Lo que está pasando en Chile, no me sorprende.

Relatos y percepciones de una brasileña sobre el conflicto chileno

Denuncia de los desaparecidxs de la dictadura - Santiago
Denuncia de los desaparecidxs de la dictadura - Santiago

Larissa Mehl1Maestranda en Estudios Latinoamericanos (UNCUYO – Argentina), licenciada en Relaciones Internacionales (UNICURITIBA – Brasil), y facilitadora del proyecto “Latinoamérica Desde Adentro”.

 

No quiero hablar aquí de datos directos sobre las marchas que ocurren en el país, desde hace algunos días, la cual ustedes deben estar muy informados. Me gustaría hablar de mis vivencias en Chile y porque este levante del pueblo chileno, y la respuesta represiva de las instituciones de fuerza, no me sorprenden.

Soy brasileña. En 2015, cuando aún teníamos a Dilma como presidenta, pero que ya se desarrollaba una crisis conflictiva en Brasil – que empezaba a asolar la democracia, yo partí a recorrer Latinoamérica, con un proyecto itinerante, llamado “Latinoamérica Desde Adentro”. Salí desde el sur de Brasil en colectivo, estuve 15 días en Paraguay, y seguí a Chile, al cual quería llegar el 11 de Septiembre, para vivir la experiencia de participar de los eventos que hacían mención a la memoria de lxs desaparecidsx y muertxs en la dictadura que vivió el país, entre 1973 y 1989.

Denuncia de los desaparecidxs de la dictadura - Santiago
Denuncia de los desaparecidxs de la dictadura – Santiago

Puedo decir que tal experiencia me atravesó completamente. El primer evento que participé fue una marcha donde había gente de muchas edades, de niñxs a jóvenes, adultos a viejos. Además de familiares de desaparecidos y encarceradxs directos, habián mapuches, tinkus, murgas, feministas, jóvenes socialistas, hasta hinchas de equipo de fútbol. En una larga marcha desde la Plaza Itália hasta el cementerio, se entonaban himnos de Victor Jara, gritos de denuncia y revolución; y se escribían en las paredes, frases de memoria y denuncia. Las fotos de lxs desaparecidxs poblaban los trajes folclóricos de lxs bailarines, los afiches de los movimientos sociales y las manos de sus familiares. El punto alto, y que me llamó mucho la atención, fue que la marcha terminó en el cementerio, con la gente haciendo discursos y dejando flores en las tumbas de lxs caídos de aquél sistema represivo. Mi primer asombro, porque nunca había visto el cementerio como semejante herramienta.

Poniendo flores en la tumba de victor jara - Santiago
Poniendo flores en la tumba de victor jara – Santiago

Sumé la experiencia de esa marcha, con el evento de Mil Guitarras para Victor Jara, donde mil personas santiaguinas fueron con su guitarra, juntamente con cantautores conocidos de Chile y una banda estructurada a tocar músicas de Victor. Yo me pregunté: ¿Cómo 42 años después de la muerte de este artista comprometido socialmente, el pueblo chilenx lo siga revindicando y cantando sus canciones con tanta emoción?

Tal asombro aumentó cuando el 12 de Octubre pude participar de la marcha de los pueblos originarios y me encontré con reivindicaciones sobre la violencia de la colonización, más de 500 años después, ya que Cristóbal Colón llegó en América y trajo consigo la matanza e instauración del capitalismo, en 12 de octubre de 1492. En ese evento presencié muchas agrupaciones de música y danza indígenas o intérpretes de tales culturas. Fue en esa marcha, que presencié fuertemente la represión de los “pacos”, y una vez que recorrí gran parte de Chile, aprendí sobre el rechazo de la gente, a tal institución.

¿Por qué menciono tales eventos? Porque siendo una brasileña participante activa de marchas en mi país, lo que encontré en Chile, nunca pude encontrar en el mío. Tuvimos nosostrxs una dictadura del año 64 al año 85, con un numero muchísimo menor de muertos y desaparecidxs (421 en las cifras oficiales, en relación a lxs más de 3 mil de Chile2https://elpais.com/internacional/2014/11/14/actualidad/1415926043_376239.html ). Si pensamos en el tamaño de la población chilena en relación a la brasileña, la segunda tuvo una proyección mucho menor. Sin embargo, no son pocas vidas y no son pocas las familias que fueron atravesadas por tal violento fenómeno. De tal manera, no deja de ser sorprendente que el último político elegido presidente de Brasil, ha reiteradas veces defendido en público, uno de los peores torturadores de tal periodo brasileño: el Coronel Ustra. Tampoco hacemos memoria a los pueblos originarios el 12 de octubre, en Brasil, este día es para nosotrxs, día de una virgen, además de día del niño.

Agrupación Diablitos en marcha por la memoria 2015 - Santiago
Agrupación Diablitos en marcha por la memoria 2015 – Santiago

Por lo tanto, para mí, vivenciar tales eventos en Chile, me ha hecho empezar a valorar la memoria, y sentir que en tal suelo cordillerano, había una resistencia fuerte en relación al mundo capitalista y neoliberal. Sé que tal país es conocido en el mundo por ser el país latinoamericano, más caro y desarrollado. Pero en este viaje, yo me he topado con multitudes sedienta de transformación, informadas sobre la colonización y las garras del capitalismo y siguiendo o redescubriendo sus raíces mapuches. Desde esta vivencias en esta estadía del 2015, que escribí: “siento que si en algún momento este sistema se cae, puede ser que empiece por Chile”. ¿Será que mi percepción estaba correcta?

