María de Angulo

La mujer castellana en América durante el siglo XVI – nº 3

María de Angulo
María de Angulo

Para la tercera entrada de nuestro serial sobre la mujer española en América en el siglo XVI hemos elegido a María de Angulo como paradigma de la dificultad que significaba la emigración hacia América en esa centuria y concretamente, las numerosas penalidades que sufrieron quienes decidieron embarcar hacia la zona del Río de la Plata.

No se tiene una constancia exacta de la fecha o el lugar de nacimiento de nuestra protagonista. Como suposición más plausible se señala que era andaluza y que podría haber nacido alrededor del año 1518.

María acompaña a su padre, Juan Manrique de Lara, y probablemente a sus hermanos en la expedición hacia el río de la Plata. La expedición estaba liderada por Pedro de Mendoza (Guadix, Granada. 1499- Océano Atlántico, cerca de las islas Canarias, 1537). Pedro entró de joven en la casa del rey. Había servido como paje del rey Carlos en un viaje de este a Inglaterra en 1522. Posteriormente, estuvo en las guerras en Italia en la década de los veinte del siglo XVI.

Monumento a Pedro de Mendoza, Buenos Aires

Carlos nombra a Pedro de Mendoza Adelantado del Río de la Plata. La expedición partió del puerto de Sanlúcar de Barrameda el 24 de agosto de 1535 con de 11 a 14 naves y de 1500 a 1800 personas (según la fuente que se consulte). A diferencia de la ruta marítima que se utilizaba en las expediciones hacia el Caribe, las expediciones hacia el Río de la Plata, una vez que abandonaban las Canarias, navegaban por la costa africana hasta la altura de Cabo Verde y de ahí los barcos se dirigían hacia Río de Janeiro. Tras llegar a Río de Janeiro, los barcos debían realizar una navegación de cabotaje por la costa hasta llegar a la desembocadura del río de la Plata.

La expedición de Pedro de Mendoza sufrió tremendas penalidades. Muchos expedicionarios fallecieron debido a la falta de agua potable o por inanición.

Los supervivientes de esta durísima expedición fundaron Buenos Aires el 3 de febrero de 1536. No se sabe con exactitud la localización exacta de ese primer asentamiento de Buenos Aires, pero en la actualidad se considera que podría haber estado situado entre las poblaciones de Tigre y Belén de Escobar, ya que se han encontrado restos de cerámica y armamento típicos de los españoles del siglo XVI.

El territorio era controlado por los indios querandíes. Los españoles levantaron un muro de adobe de 2 metros de alto y un foso para defender las cabañas que habían construido de los indios, que superaban a los españoles ampliamente en número.

Empezaron a escasear el agua y los alimentos. Los expedicionarios tuvieron que comenzar a alimentarse de sus propias heces, del cuero de sus zapatos, y luego pasaron a comerse a sus propios muertos.

Los querandíes incendiaron las cabañas de los españoles así como la mayoría de sus barcos. Fallecieron muchos de los españoles y españolas en el ataque, entre ellos el padre de María.

Una parte de los expedicionarios supervivientes, entre ellos nuestra protagonista, cogieron los bergantines que todavía estaban navegables y comenzaron la marcha río arriba por el río Paraná al mando del Capitán Juan de Salazar (Espinosa de los Monteros, Burgos, 1508- Asunción 1560)

Mientras, Pedro de Mendoza decide volver a España el 22 de abril de 1537, ya bastante enfermo, probablemente de sífilis. Cuando los barcos estaban cerca de las islas Canarias, Pedro de Mendoza fallece.

Tras dos meses de una lenta navegación, con numerosas paradas para poder buscar comida, los castellanos supervivientes llegan a una región muy fértil en pastos y ganados habitada por los indios timbúes, entre los que hoy son las provincias de Entre Ríos y Santa Fe. Los españoles construyen allí un fuerte más resistente que el construido en Buenos Aires con ayuda de los timbúes. Los españoles estuvieron allí unos 4 meses aproximadamente.

