Las Escuelas Militares Latino-americanas: Geopolítica tras la Segunda Guerra Mundial

EEUU puso en marcha un embrionario tratado de defensa regional conocido como el Tratado de Chapultepec en 1947, el cual acabaría desarrollándose un año más tarde en el Tratado Interamericano de Defensa Recíproca (TIAR). Sería algo así como la OTAN pero en el contexto latinoamericano y puesto en marcha dos años antes que el tratado europeo. Se iniciaba, por tanto, un sistema de seguridad hemisférico contra la URSS con la intención de repeler un ataque convencional en la región que pusiese en peligro la hegemonía capitalista en lo que popularmente se ha conocido como el patio trasero de los Estados Unidos.

David Aguilera Casanovas

 

El fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945 polarizó la geopolítica mundial en dos bloques antagónicos, por un lado el bloque capitalista liderado por los Estados Unidos de América y por otro lado estaba el bloque comunista representado por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Hubo un tercer bloque, llamado el tercer mundo, que tuvo la pretensión de alejarse de esta dinámica binómica pero que claramente jugó un papel secundario aunque no por ello menos reseñable.

La Guerra Civil griega, la Guerra Civil china y su posterior conversión al comunismo según Mao Zedong y la Guerra de Corea dieron el escopetazo de salida a lo que se denominó la Guerra Fría, un conflicto bélico que jamás enfrentó de manera directa a los dos protagonistas de la nueva era geopolítica. América Latina no estuvo al margen de esta polarización mundial y experimentó de primera mano las consecuencias de la Guerra Fría.

Inicio de la Guerra Fría en América Latina

Fruto de esta polarización, EEUU puso en marcha un embrionario tratado de defensa regional conocido como el Tratado de Chapultepec en 1947, el cual acabaría desarrollándose un año más tarde en el Tratado Interamericano de Defensa Recíproca (TIAR). Sería algo así como la OTAN pero en el contexto latinoamericano y puesto en marcha dos años antes que el tratado europeo. Se iniciaba, por tanto, un sistema de seguridad hemisférico contra la URSS con la intención de repeler un ataque convencional en la región que pusiese en peligro la hegemonía capitalista en lo que popularmente se ha conocido como el patio trasero de los Estados Unidos.

Este sistema de seguridad nacional proporcionaba una conexión y un intercambio de información constante entre las diferentes fuerzas armadas americanas y una formación teórica y práctica de las fuerzas armadas latinoamericanas por parte de EEUU en la Escuela de las Américas, un enclave militar estadounidense (Fort Gulick) en Panamá. Estos cursos formativos marcaron fuertemente el carácter de los oficiales latinos que iban a Panamá y por lo tanto de los ejércitos de origen, ya que las fuerzas armadas comenzaron a concienciarse de su papel activo en la sociedad como salvaguardia de la barbarie comunista y en defensa de los valores occidentales. Los militares comenzaron a ocupar los espacios públicos y a hacerse visibles como medida directa e indirecta de prevención, disuasión y en última instancia de acción contra la amenaza comunista y es que éstos entendían que para el correcto desarrollo del país la seguridad era clave y viceversa.

Podemos dividir la estrategia anticomunista o de seguridad nacional estadounidense en dos fases: una primera etapa que se comprende desde el inicio de la Guerra Fría hasta el triunfo de la Revolución Cubana en 1959 y una segunda que se iniciaría con dicha revolución hasta los años ochenta y con el fin de la URSS. Posteriormente Estados Unidos seguirá interviniendo en América Latina de una forma más discreta bajo la justificación del narcotráfico, que se convertirá en un tema de seguridad nacional, pero esto ya escapa al tema de estudio que abordamos en estas líneas.

