Pequeñas reflexiones sobre la isla de La Española, proyectos de cooperación internacional y diseño artístico. Entrevista a Helga Sirchia¹, Presidente de ColorEsperanza

Por Laura Sampietro.

Una breve entrevista con Helga Sirchia, Presidente de ColorEsperanza, ONG que desde hace 7 años trabaja en Républica Dominicana y Haití en proyectos que tienen como principal foco la educación. Se habla en ella de las condiciones sociales y políticas de isla de La Española (República Dominicana y Haití), de un proyecto que involucra el mundo de los diseñadores y del futuro de la cooperación.

Iberoamérica Social: ColorEsperanza trabaja desde 2008 en Haití y República Dominicana ¿Cómo es la situación en estos dos países después del terremoto del 2010?

Helga Sirchia: República Dominicana y Haití comparten geográficamente la isla de La Española, situada en el centro del Caribe. Sin embargo, los eventos históricos han llevado a estos dos países a dividirse en un desencuentro y un choque permanente. Aún si tienen el mismo número de habitantes (alrededor de 10 millones), el territorio dominicano es el doble del haitiano, y dispone de una estructura económica y social más solida. En el siglo pasado la emigración desde Haití hacia la República Dominicana fue combatida a nivel oficial, pero al mismo tiempo favorecida para sustentar el trabajo en las plantaciones de caña de azúcar. El fenómeno de la inmigración clandestina haitiana en territorio dominicano, es un fenómeno relevante bajo el perfil social, cultural y económico, que no puede ser eludido cuando se quiere desarrollar en República Dominicana y en Haití un proyecto de cooperación al desarrollo capaz de impactar de forma significativa y estable, en las perspectivas de crecimiento y desarrollo de los dos países.

El terremoto, que golpeó la capital haitiana Port au Prince, ha recaído con fuerza sobre este fenómeno y, desde los primeros meses, se ha registrado un crecimiento exponencial de los flujos migratorios hacia la República Dominicana. Esto ha empeorado las condiciones de las poblaciones en la zona fronteriza, la gestión de los centros de acogida y de las ONGs dominicanas, etc. que no estaban preparadas para enfrentarse a estos flujos. Desde 2010 hasta hoy, nuestras contrapartes locales han tenido que lidiar con recursos escasos así como inadecuados a la creciente presencia de inmigrantes haitianos. Especial mención a las muchas dificultades en la gestión de servicios delicados, en particular en el ámbito de la infancia y de la adolescencia.

Al mismo tiempo las comunidades pobres de la República Dominicana –verdaderas chabolas que se han desarrollados en el siglo pasado cerca de las grandes ciudades como Santiago y la propia capital S. Domingo– que han sido desde siempre lugar natural de acogida para prófugos e inmigrantes de origen haitiana y dominico-haitiana sin papeles, se han convertido en un punto de articulación para los nuevos inmigrantes que tras el terremoto dejaron Haití sin nada. Las familias residentes han dado apoyo a los familiares y a los amigos, pero la situación en algunas comunidades como aquella de Haina, donde trabaja una de nuestros socios locales, está alcanzando los límites de sostenibilidad. En particular se ha registrado una grande llegada de población masculina joven y de mujeres con hijos. Los nuevos inmigrantes muchas veces no hablan español y no se encuentran en un proceso de migración voluntaria.

Después de cinco años del terremoto, la situación en Haití es aún más crítica en el plano económico, político y social. Se calcula que 3 millones de personas hayan perdido la casa, el trabajo y familia. Hoy en día en Haití siguen habiendo 123 campamentos para desplazados para un total de más de 80.000 personas, donde las condiciones son dramáticas: falta el agua potable y la limpieza y canalización de las aguas sucias, son poquísimas las posibilidades de encontrar un trabajo y los niveles de violencia son altísimos. La presencia de los cascos azules, ya activa desde 2004 después del golpe y extendida hasta 2015 en contra de la voluntad del gobierno haitiano, no ha ayudado en el proceso de autonomía política y económica del país. Finalmente, en este escenario se ha desatado una epidemia de cólera en 2010 y 2011. El sistema de cooperación internacional ha fallado en varios aspectos, no consiguiendo salir de la lógica de emergencia y dejando muchas zonas de sombra en la gestión de los ingentes fondos que han sido recogidos en el post terremoto por las principales ONGs internacionales.

