La rebelión campesina.

Entrevista a la Asociación Nacional de Zonas de Reservas Campesinas (ANZORC)

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Salvador Padilla Villanueva
Laura Sampietro

Bogotá, Colombia. En el 2013 los gritos de protesta retumbaron en Colombia. La indignación campesina fue el epicentro de fuertes movilizaciones, cuyas ondas se esparcieron e hicieron sentir a lo largo y ancho del país, haciendo tambalear a la clase gobernante. Antiguas -pero no poco actuales- reivindicaciones, como que la tierra es del campesino que la trabaja, tuvieron eco en un país que se solidarizó con esta y otras causas que componen una compleja problemática agraria. En tiempos en que el gobierno colombiano negocia la paz con las FARC, el problema de la posesión de la tierra en Colombia -vórtice inicial de un conflicto que ha durado más de medio siglo- se encuentra lejos de solucionarse.

ANZORC

Desde uno de sus focos de operaciones ubicado en la concurrida avenida Jiménez en el centro de Bogotá, cercano a los edificios que rodean la Plaza de Bolívar, sedes del poder político, conversamos con miembros de la ANZORC. Juliana Cuenca y Rafael Aguja del equipo dinamizador y Didier Alfonso Zambrano, campesino del Quindío e integrante de la asociación Agroecológica del Guaraní, nos cuentan cómo se han atrevido a desafiar el modelo de desarrollo imperante. Modelo que según ellos ha privilegiado a los círculos oligárquicos y transnacionales con la complicidad y negligencia estatal. Su objetivo dicen, es tener el derecho a soñar el territorio.

Iberoamérica Social: ¿Qué se entiende con Zonas de Reservas Campesinas (ZRC)?

ANZORC: Las Zonas de Reservas Campesinas tienen sus orígenes en la movilización social del 94, cuando en el país hubo una fuerte presión para acabar con los cultivos ilícitos. En el proceso de negociación, después de la movilización de los campesinos, se logró imponer el concepto de ZRC que nos permite dirigir, planear, soñar y defender el territorio. Las ZRC son el primer reconocimiento que se realiza al campesinado como sujeto político de derechos.

En los años 90 nacieron la primeras ZRC, pero con la subida al poder de Uribe (2002), empezó una etapa de persecución a los dirigentes campesinos. Tuvimos 8 años de una “época obscura”.

Sin embargo, las ZRC resistieron. La ANZORC tiene la función de coordinar las zonas para que trabajen conjuntamente. Las ZRC crecen en la periferia del país, en las áreas de colonización donde el dueño del territorio es el Estado y no existe propiedad particular, aún si hoy, los grandes dueños del país están llegando a estas zonas a quedarse con más de 10 mil hectáreas. El campesino no puede apropiarse de la tierra pero los ricos sí.

IS: La ley 160 del 1994 establece las Zonas de Reserva Campesinas, ¿cuántas zonas hay en este momento en el país? ¿Por qué el Gobierno colombiano parece no estar interesado en la implementación de las ZRC aún si existe una legislación específica?

ANZORC: Las leyes se producen a partir de la movilización de los pueblos; como se ha dicho antes, la ley nació desde las movilizaciones de los años 90.

El marco general es la ley 160 del 1994, el capítulo 13 que reglamenta las ZRC y el decreto 1777. Esta define las ZRC como zonas de permanencia en el territorio, principalmente para las comunidades colonas; zonas que podrían convertirse en una herramienta para la solución de los conflictos sociales, que permitiría cerrar la frontera agrícola, garantizar la economía campesina y la conservación de los recursos naturales.

Después de la ley 160, en 1996 empezaron nuevas movilizaciones en el sur (Putumayo) que eran zonas cocaleras, y se logró ampliar el marco jurídico con el decreto 1777, en el cual se establece que la ZRC no es aplicable sólo a las zona de colonización, sino también para territorios campesinos que cumplan con condiciones físicas, ambientales, sociales que puedan garantizar la protección de este territorio y la economía campesina. Así se amplió un poco la ley y la norma para que otras comunidades campesinas, que no necesariamente fuesen colonas, pudieran crear ZRC.

