enfermedad mental Chile

El 23% de las enfermedades en Chile corresponden a trastornos mentales, lo que se relaciona con una cifra de 50.000 días perdidos al año por ausentismo laboral. Sobre este punto, del total de licencias médicas de origen común tramitadas en Chile durante el año 2016, el 22,5% corresponden a reposos laborales por enfermedades mentales. En el país, las enfermedades mentales representan un 26,5% del gasto en subsidio por incapacidad laboral del sistema, según muestra el Informe de la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO 2016). De las 1.132.398, licencias por trastornos mentales tramitadas, el 74,7% correspondían a FONASA (Fondo Nacional de Salud, seguro público de salud) y 25,3% a ISAPRES (Instituciones de Salud Previsional, sistema privado de seguros de salud). El estudio señala que la tasa de uso de licencias médicas por trastornos mentales fue de 19,02 y que las mujeres son el grupo que tramita el mayor número de licencias por enfermedad mental: un 75,3% en el caso de FONASA y 62,6% en ISAPRES.

Otro dato a observar, es que los trastornos mentales tienen la mayor tasa de uso y el mayor número de días otorgados en ambos seguros de salud. De las licencias por enfermedades psiquiátricas, el 53,8 % son producto de episodios depresivos, el 21% son por otros trastornos de ansiedad, y un 16, 8 por reacción a estrés grave y trastornos de adaptación.

Rechazo de licencias médicas

Durante el año 2016 se impugnaron 220.229 licencias médicas por concepto de patología mental, constatándose que en el sistema privado la tasa de rechazo fue superior a la que presentó el sistema público, con un rechazo de 53,8% licencias por las ISAPRES y 46,2% por FONASA. En el caso de FONASA, se observó que el número de días pagados fue de 16, 4 días; una cifra considerablemente superior al número de días que pagaron las ISAPRES, de 10,6 días. (SUSESO, 2016)

Es remarcable el hecho de que las licencias con el mayor número de rechazos en el sistema, son las tramitadas por enfermedad mental. En el sistema privado la tasa de rechazo es superior a la que presenta el sistema público; además, es superior a la tasa de rechazo general en ambos seguros de salud. Del total, el 72% de licencias médicas rechazadas corresponden a mujeres.

Dentro del sistema de salud, pareciera no existir conciencia acerca de la urgencia de contar con una continuidad en los tratamientos en enfermedad mental, ya que un tratamiento no completado, una depresión deficientemente tratada tiene el riesgo de volverse crónica. El rechazo de licencias implica, además, el no pago de sueldos y el aumento de estresores debido a la acumulación de deudas que esto significa para las familias. El sistema de salud, especialmente en su versión privada, se relaciona en forma suspicaz con las personas que viven con una enfermedad mental. Los pacientes deben recorrer diversas oficinas y realizar varios trámites para conseguir los días de reposo necesario para recuperarse. Con estas experiencias muchos pacientes y trabajadores son sometidos a situaciones de rechazo y de maltrato institucional.

Salud Mental y Derechos Humanos

Desde una mirada de Derechos Humanos, el Estado chileno debe garantizar el acceso a la atención en salud mental en condiciones de igualdad, y en este punto existe discriminación al constatarse un mayor rechazo de licencias médicas derivadas de problemas de salud mental, en comparación con otros problemas de salud.

La licencia médica es un instrumento terapéutico, establecido por especialistas en salud mental para la recuperación de las personas, por ende, la negación del derecho al reposo médico es una negación del derecho al mejor tratamiento disponible y establecido por los expertos. Prácticas como la objeción de licencias, la disminución o rechazo del reposo médico dejan entrever una concepción de la salud mental como aquella condición de menor importancia que se puede transgredir por un fin netamente económico, desconociendo los derechos y el sufrimiento psíquico de quienes presentan este tipo de enfermedades.

Las personas que han sido diagnosticadas con una enfermedad mental son estigmatizadas por el sistema de seguros y por su entorno laboral y en este caso, se produce una vulneración de los derechos y de la dignidad de las personas, como consecuencia del abuso de poder sobre quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad por presentar una enfermedad mental.

Ante estos datos, la sociedad y las instituciones del área de la salud tienen como desafío el validar la discapacidad funcional temporal que se originan en las enfermedades mentales, discapacidad asociada a disfunciones cognitivas, labilidad emocional o a la baja de rendimiento físico. Es necesaria una mayor consciencia acerca del derecho de las personas a recibir el reposo y tratamiento adecuado para su patología, y el reconocimiento de las necesidades de las personas que presentan una enfermedad mental. Esto podría lograrse mediante intervenciones y capacitación sobre salud mental y derechos humanos, en todos los niveles y ámbitos de la administración de seguros y de salud.

Referencias

SUSESO 2016, Estudio Superintendencia de Seguridad Social Chile. https://www.suseso.cl/607/articles-85460_archivo_01.pdf

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Autora

Lic. en Psicología. Master en Psicología Individuo, Grupo, Organización y Cultura por la Universidad del País Vasco.

Ha desarrollado trabajo comunitario en el área de salud y en contextos de ruralidad . Docente en el área de las ciencias sociales. Activista social