La vivienda social. Una historia de segregación

La dictadura buscaba el desarrollo del individualismo, el olvido de la historia comunitaria, y romper los lazos con el proyecto político que tuvo gran adherencia en las clases más bajas, que habían sido el centro del compromiso de la Unidad Popular.

Viviendas sociales Chile
Viviendas sociales Chile

La vivienda es uno de los factores a analizar al evaluar las condiciones de desarrollo de un país, y su estudio puede ilustrar las ideologías de un momento histórico y el pensamiento de las estructuras de poder tras las políticas y decisiones implementadas. Haciendo una revisión histórica sobre las políticas de vivienda en Chile, hacia fines del siglo XIX y mediados del siglo XX en nuestro país comienza un proceso de migración del campo a la ciudad: los campesinos llegan a vivir en condiciones de pobreza y marginación a los centros urbanos, y poco a poco comienza a gestarse un movimiento por satisfacer sus demandas por mejores condiciones de vida.

En relación a las políticas públicas de vivienda, un momento clave fue el año 1953, fecha en que se creó la Corporación de la Vivienda (CORVI): un año antes, el Censo había mostrado que Chile tenía una población urbana de 60% y en cuanto a vivienda, el país presentaba un déficit del 30%. CORVI se ocupó principalmente del tema habitacional de los trabajadores, obreros calificados, empleados públicos y privados, que se encontraban en situación laboral formal. Con anterioridad a esa fecha el problema de vivienda era abordado desde iniciativas privadas por cada empresa hacia sus empleados u obreros a través del seguro obrero.1Garcés, M. (2002) Tomando su sitio; Editorial LOM ediciones, Col. Movimientos Sociales; Santiago, Chile

En Santiago, pobladores que no veían solución a sus aspiraciones de vivienda, efectúan en 1957 la toma de terreno que da origen a la población La Victoria, esta fecha marca el inicio del movimiento de pobladores, que tomará mucha fuerza durante la década del 60 y un protagonismo político cada vez mayor. Durante el gobierno de Frei Montalva (1964-1970) se reivindica la participación popular en la promoción de sus condiciones de vida, y se crea, además el Ministerio de Vivienda (MINVU). Pero en esta etapa no se cumplió con las expectativas de todos, debido a la crisis económica que impidió el término de proyectos.

Al iniciar el Gobierno de la Unidad Popular (1970-1973) existían muchas tomas de terreno, campamentos y organizaciones populares activas y comprometidas en la solución del problema de vivienda, que para la ideología del gobierno era considerada un derecho de toda familia chilena, que debía ser proporcionado por el Estado, quedando fuera de toda idea de lucro. Estos planteamientos son notoriamente distintos a los de administraciones anteriores, y ponen en tensión al Estado con los intereses privados. Como ejemplo, la Cámara Chilena de la Construcción se unió al boicot de los grupos dominantes en contra del Gobierno.

Existía una poderosa vinculación social del gobierno de Allende con las organizaciones populares, quienes tenían una relación de pertenencia en estos grupos y comunidades. La voz de los más pobres era considerada por el Estado; la planificación de vivienda buscaba entonces, estar acorde a la dignidad de las personas, pues “los equipamientos sociales son una manera de integrar al poblador a una vida rica en contenidos humanos, políticos y sociales2Bravo, L. y Martínez, C., Edit. (1993) Chile: 50 años de Vivienda Social: 1943 – 1993; Universidad de Valparaíso; Valparaíso, Chile.. Se concebía el espacio urbano como un derecho de todos, la ciudad no debía ser un privilegio de algunos ni llevar a la segregación.

Con el Golpe Militar de 1973, estas poblaciones -y también las fábricas y otros lugares de trabajo- se ven atacadas y violentadas, rompiéndose las estructuras organizativas y la continuidad de una vida comunitaria de lucha por el logro de condiciones de vida dignas.

Garcés 3Garcés (2003) Crisis social y motines populares en el 1900, LOM, Santiago. ilustra los hechos de esta época:

La represión en las poblaciones que se defendieron o las que estaban lideradas por partidos de la izquierda más revolucionaria, fue devastadora y cruel, donde la muerte y las detenciones suprimieron cualquier tipo de organización. Ello generó el silencio y el repliegue de los pobladores (Garcés, 2003).

El programa de la Unidad Popular, es demolido. A partir de 1979, con el control del país y la adopción del sistema económico neoliberal, la vivienda ya no es concebida como un derecho, sino como un bien. Se declara el suelo como un bien no escaso, y el papel del estado es reducido solamente a la planificación y control.

Se efectúan privatizaciones de empresas del estado, y junto con esto, se fue transfiriendo al mercado el acceso a bienes y servicios sociales de vivienda, salud, educación. Este momento marca los inicios de la neoliberalización de las políticas habitacionales, un proceso que fue generando otras formas de intervención, y que fue decayendo en estándares, lo que consintió el surgimiento de nuevas desigualdades. La propaganda de ese período hablaba de “erradicar la extrema pobreza”, en momentos de grave crisis económica y violencia política. Sin embargo, en la práctica se trató de una operación que consistía en “sacar” de la ciudad a los más pobres y llevarlos a vivir a la periferia, a nuevas poblaciones, lejos de los servicios e instituciones públicas, donde el valor del suelo era el más bajo. Estos desplazamientos de población se produjeron entre los años 1979 y 1985, y se ha registrado que eran más de 29 mil las familias trasladadas.4Según investigación de los historiadores César Leyton y Cristián Palacios.