Entre los años 1996-2000 se implementó un proyecto piloto con ayuda del Banco Mundial para constituir tres ZRC: Pato-Guayabero, Calamar y Cabrera. La primera es una zona de retorno, la segunda es una zona de colonización y la última es una zona donde hay un fuertísimo impacto del conflicto armado. Cumplían con los tres requisitos: zonas de colonización, de cultivo ilícito y de conflicto. Mas no han existido condiciones para su adecuado desarrollo: pocas y malas vías, no hay un mercado, no hay condiciones justas de comercialización, muchas veces los campesinos sustituyen los cultivos de uso ilícito a lícito, pero no es rentable para ellos.

Sumado a estos impedimentos, el gobierno ataca y niega esta propuesta. El Incoder (Instituto Colombiano de Desarrollo Rural) debería mejorar y promover las Zonas de reserva campesina, pero no lo hace satisfactoriamente.

En el 2010, el contexto político cambió un poco pero no lo suficiente. Con el presidente Santos se empieza a hablar de propuestas y de paz, y hay mayor apertura a estos temas. Ahorita hay seis ZRC y 50 en proceso de reconocimiento.

Algunas zonas, como la del Catatumbo, ya están listas para formarse pero falta la voluntad política, que se inclina por otros intereses (la extracción de minerales). Se sigue utilizando la excusa de que estos territorios quieren formar repúblicas independientes para procurar los intereses mineros.

No desconocemos el papel del estado y de las autoridades, es al revés, queremos que el estado no se levante de la mesa. Discrepamos con la forma en que se ha entregado el territorio. La clase gobernante no entiende o ignora nuestras demandas. No comprende nuestra idea de desarrollo alternativo y cómo el Estado está obligado a responder también a las necesidades del campesinado colombiano.

ANZORC

IS: Hubo una época en Colombia conocida como la contrarreforma agraria, cuando los paramilitares bajo el mando de poderes oligárquicos regionales y nacionales realizaron despojos sistemáticos de tierra, ¿los despojos todavía suceden?

ANZORC: Sí, todos lo que estamos aquí somos hijos de la violencia y del despojo. El despojo es permanente. Hay despojos que el gobierno hace de frente con sus fuerzas militares, pero hay épocas donde aparecieron grupos privados que llamamos paramilitares o grupos de autodefensa que se ponían capuchas y mataban. Se ha demostrado que lo que hacían estos grupos era despojarnos a los campesinos y hoy estas tierras están en mano de las élites políticas. Hoy hemos entendido que los “paras” fueron un proyecto del Estado y de las multinacionales para el despojo. Pero, ¿cómo se puede acusar al Estado?

“Son dos las maneras de quitar la tierra a los campesinos: el plomo o el endeudamiento”

Las oligarquías descubren que el subsuelo Colombia es rico en minerales, pero el campesino vive encima. Es una puja: o nos quedamos y peleamos o nos desplazamos. Pero si yo soy de Barranca y me voy para el Tolima, en el Tolima también hay desplazamiento, y si yo me salgo del Tolima y me voy para el Cauca pasa lo mismo. La violencia está en todo lado. El presidente Santos está autorizando un despojo de frente…los colombianos campesinos sobramos. Si miras el mapa minero de Colombia, casi todo ha sido entregado. Por eso ha vuelto con fuerza este movimiento.

Pero por si esto fuera poco, el amedrentamiento no es la única forma de usurpación. En zonas como el Eje Cafetero los campesinos están endeudados, y la mayor deuda es por estar usando químicos de las multinacionales. La tierra les genera endeudamiento. Son dos las maneras de quitar la tierra a los campesinos: el plomo o el endeudamiento del campesino con los agroquímicos o la compra de las semillas.

