Los efectos del racismo en los afrodescendientes de América Latina

Con frecuencia quienes son víctimas de racismo, al hacer referencia a ello, son acusados de victimizarse, de ver racismo en todas partes, de tener complejo de inferioridad, baja autoestima, traumas, de ser susceptibles, sensibles y paranoicos.

Los efectos del racismo en los afrodescendientes de América Latina
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Efectos racismo

En América Latina, poco se habla del racismo, y cuando se hace, esto despierta grandes oleadas de polémica. El enardecimiento y la indignación de aquellos que de manera vehemente niegan la existencia del racismo y, la condena una vez más al ostracismo de aquellos que osaron a denunciarlo, que se atrevieron a evocar los “fantasmas del pasado”. Esta situación ha favorecido la sistemática invisibilización de los efectos del racismo pues, el tema no forma parte de la narrativa de quienes han sido victimizados por su racialidad, como tampoco forma parte de la producción académica en el ámbito de la discriminación racial.

En 1897 fue el sociólogo William Edward Burghardt Du Bois quien puso en discusión la psicología del racismo cuando en el texto Strivings of the Negro People cuestionó: “¿Cómo se siente ser un problema? … Uno nunca siente su dualidad, —un estadounidense, un negro; dos almas, dos pensamientos, dos luchas irreconciliables; dos ideales beligerantes en un cuerpo oscuro, al cual le previene desgarrarse solamente su terca fuerza…”. Uno de los pocos trabajos sobre los efectos del racismo de los que se tiene referencia es el texto denominado La marca de la opresión: exploraciones en la personalidad del negro estadounidense, publicado en 1951 por los psicoanalistas Abraham Kardiner y Lionel Ovesey. En este texto afirmaban que la experiencia de la opresión y segregación racial han dejado “cicatrices psicológicas” destructivas en el afroamericano, por lo cual sus personalidades se muestran profundamente perturbadas, con múltiples manifestaciones de la psicopatología que se encuentran en individuos neuróticos, así como, hostilidad contra los blancos y contra su propio grupo.

En el año 2005 las teorías sobre los efectos psicológicos de la esclavitud en la población afroamericana cobraron relevancia con la publicación del texto Síndrome de Esclavo Postraumático: Legado Americano de Lesión y Sanación Duraderas, de Joy DeGruy. En este libro su autora afirma que los africanos y sus descendientes sufren del síndrome esclavo post-traumático como consecuencia de la opresión multigeneracional experimentada durante siglos de esclavitud. No obstante, si bien es cierto que la discriminación racial al igual que otras formas de discriminación, desigualdad y violencia genera efectos en quienes las experimentan, considerar que las afectaciones psicoemocionales que padecen los afrodescendientes son una consecuencia psicogenética heredada de sus predecesores esclavizados, contribuiría a reproducir y legitimar los argumentos biologicistas y deterministas sobre los cuales históricamente se fundamentó el racismo.

La subjetividad de los afrodescendientes no es un problema genético, su condición psicoemocional es el resultado de un entramado sociocultural que los somete en los diferentes procesos e interacciones de su vida cotidiana a múltiples y repetidas formas de estereotipación, prejuicios, discriminación, violencia y desigualdad. Cuando alguien es discriminado por su pertenencia étnica, sea de forma explícita o solapada, esto tiene un impacto, social, económico, político y cultural, pero también tiene un impacto en la subjetividad de quien lo experimenta. Es decir, el racismo tiene efectos psicosociales.

De acuerdo a Maria Lúcia da Sìlva (2004) en su ensayo Racismo e os efeitos na saúde mental, producto de la falta de oportunidades, perspectiva para el futuro, y la ocurrencia de repetidas experiencias de exclusión y desvalorización de la auto-imagen difundidas tanto por las instituciones como por las relaciones interpersonales en el mundo hostil de la elite dominante; los afrodescendientes generalmente internalizan los atributos negativos que le han sido imputados, instalándose en ellos un sentimiento de inferioridad que causa vergüenza en la relación con sus pares y favorece la aparición de comportamientos de aislamiento, entendidos, frecuentemente, como timidez o agresividad.

La narrativa mediática televisiva de los afrodescendientes los presenta –ante la ocurrencia o no de formas de discriminación racial- como personas hostiles, iracundas, violentas, predispuestas, paranoicas, frustradas, molestas y resentidas por la historia de la esclavitud y la experiencia de la negritud. Estos discursos se han instalado en el imaginario de la sociedad en general, no obstante, la evidencia muestra que la actitud de los afrodescendientes no coincide con estas representaciones. Las reacciones más frecuentes de los afrodescendientes ante el racismo no suelen ser la rabia, la ira o la violencia contra quien lo agrede, por el contrario, es la inacción, la impotencia, la pasividad.

Spare the victim mentalityTras la ocurrencia de estos hechos, los afrodescendientes experimentan distintos efectos y estados psicoemocionales, algunos a corto plazo, mientras que otros persisten a mediano y largo plazo; entre ellos es posible considerar: Estrés, inseguridad, ansiedad, aislamiento, desconfianza, sensación de no pertenecer,  dificultades y temor de hablar en público,  minimización de la presencia, depresión, infravaloración personal y de su grupo social, el desarrollo de una personalidad retraída, extrovertida y solitaria; síndrome de pánico ante situaciones de interacción o evaluación social, la vulneración y resquebrajamiento de la identidad, la internalización de las ideas de la inferioridad y la hipersexualización, y, en casos extremos, el suicidio.

Esta situación se profundiza cuando el afrodescendiente visibiliza la problemática de discriminación racial o socializa su experiencia. Con frecuencia quienes son víctimas de racismo, al hacer referencia a ello, son acusados de victimizarse, de ver racismo en todas partes, de tener complejo de inferioridad, baja autoestima, traumas, de ser susceptibles, sensibles y paranoicos. Otros ante la visibilización del racismo por parte de quien lo experimenta, reaccionan con gestos y palabras de lástima o condescendencia. Por su parte los más extremistas e intolerantes cuando un afrodescendiente denuncia la discriminación de la que ha sido víctima, los califican de dramáticos, se les acusa de estar exagerando, llamando la atención o de pretender hacer un espectáculo; situación que sin dudas ha impedido en el pasado y en la actualidad la erradicación del racismo en las sociedades latinoamericanas.

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Auora

Socióloga, Magister Scientiarum en Estudios de la Mujer, Doctora y Postdoctora en Ciencias Sociales egresada de la Universidad Central de Venezuela.

Fundadora de EPG Consultora de Género y Equidad. Escritora y columnista en diversos medios de comunicación venezolanos y extranjeros.