NUESTRO MAYO FEMINISTA: ¡La Revolución será feminista (anticapitalista, anticolonialista) o no será!

El feminismo se enraíza en las luchas de mujeres por tumbar el patriarcado, pero también desde las disidencias sexuales y hoy en la construcción de nuevas masculinidades, siendo un proyecto, una propuesta hacia un cambio radical del mundo que habitamos.

NUESTRO MAYO FEMINISTA: ¡La Revolución será feminista (anticapitalista, anticolonialista) o no será!
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Mayo feminista

DescargarEl feminismo nunca ha sido la contraposición al machismo, sino más bien una visión, una perspectiva, un lugar desde donde posicionarse y reconocer la dominación histórica sobre las mujeres y nuestros cuerpos, y la imposición de la heteronormatividad como la única forma posible de construirse como personas. Pero también se debe enfatizar que existen diversos feminismos, tanto institucionales como autónomos, siendo el último caso el lugar desde donde reflexionaré, los feminismos antipatriarcales, en que se asume que el patriarcado es el sistema mundo, y por lo tanto capitalista y colonial, y que la lucha feminista está cruzada por reivindicaciones de clase y étnicas.

Mayo feminista

Desde Abya Yala, América Latina, y parafraseando al feminismo comunitario, nuestras ancestras, nuestras abuelas, son nuestra primera fuente de sabiduría y experiencia de vida feminista. Son quienes han luchado por el reconocimiento de sus particularidades, partiendo de sus cuerpos, su cotidianidad, en un mundo de opresión y negación de esas diferencias.

No tengo duda que las mujeres en los diversos pueblos originarios de nuestro continente y en el actual territorio llamado Chile han tenido que luchar por su participación en diversos ámbitos de toma de decisión, siendo además las más afectadas en los procesos de colonización, ya que la usurpación de territorios y bienes comunes estuvo acompañada del abuso y la violación de ellas. Son quienes han debido enfrentar el sistema patriarcal heredado por el colonialismo y a su vez el patriarcado originario de sus propios pueblos, del mismo modo que las disidencias sexuales.

En este mes de mayo en Chile se han generado diversas movilizaciones que se han acuñado bajo el nombre ”mayo feminista”, en que las principales protagonistas han sido las estudiantes (tanto secundarias como universitarias), mediante la realización de marchas y tomas de los establecimientos educacionales por una educación no sexista. Si bien esta “ola feminista”, nominación otorgada por los medios de comunicación como un primer referente, esto invisibiliza las anteriores luchas históricas feministas hasta nuestros días. Si hoy podemos hablar de un mayo feminista es porque anteriormente se han generado diversas movilizaciones de mujeres y organizaciones, que han sostenido y son referentes del proceso actual. Pero también es importante reconocer que estamos ante un escenario de movilización feminista de gran envergadura, en que miles y miles de mujeres han salido a las calles.

El feminismo se enraíza en las luchas de mujeres por tumbar el patriarcado, pero también desde las disidencias sexuales y hoy en la construcción de nuevas masculinidades, siendo un proyecto, una propuesta hacia un cambio radical del mundo que habitamos.

Con Belén Sárraga y su visita a Chile en 1913 se crean los primeros centros feministas en nuestro país, en los años 30 se crea el Movimiento Pro Emancipación de la Mujer Chilena (MEMCH), del mismo modo Elena Caffarena en pleno siglo XX luchó junto a otras mujeres por su emancipación y en un plano más institucional, por el derecho a voto de las mujeres. Como no recordar la lucha feminista de Julieta Kirkwood en los años, en plena dictadura, donde la consigna principal fue “Democracia en el país, en la casa y en la cama”, problematizando tanto lo púbico como lo privado, o la creación de espacios como la Casa de La Mujer La Morada en 1983, año que se realiza en agosto un mitin feminista en el frontis de la Biblioteca Nacional con un lienzo que decía “Democracia Ahora, o la creación de la Casa de la Mujer en Valparaíso en 1986, de la Radio Tierra en 1991, entre otras instancias.

