Marichuy o la voz de los soñadores

Se podrá perder la batalla, pero no la guerra; que a pesar de no ser la abanderada de un partido político, tienes el respaldo de esa población a la cual no le han dado más opciones que las mismas de siempre.

Proceso, Marichuy
Foto: Hugo Cruz, Proceso, 2017.

México se encuentra en una crisis holística donde todos los aspectos de la vida están bajo la merced del Capital financiero-especulativo; la Política de este país prepara la antesala de las elecciones democráticas con un escenario de luces y tablones para generar una pasarela sin precedente, con la finalidad de dar un nuevo ciclo dentro del mismo sistema.

Sin embargo, en esta ocasión, te presentas ante las y los mexicanos bajo el auspicio de los pueblos indígenas organizados en el Concejo Indígena de Gobierno (CIG), esos mismos pueblos que aún después de la Colonia siguen luchando por hacerse ver, sentirse parte de esta Nación y contribuyendo a realizar un cambio de pensamiento en la otredad.

Como bien lo mencionaste en tu visita a la Universidad Nacional Autónoma de México el pasado 28 de noviembre, “otra forma de gobernarnos es posible” y lo demuestras con el trabajo, lucha y cosmovisión que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional ha mantenido desde 1994… Reconozco y comparto el argumento que hoy más que nunca, la necesidad de pensar más allá del consumo es imperante y justo.

Tu participación en esta contienda es el símbolo de la deuda histórica que los mexicanos tenemos con nosotros mismos; porque eres la voz de los desplazados por esta modernidad forzada que premia el dinero más que la vida; tú eres parte de los miles de mexicanos que vivimos la otra cara de la globalización, ésa que se dice consensuada, nueva y plural, y que en realidad es impuesta, vieja y occidental.

El proyecto que encabezas, con fortalezas y debilidades, es perfectible y debe ser creado “desde abajo y hacia la izquierda” con la participación de aquellos que concordamos con las denuncias que realizas, porque siendo realistas (más que tus adversarios “políticos”), esas denuncias no son más que las respuestas prácticas y reales que han sido escritas con sangre, sembradas en la pacha mama y regadas con lágrimas; esas denuncias que son revestidas de demagogia y complicidad por la clase política  mexicana que calla y aprueba los proyectos que atentan contra la diversidad, que mercantiliza la cultura y comprometen el bienestar de las futuras generaciones a cambio del fetiche moderno: el dinero.

Así, tu participación lejos de generar una disputa, genera al menos en mi opinión, conciencia de clase, un término que está en desuso a pesar de su vigencia ineluctable. La organización se vuelve necesaria ante la debacle del sistema actual; y aunque los demás contendientes políticos tomarán los ejes de “atención” democrática primordial, tú irás a reclamar y denunciar ante esa clase “privilegiada” que se dará su “baño de pueblo”, aquello que no están dispuestos a negociar; que los proyectos mineros están socavando el equilibrio que reproducen los pueblos indígenas con la naturaleza; que el capitalismo es un modelo depredador cuyo final solo se dará cuando acabe con nosotros; que debemos ver la felicidad por lo que somos y estamos y no por lo que tenemos; que estamos produciendo para vender y no para satisfacer las necesidades básicas; que la ruralidad está pagando por los berrinches de la urbanidad; que el genocidio realizado se vuelve también ecocidio y por lo tanto suicidio; que, como diría Eduardo Galeano “el desarrollo desarrolla desigualdades” de diferentes maneras que se perciben y peor aún, se viven;

Se podrá perder la batalla, pero no la guerra; que a pesar de no ser la abanderada de un partido político, tienes el respaldo de esa población a la cual no le han dado más opciones que las mismas de siempre. Se cambia de forma, pero no de contenido.

Porque tu participación en esta contienda es legítima y que buscas la legalidad en un juego con reglas predeterminadas de manera arbitraria; por eso eres parte de la coyuntura, no sólo por tu lucha, ni por quienes te respaldan, sino por lo que intentas hacer: demostrar que aún en pleno siglo XXI, sigue habiendo opresores y oprimidos que juegan a ser iguales.

Y por eso llamas a luchar y organizarnos… Estamos en desarrollo y crecimiento, siempre mirando hacia nuestra utopía que nos da razón para seguir caminando; y como diría un gran personaje de la historia mexicana, de esa que ya sólo se cuenta en las clases de historia y que la gente tiende a olvidar por su falta de “pragmatismo y utilidad”: hoy más que nunca es necesario “hacer pueblo, ser pueblo, estar con el pueblo”.

  • Anteriores posts
Autor

Estudiante en Ingeniero Agrónomo Especialista en Sociología Rural en la Universidad Autónoma Chapingo (UACh).

Estudiante en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Perfil en Redalyc

Perfil en Scribd