Presentación

De qué tratará este sitio.

Habitando el presente
Habitando el presente

“Habitar implica vivir la propia vida en su lugar y en su momento; existir de forma situada; desplegar la existencia materialmente con percepción propia de ello, con voluntad encarnada de encuentro.”

Abro esta presentación con enorme gusto y expectativa por poder crear y compartir un ámbito de reflexión, pensado para dar expresión a las diversas dinámicas que confluyen hoy en la manera de generar y degenerar los lugares de la vida. Lugares que son, siempre e inequívocamente, experimentados corporalmente por sus habitantes.

Me explico un poco más sobre el sentido que espero poder dar a los textos que aquí se compartan.

Entre las pocas certezas que abrigo, se encuentra el convencimiento de que la escisión práctica y conceptual, hendida hace ya generaciones, entre la sociedad como elemento dinámico que produce la historia, y el resto de lo existente como mero sustrato pasivo, como escenografía de la grandeza humana, es una de las piedras de toque del modo dominante con que se produce destructivamente el mundo y todas sus relaciones, en el nivel y momentos capitalistas de la existencia cotidiana.

Esta escisión, primordialmente práctica, que actúa contra todas las evidencias que nuestra simple existencia interdependiente nos muestra a cada instante, en la incontestable conexión que tenemos con cada ser y elemento del universo que habitamos, actúa como fondo argumental que legitima la existencia de las grandes brutalidades contemporáneas, como pueden ser la inmensa desproporción del consumo mundial – verdadero consumo del mundo –, el crecimiento continuo y desmedido de los conglomerados urbanos llamados mediáticamente “megaurbes”, y la devastación de los seres humanos, sus culturas y las relaciones humanas por igual.

Esta desconexión no sólo muestra sus consecuencias en cualquier escala de las dinámicas destructivas más evidentemente identificadas con el capitalismo; las cuales son pensadas casi siempre como procesos exteriores a la subjetividad social, como procesos objetivos propios del Desarrollo o el Progreso civilizatorio, sobretodo cuando tales dinámicas son impulsadas por el espectro político y económico identificado genéricamente como de “derecha”. Sino que sus consecuencias van más allá. Tal alejamiento y desvinculación, y esto es importante decirlo claramente, están profundamente ancladas en la racionalidad más íntima de la izquierda estatalista y partidaria del mundo, así como en la subjetividad de buena parte de quienes hoy viven en las regiones occidentalizadas del mundo y – en particular – en los planificadores, empresarios y profesionistas modificadores del territorio y la morfología de los lugares de vida. Al menos en las dimensiones donde el compromiso de estos últimos con la hegemonía capitalista está más arraigado.

Tal actitud, concepción y disposición ante el mundo todo y el propio reconocimiento que hacemos de nosotroas mismas como seres, actúa a todos niveles, en todas escalas y es consustancial a las distintas formas de dominación en que encuentra expresión; sean éstas el racismo o el clasismo, el patriarcado o el especismo y el antropocentrismo por igual. Es un proceder que se multiplica desde las propias subjetividades, produciendo comportamientos autodestructivos y esquizoides, ahí en los lapsos y entornos más plenamente modernos capitalistamente, incluso entre las clases, movimientos o culturas reconocidas explícitamente como oprimidas.

Mas esto no es todo lo que la realidad nos muestra. A la par de la certeza sobre la escisión ya desarrollada, podemos afirmar que esta desvinculación se ve contestada de manera – a veces, incluso – simultánea, superpuesta o entreverada, por comportamientos y nociones orientados a la regeneración ampliada de la vida personal y colectiva. Actitudes y conocimientos, enraizados culturalmente en anhelos que van más allá de la repetición inercial y alienante de la existencia. Ello en un entrecruzamiento muchas veces bizarro, contradictorio y difícilmente discernible como generador de alteridades al capital, por aquellas miradas que suelen centrarse en el análisis de las formas de la dominación, dejando de lado los modos de la resistencia y la persistencia.

Disposiciones prácticas que se suman, además, a los diversos ámbitos de comunidad que aún salpican muchas de las geografías del mundo, donde el despliegue de un habitar propio y convivial conforma calles, campos, barrios, pueblos, territorios. Existencias localizadas que avivan el aliento de la posibilidad certera y concreta de recrear la vida con dignidad y de modo favorable para todos los integrantes y todas las comunidades – aún más allá de las humanas, aceptando de modo gustoso y no excluyente, los múltiples entrelazamientos que nos conforman.

Estos comportamientos y nociones, actitudes, conocimientos o intuiciones, se realizan – ineludiblemente – de forma material y sensible, se despliegan corporal y tectónicamente en las formas espacio – temporales de vivir, es decir, en las formas de habitar. Para poder extraer toda su potencia y su sentido, debemos entonces escucharles, escucharnos, sentirnos, mirar el ¿porqué? y el ¿cómo? de tales actos orientados a la regeneración de las vivencias dignas. Aguzar la mirada en las maneras en que hallamos nuestro contento más simple y sencillo (no por ello, superficial o falto de elaboración) para disfrutar la existencia propiciatoria con el lugar vivido.

Sobre lo anterior, es que este sitio computacional de registros cronológicos (usualmente llamado “blog”) quiere tratar. Sobre análisis de diversas dinámicas habitativas, anteriores y contemporáneas por igual. Así mismo, sustentar reflexiones sobre aportes sueltos al respecto en distintas fuentes; las que – en mis experiencias – se encuentran dispersas aquí, allá, acullá, como un archipiélago o constelación que es necesario mirar en conjunto para comprender un tema que aún está por hacerse de manera crítica: el del habitar. La finalidad será entender qué y cómo se genera el habitar desde lo cotidiano. Debo decir que rara vez versará sobre eventos de coyuntura, o responderá a situaciones propias de la inmediatez, pues en lo que al habitar corresponde, parece que es necesario dejar asentarse las aguas para ir más allá de las reacciones al calor de los fenómenos.

Finalmente,  el momento crítico en que surge este sitio computacional, caracterizado por la ubicuidad patológica del virus Sars-cov-2 no me es indiferente. Con el pasar de las reflexiones, seguramente irá encontrando su lugar en ellas, sin embargo su misma ubicuidad y la excesiva cercanía con las reacciones sociales que ha generado, me hacen percibir que habrá que saber andar con tiento y poner la suficiente distancia comprensiva, para poder entrever las posibles implicaciones sobre nuestros habitares que una experiencia tan abrumadora y dolorosa ha de tener.

A quienes encuentren buenas para pensar y actuar este sitio y sus propuestas reflexivas, les agradezco desde ahora su disposición a leerlas y ponerlas en juego.

Un abrazo afectuoso en estos tiempos en que tanta falta hace reafirmar la calidez y los lazos cómplices que nos unen para el bien común.

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Arquitecto desprofesionalizado. Investigador independiente.
Profesor itinerante. Doctor en Sociología por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y maestría y licenciatura en arquitectura por la Universidad Autónoma de México.

Ha realizado trabajo académico, comunitario y colectivo en torno al habitar en distintas regiones de México y participado en distintos proyectos de investigación, cuyo objetivo en común ha sido reconocer o poner en práctica alteridades a la hegemonía capitalista.

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