En los años noventa, luego de la finalización de la dictadura cívico militar y la institucionalización de las demandas de las mujeres mediante la creación del Instituto de la Mujer, toman fuerza diversas corrientes autónomas, como el anarco feminismo, el ecofeminismo, destacando el colectivo Las Clorindas, quienes señalaban que “la autonomía para nosotras es una estrategia política que quiere frenar el proceso de cooptación con el que los estados, los partidos políticos y las instituciones tratan de ahogar los movimientos sociales”. También nos encontramos con medios alternativos como la revista Puntada Con Hilo, Comunicación de Mujeres, u organizaciones como Memoria Feminista o la Coordinadora Lésbica.

A partir del 2000 se han ido articulando referentes en Chile como la Marcha Mundial de las Mujeres, o hace más de 10 años la Red Chilena Contra la Violencia Hacia las Mujeres en torno a la violencia de género, creando la campaña ¡Cuidado! El machismo mata. En esta misma línea cabe destacar la coordinadora chilena “Ni una menos”, o las diversas movilizaciones por el aborto (como por ejemplo la toma de la Catedral de Santiago el 25 de julio de 2013).

Movimiento feminista ChileHacer un par de años se han ido masificando espacios y movilizaciones feministas en diversos ámbitos de acción. Se han creado plataformas como la Coordinadora 8 de marzo. En el ámbito universitario, se han generado diversos intentos por crear un cambio institucional, mediante la denuncia de casos de acoso y abuso, y la elaboración de protocolos para hacer frente a la violencia estructural de género dentro de los propios establecimientos educativos.

Hoy la lucha se ha desplazado a la calle, ante la insuficiencia o inexistencia de protocolos, mediante la realización de marchas, paralizaciones y tomas feministas de los establecimientos, que han sido acompañadas de la realización de asambleas y  talleres, visibilizando casos de violencia patriarcal, tanto explícita como simbólica. Las mujeres nos hemos reunido a hablar de nuestras sexualidades, militancias, cotidianidades, experiencias de vida, tanto denunciando como proponiendo nuevos horizontes, desde el rechazo a las estructuras piramidales o al establecimiento de liderazgos autoritarios.

Sin duda uno de los mayores hitos ha sido la toma feminista por unas horas de un colegio emblemático de sólo hombres, el Liceo Instituto Nacional, y el 25 de mayo de la Casa Central de la Universidad Católica, teniendo como finalidad crear un nuevo protocolo y un departamento especial para llevar casos de acoso y abuso, instaurar cuotas de género y disidencia en cargos académicos y administrativos, entre otras demandas, como que la Red Salud UC Christus no sea objetora de conciencia institucional para la realización de abortos con fines terapéuticos.

Quisiera finalizar esta columna con los planteamientos desarrollados por varias feministas sobre la neoliberalización y mediatización de las demandas tanto por el gobierno actual y la derecha como de los partidos políticos de la Nueva Mayoría. Se ha colocado en el centro del debate la supuesta idea de que estamos ante un “asunto de mujeres”, planteándose una agenda pro mujer  por parte del gobierno de Piñera, a modo de respuesta antes las movilizaciones, para el fortalecimiento de terapias de reproducción asistida, fuero maternal en las Fuerzas Armadas y de Orden, como si la única posición de sujeto de mujer fuese la maternidad, ante la búsqueda de una igualdad neoliberal, en que, por ejemplo, las ISAPRES aumentarían los planes para los hombres, como una forma de nivelar los precios elevados hacia las mujeres en época fértil.

Debemos asumir que la lucha es por derribar todas las violencias estructurales patriarcales, partiendo por la denuncia, la movilización, pero sobre todo consolidando plataformas de encuentro y debate, que nos permitan sembrar los primeros frutos de una transformación radical feminista, anticapitalista y anticolonial.

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Autora

Doctora en Estudios Americanos.

Antropóloga con Magíster en Psicología Social.

Investigadora del Programa de Psicología Social de la Memoria, Universidad de Chile.