Manos muertas

Los pobres jornaleros, incapacitados la mayoría de las veces para conseguir comprar los lotes de tierra desamortizados, se vieron obligados a mendigar el pan y el trabajo.

Manos muertas
4 (80%) 1 voto
Desamortizaciones

En el siglo XIX se dio en Europa y Latinoamérica un fenómeno histórico muy destacable: El de la desamortización. Según Zárate Martín

La desamortización que acompañó a la revolución liberal del siglo XIX, impuso la entrada en el mercado de ingentes cantidades de tierra, lo que favoreció la revolución agraria. Las tierras de la nobleza, la Iglesia, la Corona y los Ayuntamientos fueron comprados a través de mecanismos variados por pequeños particulares o grandes terratenientes.

Pira

Zárate Martín afirma igualmente que la propiedad de la tierra quedó muy fragmentada, lo que aumentó gracias al sistema de herencias. Ello daba lugar, con frecuencia, a formas de propiedad de carácter mediano, y una vez que se llevó a cabo la llamada concentración parcelaria.

Sin embargo, este proceso desamortizador no fue uniforme. Así, nos encontramos con que, en Iberoamérica, las reformas no tuvieron tan en cuenta el proceso revolucionario de la propiedad de la tierra, y sí se buscó, en cambio, mejorar la calidad de vida del campesino de una u otra forma (siempre según Zárate Martín1Zárate Martín, M-A: “Elementos y factores de los paisajes agrarios”. Canal UNED.).

En otros lugares como Europa, el nuevo reparto (a través de la compra de lotes de tierra) y la concentración de la propiedad dio lugar a que apareciera una nueva clase social asociada a la burguesía, orientada fundamentalmente a transformar el régimen tradicional de la tierra en empresas agrícolas, aumentando considerablemente los rendimientos y con ello el beneficio extraído de las tierras compradas, para cuya explotación se utilizó a la clase obrera del campo, que ahora pasaban a denominarse jornaleros. En lugares como el sur de España esta nueva ordenación del trabajo agrario tendrá gran arraigo, y será una de las causas de la conocida como España el hambre, en la que los nuevos braceros o jornaleros vivirán en condiciones infrahumanas, puesto que, a pesar de que muchos de ellos eran minifundistas (o sea, que tenían pequeñas propiedades de tierra en propiedad), muchos otros no tendrán dinero para comprar lotes de tierra, por lo que pasarán a depender, en mayor medida si cabe, de los nuevos propietarios de la tierra para subsistir.

Todo ello como resultado del cambio de propietarios por parte de la tierra, que no lo fue tanto (ya que muchos desamortizados volvieron a comprar parte de la tierra sustraída) y, sobre todo, de la nueva política del máximo beneficio al mínimo coste2Término asociado al fordismo, pero que se puede utilizar también para los nuevos tipos de explotación de la tierra desde mediados del siglo XVIII., en los que las condiciones de trabajo recogían buena parte de la ideología capitalista, teniendo en este sentido la propiedad de tierra más el carácter de empresa moderna que de otros conceptos, como por ejemplo de propiedad para la subsistencia.

Así, nos volvemos a encontrar con el fenómeno contrario a lo que en un principio pudiera parecer: Esto es, que la tierra pasase a manos de los campesinos. Por el contrario, una nueva burguesía acaparadora de tierras hará que los campesinos sean aún más dependientes de los dictados del mercado, orientando la producción a la explotación exhaustiva de la fuerza de trabajo.

Todo ello me lleva a pensar que la desamortización sirvió fundamentalmente para enriquecer aún más a los que ya tenían, así como para fortalecer a una nueva clase social (la burguesía) que venía empujando fuerte por sus intereses desde los tiempos del Renacimiento. Pero esta nueva clase se encargó de maquillar la Historia con el fin de salvaguardar sus anhelos, mientras los campesinos del mundo seguían bajo su yugo ya entrada la edad contemporánea.

El campo se proletariza. Esto es, la mano de obra, que antes del auge del capitalismo dependía del señor (que era el propietario de la tierra y de los bienes que esta producía) se “libera” de la dependencia simbólica del este, y pasa a ser efectiva de una nueva clase social, que se ha hecho dueña de la tierra laborable, y que, con una nueva ideología depredadora, pretendía convertir el campo en su propio coto privado. Mientras tanto, los intereses de la burguesía convergían en su propio beneficio, borrando la huella de toda buena intención que las desamortizaciones hubieran podido abrigar en un principio.

