Lo que ocultan las palabras. Hacia una democratización del lenguaje (jurídico) Somos sujetos atravesados por el lenguaje, sujetos que juzgan mediante palabras y a los que se los juzga con ellas.

Lenguaje jurídico

A veces leer un articulo, un texto en nuestro mismo idioma, nos encontramos con el problema que por más que se lo de vuelta de un lado al otro y se lo relea mil veces, nos queda el sabor amargo de no haber entendido prácticamente nada.

Ocurre a menudo con quienes pretenden comenzar sus carreras de escritores y confunden “buena escritura” con “hablar difícil”, otros autores en el afán de ser profundos en sus pensamientos se tornan crípticos, oscuros, enrevesados, si existe ese término; y esto no sólo ocurre con la literatura, también en las notas periodísticas o los ensayos más o menos científicos. Ocurre lo mismo con textos más “serios” como papers, artículos de revistas científicas y, por ser de lo que voy a hablar, en los fallos judiciales.

Este tema no es menor dado que el derecho se construye, se manifiesta y se efectiviza mediante el lenguaje, ya que como ciencia y técnica carece de un lenguaje propio por el que manifestarse y lo que es más serio aún y a veces no nos damos cuenta, el derecho regula todos los ámbitos de nuestra vida, desde que nacemos hasta que morimos, ¡he inclusive el más alla!

Antiguamente escribir en difícil una sentencia traía el plus de erudición más allá del conocimiento del derecho, a la par que el uso en los textos jurídicos o fallos de latinismos, arcaismos y conceptos rebuscados hace más ilegible para la gente común un fallo judicial.

Ello a pesar de que a muchos de los jueces que pueblan el mundo se les debe haber enseñado que Aristóteles decía en su obra “Poética” que una de las cualidades primeras de la elocución -oral o escrita- es la de ser clara.

Algunos profesores universitarios sabedores de los pasillos tribunalicios decían que aparte de la veracidad en los escritos (cosa que los abogados normalmente carecen), se debe ser claro y breve, dos cualidades que deben ir unidas de la mano. Y, más allá de las cargas procesales de presentar escritos que cumplan con determinados requisitos, siempre está latente la idea de tildar de “oscura libelo” a un texto críptico y amañado con la claridad.

Esto es así dado que la actividad jurisdiccional impone a los jueces cuatro poderes-deberes básicos: dirección del proceso, decisión, ejecución y coerción (con sus potestades disciplinarias) y como consecuencia de ellos el deber de fundar toda sentencia que dicte. Así el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación dice que: “El juez debe resolver los asuntos que sean sometidos a su jurisdicción mediante una decisión razonablemente fundada”. Y no hay sanción debidamente fundada cuando se presentan farragosos textos poblados de latinismos y/o arcaismos que hasta el más avesado profesional del derecho se pierde en la lógica aplicada a la resolución.

Este es un principio que impregna el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación Argentina, que tiende a la democratización del lenguaje jurídico. Este Código viene a romper con la idea canónica de que quienes redactan los textos pertenecientes a este ámbito tienen en su mayoría como destinatarios a juristas, y no a los ciudadanos legos en la materia, tesis que hoy se encuentra totalmente subvertida.

Un ejemplo concreto es el caso de las declaraciones de capacidad restringida en donde el Juez que impone a una persona una limitación a sus capacidades de hecho y de derecho, ésta debe ser debidamente fundada en el caso concreto y traer dentro de la misma la obligación de hacer saber al justiciable en términos sencillos y claros la determinación que se está tomando sobre su persona.

El juez debe brindar al justiciable (al particular de a pie) un limpio y fresco lenguaje despojado de innecesarios ornamentos, saber narrar directamente, de manera concisa, sin omitir nada de lo que con ajuste a la congruencia haya de considerarse, pero, igualmente, sin excesos, porque la erudición (como el relleno de los almohadones) debe quedar en el interior del juzgador equilibrado. Agrego a ello, que este deber de “hablar claro”, resulta más exigente aún, cuando la sociedad toda le reclama a los jueces una imprescindible tarea formativa y docente en sus pronunciamientos en pos de una nueva cultura jurídica que sea asumida por el pueblo y sus gobernantes, al comprenderla y participar de sus contenidos y fines1MARIO MASCIOTRA. EL DERECHO. Id SAIJ: DACF1603812015, en: http://www.saij.gob.ar/mario-masciotra-hablar-claro-una-carga-procesal-deber-jurisdiccional.

Asimismo la Corte Suprema de Justicia de Argentina ha dicho recientemente que la fundamentación constituye un elemento intelectual de contenido crítico valorativo y lógico que consiste en el conjunto de razonamientos de hecho y de derecho en que el juez apoya su decisión, y a fin de preservar la seguridad jurídica sus fallos deben ofrecer “una guía clara para la conducta de los individuos”. Lo contrario en definitiva no se compadece con la función pública que se cumple y torna autoritario el comportamiento de un juez.

Al asumir el juez el rol de custodio de los valores éticos y sociales que deben regir la sociedad, sus pronunciamientos, amén de resolver los conflictos planteados, deben tener la finalidad de educar precisamente con y en esos valores.

Si bien hay mucho todavía por hacer, a nivel iberoamericano se han hecho avances en el sentido de que el lenguaje jurídico pueda ser comprendido por el ciudadano común (ej: “Informe de la Comisión de Modernización del discurso jurídico” en España).

En definitiva y partiendo de la base de que en cada comunicación -oral o escrita- hay un emisor y un receptor con los distintos ruidos que pueda haber en el medio, esta comunicación debe ser en “un mismo idioma”, teniendo como premisa mayor la de informar y describir o representar la realidad,

El abordaje de la comunicación en el ámbito jurídico es complejo dado que roza planos profundos de reflexión como es el tratamiento de la subjetividad en la lengua y otros de índole más pragmática, como podría ser el vinculado a la normativa lingüística. Que sea complejo, no quiere decir que deba ser desechado, simplificado o postergado. Debe ser constantemente revisado para el bien de la comunidad y la transparencia de la Justicia.

Como seres parlantes que somos, lo que decimos nos condena y lo que callamos nos absuelve. Somos sujetos atravesados por el lenguaje, sujetos que juzgan mediante palabras y a los que se los juzga con ellas. En definitiva seres a los que la claridad en la exposición de nuestras ideas trae aparejada una mejor sociedad más comprensiva.

Notas   [ + ]

1.MARIO MASCIOTRA. EL DERECHO. Id SAIJ: DACF1603812015, en: http://www.saij.gob.ar/mario-masciotra-hablar-claro-una-carga-procesal-deber-jurisdiccional