Posteriormente, los expedicionarios continúan la marcha hacia el norte. La marcha se prolongó durante unos 5 meses, con numerosas paradas para buscar comida, como la vez anterior. A los 5 meses y ya en el río Paraguay, los españoles vislumbran una tierra muy fértil en maíz, tubérculos y animales.

El problema es que en la margen derecha del río estaban asentados los indios carios, que eran caníbales.

Inicialmente, el capitán Juan de Salazar decide entablar relaciones con los carios, principalmente porque los españoles estaban en minoría numérica. Pero los españoles volvieron horrorizados del poblado cario, ya que estos tenían a hombres y mujeres encerrados en jaulas esperando ser devorados.

Tras varios enfrentamientos bélicos entre ambos bandos, el capitán Salazar decidió utilizar la artillería restante de los bergantines y así derrotaron a los indios carios.

Salazar obligó a los indios a ayudar a los españoles a construir un poblado de casas en el margen izquierdo del río. Es la fundación de Nuestra Señora de Asunción,  el 15 de agosto de 1537, que se convirtió en la capital de la zona, a unos 1000 kilómetros de la costa, sobre todo desde que se decidió abandonar el asentamiento de Buenos Aires en 1541. La ciudad de Buenos Aires no fue nuevamente fundada hasta 1580.

Mientras todo esto ocurría, María de Angulo comenzó una relación con el capitán Francisco de Mendoza (sin parentesco con Pedro de Mendoza). Tuvieron su primer hijo, Diego, a finales del año 1538. Luego tendrían a Elvira, Juana, María y Francisco.

El año 1544 fue trágico para nuestra protagonista debido al asesinato de su marido. El Gobernador de Asunción era en esos momentos Domingo Martínez de Irala (Vergara, Guipúzcoa, 1509- Asunción de Paraguay, 3 de octubre de 1556). Martínez de Irala fue un conquistador, explorador y colonizador español. Ocupó tres veces el cargo de gobernador interino del Río de la Plata y del Paraguay, en los períodos de 1539 a 1542, de 1544 hasta 1548 y por último desde 1549. Fue nombrado definitivamente como titular en el cargo gubernamental en el año 1555.

Irala llevaba año y medio desaparecido desde que había comandado una expedición para explorar la región de Chagras, en el Alto Perú. Entonces,  Francisco de Mendoza moviliza a sus leales en Asunción para postularse como nuevo Gobernador de Asunción alegando que Irala probablemente hubiera muerto (cosa que no era cierto). Promueve una votación en la iglesia parroquial, y entonces otros candidatos al puesto deciden presentarse. Para su sorpresa, Diego de Abreu obtiene más votos que él. Entonces intenta apresarlo.

Debido a esto, es apresado por Abreu y sus soldados y sentenciado a muerte por decapitación en la plaza de la villa.

Poco o nada se sabe de la vida de María de Angulo en Asunción durante las siguientes 2 décadas. En el año 1564, un grupo importante de habitantes de Asunción emprendieron una marcha dirigida por el capitán Nuflo o Nuño de Chaves, esposo de Elvira, hija de nuestra protagonista, y por el Obispo Pedro Fernández de la Torre hacia Santa Cruz de la Sierra (actualmente en Bolivia), fundada por el capitán Chaves 3 años antes. Esta expedición es conocida como el “Éxodo de 1564”.

Los expedicionarios partieron de Asunción y remontaron el río Paraguay en varios bergantines durante varios meses hasta que llegaron a Corumbá, en Brasil. Desde allí, prosiguieron la marcha por las montañas hasta que se encontraron con los belicosos indios chiriguanos, que los atacaron con flechas.

Después del enfrentamiento contra los indios chiriguanos, los expedicionarios caminaron otros 500 kilómetros más hasta llegar a su destino. Al llegar observaron que nada quedaba de las familias que el capitán Chaves había instalado en la zona 3 años antes, solo un paraje desierto. La belicosidad de los indios de la zona, unido a las dificultades para la provisión de agua condenaron el primer asentamiento en la zona.

Nuestra protagonista realizó este viaje junto a su hijo Diego, sus 2 hijas solteras y los 5 vástagos de Elvira de Angulo y el capitán Chaves (que se habían casado en el año 1550). Además viajaron en la expedición muchas españolas que habían llegado a la zona en la expedición liderada por Mencía Calderón en el año 1550.

