¡Por un 2019 feminista!

Ya no naturalizamos más nuestras vejaciones, ya no toleramos más al patriarcado.

2019 Feminista
2019 Feminista
2019 Feminista
Foto: Samanta Lucero

Por Larissa Mehl (UNCURITIBA)
y Lourdes Murri (UNCuyo)

Llega fin de año y resulta inevitable realizar un balance sobre lo que los meses recorridos nos han dejado, a nivel personal, familiar, regional, nacional e internacional. Y no porque consideremos que la arbitrariedad de una fecha de calendario signifique realmente un cambio de ciclo, pero sí quizás sirva para pensarnos políticamente, en torno a los desafíos que depara el 2019.

Sin dudas, una de las cuestiones más preocupantes en este 2018 en el contexto latinoamericano ha sido el fortalecimiento de las nuevas (y no tan nuevas) derechas, con la llegada de Jair Bolsonaro a la presidencia de Brasil. Las elecciones brasileras nos obligan a repensar cómo enfrentar a las derechas que se arriman validadas por votos, en elecciones que ciertamente tienen algo restringidas, pero no dejan de estar dentro de un sistema democrático. Entendemos que han sido elecciones restringidas ya que el principal presidenciable y opositor a Bolsonaro, Lula da Silva, se encontraba y aun sigue preso a partir de un juicio político hecho sin pruebas contundentes, en un proceso con una gran serie de irregularidades. Las democracias latinoamericanas son debilitadas y cercenadas desde la misma justicia a partir de la figura del “sicario judicial”, como lo denomina Atilio Borón, es decir mediante la máxima corrupción de altos funcionarios judiciales dispuestos a alterar la ley y quebrantar los principios del debido proceso para evitar el retorno de los gobiernos progresistas. Esto que ocurre en Brasil también es válido para Argentina.

La derecha que ha asumido en Brasil de la mando de fundamentalismos religiosos, ultraconservadores, resultan una amenaza para grandes mayorías como somos las mujeres, disidencias, los y las afrodescendientes, jóvenes, pueblos originarios y un largo etcétera. En Brasil llegaron al poder estatal amefricajuvenifemigenocidas, tomando prestada la categoría de Rita Segato. Un año de fuertes luchas se aproxima en Brasil, y serán las mujeres las que nuevamente inunden las calles con el grito de “Ele Não”.

Sin embargo el 2018 también nos ha dejado grandes enseñanzas para las resistencias. En el viejo continente hemos visto recientemente la fuerza que puede tener una gran movilización popular para frenar el ajuste. Aquí en Latinoamérica, y con particular impulso en Argentina, el 2018 se ha teñido de verde. Es que el movimiento feminista irrumpió con fuerza insólita, y se convirtió en la mayor fuerza social a la hora de disputar las calles y la agenda política. Este año se debatió en el congreso argentino la legalización del aborto, proyecto que obtuvo media sanción pero finalmente no obtuvo suficientes votos en la cámara de Senadores. Pero esto lejos de haberse vivido como una derrota (aunque sabemos que todos los días las mujeres estamos muriendo por abortos clandestinos), fortaleció al movimiento de mujeres al punto de que ya no hay vuelta atrás. En las elecciones de este año que entra en Argentina, la agenda electoral tendrá que incorporar las voces y demandas de las mujeres.

Pañuelos verdes
Foto: Carla Valdez

Además de dar un gran paso hacia la conquista de derechos, el movimiento de mujeres también colocó en la escena pública la urgencia porque se implemente la ley de Educación Sexual Integral en todas las escuelas, desenmascarando así a los grupos antiderechos que ahora no sólo no quieren aborto legal, seguro y gratuito sino que levantan la consigna “con mis hijos no te metas”, en contra de la ESI. Las mujeres hemos aprendido este año a crear nuevos espacios de denuncia y organización, frente a un Estado que nos da la espalda. En todos lados se multiplican las asambleas de mujeres denunciando la violencia estructural que vivimos desde hace años. Ya no naturalizamos más nuestras vejaciones, ya no toleramos más al patriarcado. El cambio es irreversible, y lo vemos en las pibas, las más jóvenes, que han llevado sus pañuelos verdes a las escuelas, que han abierto espacios para debatir en sus hogares, con sus amistades. Las pibas y pibes, jóvenes, adolescentes, que tomaron las calles y también las escuelas y universidades, porque entendieron que la ampliación de derechos es fundamental para todos los espacios de la vida. Entendieron todo.

Alegria feminista
Foto: Carla Valdez

Que el 2019 nos encuentre en las calles unidas/os, defendiendo y otorgándole sentido real a los derechos humanos, tan nombrados y tan avasallados. Queremos un Estado que haga valer estos derechos a todas las personas, para que dejen de ser un privilegio de quienes responden al patrón de heteroblanquitud. El éxito del año dependerá de cuan capaces seamos de crear resistencia, de desmantelar las violencias y el patriarcado de las instituciones, de discutir y derribar los valores conservadores, de luchar contra el ajuste y generar nuevas maneras de (buen) vivir. En este sentido, cada vez tiene más significado la frase: “La revolución será feminista o no será”.

 

Fotógrafas: Samanta Lucero y Carla Valdez (email)

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