Paralelamente, el escenario político haitiano ha vivido después del terremoto unos años convulsos de conflicto e ingobernabilidad, que ha desembocado hoy en una crisis al verse el país sin parlamento. Desde el punto de vista social, el terremoto ha impactado de forma devastadora el tejido ya extremamente fragmentado, multiplicando los episodios de violaciones de los derechos humanos. El 2% de la población haitiana vive en una situación de esclavitud, que afecta sobre todo a niños y niñas: tráfico de personas, trabajo forzados. El fenómeno que golpea sobre todo a Haití es el del ‘restavék’, niños y niñas que viven en una familia diferente de la suya, normalmente son familias pobres de las zonas rurales, las cuales no pudiendo mantenerlos, envían sus propios hijos a trabajar con las familias de la ciudad. El fenómeno de la esclavitud está presente, aún si de forma menor, también en República Dominicana (20.000 esclavos).

ColorEsperanza, activa desde 2008 y orientada para vocación al apoyo de las ONGs dominicanas y al desarrollo endógeno de las comunidades locales, ha implementado después del terremoto el proprio esfuerzo y la propia actividad de planificación, desarrollando intervenciones que crearon parcerías horizontales con asociaciones, centros comunitarios y ONGs locales en una óptica de cooperación descentralizada. Conscientes de las diferencias de contexto, de las necesidades de los dos países y del estado de emergencia en el cual sigue Haití después de 2010, así como consideradas las diferentes posibilidades de acción en los dos países, los proyectos de ColorEsperanza están localizados la mayoría en territorio dominicano. El impacto sobre la población haitiana es principalmente indirecto, actuando en las comunidades de haitianos y dominicos-haitianos que viven en las chabolas dominicanas y en los centros de acogida y educación en diferentes provincias, pero no directamente en territorio haitiano.

IS: ¿Cuáles son los proyectos que habéis desarrollado hasta hoy?

HS: Desde 2008 han sido muchos los proyectos que han sido desenvueltos; la característica que nos diferencia del modelo de cooperación tradicional, es que no desenvolvemos solo proyectos en terceros países. Nuestra misión es conjugar el compromiso con solidaridad internacional y con actividades en Italia. Así buscamos la promoción social y la difusión de prácticas de solidaridad e interculturalidad en nuestras comunidades.

Para las actividades en Italia, han sido individuados cuatro ámbitos proyectuales estratégicos:
– Proyectos con y para inmigrantes.
– Formación y educación: desde siempre realizamos actividades de sensibilización e información en escuelas, asociaciones y comunidad sobre temas de Educación al Desarrollo, solidaridad y derechos.
– Arte, artesanado y cultura: video, exposiciones fotográficas, de arte y dibujo; promoción del artesanado local dominicano y haitiano.
– Intercambios internacionales y turismo responsable.

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Hablando de los proyectos de cooperación internacional, nuestro modelo de intervención se basa sobre dos elementos fundamentales:

  1. Conocimiento directo de la realidad social, económica y cultural del país en el cual trabajamos: socios, dirigentes y operadores de la asociación tienen en común un buen conocimiento de los contextos donde trabajamos.
  2. Socios locales: ColorEsperanza gestiona los proyectos en parceria con Instituciones y ONGs locales, aparte nunca ha desarrollado un proyecto en autonomía, sin la implicación de asociaciones y comunidad. Desde siempre las relaciones con los socios locales son horizontales, valorizando el personal local e intentando desenvolver proyectos de medio-largo plazo.

