Naturaleza social, identidades en tensión y brechas digitales: una aproximación etnográfica al desarrollo turístico en la Argentina serrana

Miradas y prácticas eco sociales en Iberoamérica - Iberoamérica Social XV
Miradas y prácticas eco sociales en Iberoamérica - Iberoamérica Social XV

DescargarYacen Diemberger.
Universidad de Exeter, Exeter, Inglaterra.
yancen1@yahoo.it

Recibido: 30/09/2020 – Aceptado: 04/12/2020

 

Resumen: El desarrollo del turismo ha transformado significativamente una región fronteriza entre las provincias argentinas de San Luis y Córdoba. Si bien este fenómeno ha limitado la explotación de los recursos naturales, también ha propiciado un proceso de mercantilización de la naturaleza. En consecuencia, el desarrollo de las comunidades aledañas ha sido asimétrico y las diferentes formas de relacionarse con la naturaleza se han vuelto más obvias. Aunado a ello, el aumento de las redes sociales, y más recientemente, Covid-19, han tanto aumentado las tensiones existentes como propiciado oportunidades para atender tales asimetrías. A través de observaciones de campo realizadas en 2019/20 y la revisión de otros documentos, este trabajo analizará la relación entre los problemas socioambientales y las tensiones sociales, considerando la naturaleza como elemento común que trasciende las diferencias observadas en la zona. En este contexto, parece necesario combinar un uso creativo de la sociodigitalidad y una dimensión práctica para conectar ideas desarticuladas. Por tanto, concluyo argumentando que reconocer las diferencias entre los actores que hacen vida en el territorio y los contextos que delimitan sus respectivas perspectivas, permitirá transformar puntos de vista previamente conflictivos en espacios para abordar colectivamente los desafíos actuales y futuros en la Argentina Serrana.

Palabras clave: Desarrollo turístico, transformación del ambiente, biomercantilización, brechas tecnológicas, divisiones sociales.

 

Social nature, social divides and social media: an insight into tourism development in Argentinean highlands

Abstract: In a border region between San Luis and Córdoba (Argentina), Villa de Merlo and Traslasierra have undergone major transformations due to the rapid development of tourism. While limiting extractive activities and the exploitation of natural resources, the tourism industry has nonetheless monetized the environment in line with its own agenda. The resulting socio-environmental changes in the region and competing understandings of their “collateral damage” affect the unevenly developing communities in different ways.  Using fieldwork from 2019/20 and complementary research methods, this text analyses how environmental issues are related to an already fragmented society; on one hand they increase division and on the other they create a common ground that transcends the existing differences in the social fabric. Paradigm changes brought about by the increase of social media and, more recently, Covid-19 has not only highlighted current issues but also created opportunities to act upon them. In this context a combined creative use of virtual communication and practical approaches could connect disjointed people and ideas. Only by acknowledging the difference and validity of multiple perspectives and using previously conflicting views to complement each other can solutions to these emerging and future challenges to the natural environment in this area be found.

Keywords: Tourism development, environmental transformation, monetization of nature, technology gap, social divides.

 

 

Introducción

Conflictos surgen en todo el mundo debido a un desarrollo rápido que a menudo pasa por alto las consecuencias humanas y ambientales. Los choques entre lo “rural” y lo “urbano” son particularmente comunes en áreas turísticas, y frecuentemente, los esfuerzos se centran en contenerlos en lugar de resolverlos. En el caso concreto de Villa de Merlo y Traslasierra, el desarrollo desigual ha provocado una atmósfera fundamentalmente fragmentada, que inhibe muchos intentos de acción común. Los últimos tiempos han traído muchos cambios, algunos de los cuales amplifican estas segregaciones, mientras que otros generan oportunidades para el diálogo. Al identificar el entorno natural como un elemento común esencial y analizar las dinámicas sociales que lo rodean, se puede tanto examinar los elementos específicos de este estudio de caso y ubicación, así como advertir los mecanismos que se pueden aplicar a muchos lugares con situaciones similarmente complejas. Las consideraciones resultantes, por tanto, podrían ser consideraciones constructivas no solo para el área en cuestión, sino también para otras localidades que están atravesando problemas análogos.

Si bien personas de distintas disciplinas han realizado investigaciones en esta zona de Argentina, los estudios antropológicos contemporáneos son bastante limitados. Dentro de esto, el enfoque en la relación entre “los locales” y el medio ambiente, la influencia de la tecnología en la zona y el impacto de Covid-19 son elementos que aún no se han estudiado más que de manera tangencial. Este trabajo desarrollará estudios etnográficos previos y, combinándolos con nuevos datos cualitativos y una revisión documental más amplia, reevaluará la situación sobre el terreno: sus fortalezas, problemas y posibilidades. Al aumentar el conocimiento y la comprensión de este tipo de situación complejamente estratificada, ¿puede haber un cambio en este (y otros) escenarios tan inconexos?

Una de las áreas fronterizas entre las provincias argentinas de San Luis y Córdoba es el punto turístico de Villa de Merlo (SL) y su adyacente Valle de Traslasierra (CBA). Al oeste de la cordillera de Comechingones, el área se ha desarrollado alrededor de varios arroyos que actúan como corredores biológicos (Atencia et al. 2017), conectando un ambiente serrano de hasta 2.884 metros de altitud con llanuras de aproximadamente 700 metros sobre el nivel del mar. El área tiene un clima mediterráneo seco con alta biodiversidad, y en este antiguo territorio de Comechingón fue fundada Villa de Merlo en 1797 (Ortega, 2004). Como municipio tiene autonomía política, administrativa y financiera, así como un gobierno con un poder ejecutivo (Departamento Ejecutivo Municipal), encabezado por un intendente, y un poder legislativo (Consejo Deliberante). A pesar de que Traslasierra se encuentra territorialmente en la provincia de Córdoba (y, por lo tanto, bajo una jurisdicción diferente), muchos de los que viven en la zona sur están principalmente relacionados con la Villa de Merlo, que es el mayor polo de atracción para el turismo, la educación y las empresas.

El desarrollo de Ciudad Villa de Merlo ha afectado directamente a los habitantes de las zonas rurales, trascendiendo los límites de las fronteras provinciales invisibles. A medida que el turismo se convirtió en la fuente principal (y eventualmente casi exclusiva) de crecimiento para la ciudad, el contexto socioambiental de la zona se vinculó intrínsecamente a él. El turismo introdujo una nueva economía en lo que era una población agropecuaria, brindando diferentes oportunidades, redefiniendo los estándares de vida en el área, y resaltando el poder económico potencial que las nuevas tecnologías sociales pueden producir. A primera vista, la historia de Villa de Merlo parece exitosa. Principalmente exento de la minería a gran escala y la agricultura industrial masiva por una variedad de razones,1 estaba en condiciones de desarrollar su potencial turístico que también condujo a una mayor prosperidad e indujo un compromiso proactivo hacia la protección del medio ambiente. En este artículo, se mostrará que esta transformación tuvo un precio: la exclusión de algunas partes de la sociedad y los desafíos que no son atendidos por las principales agendas ambientales.