Quienes venían de las tomas de terreno, vieron cortados sus vínculos como pobladores. Se dio paso a nuevas poblaciones formadas por desconocidos, dando lugar a la desintegración de comunidades completas. La dictadura buscaba el desarrollo del individualismo, el olvido de la historia comunitaria, y romper los lazos con el proyecto político que tuvo gran adherencia en las clases más bajas, que habían sido el centro del compromiso de la Unidad Popular. Con los terrenos ya “limpios” de pobreza, se concretaba el plan de subir la plusvalía del suelo, evitar las distorsiones en el valor de la renta en comunas de quienes poseían más recursos. Y con el uso de la fuerza, ahora la ciudad estaría fraccionada en comunas para ricos, y comunas para pobres.

A partir de 1990, luego del regreso a la democracia, los gobiernos de la Concertación mantuvieron el modelo económico que promovió la dictadura. Se efectuaron algunas modificaciones, como la apertura del sistema de postulación a vivienda para grupos de trabajadores, colegios profesionales y algunas cooperativas. También se aumentaron los recursos para el sector. Los gobiernos de la Concertación no tocaron el tema del suelo, y la vivienda social continuó construyéndose en la periferia.

Entre 1990 y 2014 se gestionaron 2,3 millones de subsidios habitacionales, siendo el 56% de ellos destinados al 20% más pobre de la población5Observatorio de vivienda, MINVU: www.observatoriohabitacional.cl .. Sin embargo, estas viviendas presentaron muchas deficiencias en su construcción, y la localización concentrada en sectores periféricos favorecía la separación de los centros de servicios e infraestructura, acrecentando la estigmatización territorial.

Dentro de ese período se fueron agudizando los problemas sociales relacionados a la concentración geográfica de la pobreza y la brecha económica. En 1990 el Ministerio de Vivienda debió afrontar una importante crisis producto de la construcción de viviendas defectuosas debido a ahorros en materiales de construcción y mala gestión. En este momento comienza a aparecer nuevamente la voz de los pobladores, quienes manifiestan activamente su inconformidad con el sistema, que en la práctica empobrecía su calidad de vida, sus posibilidades de desarrollo y promoción social, produciendo además una ruptura de redes sociales y familiares.

El Gobierno de Bachelet (2006-2010) representaba un giro a la gestión de tipo social: se observó una mayor preocupación por la calidad de vida en los barrios y surgieron programas como los Fondos Solidarios para Vivienda y Quiero mi Barrio, dando importancia al desarrollo local y a la participación de las personas en los proyectos de vivienda. En estos últimos períodos se implementa un Subsidio a la Localización de las viviendas, sin embargo, el carácter segregado de la ciudad  y sus estructuras ya están determinadas desde el pasado, resguardadas por un marco legal y económico que indica que la lucha por la obtención de una vivienda digna e integrada a la ciudad requiere de capacidad de competir en el mercado del suelo.

En esta breve revisión se observa que las primeras políticas sobre vivienda social tenían como propósito mejorar las condiciones de vida de las personas más pobres, considerándose como un medio para reducir las desigualdades y favorecer un sentido de pertenencia con la ciudad. Pero a lo largo de estas décadas, la política de vivienda social ha sido en muchos casos una generadora de mayor segregación social y territorial, un elemento que obstaculiza el acceso al trabajo y a los sistemas educacionales y de atención de salud.

Es posible reconocer varios momentos para señalar el origen de la actual segregación geográfica de la ciudad, pero la que más ha marcado la memoria de los pobladores ha sido aquella que empleó el uso de la fuerza. Es difícil romper sus secuelas con las reglas actuales, lo que plantea la necesidad de que existan estrategias políticas para transformar una ciudad que está en crisis, y que es sufrida por los más oprimidos.

Notas   [ + ]

1.Garcés, M. (2002) Tomando su sitio; Editorial LOM ediciones, Col. Movimientos Sociales; Santiago, Chile
2.Bravo, L. y Martínez, C., Edit. (1993) Chile: 50 años de Vivienda Social: 1943 – 1993; Universidad de Valparaíso; Valparaíso, Chile.
3.Garcés (2003) Crisis social y motines populares en el 1900, LOM, Santiago.
4.Según investigación de los historiadores César Leyton y Cristián Palacios.
5.Observatorio de vivienda, MINVU: www.observatoriohabitacional.cl .
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Lic. en Psicología. Master en Psicología Individuo, Grupo, Organización y Cultura por la Universidad del País Vasco.

Ha desarrollado trabajo comunitario en el área de salud y en contextos de ruralidad . Docente en el área de las ciencias sociales. Activista social

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