Las Culturas Precolombinas (III). Cultura Olmeca

La cultura olmeca como una de las culturas desarrolladas más antiguas de las que se tienen vestigios en América, y a su vez es coetánea en el tiempo con la cultura Chavín de Huantar, en Los Andes.

Las Culturas Precolombinas (III). Cultura Olmeca 1
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La cultura Olmeca fue una cultura que se desarrolló en la costa del Golfo de México, principalmente en la parte sureste del actual Estado mexicano de Veracruz y en la parte oeste del Estado de Tabasco (área nuclear olmeca) en el periodo formativo o preclásico, situado cronológicamente entre el 1500 a. C. y el 400 d. C. aproximadamente. Esto sitúa a la cultura olmeca como una de las culturas desarrolladas más antiguas de las que se tienen vestigios en América, y a su vez es coetánea en el tiempo con la cultura Chavín de Huantar, en Los Andes.

Existen también evidencias de esta cultura en otras zonas, como el Estado de Chiapas, los valles centrales de Oaxaca y en la Depresión del Balsas, en Guerrero.

En esta entrada vamos a analizar los principales elementos característicos de esta cultura. Es la segunda cultura de nuestro serial sobre culturas precolombinas, tras la entrada doble publicada sobre la cultura moche.  Cultura Moche I. Cultura Moche II.

La palabra Olmeca significa en lengua nahual 1La zona mesoamericana está dividida en dos partes, cultural y lingüísticamente, por el istmo de Tehuantepec. Al norte, las lenguas nahual, y al sur, las lenguas mayas. “el habitante del país del hule”, y fue un nombre dado por los arqueólogos del siglo XX. No sabemos cómo se llamaban ellos a sí mismos. El hule es una resina que se extrae de los árboles selváticos de la zona y que los olmecas utilizaban para impermeabilizar las canoas. También sirvió el hule para las pelotas que se utilizaban en los juegos de pelota, característicos del área mesoamericana. Los Juegos de Pelota

Como ocurrió con prácticamente todas las culturas precolombinas en América, el medio geográfico jugó un papel fundamental en la configuración de la sociedad y la economía olmeca. Situada entre la Sierra Madre Oriental, una cordillera de más de 2000 metros de altitud que ocupa parte del Estado de Veracruz, y el Océano Atlántico. Es una zona de tierras bajas, con altitudes inferiores a 500 metros y con altas temperaturas y muchas precipitaciones (por encima de los 3000 mm al año). Era un área geográfica bastante dificultosa para vivir, ya que existían en la zona muchos animales peligrosos, como jaguares, panteras, reptiles, además de mosquitos. Estas condiciones, unido a la falta de oro o plata, hicieron que los conquistadores castellanos no se interesan por esta zona.

Los habitantes de la zona tuvieron que adaptarse a vivir en un medio geográfico tan hostil. Tuvieron que talar árboles y quemar campos para poder posteriormente aprovecharlos para la arquitectura. En definitiva, se trató de “dominar la selva”.

Debido a la climatología tan adversa de la zona (que lo convierten en una zona selvática y en la primera cuenca hidrológica del México actual), no se conservan demasiados elementos culturales de la civilización olmeca.

La cultura olmeca se conoce principalmente a nivel mundial por las singulares cabezas (de 20 a 60 toneladas de peso, casi 3 metros de altura y 5 metros de diámetro) que han sido encontradas en los diferentes asentamientos arqueológicos excavados de esta cultura.

Estas cabezas (18 encontradas hasta el momento) estaban hechas de basalto que provenía de las montañas del interior y que era trasladado a la zona olmeca bien a rodillo o bien a través de los ríos. Se calcula que se necesitaban entre 1000 y 2000 hombres para el transporte del material, lo que demostraría de la existencia de una sociedad compleja y sobre todo esclavista, ya que se presupone que esa gran cantidad de hombres serían todos esclavos y no pertenecientes a la sociedad olmeca originariamente.

Las cabezas olmecas ofrecen evidentes rasgos mongoloides y negroides (ojos almendrados, nariz ancha, labios gruesos, boca trapezoidal). Estos rasgos generan una expresión casi infantil en el rostro de las cabezas “Baby face” o “sonrisa desdeñosa”.

Las cabezas olmecas representaban a los gobernantes  y a los guerreros olmecas y se ha especulado que podrían tener la función de pilares o columnas de templos y palacios. Otra teoría menos plausible apunta a que podían ser jugadores de pelota sacrificados al perder un juego. También se tiene la teoría que cuando esos gobernantes caían en desgracia dentro de la sociedad olmeca, las cabezas que los representaban eran despeñadas por acantilados o enterradas bajo tierra, de ahí que el descubrimiento de muchas de estas cabezas haya coincidido con diferentes seísmos, muy típicos en la zona.