Las recientes transformaciones rápidas han tenido impactos considerables en la naturaleza y el tejido social de la zona, creando una interfaz compleja y generalmente conflictiva entre diferentes “regímenes de la naturaleza”2 (Gómez, 2015) o naturalezas “comunes/ incomunes” (de la Cadena, 2017). Mientras tanto, la fragmentación se está volviendo ahora más evidente en el giro inesperado de los eventos que vino con la pandemia, y que también puso de relieve una serie de tensiones administrativas latentes. Con base en otros estudios realizados en los últimos años sobre el área, literatura contextual y la aplicación de métodos de investigación etnográfica en el campo entre febrero 2019 y febrero 2020, se analizarán las oportunidades y las tensiones que están surgiendo actualmente, así como la influencia de las redes sociodigitales en este contexto. Para finalizar, considerando las condiciones socioambientales de la zona, este trabajo plantea algunas recomendaciones que podrían ser utilizadas en las posibles transformaciones venideras de esta localidad y, más ampliamente, proporciona posibles abordajes a futuros alternativos.

La primera sección del texto presenta la localidad y su desarrollo en su estado actual. Plantea el papel de la industria turística e introduce algunas de sus consecuencias ambientales y sociales, introduciendo así la temática de la fragmentación de los habitantes. Este último se elabora en la segunda sección, en un desglose social basado en estudios etnográficos previos combinados con nuevos datos cualitativos. La sección introduce algunos de los actores locales y dinámicas de grupo, además de realizar un examen de la categorización social en sí. La tercera sección destaca la diferencia en las perspectivas de la naturaleza “común” y cómo esto genera tensiones y oportunidades. También muestra cómo la cibercomunicación ha creado oportunidades para una mayor conciencia ambiental, sin embargo, la cuarta sección analiza cómo la desigualdad en la tecnología también ha creado (o agravado) grandes brechas. La quinta sección utiliza extractos de entrevistas y observaciones para comentar problemas locales actuales, uno de ellos es Covid-19. Esto se elaborará dentro de la dinámica específica de Traslasierra y Villa de Merlo en la sección seis, antes de sacar las conclusiones.

Marco teórico

En la situación sociopolítica global actual se puede ver a la economía ambiental “reconceptualizar la naturaleza como un proveedor potencial de servicios ecológicos, ganancias y costos» (Beltran, Paquet & Vaccaro, 2013, p.260), en cuyo marco existe un creciente interés de diferentes entidades (como gobiernos, industrias y las Organizaciones No Gubernamentales, ONG) en obtener respetabilidad «verde» por varias razones. Al respecto, han sido varios los autores que han identificado las diferentes formas en que la naturaleza ha sido mercantificada (Pineda, 2018); sea bajo las estrategias emanadas del desarrollo/crecimiento económico (Meadows, 1992), del discurso de la sustentabilidad (Torres Carral, 2012) o por los novedosos procesos de transformación de recursos y territorios bajo megaproyectos (Olmedo, 2014) que detonan cambios, negociaciones, conflictos y resistencias. En este contexto, la industria del turismo es sólo una cara en un “choque” multifacético que Thomé Ortiz (2008) analiza entre la cultura campesina “rural” y la urbana.

Los conflictos y la agravación de las desigualdades sociales, junto a la transformación del ambiente por el turismo, son elementos que muchos reconocen como características de la nueva etapa económica y política de la Argentina y América Latina “neodesarrollista”. Críticas de Trivi (2016) al énfasis gubernamental de pensar en el turismo como un “motor de desarrollo” y la instrumentalización de programas con un enfoque de “desarrollo territorial rural” lleva este discurso a un nivel más específico a la ubicación de este trabajo. Trivi muestra cómo diferentes nociones de territorio y de la riqueza natural y cultural inducen su mercantilización, sin una consideración adecuada de las consecuencias. El alcance de la literatura relacionada demuestra que cambios violentos (también debidos al desarrollo turístico impulsado por una agenda neoliberal) son visibles en muchas áreas rurales en la América Latina contemporánea y a la situación global más amplia. Dentro de este marco, Escobar (2017b) y Haraway (2016) son sólo algunos entre muchos que defienden una necesidad de cambio fundamental en la sociedad, y especialmente en su relación con la naturaleza.

Bik et al. (2012) destaca algunas oportunidades (por ejemplo, la distribución masiva de información) que acompañan la comunicación virtual, con referencia específica a la conciencia ambiental. Sin embargo, las brechas creadas por la creciente dependencia de la tecnología que han sido preocupantes durante muchos años (Perry, 2003), son cada vez más evidentes, variados e influyentes (Delarbre, 2015). La sociodigitalidad se ha incrementado globalmente en los últimos meses debido a otro factor cuya influencia aún no se ha comprendido del todo: la pandemia del Coronavirus. Si bien constantemente se crean nuevas estimaciones de la influencia de Covid-19 en el cambio global, el alcance de los efectos de la pandemia sigue siendo una aproximación en el mejor de los casos. En marzo 2020 Gössling et al. proponen una evaluación «rápida» que enfoca el impacto del Coronavirus en la industria del turismo global y su intersección con otros cambios mundiales. Las reflexiones y respuestas nacidas de esta situación varían enormemente, y las actualizaciones periódicas de noticias y publicaciones en las redes sociales de Villa de Merlo y Traslasierra respaldan la creciente literatura que aborda el tema del turismo pos-Covid (Mantecón, 2020). La realidad geográfica, económica y social, en la que se encuentra esta zona implica tanto la necesidad de abordar el cambio ambiental, las divisiones sociales y las brechas tecnológicas que actualmente subyacen en el área, como la importancia de considerar las implicaciones de Covid-19 en esta área.

Metodología

Este trabajo utiliza métodos de investigación etnográfica (Bernard, 2006) para obtener una comprensión más profunda de la situación y una visión contextual de los fenómenos en estudio. La recopilación de datos cualitativos se llevó a cabo in situ entre febrero 2019 y febrero 2020, se registró en notas de campo y se basa principalmente en la investigación de acción participativa (IAP) y entrevistas individuales. La literatura académica relacionada proporciona una comprensión interdisciplinaria de la constelación más amplia que rodea la ubicación y los objetos de estudio, junto con puntos de vista académicos críticos de ciertas nociones o eventos. El uso de la IAP fue clave en la identificación de temas que necesitaban exploración. La observación y la interacción con la gente en todos los estratos sociales locales dio una idea de los problemas actuales, las perspectivas sobre temas específicos y el discurso general más amplio. Se realizaron 5 entrevistas individuales donde los entrevistados eran residentes locales (ya sea desde el nacimiento o muchos años) con el fin de explorar más a fondo los temas que se habían triangulado en la IAP más genérica. Después de haber preguntado si los participantes querían ser nombrados, según su preferencia, algunos han sido identificados con una etiqueta por ejemplo, E1 = entrevistado 1. Finalmente, el análisis de la información local en línea (por ejemplo, sitios web, artículos, periódicos, redes sociales, etc.) muestra la situación actual: actualizaciones sobre los sucesos, la realidad que presentan y las reacciones que se generan. El uso de una estrategia multi-métodos permite una interpretación sustentada de datos cualitativos a partir de la cual se pueden generar evaluaciones y conclusiones sobre dinámicas locales particulares.