Aquí algunos de nuestros proyectos:

  • Costruiamo la Solidarietá: 2009-2010, formación y apoyo al auto-emprendedurismo femenino para mujeres inmigradas haitianas y dominicanas en las chabolas de Haina (S. Domingo).
  • Hispaniola: 2010-2011, con el financiamiento de la Fundación Cariplo, en asociación con el Consulado de la República Dominicana en Milán, ha desarrollado varias acciones en los dos países, en el sector de la educación y trabajo comunitario.
  • [email protected] [email protected]: 2011-2012, con el financiamiento del Ayuntamiento de Cernusco, finalizado a la acogida y a la formación en Italia de educadoras dominicanas en el Centro de Atención a la diversidad.
  • Hispaniola – design per solidarietá: de esto hablaremos más especificadamente en la próxima pregunta.
  • Alta frecuencia: 2014-2015, colaboración entre ColorEsperana y la Provincia Hermanas Mirabal en tres sectores. Instrucción en el área de la discapacidad infantil, políticas juveniles, inclusión socio-ocupacional de los reclusos.

IS: Hablando del Proyecto “Hispaniola: design para la solidaridad”, ¿nos puede explicar como el diseño artístico puede entrar en la cooperación y en las exigencias de poblaciones que no tienen acceso a servicios básicos como el agua potable y la educación?

HS: La pregunta es muy pertinente: citando a Paul Polak, del International Development Enterprise: “la mayoría de los proyectistas y diseñadores direccionan los propios esfuerzos solo hacia aquel 10% de personas que pertenece a los países ricos, ignorando así el resto del planeta”. Sin embargo, ¿a que corresponde el “restante 90%”? Sobre 7 mil millones de personas que pueblan la Tierra, la condición “normal” para más de cinco mil millones es de no tener acceso, sino con muchas dificultades, a las fuentes primarias de sustento como el agua limpia o los sistemas educativos. Y así, ColorEspenza, con proyecto “Hispaniola-Design para la solidaridad”, ha querido recoger el desafío: ¡implicar al mundo del design para ponerlo al servicio de aquel 90% de la población! Comenzando desde la convicción de que la solidaridad, como valor y como práctica, no es y no tiene que ser prerrogativa de sectores o competencias especificas, nos hemos preguntado: ¿Cómo el diseño puede ser útil en situaciones complejas, como aquellas realidades donde trabaja ColorEsperanza? ¿Puede integrarse y añadir valor a los proyectos de cooperación para el desarrollo y de ayuda internacional?

Desde estas reflexiones y gracias a las sinergias entre ColorEsperanza y el Arquitecto y Diseñador Claudio Larcher del estudio Modoloco Design, ha cogido forma un proyecto ambicioso pero concreto, que propone crear un puente entre el mundo del diseño y aquello de la cooperación internacional.

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Hasta ahora, los hechos nos han dado razón y el proyecto, nacido como acción experimental al interno de un proyecto de cooperación más amplio (el proyecto “Hispaniola”), sigue desde ya 4 años. Estas fueron las principales etapas y los principales resultados alcanzados, articulados en 5 fases:

  1. Creación y proyección de los pupitres y creación de la línea exclusiva y original “Hispaniola – Diseño para la solidaridad”,  estudiados y diseñados por 10 diseñadores internacionales especialmente para los niños de las escuelitas y de los centros comunitarios gestionados por ONGs en República Dominicana, que hospedan centenas de niños haitianos o dominico-haitianos, que de lo contrario se quedarían fuera del derecho al instrucción. Los diseñadores han estudiado el contexto, han sido apoyados por ColorEsperanza en el análisis de las necesidades y de las características funcionales, gestiónales y organizativas de las escuelas, siguiendo unas informaciones específicas que han contribuido al éxito del proyecto. Todo esto ha sido posible gracias a la colaboración horizontal con los socios locales en República Dominicana y con los diseñadores, siempre enfocándonos en nuestro único objetivo: los niños.
  2. El proyecto fue inaugurado en Milano con una Exposición que después fue propuesta en muchos museos e importantes eventos.
  3. Selección de los proyectos más idóneos al contexto, por parte de un jurado de expertos.
  4. Envío de los pupitres prototipos a República Dominicana y formación técnica, a distancia y in situ del personal de las carpinterías.
  5. Producción de los pupitres, gestionada totalmente por parte de los socios con la supervisión in situ y a distancia de ColorEsperanza. Los pupitres son 100% producidos en República Dominicana en el Taller de Carpintería de la Cárcel de Salcedo (Provincia Hermanas Mirabal).
  6. Distribución de los pupitres de forma totalmente gratuita en las escuelas más pobres dominicanas; los centros escolares son individuados por ColorEsperanza juntos con los socios locales, a través de un estudio directo de las necesidades y prioridades. Dada la complejidad de los contextos sociales, económicos y culturales en las diferentes regiones, cada año se intenta individuar los centros que tengan efectiva y urgente necesidad.