Los tres principales asentamientos olmecas, en torno a los cuales se desarrolló su civilización, son los centros ceremoniales de San Lorenzo, La Venta y Los Tres Zapotes. Fueron descubiertos a partir de la década de los 30 del siglo pasado gracias a la arqueología.

La zona arqueológica de San Lorenzo, que contiene tres excavaciones diferentes, se encuentra en el sureste del Estado de Veracruz, en el municipio de Texistepec. San Lorenzo está considerado por los expertos en la cultura olmeca como el primer centro regional de esta cultura, y lo sitúan cronológicamente entre el 1500 y el 900 a. C.

En San Lorenzo se han encontrado cerca de 50 esculturas de piedra. 24 de esas esculturas de piedra fueron encontradas por el arqueólogo norteamericano Matthew Williams Stirling (28 de agosto de 1896- 23 de enero de 1975), y el resto por el también arqueólogo norteamericano William Robertson Coe II (28 de noviembre de 1926-23 de noviembre de 2009).

La Venta fue el centro poblacional y ceremonial más importante de la cultura Olmeca, así como su principal asentamiento arqueológico. La Venta está ubicada en el extremo noroeste del Estado mexicano de Tabasco, en el municipio de Huimanguillo, a unos 15 kilómetros aproximadamente de la costa del golfo de México.

La Venta tuvo su apogeo cultural entre el 900 y el 400 a.C. La ciudad, que se calcula que tuvo unas 200 hectáreas aproximadamente, se levantó sobre una isla, de escasamente 5,2 km2, en medio de la zona pantanosa que forma el río Tonalá.

La importancia de la Venta radica en que es la primera ciudad conocida en Mesoamérica que tuvo un trazado arquitectónico planificado, siempre de norte a sur (como planificarían posteriormente sus trazados urbanos las diversas culturas de la zona). En el centro de la isla, los edificios forman una plaza en forma de rectángulo irregular, con una pirámide principal en el centro, hecha de arcilla. Es la pirámide más antigua de Mesoamérica, con un diámetro medio de 128 metros y una altura de 31,4 metros.

El último centro ceremonial  de la cultura olmeca en desarrollarse, que se conozca, fue Tres Zapotes, situado en la llanura del río Papaloapan, ubicado en el municipio de Santiago Tuxtla, en Veracruz. Tres Zapotes fue un importante enclave en los siglos de apogeo de la cultura olmeca.

Fue en Tres Zapotes donde se descubrió la primera cabeza de estilo olmeca, en el año 1862, por José María Melgar y Serrano. Solo se han encontrado dos hasta el momento, las cuales han sido llamadas “monumento A” y “monumento Q”. Son estatuas más pequeñas que las encontradas en San Lorenzo, ya que miden menos de 1,5 metros de altura.

Posteriormente, en 1939, Stirling descubrió la mitad inferior de la denominada estela C. Tallada en basalto, en una parte contiene una pintura de un jaguar, que sería animal y dios al mismo tiempo. En el otro lado se encuentra la numeración maya más antigua conocida hasta la fecha, 7.16.6.16.18,  que se corresponde en el calendario actual al 3 de septiembre del 32 a. C.  En 1969 fue encontrada su mitad superior. La parte posterior de la estela tiene grabados de lo que se piensa que podría ser escritura epiolmeca (cultura que se desarrolla en el centro del Estado de Veracruz posteriormente a la cultura olmeca, entre el 300 a. C. y el 250 d.C.)

Desde su descubrimiento en 1939, solamente se ha descubierto una estela más antigua (36 a.C.) en Chiapa del Corzo, Chiapas.

Además de las cabezas, su principal vestigio material, también creaban los olmecas pequeñas esculturas con símbolos de su cultura. Algunas de esas estatuas reflejaban rasgos de animales felinos de la zona y rasgos humanos, ya que en la cosmovisión olmeca, el ser humano es fruto de la fusión entre el jaguar y la mujer. En otras estatuas se pueden percibir rasgos de enanismo, con los animales castrados o con taparrabos, lo que viene a mostrar un tipo de enfermedad denominada “dystrophia adiposo genitales o síndrome de Frochlich”, enfermedad caracterizada por la anormalidad en el crecimiento debido a problemas endocrinos, que se materializa en “obesidad y eunuquismo”.

La economía olmeca estaba basada principalmente en la agricultura. Al ser una zona tan lluviosa, la gran cantidad de ríos creaban zonas donde los rendimientos agrícolas eran muy elevados. El sistema agrícola era el propio de las zonas selváticas: tala, roza, siembra, escardo y cosecha. Se trataba de una agricultura intensiva ubicada en las laderas de los cerros o en los márgenes de los ríos.