Primera etapa anticomunista

Durante la primera etapa se hizo especial hincapié en la defensa de los países latinoamericanos frente a un ataque continental de la URSS, un hipotético ataque directo y convencional. Como ya se ha anunciado, se creó el TIAR, además Estados Unidos puso en marcha un mercado bélico. Las armas, la munición y los diferentes vehículos bélicos sobrantes o que ya estaban obsoletos de la Segunda Guerra Mundial y de la Guerra de Corea pasaron a formar parte de las fuerzas armadas de los diferentes países de América Latina, ya fuese a través de donaciones o a través de un ordinario mercado de compra y venta. Se trataba de material militar para hacer frente a un ataque convencional por lo que hablamos de bombarderos, cazas patrulla y demás sistema de defensa que se focalizaron especialmente en la costa del océano atlántico.

Bajo la doctrina de seguridad nacional se pusieron en marcha una serie de golpes de estado en aquellos gobiernos que, a pesar de no ser estrictamente comunistas o de ideología marxista, iniciaron procesos reformistas con un fuerte componente nacionalista. Esto fue visto desde el Pentágono y la Casa Blanca como un cuestionamiento de las directrices de Washington y como una potencial amenaza a los valores capitalistas en pro del comunismo. Los Estados unidos abogaban por una modernización a través de las élites pro-imperialistas y desnacionalizadoras. Se dieron golpes a lo largo y ancho del continente.

El golpe de estado que supuso un punto de inflexión en las formas de hacer de EEUU fue el de Guatemala, en 1954. El presidente Jacobo Arbenz emprendió una serie de medidas de carácter nacionalista que fueron interpretadas por el Departamento de Estado y el Pentágono como reformas comunistas encubiertas, por lo que se inició por primera vez la estrategia de “guerra sucia”, es decir, acciones desestabilizadoras encubiertas que acabaron con el fin del mandato de Jacobo Abernz. Países como Honduras, Paraguay, Costa Rica, Colombia, Perú y Bolivia también sufrieron las consecuencias de emprender procesos reformistas o de izquierda que cuestionaban los planteamientos norteamericanos y amenazaban a las burguesías locales pro-imperialistas.

Segunda fase anticomunista

Con el triunfo de la Revolución Cubana en 1959 y la llegada de John Fitzgerald Kennedy a la Casa Blanca en 1961 se adaptó el sistema de seguridad nacional en base a la experiencia que se había ido adquiriendo. El objetivo en esta segunda fase de seguridad nacional no es tanto preparar a las fuerzas armadas para un ataque convencional de la URSS sino más bien vigilar la “frontera interior”, es decir, formar a los ejércitos latinoamericanos contra la subversión dentro de las fronteras nacionales, todo ello partiendo de la experiencia de la Revolución Cubana y las prácticas guerrilleras del momento como el foquismo. EEUU dotó a los ejércitos de la región de un nuevo material bélico que fuese más efectivo para controlar la subversión comunista, ya que los bombarderos o los cazas patrulla estaban concebidos para otro tipo de escenarios. Además del material militar, a partir de los años sesenta se comenzó a desarrollar una red intelectual de autores que teorizasen contra las teorías marxistas, apareciendo en escena autores como W. W. Rostow, Harvard Arthur Schlesinger o Eugene Staley, entre otros, legitimando así los planteamientos y acciones de la Casa Blanca.

Se siguieron sucediendo los golpes de estado en países como Ecuador, República Dominicana, Argentina, el famoso golpe militar contra Allende en Chile a través de la Operación Cóndor o el de Brasil en 1964, siendo este último de especial de relevancia.

Brasil sufrió un golpe de estado a manos de sus militares en el que se sucedieron en el poder una serie de generales hasta mediados de la década de los ochenta. Lo destacable de este acontecimiento es que creó escuela en América Latina contra la subversión comunista, haciendo participe a las fuerzas armadas en las medidas desarrollistas y dinamizadoras de la economía y sistematizando la represión y la tortura. De la Escuela Superior de Guerra de Brasil, lugar donde se elaboraron estas doctrinas anticomunistas que sirvieron de guía a gobiernos y cuarteles latinoamericanos, destacó el General Golbery Couto e Silva. En primera instancia porque gobernó el país en los años sesenta pero también por la formulación de sus planteamientos en la forma de entender la relación ejército-Estado, ya que para él, las fuerzas armadas eran la piedra angular para el desarrollo y la seguridad del Estado, entendiendo a este último como un ser vivo que debía ser cuidado o protegido para su desarrollo y aunando así en un concepto que en América Latina todavía está presente, la unión cívico-militar.