La construcción de esta localidad turística y su influencia en la (trans)formación de su población actual

Las provincias de San Luis y Córdoba tienen una economía fuertemente dependiente de actividades industriales a gran escala (como la minería y la agroindustria) que cuando se amplía y se impulsa por el mercado capitalista internacional, causan grandes daños ambientales y caracterizan a Argentina y América Latina como centro de explotación de recursos naturales, contaminación y conflictos relacionados con el medio ambiente. En este contexto la zona de Villa de Merlo y el Valle de Traslasierra parecen haberse mantenido al margen de las inversiones a gran escala de tipo extractivo, principalmente debido a su potencial turístico. Sin embargo, a pesar del potencial espacio y recursos para varios tipos de megaproyectos, las iniciativas de desarrollo más notables en el área se han dirigido hacia la infraestructura, como la pavimentación de carreteras, la construcción de una segunda terminal de ómnibus, y el Aeropuerto del Valle del Conlara. “[El aeropuerto] nunca logró asentarse como un factor de atracción de turistas a la región, pero puede interpretarse como uno de los intentos, no siempre exitosos, de posicionar un destino turístico por parte del gobierno provincial.” (Trivi, 2018a, p. 102) La facilitación de transporte hacia, desde y dentro del área refleja el énfasis local en el desarrollo del turismo como fuente principal de ingresos, que parecen impulsar la inversión en el área.

Considerando el extenso trabajo de Trivi, quien realizó su tesis doctoral Territorialidad de la actividad turística y producción del paisaje en la Argentina neodesarrollista: transformaciones territoriales, discursos e imágenes en Villa de Merlo y el noreste de la provincia de San Luis (2018) y ha publicado diversos artículos al respecto, se puede observar la forma en la que se desarrolla la construcción del destino turístico a la entrada del siglo XX. Se puede identificar que, después de un proceso de transformaciones territoriales que cruza el siglo “la Villa de Merlo se perfilará como un destino turístico de relevancia nacional durante la expansión del sector posterior a la crisis de la convertibilidad, y tendrá un rol destacado en la conformación del territorio turístico sanluiseño” (Trivi, 2014, p. 3). En la creación de este destino turístico las “matrices semióticas de producción y consumo de productos y servicios turísticos” (Trivi, 2018b) han tenido un papel fundamental no sólo en la promoción del área geográfica más amplia, sino también en colocar a la Villa de Merlo en su epicentro y como punto de referencia urbano.

Las matrices identificadas por Trivi (2018b, p. 5) reflejan temáticas directamente relacionadas con las divisiones sociales, que elaboraré más adelante. “La tradición criolla” se refiere a una tradición gauchesca turistificada a través de productos como el mate, ropa tradicional y una gastronomía típica. “Lo aborigen” está conectado tanto con las raíces Comechingón de la población local como con un ideal de una identidad ‘indígena’ más genérica, a menudo representados con ideas y objetos que reducen ambos a sinónimos. “El paisaje y el clima serranos, la salud y la aventura” son las características climáticas y naturales locales que iniciaron y mantienen la atracción hacia el área, y también le dan elementos atractivos comunes con otros destinos serranos. “El consumo masivo” está vinculado principalmente a la producción y venta de souvenirs. “El consumo exclusivo y gourmet” destaca la presencia de un mercado exclusivo. “Las corrientes new age” conecta las características naturales locales con diferentes interpretaciones de la espiritualidad oriental. “El bosque” aplica ideas de la mitología europea a muchas áreas boscosas y serranas de Argentina. El resumen de estas matrices da una idea de la variedad de elementos y audiencias que cruzan esta localidad, entretejiendo e influyendo en el desarrollo local desde muchos puntos de vista.

La afirmación de Trivi que Villa de Merlo “ocupará uno de los vértices turísticos de la provincia, convirtiéndose en uno de sus principales destinos” (Trivi, 2018b, p. 3) es cierta, ya que la creciente fama de la ciudad atrae a personas de todo el país. Dentro de esta forma de integración en el mercado nacional, un elemento fundamental en la creación y el éxito de este destino turístico es la biomercantilización, según lo descrito por Pineda (2018), donde el mercado se despliega sobre la naturaleza. Ejemplos en el área incluyen «proyectos turísticos y las áreas naturales protegidas como productoras de ganancias» (Pineda, 2018, p. 143) que generan tensiones comunes a los intentos de aplicar una gestión estructural «convencional» a la biosfera y las comunidades locales, y atribuyen valor monetario a entidades naturales (Beltran, Paquet & Vaccaro 2013). Trivi pone especial énfasis en el estudio de la «valoración estética de un territorio, en el que la concepción de paisaje resulta clave, y su realidad productiva y social, para comprender la construcción de escenarios complejos de imbricación de diferentes lógicas de apropiación del espacio” (Trivi, 2018a, p. 16).

Los antecedentes establecidos por el trabajo de doctorado de Trivi (2018a) en esta área brindan un análisis exhaustivo de los cambios inducidos por el turismo en Villa de Merlo y sus alrededores. En esto identifica el “crecimiento de la mancha urbana y a la diversificación de la oferta gastronómica y hotelera, en consonancia con el afianzamiento de distintos atractivos en las inmediaciones” (Trivi, 2018a, p. 12) donde hay muchos ejemplos de la naturaleza adaptada para acomodar los deseos y expectativas de los turistas. “En paralelo, en las localidades cercanas el impacto del crecimiento demográfico se expresa en el gran dinamismo del mercado inmobiliario y en el avance de la urbanización sobre tierras que otrora se destinaban a la producción agropecuaria.” (Trivi, 2018a, p. 12) Estas características reflejan una sociedad fuertemente vinculada con las ideas ampliamente debatidas de «crecimiento económico» y «desarrollo» junto con sus relaciones ilusorias y el “mito del progreso” (Meadows, 1992). A pesar de la influencia innegable del ingreso de capitales, hay muchas transformaciones de zonas urbanas, periurbanas, y parajes rurales, como por ejemplo la “instalación de countries y barrios privados destinados a las segundas residencias de las clases acomodadas” (Trivi, 2018a, 16), que no pueden ser subestimadas ni desde una perspectiva ambiental ni social. La población en el centro urbano de Villa de Merlo y la más amplia Traslasierra no sólo está aumentando, sino que también se está volviendo más heterogénea, con fluctuaciones enormes y estacionales según el período turístico. Esto crea una intensificación y variación en las demandas de un ambiente natural «común” cuya gestión debe navegar este contexto humano heterogéneo y fragmentado.