IS: Una redistribución justa de la tierra es una de las bases más importantes desde donde partir para la reconstrucción del país ¿Cómo entra el tema de las ZRC en los diálogos de paz en la Habana?

ANZORC: Se intentó difundir el cuento de que las ZRC son un invento de la guerrilla, porque el comandante Márquez, cuando empezó el dialogo de paz en la Habana, dijo que hablar de reforma agraria implica hablar de ZRC. Por eso han sido acusadas de ser resguardos o repúblicas independientes de las FARC.

Ha sido un escenario conjetural que el estado aprovechó para estigmatizar y descalificar la figura de las ZRC. Lo que pasó fue que la propuesta de las FARC, en el primer punto sobre tema agrario, recogió la propuesta formulada por nosotros y por otras organizaciones en el foro agrario del año pasado.

En el III Encuentro Nacional, que tuvo lugar en San Vicente del Caguán y que estaba financiado por la ONU, se presentó la propuesta de política agraria para el sector rural, la cual recoge las propuestas de las entidades locales y que se envió a los diálogos de paz en la Habana.

Invitamos a las FARC y al gobierno, pero sólo las FARC participaron vía Skype desde la Habana, mientras el gobierno ni nos contestó. El estado siempre ha brillado por su ausencia.

IS: En los últimos meses Colombia ha sido escenario de protestas que han incluido a diferentes actores del agro colombiano. Primero en el Catatumbo y posteriormente el paro nacional. El Pueblo se solidarizó y pusieron en jaque al gobierno. ¿Cuál fue el rol de la asociación?

ANZORC: ANZORC estuvo presente en ambos. Acompañamos el paro del Catatumbo. No ha sido sencillo. La defensa de los intereses del campesinado requiere de una estrategia y el campesino no está acostumbrado a planear. En eso hemos intentado colaborar.

También apoyamos el paro nacional. Se intentó deslegitimar a ANZORC en el paro aduciendo que sus líderes no eran de la zona o tenían ligámenes con la guerrilla.

El paro no se ha levantado, está simplemente suspendido. Se está hablando de un nuevo paro para la propuesta de un nuevo país: Colombia sufre problemas de sanidad y educación, además de los problemas del campesinado. Tenemos un país en riesgo, una nación inviable.

“En la teoría de los movimientos sociales se entendían las acciones como estos picos de protestas, pero se tiene que ir más allá”

Desde los años 70 no ha habido un protagonismo tan grande de los campesinos en el país. El Estado no tiene cómo responder a las necesidades campesinas. El presupuesto nacional no está orientado al campo, no hay una política agraria. La virtud de este movimiento es que busca construir una política agraria desde abajo. La movilización no puede ser solamente entendida como una acción de protesta sino que tiene que ser entendida desde la cotidianidad y la vida misma de la organización.

En la teoría de los movimientos sociales se entendían las acciones como estos picos de protestas, pero se tiene que ir más allá y las acciones son estas: crear escuela de alimentación, una escuela ecológica, producir semillas, ver las dinámicas del territorio y meternos en la estructura económica. Si no hay un acuerdo, es posible que se produzca un levantamiento, pero un levantamiento sabiendo adónde vamos.

IS: ¿Cuáles son los escenarios de paz y el futuro de los campesinos en Colombia?

ANZORC: Las dos partes se han sentado a hablar, lo cual es un avance, pero si no llegan a una conclusión real y efectiva sobre el tema agrario, la movilización seguirá.

Con acuerdos o sin acuerdos, nosotros seguimos adelante con las zonas de reserva campesina.

Colombia tiene que mirar hacia el territorio: es allí donde está toda la respuesta.

Para citar esta entrevista: Padilla, S., Sampietro, L. (2013). La rebelión campesina. Entrevista a la Asociación Nacional de Zonas de Reservas Campesinas (ANZORC). Iberoamérica Social: revista-red de estudios sociales, I, pp.  13-16. Visto en: http://iberoamericasocial.com/la-rebelion-campesina/