No hay democracia sin disenso con las instituciones

La educación formal, no formal e informal en nuestro país está diseñada para evitar el disenso, la confrontación de ideas, la creatividad; en otras palabras, para no pensar por cuenta propia.

No hay democracia sin disenso con las instituciones
No hay democracia sin disenso

“Perseo se envolvía en una capa de niebla para perseguir a los monstruos. Nosotros nos tapamos con nuestro embozo de niebla los oídos y los ojos para no ver ni oír las monstruosidades y poder negarlas”1Karl Marx, El capital, Tomo I, Buenos Aires, Cartago, 1956, p. 6.

En plena época del sucursalismo intelectual2Sucursal quiere decir agencia u oficina que depende de otra que es la central. Intelectual es alguien que dedica parte de su tiempo vital a pensar los problemas de la realidad para buscar posibles soluciones. Uniendo ambas definiciones, sucursalismo intelectual significa pensamiento que depende de otro que es considerado el central. La frase sucursalismo, según Enrique Dussel, lo escuchó al filósofo uruguayo Carlos Pereda, quien la usa para referirse a los filósofos que repiten las ideas, pensamientos, teorías, etc., de otros filósofos, sobre todo de filósofos occidentales. Dussel haciendo una analogía dice que el filósofo sucursalero inaugura sucursales de corrientes filosóficas eurocénticas como si fueran sucursales de coca-cola. y de la política y el derecho como negocio, pareciera que no quedara nada por decir y hacer que no sea repetir y conformarnos. Vivimos habituados a no pensar porque estamos educados para repetir. En el camino hemos confundido educación con programación, para no ver, oír ni decir nuestra palabra; mejor dicho, para no disentir. En general, la educación formal, no formal e informal en nuestro país está diseñada para evitar el disenso, la confrontación de ideas, la creatividad; en otras palabras, para no pensar por cuenta propia.

Este mal ha colonizando nuestras mentes y es mucho más peligroso de lo que se cree. Tiene a su servicio instituciones de normalización (escuelas, institutos, universidades, etc.); el egoísmo como principio de idiotización3Fernando Savater precisa que la palabra idiota proviene del griego idiotez, fue utilizado para referirse a quien no se metía en política y vivía preocupado tan sólo en lo suyo, incapaz de ofrecer nada a los demás. Por su parte Voltaire decía que la idiotez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás. cotidiana; los rituales de solemnización y el espectáculo y consumismo como formas de vida. Por lo que disentir con esta forma de vida es tenido para el estado de derecho conforme al capitalismo, como un peligro, un grave peligro. De manera que, para seguir en pie necesita criminalizar y patologizar cualquier práctica disidente con las instituciones que lo sostienen.

Es sabido que muchas repeticiones crean una verdad. Pues como dicen los psicólogos: “una manera segura de hacer que la gente se crea falsedades es la repetición frecuente, porque la familiaridad no es fácil de distinguir de la verdad”4Daniel Kahneman, Pensar rápido, pensar despacio, Barcelona, Debate, 2012, p. 88.. Por ello, se vocifera hasta el cansancio que todo buen ciudadano debe ser respetuoso de las instituciones, sobre todo, de la ley. Es decir, debe evitar disentir con los modos de relación social condesada en las instituciones. Porque, en efecto, las instituciones son mediaciones que el ser humano se instituye para solventar sus problemas. En otras palabras, las instituciones condensan un tipo de relación social de cómo se han solventado los problemas sociales en la historia.

No obstante, se omite dar razones a ¿por qué debemos respetar las instituciones? O, mejor dicho, ¿por qué debemos respetar instituciones que solventar los problemas sociales en función de unos pocos? Pues, debemos aclarar en seguida que, el problema no son las instituciones, sino una forma de gestionar las instituciones. En efecto, el discurso del respeto a las instituciones es aparentemente hermoso, bien intencionado y agradable para el gusto de unos cuantos. Esos que viven a costa del sufrimiento del pueblo. Pues quien obedece no piensa y quien no piensa se ahorra la hermosa fatiga de vivir en mérito de sus propias reflexiones, ¿por qué pensar por mi cuenta si se puede obedecer tranquilamente por cuenta de los demás? No cabe duda, es más cómodo aceptarlo todo que aventurarnos a cuestionarlo todo, a pensarlo todo. Pero ¿a costa de qué?

Si ejercitamos el pensamiento, que todavía es gratuito, pero no natural; es decir, no es como respirar, sino que requiere un poco de esfuerzo (sobre todo de des-aprendizaje), y echamos un vistazo sobre nuestra realidad, cabe cuestionarnos: ¿debe estar de acuerdo con las instituciones la madre que deambula por la calle mendigando una limosna? ¿Debe estar de acuerdo el padre de familia que todas las mañanas revuelve la basura buscando restos de comida en ella para alimentar a sus pequeños hijos? ¿Debe estar de acuerdo el joven que es confinado a trabajar en condiciones deplorables por un sueldo miserable? ¿Debe estar de acuerdo la madre que observa que el perro de su vecino tiene mejor alimentación, mejor atención médica y hasta mejor educación se sus pequeños hijos? Con todo, ¿por qué debemos estar de acuerdo? Y, si somos más impertinentes aún, ¿a quienes les conviene que estemos de acuerdo?