Un ejemplo quizás más indirecto de la «turistificación del territorio» (Knafou, 1996) es la colocación de barreras físicas que delimitan la propiedad, por ejemplo, kilómetros de alambrado que cortan los terrenos que hasta ahora se han utilizado como corredores. Esto no sólo afecta negativamente al ecosistema (especialmente los hábitos de manada de animales grandes y la acumulación de postes y alambres viejos), sino que también deja en la población rural local una «herida» cultural que a menudo se pasa por alto. Adaptados a negociar vidas agropecuarias en este entorno durante generaciones, para algunos campesinos la sabiduría y el conocimiento de la tierra no son sólo una fuente de sustento, sino también historia e identidad. Según Gómez Benito, “las culturas tradicionales (el mantenimiento de agrosistemas tradicionales y las prácticas, técnicas, saberes y lógicas productivas) son vistas como portadoras y conservadoras de conocimiento que puede ser activado en nuevos modelos de desarrollo local.” (Gómez Benito, 1994, citado en Trimano, 2014, p. 85). Mientras algunos se adaptan a las nuevas circunstancias, otros se sienten desaventajados, distantes o excluidos en este desarrollo asimétrico del poder que está modificando el territorio. En este proceso hay una pérdida de conocimiento local, habilidades específicas y relación afectiva con el entorno natural a través de la biomercantilización de la naturaleza.

El aumento repentino del turismo en el siglo XX, relacionado con el hecho de que el turismo se convirtió en una actividad nacional de masas (Trivi, 2018a; Piglia, 2011; Pastoriza, 2011), fue gestionado por la “élite intelectual y cultural de la Villa (compuesta por familias acaudaladas con tradición en la zona), la cual condujo y planificó las principales transformaciones urbanas y de infraestructura” (Trivi, 2018a, p.14). Esto ejerció presión sobre el ecosistema, apoyó muchas iniciativas que no dieron importancia al medio ambiente, y se basaba en el tan debatido discurso del «desarrollo», el «crecimiento» y el «progreso».3 La creciente heterogeneidad de la población y el cambio de actitud en relación con las mentalidades diferentes se refleja en el desarrollo de los contra-discursos y las acciones asociadas con éstos. El proyecto del “Corredor Biocomechingones como Área Habitada pero Natural y Protegida”4 por ejemplo, muestra una creciente preocupación local en el impacto ambiental durante la primera década del siglo XXI:

Se trató de un proyecto con financiamiento internacional, que pretendía incluir a los municipios, el gobierno provincial, ONGs, instituciones académicas, y los vecinos de la región, el cual rigió a mediados de la década del 2000. Apuntaba a contrarrestar el crecimiento inmobiliario descontrolado, el desarraigo rural y la presión sobre diferentes recursos ambientales, entre otros mecanismos a través de la creación de una marca regional que fuera sinónimo de calidad en la prestación de servicios turísticos. (Trivi, 2018a, p. 103).

Comparativamente, en el contexto actual, el creciente enfoque puesto en las preocupaciones ambientales a nivel regional, nacional e internacional se puede ver en la promoción de una “nueva visión de turismo» en una escala más amplia e institucionalizada gubernamentalmente (Bogossian, 2020a). Por prometedor que parezca, uno debe tener en cuenta el fuerte      reduccionismo que caracteriza tales conceptos, porque a menudo conducen a resultados imprevisibles, inesperados e incalculables.

Un complejo tejido social

Luciana Trimano explora la sociedad y las identidades presentes en la “nueva ruralidad” de la comunidad de Las Calles (Valle de Traslasierra) en 2014, dentro de la cual la estructura social (que proporciona los fundamentos para sus observaciones) también podría ser reconocida en las áreas adyacentes. Aquí presenta un “panorama sociocultural” desarrollado de una «nueva etapa del capitalismo en la ruralidad» (Muzlera, 2009, citado en Trimano 2014, p. 83), y presenta la interacción de «actores de culturas emergentes (hippies- cabañeros) y preexistentes (paisas)» (Trimano, 2014, p. 81) como tema de análisis.

A pesar de que estas categorizaciones son notables en el uso coloquial y cotidiano de las etiquetas, el uso de cada una de estas palabras tiene una gran cantidad de implicaciones y valoraciones subjetivas que dan lugar a muchos malentendidos. Además, hay muchos más agentes y grupos que los mencionados, entre los cuales la construcción local de categorías es mucho más flexible y porosa de lo que se presenta. En palabras de Trimano:

Las resistencias se objetivan a partir de la confluencia en un mismo territorio de distintas concepciones del mundo. Se materializan procesos de diferenciación social que acentúan las relaciones sociales, marcándolas con la desconfianza, la hostilidad, el conflicto, la extrañeza generalizada, el cálculo o la indiferencia. (2014, p. 82)

Esto, desde la perspectiva utilizada en la presente investigación, presenta una base razonable para las connotaciones (frecuentemente negativas) que acompañan el uso entre categorías de ciertas etiquetas. Sin embargo, no considera el uso intracategoría de tales etiquetas cuyos usos pueden variar enormemente. Si bien no se puede inferir una diferencia ontológica dentro de los diversos grupos, los «actores de culturas» previamente establecidos tienen formas muy distintas y a menudo conflictivas de relacionarse con el mundo exterior e interior.

La comunidad, en su carácter de sistema abierto, establece vínculos con el contexto en el cual se encuentra inserta (la sociedad global) y todo cambio que ocurra en el exterior puede afectar el desarrollo de «ser y estar… » [Sin embargo] …evoluciona, además, independiente y exclusivamente de lo que suceda en el exterior. (Trimano, 2014, p. 82).

Paradójicamente, al formular estas diferencias de una manera simplificada y generalizada, surge una implicación de la existencia de ontologías discretas y coherentes, mientras que lo que encontramos allí es una situación mucho más desordenada, en la que los actores individuales navegan por sistemas de conocimiento múltiples y diferentes, con tanta fragmentación como superposición.

Al considerar las siguientes observaciones como comunes al área, de acuerdo con el desdibujo de la “nueva ruralidad” y “nueva urbanidad” (Carton de Grammont, 2004), se pueden identificar dinámicas sociales clave dentro del boom demográfico de Villa de Merlo (“En 25 años, Villa de Merlo superará los 100 mil habitantes”, 2016) y sus alrededores rurales. Trivi resume que:

El despegue del turismo en la región, apuntalado por una serie de políticas públicas a nivel nacional y provincial, también involucra las áreas rurales de la zona, donde la valorización turística genera transformaciones y conflictos entre el estado provincial y la población local, con numerosas aristas de interés. (2018a, p. 12).

Los «Paisa» están asociados con una «pluralidad de manifestaciones socioculturales» (Trimano, 2014, p. 86) y aquí se utilizan para representar la cultura «preexistente». El patrimonio implícito, sin embargo, ha estado sujeto a presiones socioeconómicas por una emergente «nueva ruralidad» que “cuestiona las bases de la identidad paisa, es decir, la relación con los medios de producción se flexibiliza, el trabajo familiar disminuye, las formas de cultivo cambian y los valores morales tradicionales se modifican.” (Trimano, 2014, p. 87).

Lo anterior se puede corroborar mediante el trabajo de campo, dado que en las entrevistas realizadas se puede observar que el propio individuo ha identificado dentro de su subjetividad los cambios inmanentes en su entorno, por ejemplo, E15 (2020) menciona que “En mi vida, este lugar ha cambiado mucho. No sólo parece más y más como una pequeña Buenos Aires, sino que ya no es tan seguro como solía ser” se queja un residente.

