La trinchera cubana a 56 años…

En este mes se congratula el primer año de este espacio otorgado por Iberoamérica Social. “Desde la Trinchera Sociológica” pretende ser un lugar donde se haga análisis de los temas cotidianos que suceden en México, de forma particular, y de América Latina, en general. A lo largo de este año, los temas expuestos en este blog han sido de relevancia no sólo para quien tiene la oportunidad de escribir, sino para mirar sobre temas que son manejados en un sentido específico (por lo regular político y económico) para obtener beneficios personales a costa de otros.

Desde la sustentabilidad, vista como una doctrina que intensifica y hace más eficaz el sistema de producción (basado en la depredación del ambiente) y acumulación capitalista, hasta la función política e ideológica que los medios de comunicación presentan. Todo marcado desde un análisis crítico a partir del sistema predominante a nivel mundial.

Sin embargo, en esta reflexión conmemorativa, se considera importante dar paso a una reflexión sobre las alternativas sistémicas que se han dado a lo largo de la historia. Quizá la que tiene mayor presencia en esta parte del mundo es la Revolución Cubana, llevada a cabo por un grupo de revolucionarios que tuvieron no solo la visión, sino la acción conjunta para llevar a cabo un proceso de cambio sistémico. Si Chile fue el campo de experimentación para el sistema capitalista en su fase neoliberal, Cuba fue lo propio para el caso de la alternativa socialista.

Además, en este mes se conmemoran los 90 años de Fidel Castro. Por ello, en esta ocasión se darán algunas aclaraciones que surgieron en el que ahora escribe, durante su primera visita a la isla en 2014.

El ambiente decimonónico cubano, generado por su infraestructura y en ese momento, sus autos, hacían de esa primera experiencia la idea de viajar en el tiempo. La idea general que se tiene sobre Cuba es que la gente se está muriendo de hambre, que vive en condiciones marginales y que están inconformes con el régimen que predomina en la Isla. Sin embargo hay que tomar en cuenta ciertas cosas que solamente estando allá, clarifican tu visión sobre ese régimen.

Lo primero es que la gente no se está muriendo de hambre. En Cuba hay gente pobre, como lo hay en el país más desarrollado (Estados Unidos) del mundo, sin embargo, su pobreza no se presenta en cuestiones nutricionales o de alimentación, sino de cuestiones materiales que son resultado del cerco que otros países tenían y aplicaban sobre Cuba. Que las viviendas en que vive cierto sector de la población, están en condiciones marginales; les aseguro que esas condiciones están muy por encima a las condiciones de vivienda que tiene parte de la población que vive en el área metropolitana de la Ciudad de México.

Que la comida escasea… Lo cierto es que la comida en Cuba es más barata que en México. Las “cajitas” tienen pollo criollo y no del amarillo comercial que se da en México.

Que hay mucha prostitución… Lo hay como en cualquier parte del mundo. Sin embargo, no es como resultado de un proceso de degeneración interna, sino como consecuencia del turismo internacional. El estereotipo generado sobre las mujeres cubanas ha hecho que, la búsqueda de una experiencia de ese tipo genere una demanda. Allí está lo que enseñan los capitalistas: a satisfacer demandas sin importar el costo.

Finalmente, y quizá la más importante de analizar, es la idea que se tiene sobre la inconformidad que tiene la gente con el régimen que hay en Cuba. Pareciera que esto último es el acabose de las “atrocidades” que se generan en ese país, sin embargo, lo cierto es que la inconformidad es una característica que también se presenta en la democracia liberal. Y eso no es malo, sino al contrario, ayuda a generar consenso. En Cuba puedes hablar con la clase política y ésta no tiende a tratar de diferenciarse de la población en general (como en el caso mexicano).

Dicha inconformidad se genera a partir del “retraso tecnológico” que Cuba tiene respecto a otros países, no obstante, es importante mencionar que el cerco que se le aplicaba al dicho país, limitaba de manera importante la adquisición, producción y reproducción de tecnología. Incluso, la venta de accesorios y tecnologías a Cuba es dada con un incremento de hasta 3 veces respecto al precio dado a otros países.

Es decir, la imagen que se da de Cuba, en muchos sentidos es errónea. Tiene problemas como cualquier otro país (desarrollado o no), sin embargo, lo rescatable es la forma en que trata de solucionarlos. A más de 50 años del inicio de la Revolución cubana, se han dado muchos pasos a favor del bienestar de la población, y aunque muchos sigan criticando el modelo del régimen en la Isla, lo cierto es que tienen logros que muchos países latinoamericanos no han podido solucionar: la alfabetización es uno de ellos.

“Es que son pocos cubanos” responderán académicos “críticos”, lo que lejos de ser una crítica, deja entrever su visión malthusiana que inhibe la acción de sus teorías alternativas. El chiste no es solo criticar, sino también proponer, y creo que la experiencia cubana ha dado resultados que muchos quisieran presumir. La humildad se vuelve más valiosa en un mundo donde la prepotencia y la competencia son el pan de cada día.

Felicidades a Fidel Castro por su cumpleaños, felicidades a los cubanos  y cubanas que día a día hacen lo posible, dentro de sus posibilidades, para hacer más concreto lo que desde el siglo pasado se propusieron: hacer y ser una alternativa de un mundo posible.

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Autor

Estudiante en Ingeniero Agrónomo Especialista en Sociología Rural en la Universidad Autónoma Chapingo (UACh).

Estudiante en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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