¿La universidad de lxs universitarixs o la universidad-pueblo?

Debate entre dos sectores estudiantiles de la UNAM.

¿La universidad de lxs universitarixs o la universidad-pueblo?
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Ciudad universitaria

Miguel Angel García Gutiérrez.
Egresado y tesista de la licenciatura en
sociología por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Primera parte. La universidad de lxs universitarixs.

Ciudad universitaria
Ciudad Universitaria, 2018. Foto tomada por Dana Corres.

En los últimos años  en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se han presentado una serie de medidas en torno a los problemas que aquejan el desarrollo integral de sus funciones, dichas medidas se han fundamentado en una estrategia impulsada desde la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, (ANUIES)1Cfr. Manual de Seguridad para Instituciones de Educación Superior estrategias para la prevención y atención.http://www.anuies.mx/media/docs/avisos/pdf/1803021007188.+Manual+de+seguridad+en+IES-ilovepdf-compressed.pdf, y donde se sintetizan una serie de medidas propuestas en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa(2006-2012), el cual promovió la llamada guerra contra el narcotráfico.

La UNAM, por sus características internas contiene una estructura de grupos sociales diversos, donde toda decisión que afecte o beneficie a determinado grupo o fuerza, se vuelve un espacio de disputa política, por consiguiente, el estudiantado ha sido en este espacio de articulación de relaciones de fuerzas, un auténtico sujeto político, que en el pasado ha detenido e impulsado cambios. No obstante, desde hace varios años la UNAM, ha venido impulsando una serie de medidas que comenzaron con el control en el acceso y salida  en algunas instalaciones por el sistema de credencialización, esto fomentado en un primer momento en el sistema de bachillerato de la universidad.

Dicha medida no ha podido generalizarse en toda la universidad hasta el momento, sin embargo, el año pasado, la escalada de la visibilización de la violencia, acoso sexual, la venta de drogas, y los desatinos del rector Enrique Graue Wiechers, han abierto la coyuntura para promover y aprobar las medidas de seguridad que el manual de la ANUIES ha planteado.

Ciudad universitaria - 2
Ciudad Universitaria 2018. Foto extraída de: https://www.reporteindigo.com/reporte/cu-prohibido-paso-torniquetes-area-deportiva-vigilancia-seguridad-narcomenudeo/

Pero ¿cuál es el posicionamiento estudiantil?

Habría que partir de reconocer la polarización estudiantil, en dos sectores, en ésta primera entrega nos enfocaremos medianamente en la predominante.

Este primer sector lo denominaremos “comunidad UNAM”, dado que en su marco reflexivo, la universidad es solo de la comunidad universitaria2En las siguientes entregas planteamos las implicaciones de dicho discurso. Por el momento indicaremos que ese discurso superficialmente indica que “la universidad es sólo de lxs universitarixs”..  Este sector bajó un consenso activo o pasivo, cede su voluntad por diferentes circunstancias, principalmente hemos caracterizado el miedo, como una emoción que permite el control. Por consiguiente, el miedo lo lleva a crear en la subjetividad una  esencia reaccionaria, que sólo tiende a corresponder al predominio de las funciones del orden social establecido. Con lo anterior, queremos indicar que dicho sector actúa para legitimar el predominio de las funciones sociales, con ello ceden a voluntad, como si fuera un contrato social, en los problemas que lxs aquejan en sus espacios de cotidianeidad universitaria, haciendo énfasis en que los problemas sean resueltos por quienes según considera susodicho “contrato social” les corresponde dichas funciones, con ello nos referimos al rector y los órganos colegiados.

Dicho sector al ceder su voluntad ante el orden establecido, fortalece las estructuras que lo sustentan, como es la antidemocracia universitaria, fundada en una concepción de poder-saber, que cierra la brecha de las decisión a un grupo académico-político que se afianza frente a las y los distintos sectores que integran la universidad, de esa manera buscan generar consenso a su discurso y valoraciones, que se sintetizan en el proyecto  de lo que considera debe ser la universidad, que no es más que producto de concepciones de mundo que predominan bajo proyectos del Estado y su contenido de clase dominante; sin embargo, ante la mirada de todos los sectores que conforman la UNAM, aparecen invisibilizadas las corporalidades, rostros y concepciones de mundo, para nombrarlos bajo las palabras “institución” o “UNAM”.

Así el discurso parece ocultar las pretensiones valorativas que las subjetividades tienen3La neutralidad valorativa tiene su raíz en el gobierno universitario de 1944 bajo la tutela del rector Alfonso Caso.  “Para Caso la lucha de clases no se manifiesta en la UNAM, en virtud de que a los miembros que la integran los une un lazo de tipo mannheimiano que hace que el conocimiento se encuentre muy por encima de cualquier interés o punto de vista de clase.Presenta así a la universidad como una “comunidad” en la que sus partícipes comulgan con el conocimiento.(…) Tal forma de ver las cosas se encuentra muy alejada de la realidad, y ha servido a lo largo del tiempo para ocultar la verdadera naturaleza de la universidad, que, si bien con cierto grado de autonomía, se encuentra estrechamente vinculada a los procesos económicos y políticos del país.” Jiménez  Mier y Terán, Fernando. El autoritarismo en el gobierno de la UNAM, México, Ediciones de Cultura Popular, 1982, 1ra edición, p. 53-54.
Para reconocer tales elementos puntualmente en los elementos normativos que rigen a la UNAM y fueron impulsados bajo el anteproyecto de ley orgánica que impulsa Alfonso Caso, recomendamos al lector consultar el texto de Fernando Jiménez Mier y Terán.
, pues al desprender el discurso de una corporalidad humana y aprenderla a una corporalidad disociada, ésta se transforma en un objeto que brinda valoraciones por sí mismo, de ahí que se desprenda un proceso donde el objeto aunque producto del sujeto, se oponga “ahora a él como un ser ajeno, como un poder independiente del productor”4Sánchez Vázquez, Adolfo. El joven Marx. Los manuscritos de 1844, México, Itaca/La jornada/FFyL, 2003, 1ra edición, p. 105..