La creciente popularidad de este lugar para el reasentamiento de los habitantes de la ciudad, impulsado por una economía ahora dominada por pobladores urbanos empresarios, da como resultado un sentimiento de «invasión» (Trimano, 2014) por parte de los habitantes anteriores, entre los cuales el “desplazamiento del ‘hombre de campo’ hacia otras actividades de producción” (Trimano, 2014, p. 87) es evidente. «Vienen aquí desde Buenos Aires, con su ropita de montañeros y calificaciones de guías obtenidas en la ciudad.” Comenta E2 (2020), un local que se crió en Villa de Merlo y sus alrededores, destacando la falta de conocimiento y pertenencia al territorio de la mayoría de los líderes turísticos, y el obstáculo que crean para que la gente local se involucre en este tipo de trabajo. Sin embargo, aquellos que pueden ser categorizados externamente como «Paisa» están lejos de ser unánimes y uniformes.

Una tensión recurrente deriva de la jactancia de «lo tradicional» estética y oral, sin sustancia práctica: «Gauchos difraza’os […] que tienen una pilcha limpia, un lazo nuevo y un caballo aburrido, para mostrar en eventos públicos» (E3, 2019) pero cuya falta de habilidad física, conciencia y conocimientos específicos muestra la inconsistencia de sus declaraciones. Esta «conciencia» es un gran punto de equívocos tanto dentro de los (aquí llamados) «paisa» mismos, como en el estereotipo construido externamente. El rango fenomenal va desde individuos que usan métodos brutales para demostrar e imponer el propio ego al entorno, hasta una naturaleza/crianza específica de personas que resulta en una aguda sensibilidad a lo mismo. Este último, desafortunadamente, a menudo es minoritario o se pasa por alto dentro de las críticas externas comunes sobre la «mentalidad atrasada» y actitudes “de hace 50 años» frecuentemente atribuidas a los “paisa”, sobre todo en el tratamiento de temas como: la igualdad de género, los derechos de los animales, la educación, la gestión familiar y la conciencia ambiental.

En yuxtaposición a los «paisa» lugareños, Trimano utiliza la clasificación de «hippies» y «cabañeros» para referirse a individuos o familias que vienen de un entorno urbano, a menudo inicialmente con fines turísticos, y deciden basar total o parcialmente su vida en esta área. En lugar de distinguir estos dos grupos de tal manera, preferiría resaltar una diferencia entre aquellos que en esta área encuentran potencial principalmente para una agenda económica vinculada a las inversiones en la industria turística, y aquellos que encuentran el potencial para una experiencia de vida que es radicalmente diferente a lo que se vive en las urbes; efectos en parte de las lógicas de cambio, revalorización económica y social sobre lo que es rural (Olmedo, 2014).

Trimano (2014) usa el término “cabañeros” para referirse a los “pobladores urbanos –empresarios– que se valen de los nativos en la implementación de mano de obra obrera y doméstica en complejos turísticos” (p. 86). Comenzando por considerar que no todos los empresarios están interesados en la industria hotelera, se puede entender el título como denominación general para iniciativas (con origen externo) que abarcan diferentes aspectos de interés turístico. Dado que una cierta interacción entre los individuos / estructuras locales y los inversores externos es necesaria, las actividades empresariales se encuentran inmersas en varias dinámicas (territoriales, económicas, sociales etc.) complejas que demuestran la dificultad de definir algo/alguien como «nativo». Además, hacen que una delimitación claramente marcada entre de este último y el «empresario» sea casi imposible.

El apodo «hippies» se usa para cubrir una amplia gama de personas, sólo algunas de las cuales reflejan elementos del movimiento «hippy» más ampliamente conocido de los años 60 y 70. Dentro de este grupo, sin embargo, podemos encontrar ideologías de post-crecimiento y posdesarrollo, con ideas de agroecología, permacultura y bioconstrucción entre otras cosas. Algunos parecen participar en los espacios académicos, sociales o activistas con un “interés en la parte subordinada de los dualismos a lo largo de todo el espectro de sus manifestaciones una suerte de ‘regreso de los polos reprimidos’ de las dicotomías como dimensiones importantes de lo que constituye la vida” (Escobar, 2017a, p. 113).

Es dentro de este grupo que Trimano identifica el núcleo de la agroecología, proponiéndola como “alternativa viable” que permite la reinvención del sistema actual y un posible punto de encuentro entre diferentes grupos y agentes sociales. Trimano describe la situación de la siguiente manera:

La población del Valle de Traslasierra –Sistema Cultural– contiene coacciones, encarna nuevas posibilidades (agroecología) e introduce nuevos problemas a través de las relaciones entre las mismas entidades emergentes (tensiones entre culturas emergentes y preexistentes), entre estas y el medio ambiente físico (globalización y consecuente proceso migratorio), y entre ellas y los actores humanos (paisas, hippies, cabañeros). (Trimano, 2014, p. 84).

La esfera natural es vital para los medios de vida en todas las categorías. Ya sea para los “paisa” y la ganadería, los “hippies” y la permacultura, o los “cabañeros” y atractivos turísticos. Estos son sólo algunos ejemplos de las imágenes más estereotipadas, pero la variedad y las intersecciones que caracterizan a los grupos sociales y su relación con la naturaleza son innumerables. Una de las razones que hace que la fuerte distinción entre «hippie» y «cabañeros» sea problemática es que hay muchos solapamientos entre estos dos grupos. Del mismo modo, hay intersecciones significativas entre «hippies» y «paisa», así como entre «paisa» y «cabañeros». El aumento de las superposiciones refleja el aumento de la división, que pocas instancias parecen ser capaces de trascender.

Una naturaleza común

Al ver que el área es un crisol de personas con diferentes historias, tradiciones e interpretaciones del mundo, las mismas palabras pueden ser interpretadas en formas distintas. Debido a esto, se pueden encontrar diferentes comunidades interpretativas que compiten y chocan por la construcción de un significado. En palabras de Marisol de la Cadena: “cuando la naturaleza no es común”, da lugar a «protestas desde lo incomún”.6 Mientras las diferentes implicaciones y entendimientos de una «naturaleza» caracterizan las relaciones variadas que cada individuo (o grupo social) tiene hacia ella, se destaca el papel central que tiene el ambiente natural en la vida de estos individuos, independientemente de su categorización social.

A pesar de (pero también debido a) los desarrollos problemáticos descritos hasta ahora, Villa de Merlo se ha convertido en un centro tanto para la participación ambiental del Estado como para varios aspectos del activismo ambientalista de base. En el Día Mundial del Medio Ambiente 2020, el Concejo Deliberante de Villa de Merlo demostró un interés activo e institucionalizado en el medio ambiente, organizando una «Sesión Verde» extraordinaria. Dedicada a discutir los problemas ambientales actuales en el municipio, la sesión incluyó temas de cloacas, gestión del agua, prohibición de plásticos de un solo uso, gestión de residuos, cambio de leyes sobre pirotecnia, estímulo financiero para el uso de «energía limpia» y colaboración con diversas entidades en diferentes aspectos de la promoción de la conciencia ambiental.