El autor de Rebelión en la granja nos advirtió que “algo erróneo no se convierte en verdad a base de repetirlo muchas veces, y que tampoco la verdad se convierte en algo erróneo porque nadie la vea”. Al parecer detrás de la hermosa expresión “respeto a las instituciones” se esconde la inmundicia humana de unos cuantos, de aquellos que dicen que todo está bien y que en consecuencia no hay nada por hacer o por cambiar, sino todo por aplaudir y celebrar.

Contrariamente, sospechamos que en todo esto hay consecuencias profundamente aberrantes. Si no, ¿por qué nos resulta tan difícil imaginar otro país, otra economía, otra política u otro derecho? ¿Qué nos impide concebir una forma distinta de organizarnos donde todos tengamos acceso a los medios de vida y no morir de hambre5Según la FAO el número total de personas que sufre hambre en el Perú alcanzó los 2,5 millones. Cfr. Diario Gestión (10/10/2017). Disponible en: https://gestion.pe/economia/fao-peru-100-mil-personas-padecen-hambre-ocurrio-220428. o de frío6En el Perú en 2013 murieron 163 niños menores de 5 años a consecuencia del frío; en 2014, 92; en 2015, 99; en 2016, 89; en 2017, 88 y en lo que va del presente año 102. Cfr. Araujo-Frias, Jaime (03/06/2018). “Ante un niño que muere de frío la Constitución no tiene poder”. Iberoamérica Social. Revista-red de Estudios Sociales. Disponible en: https://iberoamericasocial.com/ante-un-nino-que-muere-de-frio-tiene-poder-la-constitucion-politica-del-peru/. Consultado el 30 de julio de 2018.? ¿Por qué cada vez nos subleva menos la corrupción política, la explotación, la farsa, la injusticia, el mimetismo intelectual? ¿Por qué el sufrimiento de millones de seres humanos no es capaz de persuadir a los intelectuales e investigadores a convencerse de que no se puede ser neutral a esa realidad? O, pensamos y escribimos para denunciar y anunciar posibles salidas, o simplemente pensamos para justificarla.

Contra lo que se viene vociferando desde la academia hasta los púlpitos en nuestro país, sostenemos que no hay democracia sin la posibilidad de disentir con las instituciones vigentes. El consenso sin previo debate crítico, no es más que otra forma solapada de dominación, y por tanto, una amenaza para el pueblo. En razón de que, por un lado, sabemos que la democracia nació, se funda y se vitaliza continuamente con el disenso. La historia de la justicia es la historia del disenso. Esto es, de los disidentes no de los conformitas. Y, en un país como el Perú donde la gente muere de hambre y de frío, no puede decirse que hay democracia, ni pedirse que se respete las instituciones, cuando estas garantizan la injusticia. Pues, la democracia y toda institución, como sostiene Dussel, “no se justifica si no asegura los medios de vida de la comunidad política”7Dussel, Enrique (2012). “La democracia no se justifica si no asegura la vida”. Entrevista realizada por Israel Covarrubias. Disponible en: https://marxismocritico.com/2012/04/16/la-democracia-no-se-justifica-si-no-asegura-la-vida/. Consultado el 15 de julio de 2018..

Los que sostienen que debemos respetar las instituciones, sin más, están bien como están: no necesitan educación pública porque pueden comprar educación privada, no necesitan transporte público porque pueden comprar trasporte privado, no necesitan salud pública porque tienen clínicas y médicos privados a su servicio, y hasta no necesitan justicia legal porque pueden comprar jueces y fiscales. En otras palabras, no necesitan auspiciar el disenso, sino evitarlo para no sentirse descubiertos. Pues, su avaricia y derroche se funda en nuestro silencio y respeto a las instituciones que garantizan la injusticia. Por tanto, no es posible pretender la justicia y la igualdad sin poner en cuestión las instituciones que lo impiden.

Por todo ello, debemos celebrar el pensamiento a través de la discusión, el debate y el rebate racional de todas las estupideces8Al respecto, en la introducción a la Historia de la estupidez humana, Paul Tabori escribe: “algunos nacen estúpidos, otros alcanzan el estado de estupidez, y hay individuos a quienes la estupidez se les adhiere. Pero la mayoría son estúpidos no por influencia de sus antepasados o de sus contemporáneos, sino por un arduo trabajo individual”. que se nos quiera imponer. A costa de que, al hablar de estupidez, para decirlo sarcásticamente, se corra graves riesgos: “para los puritanos y débiles de pensamiento puede interpre­tarse como arrogancia o, incluso, como intento de perturbar el desarrollo de nuestra época”9Robert Musil, Sobre la estupidez, Barcelona, Tusquets, 1974, p. 7.. ¿Desarrollo de qué? Nunca como hoy en el Perú se ha hablado tanto de desarrollo, pero nunca como hoy la desigualdad y la miseria se han desarrollado. ¿Será que el desarrollo de unos cuantos presupone el subdesarrollo y miseria de muchos?

