María Álvarez de Toledo

La mujer castellana en América durante el siglo XVI – nº 1

María Álvarez de Toledo
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Las mujeres españolas fueron decisivas en la colonización española en América y en la posterior formación de la sociedad colonial española en los nuevos territorios conquistados. Con esta entrada queremos comenzar un largo serial que cuente las vidas de muchas de esas mujeres  del siglo XVI que fueron pioneras en la inmigración castellana hacia américa.

Muchas de estas mujeres han sido minusvaloradas casi siempre por los historiadores tradicionales de historia de América (la gran mayoría hombres). Con este serial queremos aportar desde Iberoamérica Social nuestro granito de arena para dar voz a aquellas mujeres que formaron parte clave en la conquista y colonización española de América en el siglo XVI.

Para comenzar, la historia de vida de María Álvarez de Toledo:

María Álvarez de Toledo  y Rojas fue la mujer con una nobleza más alta que viajó a América en el siglo XVI. Hija de Fernando Álvarez de Toledo, Halconero Mayor del rey Fernando de Aragón y de María de Rojas, tía de ese rey.

Pertenecía a la casa de Alba. La casa de Alba tiene su origen en el año 1429 cuando el rey castellano Juan II otorga al obispo Gutierre Álvarez de Toledo la villa de Alba de Tormes (actual provincia de Salamanca), por su ayuda en tropas en la guerra del monarca castellano contra los infantes de Aragón. Posteriormente, en 1469, el monarca Enrique IV otorga el Ducado de Alba a García Álvarez de Toledo, que se convierte en el I Duque de Alba. Era el abuelo de nuestra protagonista.

No se tienen datos fidedignos del año de nacimiento de María ni del lugar del mismo, que debió ser alguna de las villas que la Casa de Alba tenía en Castilla. Algunos historiadores piensan en la mitad de los setenta del siglo XV, algo bastante improbable (tuvo su último hijo en 1524). Eloísa Gómez-Lucena piensa en el año 1485 como año más probable. Otros historiadores creen que pudo haber nacido en 1490, aproximadamente.

María fue educada como una noble de importante familia en leer y escribir, en los estudios clásicos, así como en el papel como esposa y madre dentro de la sociedad española de la época.

Cristóbal Colón decide emparentar a su hijo Diego Colón (Lisboa o Porto Santo 1478 o 1479-Puebla de Montalbán, Toledo, 1526) con la Casa de Alba, ya que esta casa se había convertido en una de las casas nobiliarias castellanas más importantes, emparentados con la realeza. Diego era fruto de la relación de su padre con la dama portuguesa Felipa Moniz de Perestrello.

El matrimonio está concertado antes del cuarto viaje de Cristóbal Colón a América (1502), pero El Almirante decide posponerlo hasta su vuelta con el objetivo de conseguir más beneficios para su heredero en el caso de que la expedición sea fructuosa.

Cristóbal Colón vuelve en 1504 a la Península comenzando unos pleitos contra la corona española, conocido como los pleitos colombinos, debido a que los Reyes Católicos le había despojado del gobierno de la española y se lo habían otorgado a Nicolás de Ovando. Enfermo, muere dos años después. La Casa de Alba decide entonces aplazar el compromiso hasta ver a donde llegaban las reclamaciones contra la corona que continuaron Diego Colón y sus tíos Bartolomé y Diego. Finalmente, Diego Colón y María Álvarez de Toledo se casan en julio de 1508. Tuvieron 4 hijas y 3 hijos.

Las reclamaciones de Diego Colón a la monarquía, así como las presiones del Duque de Alba, tío de María, fructificaron y la corona otorgó a Diego Colón la Gobernación de la Española tras la destitución de Nicolás de Ovando (Brozas, actual Cáceres, 1460 – Sevilla, 29 de mayo de 1511), que había sido años antes nombrado Gobernador de la Española.