El mismo día, Juan Álvarez Pinto (intendente de la Villa de Merlo) enfatizó la dependencia de Villa de Merlo del turismo para su economía, en su contribución al evento nacional: Maratón por la Acción Climática. Después de contextualizar a la Villa como pionera en temática ambiental, Pinto presentó un plan que incorporó tanto una iniciativa de agroecología ya existente impulsada por varias redes «hippies»7, como la conciencia de una historia de un patrimonio agrícola local de autosuficiencia en un proyecto que podría ser ambos complementario y alternativo al turismo. De esta manera, pudo transmitir en un enlace de acceso público, fácil y ampliamente publicitado, una iniciativa que presumiblemente hablaría a todos los elementos dentro de esta sociedad.

Dentro del trabajo etnográfico, se destaca la experiencia de organización en torno a problemáticas comunes mediante redes sociodigitales; la residente encargada de comprar alimentos y bebidas para las personas que estaban trabajando para resolver un problema en el sistema de distribución de agua, relató de qué manera se habían organizado para dicha acción común: mediante un grupo en la red sociodigital Whatsapp. De esta manera se puede observar cómo estos medios no sólo coadyuvan a la enajenación cultural e informativa, sino que puede ser un elemento de organización y acción colectiva.

Este es uno entre varios ejemplos de problemas relacionados con la naturaleza local que se están respondiendo de manera colectiva a través de las redes sociodigitales. Otros incluyen la organización de eventos donde las personas pueden compartir ideas sobre ciertos temas específicos (por ejemplo, la crianza de animales), y la convocatoria de reuniones solidarias con objetivos específicos (por ejemplo, mingas8). Si bien los diálogos «apropiados» más frecuentes en estos grupos se centran en cuestiones sobre medio ambiente, hay un paralelo de abundantes críticas sobre los «chismes» y las «boludeces»9 en el grupo. Si bien los resultados prácticos (y el potencial) de estos grupos de WhatsApp son claros, igualmente obvio es el surgimiento de nuevas tensiones, la diversidad de pensamiento y el pequeño número de participantes activos en comparación con el número de habitantes. Las muchas voces de la gente de Villa de Merlo y Traslasierra reflejan el hecho de que los problemas ambientales son percibidos por todos y, sin embargo, interpretados desde puntos de vista muy diferentes. Esto incluye el silencio de muchos.

Brechas tecnológicas

En todo el mundo, como en América Latina y Argentina, las divisiones tecnológicas son cada vez más evidentes y cada vez más problemáticas. Los datos cuantitativos que muestran estadísticas sobre el tema en Argentina a menudo se realizan por provincia (INDEC, 2020), sin tener en cuenta la disparidad dentro de los territorios y agrupando centros urbanos (donde la mayoría de las casas tienen wifi) con áreas rurales (donde a veces hay un pequeño panel solar o incluso, no disponen de electricidad en absoluto). Si bien ha habido proyectos que abordan este tema dentro del sector educativo, éstos a menudo tienen resultados discutibles (Larghi, 2020) y rara vez parecen abordar el uso no escolar de Internet y las tecnologías de comunicación. Esto se complica aún más por la aversión a la tecnología que frecuentemente se deriva de la insuficiencia de medios económicos o la sensación de una falta de control, comprensión y capacidad de navegarla, que a su vez toca temas «sensibles» como el analfabetismo.

En el tejido social del sur de Traslasierra y Villa de Merlo existe un fuerte uso de las redes sociales (especialmente Facebook y WhatsApp) para organizar plataformas, redes de grupos temáticos, y movimientos sociales (“Villa de Merlo: los comerciantes se movilizaron”, 2020). Éstos varían enormemente tanto en contenido como en escala, trayendo dimensiones locales, regionales, nacionales o internacionales a varios temas de interés. Si bien generalmente se trata de plataformas de discusión virtual sobre temas de «cultura popular» o activismo social, hay un aumento de los «grupos» de las redes sociales que se ocupan de cuestiones de gestión cotidianas. En los «grupos» que se generan o que incluyen Traslasierra y Villa de Merlo, encontramos problemas, discursos y movimientos relacionados con la naturaleza como una fuente de oportunidades o algo para proteger.

Si bien algunos de estos grupos WhatsApp tienen un objetivo público específico (por ejemplo: los “campesinos” que comercian o comentan sobre ganado, los “empresarios” que diseminan propaganda turística, los “alternativos” que comparten ideas sobre otros estilos de vida, etc.), otros grupos WhatsApp pueden trascender las diversas categorías sociales. Vale la pena notar que las plataformas creadas de acuerdo con temáticas específicas tienden a ser menos inclusivas que aquellas destinadas a la coordinación social (por ejemplo, grupos de barrios y municipios) que pudieron redefinir y trascender la «otredad».10 Si bien las anteriores a menudo resultan en la creación de cámaras de eco,11 las últimas generan más espacios “neutrales” para preocupaciones e intereses comunes dentro de la diversidad individual o de grupo. Estos asuntos son predominantemente ambientales. Sin embargo, a pesar de la aparente inclusión de las redes sociales, hay una aparición oculta de nuevas formas de exclusión. Algunos ejemplos son las personas que no tienen acceso práctico y directo a tecnología de comunicación (debido a falta de teléfono, electricidad, red, etc.), y los individuos cuyo sustento depende en gran medida de los recursos primarios producidos en sus territorios, y cuya educación, economía y prioridades socioeconómicas sólo permiten una integración marginal en la estructura principal actual. Los niveles de educación diferentes, el acceso desigual a la información y las prioridades socioeconómicas inmediatas desequilibrados aumentan «hostilidades» preexistentes (Trimano, 2014), y los nuevos grupos que supuestamente «defienden» los intereses sociales y ambientales colectivos permanecen ciegos y sordos para los «otros» restantes, que pueden tener una perspectiva y sensibilidad completamente diferente a la naturaleza y los problemas ambientales.

Muchos temas, muchas voces

La conversación posee una fuerza transformadora. La conversación no impone la opinión de uno contra la de otro ni agrega la opinión de uno a la del otro a modo de suma. El diálogo transforma una y otra. Cuando una conversación en verdad se logra, nos queda algo, y algo queda en nosotros que nos transforma. (Canino & Gómez, 2016, p. 107).

