Profanar el constitucionalismo peruano

El constitucionalismo es una condensación cultural, política y social de narrativas históricas que persisten en el tiempo.

Profanar el constitucionalismo peruano

“Quien ejerce una actividad intelectual no lo puede hacer sino situadamente, pero la posición que pueda tomar ante dicha determinación histórica, es lo que hará que su producción teórica tenga sentido, no solo para sí, sino para otros en momentos de emergencia.”

Enrique Dussel

El marco categorial colonial nos impide ver que fueron nuestros pueblos1El pueblo es el actor colectivo de todos los movimientos políticos.  Para Giorgio Agamben es el “único sujeto político real”. Cfr. Agamben, Giorgio (2006). El tiempo que resta. Comentario a la carta a los Romanos. Madrid: Trotta, 2006, p. 62. los que hicieron la independencia2Según Edgar Montiel, “es falsa la tesis de que la idea de independencia tiene sus fundamentos en la ilustración. No hay ninguna idea de independencia en los enciclopedistas de la ilustración. Para ellos era inconcebible la idea de independencia, solo puede aspirar a independizarse, liberarse un pueblo que es oprimido. La idea de independencia es un concepto político, filosófico que nace en América, en el interior de los pueblos oprimidos. No tiene ningún autor e ideólogo, es un proceso colectivo” (SEMINARIO: REPENSAR LA INDEPENDENCIA Y LA REPÚBLICA. NUEVOS ABORDAJES DE FILOSOFÍA POLÍTICA. Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 7, 9 y 11 de agosto de 2017). La liberación no se logra con pensamiento ilustrado, sino con capacidad de voluntad para poner el cuerpo, para jugarse la vida por lograrla. y no un lector de Rosseau, Locke o Voltaire. Una investigación somera pero desempolvada de las telarañas eurocéntricas es suficiente para darnos cuenta de cómo nuestros constitucionalistas, tanto liberales, conservadores y radicales3Las concepciones políticas en la historia del Perú, según  David Sobrevilla, fueron tres: el conservadurismo, el liberalismo y el radicalismo. Cfr. Sobrevilla, David (2009). “Introducción”. En M. Gonzales Prada, Los jóvenes a la obra. Textos esenciales. Lima: Fondo Editorial del Congreso de la República, pp. 21-22. se quedaron atrapados en el marco categorial colonial. Al buscar realizar un trasplante para instaurar aquí [Perú] una réplica de su lectura de la experiencia europea o norteamericana, hace [hicieron] abstracción de las condiciones culturales e históricas particulares de las sociedades a propósito de las cuales se propone legislar”4Lander, Edgardo. “Eurocentrismo y colonialismo en el pensamiento social latinoamericano”. Disponible en: https://www.tni.org/files/eurocentrismo-2.pdf [Consultado el 20 de mayo de 2018].

Constitucionalismo peruanoEl resultado fue la exclusión de  millones de personas consideradas no humanas o cuasi humanas para la concepción eurocéntricas. Para que unos cuantos pudieran ser iguales, libres y vivir en paz, se tuvo que excluir, oprimir y condenar a formas de vida miserables a muchos, pero dentro de un marco político-jurídico formalmente impecable. La opresión y exclusión de millones de seres humanos fue el punto de partida del constitucionalismo peruano. No hubo liberación, solamente hubo emancipación de una élite: hombres blancos y propietarios. Y decimos emancipación, en el sentido en el que lo entiende el filósofo de la liberación Enrique Dussel. Para quien, emancipación refiere a un problema teórico, académico, intelectual; mientras que liberación refiere a un problema político e histórico. Lo ejemplifica del siguiente modo: “El hijo se emancipa de los padres cuando adquiere la mayoría de edad, llega a ser como sus padres. En cambio el esclavo, el oprimido se libera del opresor”5Dussel, Enrique (01/28/2015). Curso Filosofía de la liberación. [Video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=bjBPA1I90y8. En este sentido, liberar quiere decir despojarse de las cadenas no solo físicas, sino también existenciales, de las formas de vivir y pensar del opresor. Lo cual significa no ser como él, no reproducir los marcos categoriales a través de los cuales el indígena, el negro, la mujer, el pobre aparecía como no humano, como irracional, como irreal.

No obstante, los que hicieron la constitución peruana, la “carta de navegación” que guiaría los destinos del país, por usar la famosa analogía de Juan B. Alberdi, no se liberaron de los marcos categoriales coloniales,  sino que los reprodujeron. Al no despojarse de dichas lentes teóricas, continuaron con el proyecto colonial, ya no a través de la ocupación territorial, propia de la colonización, sino a través de la sujeción de la subjetividad: colonialidad del poder, del ser y del saber6La categoría colonialidad del poder fue acuñada por Anibal Quijano; la colonialidad del Saber, por Edgardo Lander y la colonialidad del ser, por Néstor Maldonado-Torres. Véase. Castro Gómez, S.; Grosfoguel, R., Maldonado-Torres, N., et al. (2007). El giro decolonial. Reflexiones para una diversidad epistémico más allá del capitalismo global. Bogotá: Siglo del Hombre.. Siguieron imitando la misma lógica de dominación, las víctimas seguían siendo los mismos: indígenas, negros, pobres, mujeres. Solamente se cambió de verdugo, ya no eran los españoles, sino los peruanos blancos y propietarios con conciencia colonial, los opresores.

