La pequeña gran lección que está dando Ecuador al continente latinoamericano

La marcha indígena que en medios oficiales y acordes al statu quo está siendo atacada es quizá la máxima expresión de la lucha histórica que se vive allí.

La lección de ecuador a latinoamérica
La lección de ecuador a latinoamérica

Las luchas sociales encarnan la dialéctica que en su devenir histórico da forma a la sociedad y sus relaciones (asimétricas) de poder entre quienes detentan una posición en el Estado y quienes defienden su existencia ante la cada vez más frecuente hostilidad del capital sobre el individuo y la naturaleza.

América Latina ha sido una de las áreas experimentales en donde esas luchas se han presenciado con una historicidad caracterizada por los intentos de explotación sutiles que el capitalismo institucionalizado reviste bajo paquetes económicos y financieros que han dado paso a una polarización social y la cada vez mayor desigualdad entre clases. En cada país se ha llevado una lucha más o menos conformada y organizada para resistir el embate del capital, no obstante, lo que acontece actualmente en Ecuador es, en mi opinión, una gran lección que el continente latinoamericano no debe dejar pasar desapercibida.

El inicio del “érase una vez”

Las protestas sociales derivadas días después del anuncio del actual presidente Lenin Moreno sobre la aceptación del “paquetazo” económico-financiero que el Fondo Monetario Internacional (FMI) generó para la aceptación de un préstamo económico a dicho país, han conmocionado al Estado ecuatoriano, de tal manera que Lenin en un acto geopolítico (desesperado) ha trasladado la sede del poder presidencial a Guayaquil, la segunda ciudad más importante después de Quito, la capital.

Las condiciones impuestas por el FMI son las mismas que se han recetado a otros países como México, Argentina y Colombia; es decir, recorte a subsidios estatales en áreas productivas, culturales, programas sociales y educativos. La sociedad ecuatoriana no pudo más que recordar la crisis económica que vivió en 1999 y con la primera materialización de los condicionamientos del “paquetazo” del FMI, la movilización no sólo se convirtió en una necesidad, sino en una obligación.

El incremento en el precio de la gasolina en aquel país fue ‘la gota que derramó el vaso’ en tanto que ese ajuste provoca un incremento en cadena en los sistemas de producción y generación de valor, y por tanto en todo aquel producto que necesite su transporte hacia los centros de distribución. Resulta engañoso pensar o justificar que dicho aumento sólo afectará a aquellos que poseen carro o a quienes se dedican a actividades de terciarias; es un ataque directo a la economía familiar de aquella nación.

Tanto ha sido el impacto de las protestas que no sólo ha sido el caso del cambio de sede de los poderes del actual gobierno, sino que Lenin Moreno declaró el pasado 3 de octubre un ‘Estado de excepción’ en Ecuador. Dicho término permite, en términos gubernamentales y de poder, la intervención a diestra y siniestra del Estado en aras de preservar la tranquilidad en la ciudadanía, por lo que puede arremeter contra aquellos que considere promotores de la violencia, censurar contenido en medios de comunicación, entrar a domicilios particulares, llamar a servicio activo a toda la reserva militar, disponer de la apertura y cierre de puertos, aeropuertos y pasos fronterizos, por ejemplo. Ante esto, lo que hoy se lleva a cabo es un proceso recopilación de la fuerza estatal para enfocarla en procesos de retención para llevar a cabo las disposiciones que el FMI exige por derecho (capitalista) de acción.

La unión hace la fuerza

¿Qué se podría esperar un país con una extensión territorial pequeña y con una población que en 2017 era poco más de 16 millones de personas? Pregunta tal vez interesante y difícil de responder en tanto el contexto en que se plantea actualmente muestra tan sólo uno de los escenarios explicativos: la acción social de diferentes grupos articulados en una lucha que han emprendido en otras ocasiones y con base en la experiencia propia y latinoamericana da paso a la formación de un contingente que enaltece la diversidad cultural de este lado del mundo.

La marcha indígena que en medios oficiales y acordes al statu quo está siendo atacada es quizá la máxima expresión de la lucha histórica que se vive allí. Su andar por más de diez días puede ser comparada con ‘La gran marcha’ que el ejército rojo chino realizó con Mao Zedong (o Mao Tse-Tung según la traducción) en una lucha por la libertad; diversos grupos se han incorporado: jóvenes, sindicatos, trabajadores, amas de casa y todos aquellos que lo único que tienen que perder son las cadenas que el capitalismo les ha impuesto de manera coercitiva bajo la utopía de llegar al primer mundo. Ésa, quizás, sea la lección más importante que en estos momentos Ecuador da al continente.

Hoy más que nunca esta unión, que en otros países sería más complejo visualizar, permite abrir una oportunidad positiva ante dichas manifestaciones… Hoy el pueblo ecuatoriano está apunto de escribir una nueva hoja en su historia.

mm

Estudiante en Maestría en Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Formado en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) e Ingeniería Agrónoma, Especialización en Sociología Rural en la Universidad Autónoma Chapingo (UACh).

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