Las realidades sustentadas hasta ahora son: la Escuela comunitaria de Monte Llano “Los Amiguitos de Cristo” que acoge 150 niños dominicanos y haitianos que de otra manera no podrían tener acceso a la instrucción; 17 Centros Comunitarios para la infancia de la Provincia Hermanas Mirabal.

El proyecto no solo permite a centenas de niños de ir a la escuela y de tener un propio pupitre, sino de tener un pupitre de calidad y un servicio escolar mejor. La creatividad, la experiencia y la profesionalidad de los diseñadores puesta al servicio de estos niños ha producido pupitres multi-funcionales, que se adaptan a las exigencias de los espacios de las escuelas, muchas veces muy pequeñas y a las características de la actividad escolar, que integra actividad didáctica con actividad recreativa, comedor, juego, etc.

El proyecto permite alcanzar contemporáneamente 4 resultados:

  1. Sustentar las ONGs locales que gestionan las escuelas, en cuanto gracias a los pupitres gratuitos han podido mejorar la calidad de la enseñanza, volverse más autónomas y aumentar la capacidad receptiva.
  2. Ofrecer oportunidad de trabajo y recuperación social a los sectores más débiles de la población de la República Dominicana.
  3. Garantizar a los niños de las comunidades pobres de la República Dominicana una escuela digna de este nombre.
  4. Acercar ambientes tradicionalmente lejanos del mundo de la solidaridad internacional, como el mundo del diseño y del lujo, y sensibilizar un amplio y diversificado sector de la población sobre los temas de la infancia y de los derechos.

IS: En este año se hablará mucho de cooperación internacional ya que van a ser replanteados los Objetivos de Desarrollo y aparte el 2015, es el año europeo del desarrollo. ¿Para vosotros cuál es la importancia de la cooperación? ¿Cuál es vuestra idea de ayuda?

HS: El 2015 podrá ser una óptima ocasión para la Cooperación Internacional si se consigue converger  energías, competencias, proyectos y esfuerzos comunes de todos los actores: desde las organizaciones internacionales y supranacionales hasta las instituciones y el tercer sector, desde las ONGs al asociacionismo local, hasta llegar a las pueblos y a la sociedad civil, tanto en el dicho sur como en el norte. Para sintetizar la respuesta podríamos discutir juntos sobre el “qué hacer”, encerrando así en términos concretos la pregunta de las preguntas: ¿cuáles son los escenarios para la cooperación internacional al desarrollo?

Es necesario centrar el trabajo en la valorización de los recursos de los países donde se opera, en el monitoreo atento de los proyectos y en la parcería con las organizaciones locales, capaces de garantizar aquella fluidez de pasajes y aquella adhesión al territorio que las grandes organizaciones internacionales tienen siempre más dificultad en alcanzar.

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Esta tendencia, por un lado confirma la necesidad de una superación de los acercamiento tradicionales de las ONGs e institutos supranacionales, por el otro confirma un “hambre” de participación de la dicha sociedad civil, motivada en empeñarse de forma activa en el frente internacional y que necesita referencias comunes para consolidar estos nuevos modelos de intervención.

