No hay derecho a la vida

No hay derecho a la vida, la vida es el fundamento y condición de posibilidad de todo derecho y del Derecho mismo.

Derecho a la vida
Derecho a la vida

La gran pregunta de la filosofía según Martin Heidegger es ¿por qué hay ser y no más bien nada? Interviniendo la pregunta del autor de Ser y tiempo, se podría decir que la gran pregunta de la filosofía del derecho es ¿por qué hay derecho y no más bien nada? Es muy probable que la pregunta de Heidegger jamás tenga una respuesta filosófica satisfactoria. Y es posible que la segunda pregunta que nos formulamos corra la misma suerte. Sin embargo, que no la tenga no quiere decir que no debamos intentarlo. Al fin y al cabo en filosofía se practica siempre el método del ensayo y error.

Entonces, ¿por qué hay derecho y no más bien nada? Preguntarnos por qué hay derecho es preguntarnos por su existencia. Y preguntarse por su existencia es averiguar las motivaciones que le dieron origen. Al respecto, el neurocientífico Antonio Damasio (2019) en un reciente trabajo evidencia que la respuesta frente al dolor y al sufrimiento fue la que dio origen a las grandes empresas culturales. El órgano creador de cultura, el cerebro, en diálogo con los otros órganos del cuerpo y el medio, al decir otro importante neurocientífico, Francisco Mora (2018), persigue un fin muy preciso: el de mantener vivo a su poseedor. En conclusión, cultura es el conjunto de soluciones a los problemas más acuciantes del ser humano (Marina y Rambaud, 2018), entre las que encontramos al derecho.

Entonces, si la motivación primera, la que está detrás de todas las grandes motivaciones culturales es la tutela de la vida, el derecho al ser parte de las grandes soluciones que el ser humano ha inventado, comparte la misma motivación. Por lo tanto, hay derecho por la necesidad que tiene el ser humano de permanecer en la vida haciendo posible algún valor. La vida no es un valor, es más que un valor, es el fundamento de todo valor. Ese valor es la justicia: la voluntad jurídica de afirmar la permanencia en la vida a través de la justicia. Dicho de otro modo, la pretensión jurídica de justicia en vista de la “producción, reproducción y desarrollo de la vida en comunidad” (Dussel, 1998, p. 141) es la razón de ser de existencia del derecho.

Si esto es así, no hay derecho a la vida, la vida es el fundamento y condición de posibilidad del derecho y del Derecho mismo. Lo que hay es derecho a la sobrevivencia, a la permanencia en la vida, no a la vida” (Dussel, 2008, p. 243). Por eso garantizar el acceso a los medios de vida mínimos y “no solo la prohibición de matar”, debe ser una exigencia ética y jurídica de todo Estado de derecho. Debe “formar parte de las cláusulas del pacto de convivencia como corolario del derecho a la vida” (Ferrajoli, 2018, p. 30). En efecto, la prohibición de matar debe alcanzar también a la prohibición de restricción al acceso a los medios de vida. Porque si se niega el acceso a los medios de vida, se niega la vida. Se mata.

En suma, lo que debe garantizar el derecho son los medios que posibilitan la vida: la alimentación, la salud, la vivienda, la educación deben ser mínimos vitales innegociables. Cuando decimos vida humana no nos referimos únicamente a la mera vida biológica. El ser humano es una simbiosis de bilogía y cultura (Marina y Rambaud, 2018). De qué estamos hechos depende de la biología, en qué nos convertiremos depende de la cultura. La cultura es la que trasciende nuestra mera biología. De manera que la satisfacción de los mínimos vitales supone también la educación. No es posible la vida si se tiene el estómago vació, es cierto, pero tampoco es posible la vida si se tiene la cabeza vacía.

En conclusión, en base a lo expuesto lo que queremos que se comprenda para efectos de la discusión es que, la pretensión jurídica de justicia en vista de la producción, reproducción y desarrollo de la vida comunitaria es la razón de ser de existencia del derecho; y por lo tanto, no hay derecho a la vida, la vida es el fundamento y condición de posibilidad de todo derecho y del Derecho mismo. En consecuencia, lo que hay es derecho a la permanencia en la vida y, por consiguiente, al acceso a los medios que posibilitan la permanencia en la vida.

Referencias bibliográficas

Dussel, Enrique (2008). 1492 El encubrimiento del otro. Hacia el origen del “mito de la modernidad”. La Paz: Biblioteca Indígena.

Dussel, Enrique (1998). Ética de la liberación en la edad de la globalización y de la exclusión. Madrid: Trotta.

Damasio, Antonio (2019). El extraño orden de las cosas. La vida, los sentimientos y la creación de las culturas. Bogotá: Destino.

Ferrajoli, Luigi (2018). Constitucionalismo más allá del Estado. Madrid: Trotta.

Marina, José Antonio y Rambaud, Javier (2018). Biografía de la humanidad. Historia de la evolución de las culturas. Barcelona: Ariel.

Mora, Francisco (2018). Mitos y verdades. Madrid: Alianza

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Egresado de la maestría en Derecho Constitucional y Derechos Humanos (UNMSM-Perú). Abogado. Bachiller en Filosofía.

Director del Centro de Estudios Disenso.

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