La producción agrícola era muy diversificada, basada en el cultivo de maíz, frijol, calabaza y chile. A una alimentación basada principalmente en la agricultura, los habitantes de la zona completaban la misma con pesca de mar, y sobre todo de río. Destaca la carne de diversos pescados así como la de tortuga. También comían venados y perros domesticados.

Dentro de la economía olmeca destaca el comercio, ya que los olmecas tenían unas fuertes relaciones comerciales con otros pueblos mesoamericanos, algunos alejados cientos de kilómetros del área nuclear olmeca. Exportaban principalmente productos agrícolas excedentarios de su buena agricultura, así como hule, e importaban jade (piedra preciosa) y obsidiana (vidrio volcánico).

Muchos de los aspectos de la religión y la cosmovisión olmeca nos son desconocidos en la actualidad, o bien son interpretados de manera diferente según el investigador o investigadora de esta cultura que consultemos. Lo que si podemos constatar es que en la religión olmeca se pueden observar los principales elementos desarrollados posteriormente en las diversas culturas mesoamericanas.

A grandes rasgos, sabemos que la religión olmeca fue una religión politeísta. La mayoría de los dioses estaban relacionados con la agricultura, los volcanes y diversos animales de la zona, como cocodrilos, caimanes o reptiles. También estaban sus dioses relacionados con elementos como el agua o el sol.

La principal deidad y centro de la cosmovisión olmeca fue el jaguar. Este animal aparece representado constantemente en las estatuas olmecas. Se le representaba siempre de la misma forma, con la característica boca de forma trapezoidal, como la boca de las cabezas anteriormente descritas, y el labio superior muy grueso. En muchos casos, también aparece con colmillos muy pronunciados, el cráneo hendido y algunos adornos supraciliares.

Otro de los aspectos principales de la religión olmeca, y que fue posteriormente adaptados por otras culturas, como la maya, son las 5 eras. Para los olmecas, había existido 4 eras anteriormente a la que vivimos en la actualidad, cada una representada por un sol, que se había extinguido.

Aunque no se sabe con certeza qué tipo de dios pudo encarnar la figura del jaguar, algunos especialistas creen que pudo tratarse del dios de la lluvia, muy extendido posteriormente en otras culturas mesoamericanas.

La mayoría de los especialistas sobre esta cultura mesoamericana piensan que la religión olmeca y la política olmeca estuvieron estrechamente ligadas. Por tanto, es bastante probable que los religiosos que dirigían los grandes centros ceremoniales olmecas tuvieran funciones religiosas y también políticas, y que fueran considerados por el pueblo como descendientes directos de las diversas divinidades.

Como ocurrió en muchas otras culturas americanas y de otras partes del mundo, la religión fue utilizada por los dirigentes olmecas para perpetuarse en el poder y para justificar el mismo. Parece ser que fue una religión completamente aceptada por el pueblo olmeca, que la utilizaba principalmente para aceptar y explicar las fuerzas naturales y los desastres que estas fuerzas producían (muy comunes en la zona), así como para legitimar y justificar también las desigualdades sociales entre la élite dirigente y el pueblo llano, ya que se considera que la sociedad olmeca tuvo siempre una fuerte estratificación social.

Los olmecas desarrollaron un sistema semiótico de comunicación (con signos). Estos signos formaban parte de un silabario. Es considerada como el primer lenguaje de Mesoamérica, o al menos, el primer lenguaje que fue puesto en material perdurable, y que por tanto, ha llegado a nuestros días.

Durante el siglo XX, se descubrieron una docena de inscripciones epigráficas de lengua olmeca, las cuales fueron datas entre el 300 a. C y el 530 d. C. Posteriormente, en el año 2002 se descubrió una inscripción datada en el 650 a.C.; y en el 2007 fue descubierta otra inscripción, que fue datada en el 900 a.C.

Entre los años 1991 y 1994, los lingüistas John Justeson y Terrence Kaufman trabajaron con diversas inscripciones olmecas  para intentar descifrar su lenguaje. Estos lingüistas descifraron las inscripciones olmecas como una lengua mixe-zoque, concretamente con una lengua antecesora del proto-zoque (tipo de lengua que se hablaron alrededor del istmo de Tehuantepec).

En el siguiente enlace podemos visualizar un completo documental sobre esta cultura prehispánica.  Documental

En la próxima entrada retomaremos nuestro serial sobre expediciones castellanas en Norteamérica en el siglo XVI. Analizaremos los principales elementos de una de las más grandes expediciones de su tiempo, la liderada por Hernando de Soto

Bibliografía

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Notas

1La zona mesoamericana está dividida en dos partes, cultural y lingüísticamente, por el istmo de Tehuantepec. Al norte, las lenguas nahual, y al sur, las lenguas mayas.
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Master en archivística por la UNED. Licenciado en Historia por la Universidad de Cádiz.

Especialista en Paleografia y Diplomática.

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