Esto nos llevaría a cuestionar ¿cuáles sujetos? De ahí que podamos reconocer también la pérdida de las potencias de transformación y por ende de la adaptación del grupo académico-político al frente de las decisiones de la universidad; si esto fuera medianamente comprobable, habría que cuestionarnos si la  articulación de la institución por los aportes subjetivos plasmados de generación en generación en la normativa interna, que estructura funciones, órganos internos de decisión, valores, fines, etc., han absorbido a las nuevas generaciones de autoridades universitarias, a su dinámica interna, no como un determinismo, sino por decisión propia de ceder su voluntad a los parámetros de lo establecido, por la misma condición emocional del miedo, sin embargo, ahora situado en otros ámbitos como el desempleo, la marginalización, etc.

Es un tema abierto que habría que corroborar, sin embargo, lo concerniente al sector estudiantil del cual hablamos, es palpable dicha condición de entrega de voluntad a la institución. Esto último se pudo apreciar en la discursividad del sector que hemos denominado “comunidad UNAM” que es  cada vez más amplió en las asambleas de las principales facultades; dicho sector, se encuentra predispuesto a permitir la entrada de las fuerzas de seguridad, y cerrar las instalaciones de la universidad a todo lo que bajo el discurso de la institucionalidad consideran como “personas ajenas a la universidad”; es claro hoy reconocer en las asambleas estudiantiles, en los medios de comunicación y en los posicionamientos de la UNAM dicha connotación ¿pero qué más aguarda el discurso? cuando se reconstruye desde su historicidad y su complementariedad con las prácticas y extensiones a los diferentes ámbitos de la universidad.

La respuesta es larga, y nada sencilla, pero bajo aproximaciones envueltas en mi línea de trabajo, podemos reconocer en primera instancia que la gramática tiene efectos de ocultamiento de su razón de existencia, si ésta no es visualizada desde la dinámica que genera lxs que nombran; por esa misma razón el reconocimiento de la historicidad nos permite desentrañar los elementos ocultos. Pero dichos elementos, han sido develados bajo la discursividad que retoma el segundo sector estudiantil, por ese motivo, las posteriores entregas articularán los elementos que la pregunta incita.

Bibliografía

Jiménez  Mier y Terán, Fernando. El autoritarismo en el gobierno de la UNAM, México, Ediciones de Cultura Popular, 1982, 1ra edición, 231 pp.

Sánchez Vázquez, Adolfo. El joven Marx. Los manuscritos de 1844, México, Itaca/La jornada/FFyL, 2003, 1ra edición, 347 pp.

 

Notas   [ + ]

1.Cfr. Manual de Seguridad para Instituciones de Educación Superior estrategias para la prevención y atención.http://www.anuies.mx/media/docs/avisos/pdf/1803021007188.+Manual+de+seguridad+en+IES-ilovepdf-compressed.pdf
2.En las siguientes entregas planteamos las implicaciones de dicho discurso. Por el momento indicaremos que ese discurso superficialmente indica que “la universidad es sólo de lxs universitarixs”.
3.La neutralidad valorativa tiene su raíz en el gobierno universitario de 1944 bajo la tutela del rector Alfonso Caso.  “Para Caso la lucha de clases no se manifiesta en la UNAM, en virtud de que a los miembros que la integran los une un lazo de tipo mannheimiano que hace que el conocimiento se encuentre muy por encima de cualquier interés o punto de vista de clase.Presenta así a la universidad como una “comunidad” en la que sus partícipes comulgan con el conocimiento.(…) Tal forma de ver las cosas se encuentra muy alejada de la realidad, y ha servido a lo largo del tiempo para ocultar la verdadera naturaleza de la universidad, que, si bien con cierto grado de autonomía, se encuentra estrechamente vinculada a los procesos económicos y políticos del país.” Jiménez  Mier y Terán, Fernando. El autoritarismo en el gobierno de la UNAM, México, Ediciones de Cultura Popular, 1982, 1ra edición, p. 53-54.
Para reconocer tales elementos puntualmente en los elementos normativos que rigen a la UNAM y fueron impulsados bajo el anteproyecto de ley orgánica que impulsa Alfonso Caso, recomendamos al lector consultar el texto de Fernando Jiménez Mier y Terán.
4.Sánchez Vázquez, Adolfo. El joven Marx. Los manuscritos de 1844, México, Itaca/La jornada/FFyL, 2003, 1ra edición, p. 105.