¿Que se entiende por “mercado de trabajo”?

Diversidad vs. Precision.

¿Que se entiende por “mercado de trabajo”?

Mercado de trabajo

Uno de los conceptos más enraizado e incuestionable de la ideología científico-social es el de “mercado de trabajo”, utilizado comúnmente para dar cuenta de un segmento de la realidad (Prieto Rodríguez, 1989). No obstante, desde diferentes disciplinas no se presentan claros cuestionamientos y mucho menos iniciativas para renunciar a este concepto (Magaud, 1974). A continuación nos proponemos dar visibilidad a la diversidad de interpretaciones existentes,  que al mismo constituyen obstáculos para lograr una definición univoca.

La exclusividad de una concepción de mercado perfecto de la mercancía fuerza de trabajo proviene de los principales exponentes de la teoría económica clásica y que se extenderá en la controversial teoría neoclásica. El planteamiento de un mercado perfecto hace referencia a un escenario de plena movilidad de la mano de obra  a nivel mundial, que posibilita vincular a todos los oferentes y demandantes en un mismo tiempo y espacio (Centi, 1988). Además supone que los agentes participantes son racionales y poseen información perfecta (Icart y  Blanch, 1998). Dadas estas condiciones, la teoría económica ortodoxa garantiza la concurrencia de leyes “naturales” que asignaran el lugar más eficiente a cada trabajador del planeta que haya ofrecido vender su fuerza de trabajo (Prieto Rodríguez, 1989).  De esta manera, el paradigma económico dominante se destaca por poseer  gran coherencia lógica y precisión en la interpretación del comportamiento de la actividad laboral, aunque la realidad resulta por demás alejada de este modelo.

Los distintos desarrollos de las diversas disciplinas y autores que se presentan a continuación, tiene como denominador común brindar diferentes imperfecciones en relación a la concepción heredada del modelo de mercado de trabajo perfecto.

Stiglitz (1987), remarca que la información que circula en el mercado laboral es imperfecta –tanto para demandantes como oferentes-, de manera que la decisión de contratación se realiza bajo condiciones de incertidumbre, alejadas de certezas respecto a las capacidades productivas de los individuos (Spence, 1976 y Arrow, 1985).

Por el lado de la teoría institucionalista, se plantea que el mercado de trabajo no es homogéneo, así mismo considera que está conformado  por submercados. Adicionalmente, supone la existencia de barreras y mecanismos particulares de asignación (Toharia, 1983),  la presencia de restricciones a la movilidad laboral -en oposición a la movilidad permanente e inmediata que requiere el mercado de trabajo en el modelo neoclásico-, y la presencia de grupos ocupacionales (García Blanco y Gutiérrez, 1996). Localizados en posiciones extremas dentro de este enfoque, determinados autores niegan la posibilidad de  competencia laboral, excepcionalmente consideran la disputa por determinado puesto de trabajo entre  dos trabajadores de una misma profesión y con características demográficas semejantes, sin embargo dicho acontecimiento en nada afecta a los restantes miembros de esa profesión (Prieto Rodríguez, 1989).

Los regulacionistas  comparten con la teoría anterior, el centrarse en los aspectos de la demanda de empleo y en contextualizar las relaciones sociales de producción en el fenómeno de la segmentación1La explicación del funcionamiento del mercado laboral desde la segmentación, en contraposición con la visión neoclásica, refiere a la estructuración de un mercado de trabajo dividido en segmentos diferenciados e interrelacionados jerárquicamente según procesos de internalización-externalización y en donde confluyen diversos factores de caracterización (López Roldan, 1996). 2La distinción entre mercados externos e internos  da cuenta de la participación de mecanismos institucionales en la asignación de los puestos de trabajo. Por tanto, lejos de tipificar un tipo de mercado, sobresale con mayor fuerza formas concretas de regulación respecto a la incidencia del mecanismo de regulación mercantil (Bagnasco 1985 y 1986). El segmento primario se caracteriza por presentar situaciones de empleo estable característicos de los mercados internos de las grandes empresas y del sector público, en donde los trabajadores tiene alta capacidad de negociación. La mayor parte de la fuerza de trabajo se mueve en el segmento secundario, que se destaca por la inestabilidad laboral resultado de las estrategias de externalización, con malas condiciones laborales y carecen de capacidad de negociación– como los empleados por empresas subcontratantes- (López Roldan, 1996). En caso de necesidad de aumentar la fuerza de trabajo en el mercado primario – que se caracteriza por una frecuencia de circulación mínima–, los trabajadores del mercado secundario compiten por alcanzar estas posiciones, sin embargo las vacantes se cubren con personal del propio mercado primario, que se caracteriza por las posibilidades de promoción (Doeringer y Piore, 1985). (López Roldan, 1996), además establecen que la estructuración del mercado de trabajo se encuentra  fuertemente afectada por los cambios tecnológicos (Boyer, 1986 y Centi, 1988).

Otros autores –entre ellos los multiregulacionistas–, destacan la importancia del análisis microeconómico del mercado laboral, en particular enfatizan indagar los mercados de trabajos locales. A diferencia de otras teorías, consideran que en caso de existir un mecanismo de mercado en la compra y venta de la fuerza de trabajo, este último sería tan solo uno entre los muchos intervinientes3Sabel (1986) afirma que todos los tipos de mercados son en sí mismo el resultado de acontecimientos extra económicos, por tanto, debido a la existencia de los mismos,  en caso de existir un único mercado de trabajo se omitirían la posibilidad de funcionar según leyes intrínsecas.. Entre ellos, se señalan mecanismos que no son mercantiles, como las “relaciones de reciprocidad” (los entornos familiares, los vínculos de amistad y las relaciones comunitarias). Por consiguiente, se pone énfasis en las realidades concretas de regulación y en los procesos de construcción social en el que intervienen actores, estrategias, relaciones de poder, así como también en buena medida los procesos históricos (Bagnasco, 1986 y 1989).