El poder de la comunicación, cualquiera que sea su forma, es inmensa cuando podemos “pensar en y con el otro” (Canino & Gómez, 2016, p. 106). A la luz de las consideraciones relativas a las complejidades de la comprensión llevadas a cabo por Canino y Gómez (2016), los siguientes cuatro párrafos presentan algunos ejemplos en el sitio que ilustran observaciones hechas en la parte anterior de este trabajo. En el intento de una coexistencia no vinculada únicamente al territorio físico con el espacio de otro y en un espacio “común”, hay poco lugar para la dualidad y la exclusión que caracterizan las relaciones modernas del poder. (p. 106)

“Montaba mi caballo por aquí, hacia aquella quebrada. En esos tiempos era un senderito,” dijo Guillermo “Paisa” González, mientras estacionábamos su moto y pasamos un hombre en ropa “hippy” que vendía souvenirs artesanales en el camino hacia uno de los miradores de Villa de Merlo. Conocido como el experto local en caballos, Paisa se crió en la zona y ha vivido allí toda su vida, presenciando las mutaciones de primera mano. «¿Ves eso?» preguntó él cuando llegamos, señalando una vasta extensión de tierra cubierta de grandes chalets con amplios jardines y piscinas individuales. “Nada de eso estaba allí antes. Ahora, incluso sólo para entrar en el área, tienes que pasar un control”. Luego dirige nuestra mirada hacia la sierra y continúa contándome cómo, durante su juventud, solían pastorear el ganado y esquilar ovejas en las laderas. “Eran otros tiempos”, dijo mientras seguía contándome cómo hoy en día ya no se puede tener un caballo en un jardín en Villa de Merlo, y cómo la gestión de los lotes está resultando en que muchos caminos viejos se vuelvan inaccesibles por la repentina aparición de alambrado, con poco o ningún aviso. Los cambios vistos desde esta perspectiva sugieren sólo algunas de las dramáticas transformaciones que ha sufrido este territorio. Estas problemáticas son percibidas de manera más real por aquellos que tienen una relación afectiva y práctica a largo plazo con la naturaleza local, y que a menudo son desconocidas o “barridas bajo la alfombra”.

Por otro lado, mucho más ampliamente reconocido es el problema apremiante de la gestión de residuos. A pesar de que la municipalidad de Villa de Merlo se ocupa de aumentar la conciencia pública sobre el tema de la basura, reducirla y mejorar su organización, me encontré con varios arroyos secos y paisajes naturales que se estaban utilizando como basureros ilegales. «Andan de boina pero les chupa un huevo» dice un individuo (E3, 2019) cuya imagen de la identidad «paisana» implica respeto por la naturaleza. “Hay más turistas, más personas, más basura. ¡Todos contribuimos cuando todos debemos ser responsables!” (E4, 2019) dice otra, quien ve la culpabilidad del fenómeno mucho más genéricamente. Lo que se percibe aquí es el fenómeno común de la introducción de bienes materiales a un ritmo y en un plazo que sobrepasa la capacidad del contexto local para gestionar o adaptarse. Este paradigma se puede transponer a los lugares más distantes y diferentes de la tierra y aún así, aplicarlo de manera similar. Mi experiencia de proyectos en el Himalaya me ha permitido ver este fenómeno de primera mano en la frontera entre Nepal y China (Diemberger & Skrivere, 2020). Esto también comenzó una red de intercambio de ideas entre varias personas que están tratando de mitigar este problema en diferentes áreas del mundo (por ejemplo, https://www.ministryofwaste.org/mow-eng) y que enfrentan problemas que trascienden la ubicaciones.

Teniendo en cuenta que el acceso al agua y su distribución ya eran problemas a principios del siglo XIX (Trivi, 2018b), es fácil imaginar que los incendios son un problema habitual. La disponibilidad de colaboración entre bomberos voluntarios, aviones hidrantes y locales con sus compañeros équidos, muestra una respuesta efectiva a estos acontecimientos y la relativa «normalidad» de los mismos. Sin embargo, es interesante que un esfuerzo de protección colectiva a menudo puede derivar en otros tipos de separaciones. «Si realmente los ‘hippies’ se preocupan por el lugar, ¿por qué no ayudan con baldes de agua en vez de mandar manitas [emojis de WhatsApp] y mensajitos con ‘energía positiva’?» (E2, 2019), un miembro de un grupo WhatsApp local pregunta retóricamente. La culpabilidad, la acción/inacción y la observación obstructiva del “espectáculo” son generalmente causas de hostilidades que están arraigadas o se externalizan en categorizaciones sociales.

Las recientes iniciativas ambientales, lideradas por el municipio de Villa de Merlo y que intentan involucrar a toda la población parecen ser, en gran parte, el resultado de la crisis inducida por el impacto de Covid-19 en la fuente dominante de ingresos, y la necesidad de buscar un «sistema económico alternativo y complementario al turismo».12 La pandemia está afectando a cada individuo y a cada grupo de manera diferente, creando una infinidad de percepciones y reacciones. Las reflexiones sobre la interconexión (en varias escalas) que acompañaron esta situación desconocida caracterizan e impulsan proyecciones de cambio sociales local, nacional y globalmente. En este escenario donde “municipios turísticos dicen que ya perdieron el 70% de sus ingresos” a principios de junio 2020 (Bogossian, 2020b). ¿Podríamos estar presenciando un punto crucial en el que una economía explotadora se está dando cuenta de sus limitaciones y vulnerabilidades y, por lo tanto, es redirigida hacia una conciencia ambientalmente más «sostenible» e inclusiva?

Se trata de superar la tradicional caracterización de receptores y modos de comunicación y pensar la emergencia de actores en torno a problemáticas, buscando facilitar espacios de encuentro. Además, se piensa el desarrollo de las capacidades de los sujetos implicados como agentes del cambio en los territorios, se reconocen sus diferentes realidades y se respetan las identidades culturales y los conocimientos (Trimano, 2014, p. 88).

Covid-19, ¿una nueva lente?

“Lo importante es la identificación de la realidad objeto de estudio y su ubicación en un momento específico del tiempo” (Trimano, 2014, p.82). La realidad actual es que nos encontramos en un dilema global que es causa de muchos problemas, mucha incertidumbre, teorías incalculables y posibilidades inimaginables. Con esto en mente, hay que reconocer las críticas de falta de realismo, y visión utópica en la esperanza de una colaboración inclusiva hacia un común “diseño para una transición” (Escobar, 2017b), tanto dentro de un sistema global más amplio, como dentro de las comunidades fragmentadas de las cuales está compuesto. El Coronavirus ha generado una situación sin precedentes tanto a nivel mundial como en la zona de Villa de Merlo,13 que requerirá cambios sociales fundamentales para adaptarse a los desafíos actuales y futuros.14 Algunas consecuencias del contexto actual toman forma en los conflictos que han ido en aumento debido a la barrera física establecida para separar las provincias de San Luis y Córdoba. Esto ha resultado en un fuerte movimiento público (“Vecinos indignados derribaron barricadas en el límite entre Villa de Merlo y La Paz”, 2020) e incluso una muerte (“Fue llevar a una persona para que cruzara de Merlo a La Paz y le falló el auto”, 2020). La fuerza de la voz que pide un «corredor humanitario” (Bogossian, 2020c) muestra la cantidad de personas afectadas y la variedad de formas en que las vidas rurales dependen de Villa de Merlo (p. ej. salud, trabajo, suministros, lazos familiares, etc.). Los videos que se han vuelto virales asociados a esta protesta muestran las personas y las necesidades de quienes tienen acceso a las redes sociales y al teléfono con cámara. No obstante, considerando una brecha digital cuyos números sólo pueden estimarse a través de comentarios, debido a la falta de datos cuantitativos precisos, uno no puede evitar preguntarse ¿qué pasa con los demás?