Muchos constitucionalistas en nuestro país, los que creen tener la última palabra, podrían objetar que lo dicho hasta aquí no es un problema que nos afecte, pues ya han pasado casi 200 años. No obstante, el constitucionalismo es una condensación cultural, política y social de narrativas históricas que persisten en el tiempo; por lo que se sospecha que “el constitucionalismo moderno fue un vehículo más de la colonialidad del poder persistente en la construcción y organización de las relaciones entre estado y sociedad”7Medici, Alejando (2011). “Teoría constitucional y giro decolonial: narrativas y simbolismos de las constituciones Reflexiones a propósito de la experiencia de Bolivia y Ecuador”. Gaceta Constitucional, n° 48, Lima, p. 330.. De aquí que la colonialidad es uno de los problemas principales del constitucionalismo peruano; por tal razón, si no nos liberamos de las gafas teóricas a partir de las cuales comprendemos nuestra realidad problemática para buscar posibles soluciones, seguiremos haciendo más de lo mismo, de buena voluntad, sin duda. Pues, como decía Pascal, “nunca se hace tan bien el mal como cuando se hace con buena voluntad y pureza de intención”.

En nuestro país hace casi 200 años que nuestros constitucionalistas, salvo excepciones, vienen obrando con pureza de conciencia e intención. Es tiempo de profanar8“Si consagrar es la expresión que designa la salida de las cosas de la esfera del derecho humano al monopolio de los dioses, profanar significa por el contrario restituirlo al libre uso de los seres humanos” Cfr. Agamben, Giorgio (2005). Profanaciones. Buenos aires: Adriana Hidalgo, p. 97 el constitucionalismo peruano, de quitarlo su pureza, su inocencia y candidez, hacerlo terrestre, pedestre y alcanzable a todos los que habitamos este país que llamamos Perú. En fin, necesitamos dejar de ser colonias mentales,  urge una segunda independencia: la  independencia de las mentes.

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Autor

Abogado y Filósofo. Universidad Nacional de San Agustín.

Director del Centro de estudios Disenso.

Notas   [ + ]

1.El pueblo es el actor colectivo de todos los movimientos políticos.  Para Giorgio Agamben es el “único sujeto político real”. Cfr. Agamben, Giorgio (2006). El tiempo que resta. Comentario a la carta a los Romanos. Madrid: Trotta, 2006, p. 62.
2.Según Edgar Montiel, “es falsa la tesis de que la idea de independencia tiene sus fundamentos en la ilustración. No hay ninguna idea de independencia en los enciclopedistas de la ilustración. Para ellos era inconcebible la idea de independencia, solo puede aspirar a independizarse, liberarse un pueblo que es oprimido. La idea de independencia es un concepto político, filosófico que nace en América, en el interior de los pueblos oprimidos. No tiene ningún autor e ideólogo, es un proceso colectivo” (SEMINARIO: REPENSAR LA INDEPENDENCIA Y LA REPÚBLICA. NUEVOS ABORDAJES DE FILOSOFÍA POLÍTICA. Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 7, 9 y 11 de agosto de 2017). La liberación no se logra con pensamiento ilustrado, sino con capacidad de voluntad para poner el cuerpo, para jugarse la vida por lograrla.
3.Las concepciones políticas en la historia del Perú, según  David Sobrevilla, fueron tres: el conservadurismo, el liberalismo y el radicalismo. Cfr. Sobrevilla, David (2009). “Introducción”. En M. Gonzales Prada, Los jóvenes a la obra. Textos esenciales. Lima: Fondo Editorial del Congreso de la República, pp. 21-22.
4.Lander, Edgardo. “Eurocentrismo y colonialismo en el pensamiento social latinoamericano”. Disponible en: https://www.tni.org/files/eurocentrismo-2.pdf [Consultado el 20 de mayo de 2018]
5.Dussel, Enrique (01/28/2015). Curso Filosofía de la liberación. [Video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=bjBPA1I90y8
6.La categoría colonialidad del poder fue acuñada por Anibal Quijano; la colonialidad del Saber, por Edgardo Lander y la colonialidad del ser, por Néstor Maldonado-Torres. Véase. Castro Gómez, S.; Grosfoguel, R., Maldonado-Torres, N., et al. (2007). El giro decolonial. Reflexiones para una diversidad epistémico más allá del capitalismo global. Bogotá: Siglo del Hombre.
7.Medici, Alejando (2011). “Teoría constitucional y giro decolonial: narrativas y simbolismos de las constituciones Reflexiones a propósito de la experiencia de Bolivia y Ecuador”. Gaceta Constitucional, n° 48, Lima, p. 330.
8.“Si consagrar es la expresión que designa la salida de las cosas de la esfera del derecho humano al monopolio de los dioses, profanar significa por el contrario restituirlo al libre uso de los seres humanos” Cfr. Agamben, Giorgio (2005). Profanaciones. Buenos aires: Adriana Hidalgo, p. 97