‘Memoria cantada’ – Parte II

Música popular de las Comunidades Quilombolas de la Bahía de Todos los Santos. Una expresión de subversión creativa

Los Bantos ensayando en Iguape
Los Bantos ensayando en Iguape
Givanildo Bispo Silva
Givanildo Bispo Silva

Gigiu es el otro protagonista que quiero traer este lugar de Fotosíntesis Cultural. Tiene 44 años, nacido y criado en la localidad de Santiago de Iguape, padre de 3 niños; le gusta que se le reconozca como Gigiu de Iguape.  Ha dedicado parte de su vida a la pesca artesanal, como casi todos los hombres de esa comunidad. Actualmente trabaja para el Ayuntamiento de Cachoeira como Agente Comunitario de Salud; es horticultor, cultiva la tierra y vende las verduras que produce en su huerta a los vecinos de la zona; por las tardes de lunes a viernes tiene un programa de música en la radio comunitaria que se transmite a todo el pueblo por alto parlante. Gigiu pertenece a una familia muy extensa, tiene once hermanos y la mayor parte de ellos vive en Iguape.

Según él tiene una vida agitada y vive en el “corre corre del día a día”; es hijo de una familia afrobrasilera cuyos abuelos fueron esclavizados en alguno de los cuarenta ingenios de la zona. Su madre es mãe-de-santo de candomble -en los cultos afro brasileños éste titulo se le otorga a las mujeres sacerdotisas al mando de una casa de religión- actualmente está retirada y sólo se dedica a las tareas de su casa, no le interesa recibir visitas ni dar entrevistas. Ella desciende de esclavos de la etnia Bantu fueron los primeros africanos trasladados al Brasil. Llegaron de África Ecuatorial Sur, en su mayoría de Ngola (Angola), Kongo (Congo), el Golfo de costa de Guinea, Mozambique y Zimbabwe en el siglo XVI, alrededor de 1560. Todos hablaban en sus dialectos y su costumbres se sincretizaron con la cultura europea de los portugueses y más tarde de las otras etnias africanas que vinieron a Brasil.

Walter Bénjamin en una reseña sobre Fray Bartolomé de las Casas, comenta que la conquista de América transformó el nuevo mundo en una cámara de tortura; los europeos crearon una nueva configuración espiritual que es imposible representar sin horrorizarse. Las comunidades esclavizadas crearon una estrategia y sincretizaron su cultura con la de sus amos para guardar la memoria de sus tierras de origen.  Gigiu es parte de esa historia y mantiene en su memoria el dolor de ese pasado esclavizado.

El sincretismo contemporáneo forma parte de las prácticas que definen el conocimiento ancestral y los saberes locales, cada poblador de las comunidades quilombolas tiene en su memoria familiar modelos de transmisión y de cuidado de los valores sociales que recuerda. Sin embargo la memoria se confunde, se modifica, se pierde y se recrea en una nueva memoria que será transferida a sus hijos, sobrinos y nietos los que la adaptarán dando lugar a una nueva modalidad en ese proceso de cambio cultural. Este horticultor, pescador, artista, comunicador y activista es un hombre destacado por su eclecticismo y versatilidad dentro de la comunidad. Sus habilidades como músico tocando guitarra y tambor suman a su carácter simpático y a la generosidad que manifiesta. Aprendió a tocar la guitarra desde niño y cada vez que su hijo, Atila, lo visita cantan temas religiosos acompañados de tambor y guitarra.

Atila
Atila

Atila -su hijo mayor- es evangélico, vive con sus abuelos maternos y va a la iglesia todos los domingos, participa del coro, sin embargo le gusta cantar todo lo que aparece en su universo del quilombo rural. Repite los ritmos que le enseña su padre a los que incluye letras de alabanza a Jesús como le enseñaron a hacerlo sus parientes maternos. Es común escucharlo tocar la guitarra con mucha destreza y acompañar cualquier ritmo de música brasileña.

En el año 2009 se creó un grupo de jóvenes músicos llamado Los Bantos, su director y mentor es Gigiu, el nombre fue elegido en honor al grupo étnico del que su madre desciende, según el conocimiento que se transmite en su familia. Lo primero que contó cuando lo conocimos fue su pasado como nieto de esclavos, la importancia de su madre en la recreación de las músicas y el trabajo que realiza con los integrantes de la Banda.

“…Sentí la necesidad de enseñar lo que me gusta: música. Los muchachos hoy en día están perdidos, droga, violencia y las familias separadas peleando por cosas sin sentido. Por eso decidí crear el grupo, al principio era sólo percusión. Dos veces por semana nos reuníamos en la sala de mi casa. Temprano en la tarde voy con los más chicos y a partir de las siete cuando cae el sol y algunos regresan a casa nos juntamos a crear y ensayar lo que sentimos que es nuestro… la nueva música de Iguape…”. (Entrevista con Gigiu, Iguape, setiembre 2018, traducción MCL)

Os Bantos
Os Bantos

Los Bantos se auto sustentan, no tienen sponsors ni manager que promocionen sus presentaciones; la esposa de uno de sus integrantes (militante y activista del movimiento quilombola del recóncavo bahiano) diseñó una imagen que luego imprimieron sobre remeras blancas.