En definitiva, para algunos/as como Bonidier, Congost y Luna, el fenómeno desamortizador parte de las ideas de la Revolución Francesa, sobre todo en lo que respecta a la separación de poderes, especialmente entre de la Iglesia y el Estado. Además:

En España y Latinoamérica, los gobiernos liberales, lejos de suprimir los derechos de propiedad derivados del dominio directo, mostraron un especial interés en asegurar y garantizar todos los derechos de propiedad 3Bonidier, B., Congost, R. & Luna, P.F: De la Iglesia al Estado: Las desamortizaciones de bienes eclesiásticos en Francia, España y América Latina. Prensas universitarias de Zaragoza. 2009.

Sin embargo, es de destacar que, no por criticar el sistema y la ideología liberal, se elogie el sistema de propiedad de la tierra del Antiguo Régimen (tal y como hace la introducción del citado libro4¿Eran la Iglesia y la nobleza estamentos abiertos a la sociedad? Yo creo que, por muchas revisiones que hagamos, nos encontraremos siempre con la realidad histórica de que fueron estamentos tremendamente inmovilistas en sus posicionamientos durante el Antiguo Régimen.). Pongamos por caso que, como ocurrió, las propiedades desamortizadas dieran lugar a una recompra por parte de los estamentos de siempre (Iglesia y nobleza), así como por la ya mencionada burguesía terrateniente, que venía acumulando poder y riqueza desde tiempo atrás.

Los pobres jornaleros, incapacitados la mayoría de las veces para conseguir comprar los lotes de tierra desamortizados, se vieron obligados a mendigar el pan y el trabajo, por obra de las normativas estatales, ya que, sin llegar a una reforma en profundidad de las formas de propiedad de la tierra, era imposible que la desamortización generase algo que no fuese una “nueva” clase de ricos relacionada con el mundo rural, y con una nueva ideología dominante como era el caso del liberalismo más o menos doctrinario (que, a día de hoy, aun gobierna en muchas partes del mundo).

Desamortizaciones
Para algunos, fue la ruina de los gobiernos lo que llevó a las desamortizaciones

Es cierto que aparecen algunos pequeños y medianos productores, con una orientación mercantil y autosuficientista. Ello nos ha de hacer pensar que la forma de la propiedad de la tierra es el origen, en buena medida, de una nueva forma de entender el mundo también en el campo, basada en la autogestión. Sin embargo, esta transformación de la propiedad de la tierra (la de la aparición de pequeños y medianos propietarios) no fue, ni de lejos, todo lo profunda que se hubiera necesitado para aplicar las ideas pregonadas ya por algunos ilustrados sobre la igualdad, la autoridad, etc.

Por último, señalar que con el liberalismo y el capitalismo no se consiguió un mayor grado de libertad, sino que se consiguió eliminar la dependencia de unos estratos sociales (entonces estamentos) como por ejemplo la Iglesia y la nobleza, en beneficio de unos nuevos dueños de la tierra de carácter burgués, caracterizados por la consecución del máximo beneficio al mínimo coste. Estos nuevos terratenientes dominaron la economía agraria durante el siglo XIX, a través de la explotación generalizada de la mano de obra disponible, que era abundante y necesitada.

  • Últimos posts
mm
Autor

Licenciado en Historia por la Universidad Nacional de Educación a Distancia y por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada.

Notas   [ + ]

1.Zárate Martín, M-A: “Elementos y factores de los paisajes agrarios”. Canal UNED.
2.Término asociado al fordismo, pero que se puede utilizar también para los nuevos tipos de explotación de la tierra desde mediados del siglo XVIII.
3.Bonidier, B., Congost, R. & Luna, P.F: De la Iglesia al Estado: Las desamortizaciones de bienes eclesiásticos en Francia, España y América Latina. Prensas universitarias de Zaragoza. 2009.
4.¿Eran la Iglesia y la nobleza estamentos abiertos a la sociedad? Yo creo que, por muchas revisiones que hagamos, nos encontraremos siempre con la realidad histórica de que fueron estamentos tremendamente inmovilistas en sus posicionamientos durante el Antiguo Régimen.