La expedición de Diego Colón partió hacia el Nuevo Mundo a finales de mayo del año 1509 desde Sanlúcar de Barrameda, llegando a Santo Domingo el 10 de julio. Junto con el matrimonio Colón-Toledo viajaban una importante cantidad de hombres de la baja nobleza y muchas nobles solteras que fueron llevadas a la isla para que se casaran con los ricos  conquistadores y encomenderos que la habitaban.

Destaca en el contingente que viajaba en la expedición la familia Juárez Marcaida, que viajó al completo. Dos hijas del matrimonio, Constanza y Catalina, se casaron con el Gobernador de Cuba, Diego Velázquez de Cuellar, y con Hernán Cortés, respectivamente.

El matrimonio Colón-Toledo construyó a partir de 1511 el Alcázar de Santo Domingo, conocido como Palacio Virreinal de la Española, de estilo gótico-mudéjar, que estuvo finalizado en 1514. Fue la primera residencia oficial española en América. También realizaron importantes obras de mejora en Santo Domingo para congraciarse con los vecinos.

Durante los primeros años en la isla, nuestra protagonista se dedicó en exclusividad a trasplantar la sociedad española en la nueva sociedad que se estaba formando en la isla y sobre todo en ayudar a la población indígena, fundando colegios para niñas mestizas e indígenas, fundando talleres para que aprendieran a coser etc.

Por su parte, Diego Colón cometió la tremenda estupidez  de quitar las encomiendas a los encomenderos afines al anterior gobernador, así como obligar a muchos colonos a emigrar a otras islas para evitar la presión demográfica y para eliminarse a los descontentos con su gobierno, lo que provocó que los descontentos hacia su gobierno aumentaran.

Surgieron dos bandos en la isla. Uno estaba formado por los partidarios de Diego Colón. El otro bando estaba liderado por Miguel de Pasamonte, (aragonés de Ibdes, cerca de Calatayud; ostentó los cargos de Tesorero Real y de Secretario de Fernando el Católico y posteriormente de Carlos I) y compuesto principalmente por antiguos encomenderos y por funcionarios leales al rey.

Todo esto (las protestas de los dominicos y la disidencia de muchos españoles de la isla) provocaron que el rey Fernando llamara a Diego para que regresara a España en el año 1515 y lo destituyera de su cargo de gobernador. Diego colón reclamó la decisión entre 1515 y 1520 y finalmente, en el año 1520, fue declarado nuevamente Gobernador de La Española.

Pero la situación en la isla fue empeorando desde 1920. Las luchas entre ambos bandos provocó una tremenda inestabilidad en la isla que fue aprovechada para provocar la primera revuelta de esclavos negros y los pleitos que Diego mantenía con la Audiencia de Santo Domingo hicieron que fuera nuevamente destituido.

Diego Colón tuvo que regresar a la Península en el año 1523 para intentar restituir nuevamente su gobierno sobre la isla. Murió en el año 1526 cuando iba camino de Sevilla para asistir a la boda del Emperador Carlos V con María de Portugal. Nuestra protagonista se encontró entonces viuda y con siete hijos, varios de ellos pequeños.

En el año 1530, María decide viajar a la Península para continuar los pleitos colombinos y asegurar así el futuro de sus vástagos. Fue acompañada por su cuñado Fernando Colón, su hija Isabel, de 17 años y su hijo más pequeño, Diego, de 7. Casó a Isabel con Jorge de Portugal, Conde de Gelves y Alcalde de los Alcázares de Sevilla.

María de Toledo pudo entrevistarse con la Reina María de Portugal (el rey Carlos estaba ausente). Consiguió que la reina otorgara a su hijo Diego el nombramiento de paje del príncipe Felipe y para su hijo mayor, Luís, 500 ducados anuales, que serían pagados de las rentas reales que produjera La Española.

Posteriormente, en el año 1536,  María acepta el arbitraje de la corona y renuncia a los honores que estaban reservados en las Capitulaciones de Santa Fe a la familia Colón, aunque consiguió que los herederos varones conservaran los títulos de Almirantes de las Indias, Duque de Veragua y Capitán General de La Española.