Contestación militar a la doctrina de seguridad nacional

Fruto de estas instituciones, planteamientos y prácticas del bloque capitalista en la región surgieron voces discordantes que pusieron en cuestión estas medidas y propusieron alternativas que se mantuvieron más o menos en el tiempo, hablamos del caso de Perú y Panamá.

Frente a los planteamientos de la Escuela de las América y la Escuela Superior de Guerra de Brasil aparecieron experiencias militares reformistas disconformes como el caso del Perú con el general Velasco Alvarado. En coyuntura con los cambios de poder manu militari en América Latina, Velasco Alvarado ejecutó un golpe de estado exitoso en octubre de 1968 que duró hasta 1975, cuando el susodicho general se vio obligado a dejar el cargo, cerrando así la breve etapa reformista peruana. Su gobierno se caracterizó por el anti-imperialismo, el nacionalismo en contraposición a lo primero y la búsqueda de una incipiente democratización y consenso con las clases media frente a la oligarquía pro-estadounidense peruana. Durante su etapa en el poder se produjeron nacionalizaciones, se expulsaron multinacionales de Estados Unidos, se inició la reforma agraria, el Estado se implicó en políticas públicas y se incentivó la participación política de la ciudadanía a través del Sistema Nacional de Apoyo de Movilización Social (SINAMOS), lugar de confluencia de organizaciones estudiantiles, trabajadores, campesinas y del mundo intelectual del país. Además el Centro de Altos Estudios Militares Peruanos se convirtió en un centro de teorización crítico con la doctrina de seguridad nacional.

El caso de Panamá fue realmente curioso ya que se trataba prácticamente de un estado satélite de los Estados Unidos debido al Canal de Panamá y su importancia económica a nivel mundial, además de un enclave militar de primer orden. Las crisis estructural de la sociedad, la política y la economía panameña propiciaron que en octubre de 1968 la caída de una figura emblemática de la política panameña, Arnulfo Arias Madrid, a manos de un grupo de oficiales rebeldes. Estos oficiales crearon una junta militar para la gobernanza del país, en la cual fue tomando peso el coronel Omar Torrijos. El gobierno de Torrijos se caracterizó por la nacionalización de sectores estratégicos, la expropiación de empresas multinacionales, básicamente estadounidenses, reformó la legislación laboral en favor de los trabajadores, retomó las relaciones diplomáticas con Cuba, hizo frente a las dictaduras del Cono Sur, se unió al Movimiento de los no alineados (tercer mundo) y logró la firma del Tratado Torrijos-Carter, que prometía devolver la soberanía de la zona del canal y el propio canal bajo jurisdicción panameña. Con la muerte de Omar Torrijos en 1981 la derecha conservadora llegó a la presidencia vía democrática y comenzó un proceso de desarticulación de todas las medidas que adoptó Torrijos y sus oficiales.

En los años ochenta y principios de los noventa, con la URSS ya disuelta, el enemigo a combatir había desaparecido, comenzaba el “fin de la historia”. Bajo estas circunstancias, Estados Unidos fue introduciendo a la doctrina de seguridad nacional la lucha contra el narcotráfico como forma de seguir presente vía militar en América Latina.

Bibliografía:

– del Alcázar, Joan (coord.). (2007). Historia contemporánea de América. Valencia: PUV.

– Halperin Donghi, Tulio. (2017). Historia contemporánea de América Latina. Madrid: Alianza Editorial.

– Pérez Brignoli, Héctor. (2018). Breve historia de Centroamérica. Madrid: Alianza Editorial.

– Roitman Rosenmann, Marcos. (2013). Tiempos de oscuridad: Historia de los golpes de estado en América Latina. Madrid: Akal Pensamiento Crítico.

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