Por esta razón es siempre más importante abrir espacios de encuentro sobre metodologías y estrategias y medirse juntos sobre los límites y potencialidades de los diferentes aproches posibles. No teniendo soluciones o recetas listas para el uso, proponemos aquí un simple testimonio, contando la experiencia de una asociación italiana, ColorEsperanza; es bueno evidenciar que esta experiencia viene propuesta solo como testimonio, sin querer proponerse como modelo.

Nuestra asociación se pone metas alcanzables y se basa sobre cuatros elementos llaves. El primero se refiere a la territorialidad de las acciones, que se desarrollan en Haití y República Dominicana y conjugan la acción en estos dos países con actividades y proyectos en Italia. Resumiendo, se interviene de forma sinérgica en los tres frentes por estos motivos: la cercanía entre Haití y República Dominicana, que a pesar de ser un hecho, muchas veces, viene negada y removida a los límites del paradojo, y que tiene que ser reafirmada y reconocida como un recurso. Son evidentes las muchas dificultades con las cuales tenemos que chocarnos cada vez que intentamos abrir las fronteras entre los dos países. Si intentamos mirar a la cuestión entre los dos países primero de todo como una cuestión de relaciones entre pueblos, si intentamos considerar el punto de vista de las “personas”, más que el punto de vista de los Estados, no resultaría tan difícil convencerse de las necesidades de investir en proyectos que faciliten el intercambio y la cooperación entre estos dos pueblos.

En esta perspectiva la cooperación internacional evoluciona naturalmente en acción de co-desarrollo, que se explica en dos frentes: no simplemente “norte-sur”, sino también y sobre todo “sur-sur”, desarrollando proyectos que activen procesos de colaboración entre dos países, que favorezcan el dialogo entre organizaciones locales y abran espacios de proyectación en zonas de fronteras.

Otro aspecto importante es la elección de los socios locales. En la experiencia de ColorEsperanza se confirma la eficacia de intervenciones delegadas a organizaciones gestionadas de forma integral por operadores locales. Realidades pequeñas que tienen la confianza y el consenso de poblaciones locales y que consiguen involucrar la ciudadanía, responsabilizando y reconociendo recíprocamente todos los actores involucrados.

El tema de la parcería nos lleva al tercer elemento que es aquello de la participación, que se atiene al proceso, al “como” más que al “que” y constituye un verdadero y propio factor crítico de suceso en términos de eficacia e impacto de las intervenciones de medio-largo plazo. La participación, si practicada con constancia y continuidad, funciona en las emergencias, como válida (y única) alternativa a las intervenciones humanitarias fallidas de las grandes organizaciones internacionales (como el caso del terremoto de Haití), y en las acciones de largo y medio término, para estabilizar las intervenciones y crear caminos de desarrollo.

Nos movemos así en el campo de la cooperación descentralizada y del desarrollo de políticas e intervenciones locales area based, orientadas a la proyectación participativa y a la auto-organización de la sociedad civil. Para hacer esto es necesario un trabajo preliminar de investigación y contacto con el universo poco conocido, pero vivo, de las organizaciones locales, para reforzar el rol en el difícil proceso de reconstrucción y crear oportunidades proyectuales en las cuales puedan encontrar las ayudas y el apoyo necesarios para crecer y caminar autónomamente.

El último elemento es aquello de la proyectación: promover operadores locales y organizaciones de base de la sociedad civil no significa solo sustentarlos económicamente. Desde el comienzo hemos decidido crear un sector específico para la proyectación, con la finalidad de impostar desde el comienzo una relación a la par y de colaboración con el socio local. A través de un trabajo de co-proyectación es posible sustentar un progresivo desplazamiento del as de la cooperación hacia la descentralización, favoreciendo el proceso de integración entre cooperación internacional y desarrollo local.

 

¹ Helga Sirchia, experta en proyectación social y formadora, trabaja como consultora para las principales organizaciones no profit italianas. Presidente y socia fundadora de ColorEsperanza, responsable Sector proyectación y Formación.