Tras 14 años en España luchando por los derechos de su marido y de la familia Colón e intentando casar a todas sus hijas de la mejor manera posible, cosa que consiguió gracias a las dotes que la corona les otorgó a todas, María decide embarcarse hacia La Española el 9 de julio de  1544. Antes de partir, había conseguido la exhumación de su marido y de su suegro y los trasladó hasta Santo Domingo, siendo enterrados en la Catedral de Santa María la Menor.

Cuando llegó a la isla, María se encontró con su palacio hecho ruinas y con sus ingenios azucareros ocupados por otras familias:

“La virreina doña María de Toledo tuvo harta necesidad de aprovecharse de su valor, cristiandad y cordura, en los sucesos que se le ofrecieron en entrando en su casa, porque la halló perdida, con su larga ausencia que había sido desde el mes de marzo de mil y quinientos y treinta, hasta aquel día que eran catorce años y medio, halló su hacienda robada, los hijos ausentes y esto, el ser viuda fue causa que los vecinos no le hiciesen el acogimiento, ni la tuviesen el respeto que a ser quien era ella, sin ser virreina, se la debía”

(Historia general de las Indias occidentales Tomo I, pág. 339)

Finalmente, nuestra protagonista fallece en La Española en el año 1549. Poco o nada se sabe de sus últimos años de vida. Fue enterrada en la Catedral de Santo Domingo.

María Álvarez de Toledo fue una mujer excepcional en muchos sentidos y una de las personas más importantes en la consolidación del poder colonial español en la isla de La Española. Excelente gobernadora de la isla cuando tuvo que ejercer el cargo por las dos ausencias de su marido (todos los cronistas de la época resaltan su prudencia y buen gobierno, a diferencia del de su marido). Defensora a ultranza de los indios, mostró un enorme coraje a la hora de enfrentarse al gobierno del rey Carlos para defender lo que consideraba que le correspondía a ella y a sus hijos e hijas.

Su labor en América es sobre todo social y cultural. Fue una de esas mujeres que ayudaron enormemente durante todo el siglo XVI a la implantación de los valores de la sociedad española en la multirracial sociedad que se estaba formando, siendo por tanto un activo muy importante para la Monarquía española en las primeras décadas del siglo XVI en el Caribe, a la altura de miembros masculinos mucho más conocidos como Hernán Cortés, Nicolás de Ovando, Diego Velázquez de Cuellar, Francisco de Garay, Juan Ponce de León etc.

De ella habló así el cronista de Indias Fernández de Oviedo: “en verdad esta dama se ha mostrado tan honesta en esta tierra que su persona y su bondad han sido gran ejemplo y ha demostrado la generosidad de su sangre”

Y Bartolomé de Las Casas: “señora prudentísima y muy virtuosa, y que en su tiempo, en especial en esta isla y dondequiera que estuvo, fue matrona, ejemplo de ilustres mujeres”

El Sendero de la Virreina, Teatro cultural histórico rodante que recrea a María de Toledo. Un espectáculo.


En la próxima entrada realizaremos un somero análisis de la inmigración polaca en Brasil y Argentina.

En cuanto a este serial, tendrá como segunda protagonista a Beatriz de la Cueva, esposa del conquistador Pedro de Alvarado y Gobernadora de Guatemala.

Bibliografía 

Delamarre, C y Sallard, B (1994): “Las mujeres en tiempos de los conquistadores”. Planeta. Barcelona.

Gómez-Lucena, E. (2013): “Españolas del Nuevo Mundo”. Cátedra. Madrid.

Maura, J, F (2000): “María de Toledo. Perfil biográfico de la primera virreina de las Américas”. Cuadernos Hispanoamericanos 601-602: 170-176. Madrid.

Pumar Martínez, C (1988): “Españolas en Indias: mujeres soldado, adelantadas y gobernadoras”. Anaya. Madrid.

Vega, C, B. (2003): “María de Toledo, primera gran virreina”. Conquistadoras: mujeres heroicas de la conquista de América. McFarland & Co. Jefferson, NC (EE.UU).

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Autor

Master en archivística por la UNED. Licenciado en Historia por la Universidad de Cádiz.

Especialista en Paleografia y Diplomática.