Muchas de las familias asentadas en Santa Cruz de la Sierra no estaban contentas con su vida en la villa y quería regresar a Asunción. Finalmente, en el año 1568, los capitanes Chaves y Francisco de Garay (que había comandado la expedición de ida) decidieron volver a Asunción realizando el mismo camino de ida con las familias que querían volver, dejando al mando en Santa Cruz a Diego de Mendoza, hijo de nuestra protagonista

María  y su familia permanecieron en Santa Cruz a la espera del regreso del capitán Chaves. Este nunca se produjo, ya que fue asesinado junto a otros muchos soldados por los indios chiriguanos en septiembre de 1568. Francisco de Garay consiguió llevar a los supervivientes de vuelta a Asunción.

Nada más llegar a Santa Cruz las noticias de la muerte del capitán Chaves, Diego de Mendoza vio la oportunidad de mejorar su estatus social en América y conspiró para que Santa Cruz se desligara políticamente de Asunción y se convirtiera en una provincia independiente, con él como gobernador. Pero el virrey de Perú (al que pertenecía todo el territorio), no estuvo de acuerdo con la maniobra de Diego y envió a un alguacil que lo apresó y lo condenó a morir ahorcado por traición a la Corona.

Además, la familia de María fue condenada en 1570 a la pérdida de todas sus posesiones en la villa y al destierro. Se trasladan a Lima desde donde comienzan pleitos con la Corona para que les fuera restaurado su honor y sus posesiones.

La familia estaba en la pobreza pero se repuso cuando la hija de María de Angulo del mismo nombre casa con Hernando de Salazar (Granada, 1518 – El Chaco, Bolivia, 1590), recién nombrado Alguacil Mayor de Santa Cruz.

En el año 1583, la familia Angulo consigue el indulto gracias a la intervención de Salazar y de los hijos varones de Elvira, que habían viajado a la península para continuar con los pleitos para restaurar el honor de su familia.

Ese año, nuestra protagonista y su familia se embarcan en una tremenda expedición de unos 2500 kilómetros desde Lima hasta Santa Cruz pasando por Ayacucho, Cusco, La Paz, Cochamamba y Sucre.

La expedición fue atacada por los chiringuanos cerca de Santa Cruz. María de Angulo falleció a los 65 años de edad debido a una flecha. Fallecía en ese momento una de mujeres españolas que demostraron mayor valor y coraje en la América del siglo XVI.

María de Angulo, como Isabel de Guevara,  la Maldonada etc., fueron mujeres que participaron en la expedición de Pedro de Mendoza y que se quedaron definitivamente en América. Dieron a luz a los primeros criollos y criollas de la zona del río de la Plata. Decidieron que su viaje a América era un viaje solo de ida y que por mucho sufrimiento y penalidades que fueran a sufrir ese era su nuevo hogar e iban a luchar por él.

Esta entrada quiere poner un “granito de arena” en el recuerdo de todas esas mujeres y su esencial contribución  en la creación y mantenimiento de ciudades en las actuales Argentina, Paraguay y Bolivia durante el siglo XVI.

Bibliografía 

Córdoba Toro, J (2018): “El viaje femenino a América (1493-1600). X Congreso Virtual de Historia de la Mujer. Jaén

Delamarre, C. y Sallard, B. (1994): “Las mujeres en tiempos de los conquistadores”. Planeta. Barcelona.

Gómez-Lucena, E. (2013): “Españolas del Nuevo Mundo”. Cátedra. Madrid.


La próxima entrada  versará sobre el viaje de Hernán Cortés a México en el año 1519, inicio de la conquista del imperio azteca.

En cuanto a nuestro serial, la siguiente entrada será dedicada a Mencía Calderón. Mencía ocupó el lugar de su marido y preparó y lideró una expedición desde España hacia el río de la Plata, siendo la única mujer castellana del siglo XVI en liderar una expedición.

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Master en archivística por la UNED. Licenciado en Historia por la Universidad de Cádiz.

Especialista en Paleografia y Diplomática.

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