Quién sabe más de educación: ¿un profesor, un economista o un abogado? Por supuesto: los economistas

Si la escuela es una empresa, los directores un tipo de gerente, los profesores son solo operarios o técnicos dispuestos a seguir instrucciones en la cadena de producción.

Economistas y la educación
Economistas y la educación

En el actual escenario de Pandemia por el COVID 19, se han puesto en evidencia una vez más que la Educación en Chile es un sistema que funciona como un mercado. Nuestras escuelas funcionan como empresas, en las que se han instalados complejos entramados de discursos y tecnologías provenientes del mundo de la administración (management) que han convertido a los directores/as en gerentes (sin ganar el salario que corresponde) y a profesores como operarios (también con sueldos paupérrimos).

En este escenario en el que se asimila a una escuela con una empresa (O PYME para algunos sostenedores), la profesión docente se ha tecnificado e instrumentalizado cada vez más, con sistemas de evaluación de sus competencias y habilidades por medio de evaluaciones estandarizadas, indicadores cuantitativos y portafolios que poco o nada tienen que ver con el sentido del acto de educar y con las complejidades que implica desarrollar procesos de aprendizaje con 40 o más alumnos en distintos contextos. En este sentido, los profesores se han transformado en técnicos transmisores de un currículum y como funcionarios que deben ser evaluados por “expertos” y docentes que muchas veces deben “actuar” o crear performances cuando se les realizan grabaciones de clases y rendir cuentas respecto de la calidad de la educación (que un experto definió) que proporcionan a sus alumnos, por medio de pruebas censales y anuales como el SIMCE (que diseñan también expertos).

Entonces, ¿Quiénes son los verdaderos expertos en educación? Está claro que la expertiz o quienes saben de EDUCACIÓN están fuera y muy lejos de las escuelas, ya que los directores, profesores y asistentes de la educación, solo estarían cumpliendo con cada una de las instrucciones y evaluaciones que son impuestas desde “arriba”. Por tanto, los verdaderos EXPERTOS y arquitectos del sistema educativo son ECONOMISTAS Y ABOGADOS. Lo anterior queda en evidencia, dadas las siguientes cifras: en los últimos 30 años, solo 3 ministros/as de Educación han sido profesores/as o educadores/as de Formación Inicial, siendo los economistas (7) y abogados (6) quienes lideran las profesiones de quienes han detentado el puesto de ministro/a de esta cartera.

No es de extrañar pues, que los expertos en educación NO SEAN los y las educadores/as. Si la escuela es una empresa, los directores un tipo de gerente, los profesores solo operarios o técnicos dispuestos a seguir instrucciones en la cadena de producción, entonces, podríamos aventurarnos a plantear que no se requiere estudiar educación o pedagogía para saber de educación. Siendo el sistema educativo chileno un mercado, cuyos pilares fueron construidos en dictadura gracias a la expertiz de abogados, entonces, queda en evidencia que, para liderar un ministerio de tanta importancia para una nación, los economistas y abogados son los indicados para desempeñarse controlando a distancia, en una cómoda oficina, el proceso educativo en general y evaluando a quienes tienen que implementar las políticas, planes y normativas en cada una de las escuelas.

En este momento nos debemos preguntar: los profesores, ¿Saben algo de EDUCACIÓN? Lo que es seguro es que sí, pero también es necesario plantear que los profesores no son expertos en economía, derecho económico, psicometría y modelos estadísticos avanzados.

Entonces, ¿En qué son expertos? Lo explicaré con un breve ejemplo, del que saben muy poco economistas y abogados: Una profesora, se dispone a saludar a sus estudiantes y comenzar su clase, pero solo han llegado 18 de sus 42 alumnos de 4º año básico. En adición, la mañana está fría, por cada rendija de la sala forrada con planchas de Zinc, se cuela el frío, además, la estufa eléctrica de 40 Watts no logra proporcionar calor a niños que no han dormido bien, algunos llegan con moretones producto de golpes propinados por padres o cuidadores, otros con sueño luego de huir junto a su madre de su padre que los quería violentar. Otros educandos ni siquiera han desayunado. A pesar de todo esto, la educadora se dispone a enseñar con regletas de cuisinaire las fracciones, sabiendo que estos conocimientos serán evaluados en la prueba SIMCE y que después de terminar su jornada laboral, esta maestra, debe llegar a su casa, besar a sus hijos y luego seguir trabajando, preparando una clase “virtual” que dé cuenta de su “calidad” como profesional de la educación (horas de trabajo extra que no son remuneradas).

Considerando el ejemplo anterior, los profesores, en sistema de mercado en el que la educación es una mercancía que se compra, se mide su calidad por medio de pruebas estandarizadas y que sirve para que los estudiantes puedan estudiar una profesión que les servirá para trabajar, consumir y endeudarse eternamente, en este escenario, los profesores no son especialistas, ni mucho menos expertos.

Los profesores SON EXPERTOS DE OTRA EDUCACIÓN. De una educación con rostro humano, de un acto que no se reduce a la mera transmisión de conocimientos, sino que, de acercar a los niños a la vida misma. Los docentes enseñan el amor por el otro, son los que enamoran a niños y jóvenes del conocimiento y además, plantean las grandes preguntas que aun no hemos resuelto como humanidad. Los educadores son expertos en cultivar la mente, el corazón y el espíritu de los educandos y por supuesto, enseñan gramática, matemáticas y filosofía, pero con un sentido que trasciende el SIMCE, la PSU, la Evaluación Docente, etc. Los maestros nos enseñan el conocimiento, no para que los alumnos lo regurgiten en puebas estandarizadas, sino para que sean personas integras, que respeten y veneren la dignidad de cada individuo y el supremo valor de los derechos humanos.

Queda claro, que, en una educación como la chilena, los profesores no son los expertos, porque si para ser experto, hay que perder la humanidad, concebir a los niños como números, pensar que el conocimiento solo sirve para ganar dinero, que el saber se mide con pruebas estandarizadas y se mide solo por medio de indicadores cuantitativos, entonces, es mejor no ser experto en ese tipo de educación.  Mientras en Chile, la educación solo sea un bien de consumo y una mercancía, entonces, seguirán siendo EXPERTOS los ECONOMISTAS, INGENIEROS Y ABOGADOS. Cuando la educación recupere un sentido de trascendencia y la integralidad de niños y jóvenes sean el centro, serán entonces, los EXPERTOS serán los grandes profesores y educadoras.

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Profesor de educación primaria, Magíster en educación mención dificultades del aprendizaje, Doctor (c) en Educación.

Temáticas de interés: Políticas educativas, Sociología de la educación, inclusión escolar, justicia social, derechos y desarrollo del profesorado.

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