En el caso de los análisis sociológicos del mercado de trabajo se rechaza la existencia de una estructura de del mercado de trabajo determinada, la relevancia atañe a la  interacción de los agentes en un campo estratégico, siendo un elemento imprescindible la subjetividad de los actores intervinientes. Debido a lo cual, se considera que no hay asignación ni movilización de recursos económicos sin relaciones entre personas, siendo estas últimas mucho más complejas que la posible cosificación que pretende el reduccionismo económico. Como señala Criado (1995), el comportamiento de los actores que interaccionan en el mercado de trabajo no puede dilucidarse a partir de la maximización de beneficios tal como supone la teoría neoclásica.

En síntesis, comenzamos presentando la  génesis del concepto “mercado de trabajo” utilizado en la vida cotidiana (influencia de la posición dominante de la teoría económica ortodoxa),  exploramos diversas citas que se interesan en las imperfecciones del mercado de trabajo, para finalizar en un estado de mayor complejidad y duda. No obstante, sabemos que brindar precisiones inequívocas sobre el “mercado de trabajo”, requerirá de un gran esfuerzo  necesario para transitar múltiples caminos, ninguno a priori menos confuso.

 

Bibliografía

Bagnasco, Arnaldo (1985): «La construzione sociale del mercato: strategie di impresa e experimenti di scala in Italia», en Stato e Mercato, núm. 13, abril, pp. 9-45.

— (1986): «Mercato e mercati del lavoro», en Sociología de Lavoro, núm. 29, pp. 29-40.

— (1989): «Mercado y mercados de trabajo», Sociología del Trabajo 6, primavera, p. 21-31.

Blanco, J. M. G., y Gutiérrez, R. (1996). Inserción laboral y desigualdad en el mercado de trabajo: cuestiones teóricas. Reis, 269-293.

Boyer, R. (1986). Capitalismes fin de siècle, Presses Universitaires de France, pp. 67-103, 109-139, 167-198, 203-224.

Centi, César (1988): «Mercado de trabajo y movilización», en Sociología del Trabajo (nueva época), núm. 4, otoño, pp. 43-66.

Criado, E. M. (1995). Economías morales de las relaciones laborales en grupos de trabajadores jóvenes. Economía y sociología del trabajo, (29), 143-151.

Doeringer, Peter B., y Piore, Michael J. (1985): Mercado interno de trabajo y análisis laboral, Madrid, Ministerio de Trabajo y de la Seguridad Social.

García Blanco, J. M., y Gutiérrez, R. (1996): «Inserción laboral y desigualdad en el mercado de trabajo: cuestiones teóricas», REIS, núm. 75.

Ignasi Brunet Icart and Antonio Morell Blanch, Reis: Revista Española de Investigaciones Sociológicas No. 82 (Apr. – Jun., 1998), pp. 37-71.

Magaud, Jacques (1974): «Vrais et faux salaries», en Sociologie du Travail, núm. 1, pp. 1-18.

Prieto Rodríguez, C. (1989). ¿ Mercado de trabajo?. REIS: Revista Española de Investigaciones Sociológicas, (47), 177-191.

Roldán, P. L. (1996). La construcción de una tipología de segmentación del mercado de trabajo. Papers: revista de sociologia, (48), 41-58.

Sabel, Charles (1986): Trabajo y política, Madrid, Ministerio de Trabajo y de la Seguridad Social.

Spence, A. M. (1976). Product selection, fixed costs, and monopolistic competition, Review of Economic Studies 43, pp. 217-235

Stiglitz, J. E. (1987): Principal and agen, en J. E. Atwell, M. Milgate y P. Newman (eds.), The New Palgrave. A dictinionary of economics, McMillan, Londres.

Toharia, Luis (comp.) (1983): El mercado de trabajo: teorías y aplicaciones, Madrid, Alianza Editorial.

Notas   [ + ]

1.La explicación del funcionamiento del mercado laboral desde la segmentación, en contraposición con la visión neoclásica, refiere a la estructuración de un mercado de trabajo dividido en segmentos diferenciados e interrelacionados jerárquicamente según procesos de internalización-externalización y en donde confluyen diversos factores de caracterización (López Roldan, 1996).
2.La distinción entre mercados externos e internos  da cuenta de la participación de mecanismos institucionales en la asignación de los puestos de trabajo. Por tanto, lejos de tipificar un tipo de mercado, sobresale con mayor fuerza formas concretas de regulación respecto a la incidencia del mecanismo de regulación mercantil (Bagnasco 1985 y 1986). El segmento primario se caracteriza por presentar situaciones de empleo estable característicos de los mercados internos de las grandes empresas y del sector público, en donde los trabajadores tiene alta capacidad de negociación. La mayor parte de la fuerza de trabajo se mueve en el segmento secundario, que se destaca por la inestabilidad laboral resultado de las estrategias de externalización, con malas condiciones laborales y carecen de capacidad de negociación– como los empleados por empresas subcontratantes- (López Roldan, 1996). En caso de necesidad de aumentar la fuerza de trabajo en el mercado primario – que se caracteriza por una frecuencia de circulación mínima–, los trabajadores del mercado secundario compiten por alcanzar estas posiciones, sin embargo las vacantes se cubren con personal del propio mercado primario, que se caracteriza por las posibilidades de promoción (Doeringer y Piore, 1985).
3.Sabel (1986) afirma que todos los tipos de mercados son en sí mismo el resultado de acontecimientos extra económicos, por tanto, debido a la existencia de los mismos,  en caso de existir un único mercado de trabajo se omitirían la posibilidad de funcionar según leyes intrínsecas.