Si bien por un lado la emergencia causada por la pandemia ha aumentado las divisiones relacionadas con la llegada de la comunicación virtual, por otro lado ha mejorado la coordinación comunitaria y los recursos en línea. Uno de los temas candentes es que Villa de Merlo y sus alrededores rurales deben buscar una fuente alternativa de ingresos al turismo. Teniendo en cuenta las condiciones geoeconómicas del área y la tendencia ambientalista que está surgiendo durante la pandemia, tiene sentido que la vía elegida conduzca hacia «recuperar actividades que históricamente [han] tenido en Villa de Merlo, que tienen que ver con la producción local»15. Esto no sólo aparece en los organismos municipales como proyectos institucionalizados y el proyecto de recuperación de las viejas acequias (“Recuperaron más de 2 kilómetros de canales y se avanza en mejoras del Camping Municipal”, 2020) sino también iniciativas de base que dicen ser “apolíticas”, que surgen a pesar de la cuarentena, p. ej. https://www.facebook.com/ruta.adentro.merlo. Al centrarnos en los problemas y el conocimiento que se pueden compartir y aplicar a lo largo de las divisiones sociales, tenemos la oportunidad de comenzar con iniciativas que respeten el distanciamiento social y prepararnos, reflexionando sobre las posibilidades que podrían tener lugar en el futuro.

Conclusión

Las consecuencias socioambientales de crecimiento mal gestionado han sido un tema estancado a nivel mundial en el desarrollo de las sociedades y la naturaleza que las rodea. La reciente explosión tecnológica ha llevado el tema a un punto de ebullición, generando y potenciando fragmentaciones sociales. El coronavirus (y una cuarentena facilitada por la tecnología) ha puesto las brechas sociales en el centro de atención, brindando una oportunidad de reconocerlas y actuar en consecuencia. La naturaleza es parte de la existencia humana y, a través del uso complementario de diferentes métodos de investigación y su información resultante, es claro que en contextos (como éste) donde las personas están en contacto cercano o dependencia directa con un ambiente natural, se le atribuyen diferentes (tipos de) valores. Al desentrañar, comprender y valorizar estos, es posible encontrar hilos inesperados que unen un tejido social desarticulado. Este trabajo ha intentado actualizar la comprensión sobre este lugar específico en el marco de los cambios globales actuales, donde el conocimiento colectivo y la colaboración parecen proporcionar uno de las posturas más inclusivas y resistentes a los desafíos del futuro.

Para coexistir y lograr el abordaje de las diferencias observadas en el territorio, se debería ir más allá de intentar instigar un cambio (frecuentemente forzado y superficial) en los puntos de discrepancia. Para alcanzar un objetivo de comprensión más profunda y una apertura al diálogo podríamos utilizar el pensamiento creativo para aprovechar las oportunidades que ofrece la comunicación digital, teniendo cuidado en evitar las «cámara de eco». Junto a esto, la comunicación entre comunidades digitales y no digitales podría facilitarse mediante la valorización de agentes y eventos que actúan como puente entre culturas en una dimensión práctica. Dentro de este marco, la revalorización del conocimiento de los «paisa», junto con las ideas de los «hippies» y la familiaridad del mercado de los “cabañeros” podría ser la base de una forma de vida más localmente arraigada, inclusiva y ambientalmente compatible.

En muchos casos, las «identidades culturales» parecen haber sido un impedimento para la colaboración y el compromiso debido a las perspectivas “incomúnes” de las entidades “comunes”. Además, esto se ha complicado significativamente, tanto positiva como negativamente, por las redes sociales. Sin embargo, la cuarentena ha obligado a reflexionar sobre estilos de vida, medios de vida e interdependencia. ¿Podría este potencial cambio de paradigma incluir agentes previamente marginados de una manera que atraiga su colaboración y cree un espacio que sobrepasa los estereotipos culturales? ¿Puede esta búsqueda de una «alternativa» llevarse a cabo de tal manera que el diálogo sea abierto y atractivo para personas de todos los trasfondos personales y experiencias educativas? Con el apoyo de un trabajo más sutil e informado, tanto dentro como fuera de línea, quizás sea posible aprovechar una profunda crisis social que podría conducir a un enfoque más inclusivo para los desafíos ambientales actuales y futuros. Al aumentar la conciencia de todas las partes interesadas y cuidando su participación, se podría identificar las preocupaciones comunes y no sólo superarlas, sino también utilizar las diferencias para complementarse entre sí, a fin de crear un sistema más resistente en términos de una «transición» hacia una civilización más ecológica.

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Notas

Notas
1Hay algunas operaciones de un tamaño limitado y algunos intentos de expansión. Éstos a menudo se enfrentan a una resistencia significativa por parte de la población local, por ejemplo, Rivarola (2019). La vocación turística de la zona hace que la protección del medio ambiente sea convincente también desde un punto de vista económico.
2Las elaboraciones de Gómez sobre el trabajo de Escobar ayudan a comprender cómo estos casos de regímenes relacionales están compuestos de “distintos actores, [que] en constante interacción, ponen en tensión sus representaciones mentales sobre la naturaleza, [y dan] forma a diversos paisajes orgánicos, capitalistas y tecnonaturales” (p. 101).
3Un ejemplo es el discurso de asunción del primer intendente de Merlo, Alberto César Olivera, 1 de mayo de 1965. Citado en Ortega, 2004, citado en Trivi, 2018a, p. 100.
4Para mayor información puede consultarse el blog del proyecto: http://biocomechingones.blogspot.com/
5Para salvaguardar la identidad de los entrevistados se ha omitido el nombre y solo se le identifica por una etiqueta por ejemplo, E1 = entrevistado 1.
6de la Cadena elabora lo ‘incomún’ en la Pontificia Universidad Católica de Chile (Antropología UC, 2017).
7Usado en los términos de la etiqueta social más amplia como se elaboró anteriormente (Trimano, 2014).
8En Argentina «minga» se usa a menudo para referirse a un evento donde amigos y vecinos se encuentran para completar algún trabajo en común, en forma gratuita.
9Argot argentino común para algo considerado estúpido. Alteración al término más común «boludo».
10“La constitución de otredades que se evidencian en el interior de las sociedades y que son propensas a ser identificadas, diferenciadas y estigmatizadas (Margulis, 1997, p. 50, citado en Trimano 2014, p. 85).
11Descripción metafórica de determinadas informaciónes que se transmiten, repiten y amplifican dentro de un sistema ‘cerrado’, bloqueando o socavando así nociones alternativas. Analogía del escenario acústico donde los sonidos se reverberan (eco) en una cámara. En inglés “echo chamber”, se utiliza generalmente con referencias a los medios de comunicación.
12Expuesto por Pinto, J. Á. en su contribución al Maratón para la Acción Climática, 2020. (Noticiaspositivas. 2020. 03h08m41s.).
13Un documental de un brasileño atrapado en un hostal durante la cuarentena da una descripción visual de una Villa de Merlo bajo las condiciones de la pandemia desde una perspectiva generalmente clasificada allí como «hippie».
14Inchaurraga, 2020.
15Expuesto por Pinto, J. Á. en su contribución al Maratón para la Acción Climática, 2020. (Noticiaspositivas. 2020. 03h07m48s.).

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