Una vez que fueron creando más y mejores músicas salieron a divulgar sus trabajos en ferias, encuentros artísticos, eventos locales, fiestas juninas en algunos pueblos y ciudades cercanas. En alguna ocasión llegaron invitados al barrio de Pelourinho en Salvador para un carnaval, eso significó dar un paso importante en la divulgación de su trabajo fuera del área local donde viven. El dinero que ganan lo invierten en mejores instrumentos, equipos para ensayar y ropa para las presentaciones.

Uno de los mayores sucesos fue en 2012 con la difusión del video Oro Mimá, la idea surgió a partir del ansiado deseo de este artista de reproducir sus canciones infantiles.

“Mi madre cantaba músicas religiosas que su familia siempre cantó, así que le pedí a ella que me cantara las más viejas y fui mezclando con otros ritmos para que los jóvenes no se las olviden… yo se que ahora todo es diferente, pero si no las adaptamos las vamos a olvidar, por lo menos así van a quedar dando vueltas por aquí.”
(Entrevista personal a Gigiu, Iguape, octubre 2018, traducción MCL)

El mito de la lengua yoruba de su madre, la necesidad de guardar las letras ancestrales que sus abuelos cantaron y la adaptación al ritmo de ijexá, reconocido como bahiano pero de cuño netamente africano, era una nueva forma con la que él consiguió guardar su memoria.

La madre de Givanildo -de origen Bantu- conocía esta lengua pues transmitió a sus hijos la letra de sus cantos religiosos en una lengua que quien sabe si pertenecía a sus orígenes primarios y creó nuevamente a través de sus mitos y creencias una nueva memoria.

Gigiu es hijo y nieto de africanos nacidos en Brasil, por lo tanto su memoria mítica le refiere a un África ancestral que ya no existe y su memoria contemporánea se manifiesta y se difunde en la música de Los Bantos y en los cantos religiosos de Atila, su hijo en la comunidad de Santiago de Iguape. 

Los Bantos ensayando en Iguape
Foto de Mariel Cisneros López, Los Bantos ensayando en Iguape, 2015

Video: ORO MIMÁ

Video  producido por alumnos del curso Cine y Audiovisual de la Universidad Federal del Recóncavo Bahiano (UFRB), Dirección Camila Yallouz, Elen Linth y Lamonier Angelo, 3,38, difundido en You Tube por la Red Afrobrasilera Sociocultural, basado en la música creada por Jijiu de Iguape.

Ficha Técnica:

Realización: Yalouz, Linth, Angelo
Producción Local: Riane Nascimento, Neginha Nascimento
Técnico de audio: Saulo Leal
Elenco Infantil: Junior de Almeida Ferreira, Danilo Dos Santos Ferreira, Samara Falcao.
Banda: Bantos de Iguape
Año: 2012

ORO MIMÁ

Letra de Givanildo Bispo/Gigiu de Iguape

Música adaptación del ritmo bahiano de origen africano: ijexá.

 

Quando eu era criança, minha mãe cantava pra mim, uma canção yoruba
Cantava pra eu dormir, uma canção muito linda, que o seu pai le ensinou
Trazida da escravidão e cantada por seu avô. Era assim:

oro mimá, oro mima io, oro mima io, abadô ieieo,

Essa canção muito antiga, no tempo da escravidão, os negros em sofrimentos
Cantavam e alegravam seu coração, presos naquelas senzalas dançando ijexá
Aquela canção muito linda com os versos em yoruba. Era assim:

oro mimá, oro mima io, oro mima io, abadô ieieo,

Cantava quando era criança, fiquei homem eu não me esqueci, aquela canção  yoruba
Que não sai de dentro de mim. É assim:

oro mimá, oro mima io, oro mima io, abadô ieieo,
e deus é o ma, deus é o maior, deus é o maior
me ajudou a vencer, oro mimá, oro mimaio
oro mimaio, abadô ieieo.

 

 

Agradezco a las Profesoras Dras Lilian Lessa y María Inês Corrêa Marques por su invitación para participar de las investigaciones en las comunidades quilombolas de Isla de Maré y Santiago de Iguape donde conseguimos desarrollar nuestras actividades académicas de trabajo colaborativo. Gracias a mi participación en esos grupos de trabajo puedo compartir estas experiencias de fotosíntesis cultural. Los primeros datos de estas investigaciones fueron presentados en México, en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, en el 1° Congreso Internacional de Comunalidad organizado por el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de esa universidad, en 2015.

mm

Ph.D Analista Cognitiva.

Dra en Difusión de Conocimiento, UFBA, Brasil.

Máster en Educación Artística OEI- MEC -CAEU.

Artista Visual y Antropóloga por la UDELAR, Uruguay.

Docente y Gestora Académica en I.ENBA - UDELAR.

Desarrolla investigaciones interdisciplinares y actúa en las áreas de Arte y Antropología.

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