Hay, pues, en nuestro país, como lo había advertido hace medio siglo Salazar Bondy, “muchas razones para rebelarnos, muchas causas para ser inconformista y negador”10Augusto Salazar Bondy, Entre Escila y Caribdis. Reflexiones sobre la vida peruana, Lima, Casa de la Cultura del Perú, 1969, p. 85., para transgredir los mandatos, para ser irrespetuosos, pero con razones. Y las razones se piensan y se dicen, no se las guarda. No se respetan las instituciones en sí mismas, sino por referencia a la afirmación de la vida de la comunidad política. Por tanto, si una institución niega o impide los medios de vida, debemos profanarla, en el sentido de criticarla para sacar a la luz su inmundicia y corregirla.

En fin, urge que nos entusiasmemos con otro país posible, donde alimentarnos bien, educarnos, tener vivienda, salud, trabajo digno, etc., sea una realidad cotidiana de todos y no una especie de suerte. Pero para ello es imprescindible repensar nuestras instituciones. Un nuevo proyecto de país en el que todos quepamos requiere que nos arriesgamos a fisurar o agrietar con nuestro pensar las instituciones sobre las que se pretende construir; así como el modelo económico, político y jurídico normalizado de nuestro tiempo; pero, sobre todo, que nos atrevamos a vivir en concordancia con el proyecto de país al que aspiramos. Pensar y vivir tienen que ir juntos, dado que no es posible producir un pensamiento disidente, si no se lleva una vida crítica, en el sentido de encarnar las ideas.

Notas   [ + ]

1.Karl Marx, El capital, Tomo I, Buenos Aires, Cartago, 1956, p. 6.
2.Sucursal quiere decir agencia u oficina que depende de otra que es la central. Intelectual es alguien que dedica parte de su tiempo vital a pensar los problemas de la realidad para buscar posibles soluciones. Uniendo ambas definiciones, sucursalismo intelectual significa pensamiento que depende de otro que es considerado el central. La frase sucursalismo, según Enrique Dussel, lo escuchó al filósofo uruguayo Carlos Pereda, quien la usa para referirse a los filósofos que repiten las ideas, pensamientos, teorías, etc., de otros filósofos, sobre todo de filósofos occidentales. Dussel haciendo una analogía dice que el filósofo sucursalero inaugura sucursales de corrientes filosóficas eurocénticas como si fueran sucursales de coca-cola.
3.Fernando Savater precisa que la palabra idiota proviene del griego idiotez, fue utilizado para referirse a quien no se metía en política y vivía preocupado tan sólo en lo suyo, incapaz de ofrecer nada a los demás. Por su parte Voltaire decía que la idiotez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás.
4.Daniel Kahneman, Pensar rápido, pensar despacio, Barcelona, Debate, 2012, p. 88.
5.Según la FAO el número total de personas que sufre hambre en el Perú alcanzó los 2,5 millones. Cfr. Diario Gestión (10/10/2017). Disponible en: https://gestion.pe/economia/fao-peru-100-mil-personas-padecen-hambre-ocurrio-220428.
6.En el Perú en 2013 murieron 163 niños menores de 5 años a consecuencia del frío; en 2014, 92; en 2015, 99; en 2016, 89; en 2017, 88 y en lo que va del presente año 102. Cfr. Araujo-Frias, Jaime (03/06/2018). “Ante un niño que muere de frío la Constitución no tiene poder”. Iberoamérica Social. Revista-red de Estudios Sociales. Disponible en: https://iberoamericasocial.com/ante-un-nino-que-muere-de-frio-tiene-poder-la-constitucion-politica-del-peru/. Consultado el 30 de julio de 2018.
7.Dussel, Enrique (2012). “La democracia no se justifica si no asegura la vida”. Entrevista realizada por Israel Covarrubias. Disponible en: https://marxismocritico.com/2012/04/16/la-democracia-no-se-justifica-si-no-asegura-la-vida/. Consultado el 15 de julio de 2018.
8.Al respecto, en la introducción a la Historia de la estupidez humana, Paul Tabori escribe: “algunos nacen estúpidos, otros alcanzan el estado de estupidez, y hay individuos a quienes la estupidez se les adhiere. Pero la mayoría son estúpidos no por influencia de sus antepasados o de sus contemporáneos, sino por un arduo trabajo individual”.
9.Robert Musil, Sobre la estupidez, Barcelona, Tusquets, 1974, p. 7.
10.Augusto Salazar Bondy, Entre Escila y Caribdis. Reflexiones sobre la vida peruana, Lima, Casa de la Cultura del Perú, 1969, p. 85.