Antes de todo, Chile ha cambiado bastante en esos cuatro años. Hoy está poblado de inmigrantes venezolanos, haitianos y etc., además de los que habían venido antes. Por lo tanto, está más poblado, y de manera más diversa. También está más desigual, más caro, y tengo la impresión que más represor. Además del continuo aumento de liderazgos indígenas y populares que son muertxs, el 2018 volví para la marcha de los pueblos originarios, y mi percepción fue que la represión por parte del Estado, empezó muchísimo antes y de manera mucho más extensiva que tres años antes. Si el objetivo de la represión en 2015 era que la marcha terminase, a mí me ha parecido, que el objetivo de la marcha el 2018, era que ni comenzase o siguiera su camino. Fue en esa ocasión, que después de tantas marchas por el territorio latinoamericano, recibí mis primeras bombas de gás lacrimógeno, tres veces.

De tal manera, me parece que el sistema fue avanzando sobre la sociedad chilena, de la manera más nefasta. Hace menos de un mes, volví nuevamente por unas semanas y percibí los síntomas de esa explosión social. Las cosas me parecieron mucho más caras que años anteriores y amigxs me contaron que ya era difícil llegar al fin del mes con la plata que ganaban. Además, me enteré que grupos andaban quemando colectivos.

Por lo tanto, no me sorprende que, desde un aumento de los pasajes de metro, haya ocurrido tal revuelta. Y que tal explosión se haya difundido por todo el territorio. Por parte del pueblo, y todo lo que viví en esas marchas en Chile y el nivel de profundidad de análisis del sistema que encontré en muchxs compañerxs, sabía de la capacidad que tenían de levantarse, principalmente de los jóvenes, que son obligados a pagar carreras universitarias carísimas, sin ni saber si van a tener trabajo algún día, en ese mundo cada vez más incierto. No me sorprendo, porque yo diría que si algún pueblo tiene memoria en Latinoamérica, es el pueblo chilenx.

Tampoco me sorprende que los policías, las fuerzas militares, en general, salgan y actúen con represión, falta de humanidad y cara dura. ¿Cómo no aprendieron a reflexionar ante semejante universo violento que fue el periodo de Pinochet? Seguramente han aprendido de sus antecesores de la época dictatorial, porque no hubieron demasiados imputables, o capaz porque nunca dieron una vuelta en el Museo de la Memoria y Derechos Humanos, que está en el Barrio Quinta Normal, en Santiago; para saber el daño que fue hecho, o saber lo que se siente tener unx conocidx desaparecidx. Desde este lado, encontramos la disputa por otra memoria. Una que alaga Pinochet por sus logros neoliberales, que acepta la privatización del agua y el combate al “vandalismo”, así como acepta el gobierno de Piñera, como si no fuera sofocante al pueblo y a los recursos naturales de semejante territorio.

Lo que si me sorprende, es que tales instituciones de fuerza piensen y actúen como si estuviésemos en 73. Que logren torturar, matar y desaparecer gente, pensando que lo van a poder ocultar, como lo intentaron en aquella dictadura. 46 años pasaron, hoy en día, hay cameras de celular por todos lados. Lxs que sufrieron o fueron muertxs o asesinadxs en la dictadura, reprodujeron las huellas de tal periodo en sus familias y en la sociedad. Hoy, son muchxs más, los que tienen conciencia de lo que fue la dictadura, no solo en Chile, pero en todo el Conosur. Por más que no son todxs, y hay incluso mucha gente a favor del sistema, de los “pacos” y de que todo vuelva a la normalidad – por prejuicio o porque provocar el orden trae inseguridad – ya no hay manera de ocultar, que el actuar del Estado y de las instituciones de fuerza están instaurando nuevamente una dictadura.

Comprendiendo tal situación, no son pocos los miedos e inquietudes, que tengo por toda mi gente querida en tal país, que me ha enseñado tanto. Veo tanta violencia, tanto abuso y temo por la integridad y la vida de las personas. Sin embargo, me acuerdo de una amiga socióloga, que me decía: “en términos de memoria, Chile ha resistido”. Sabiendo de tal dimensión de resistencia, no creo que este conflicto se termine fácilmente, y tampoco creo que haya vuelta para ese gobierno y ese sistema, en tal territorio. Porque las personas no quieren poco, quieren que todo el sistema se caiga, porque ya no pueden vivir más en esas condiciones. A partir de toda la trayectoria y resiliencia chilena, de pasar por la dictadura, y durante todos esos años, reivindicar justicia incansablemente, creo que han de cambiar muchas cosas, como también decía un afiche que cargaban unxs niñxs en la marcha de la memoria de 2015: “sepan los nacidos y los que están por nacer que no hemos nacido para ser vencidos.” Pienso que aquí reside el espíritu chileno, para afrontar ese periodo obscuro. Seguramente el resto de Latinoamérica, aprenderá mucho de ello.

Notas   [ + ]

1.Maestranda en Estudios Latinoamericanos (UNCUYO – Argentina), licenciada en Relaciones Internacionales (UNICURITIBA – Brasil), y facilitadora del proyecto “Latinoamérica Desde Adentro”.
2.https://elpais.com/internacional/2014/11/14/actualidad/1415926043_376239.html

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