La movilización de las familias de las víctimas y la lucha contra el feminicidio

La mayoría de los familiares de las víctimas de feminicidio continúan sin obtener respuesta y justicia, por el contrario, están siendo revictimizados, recibiendo intimidaciones, amenazas, persecuciones y agresiones.

Más de 2000 feminicidios
Más de 2000 feminicidios

Los asesinatos de mujeres motivados por el sexismo y la misoginia no fueron conceptualizados sino hasta la década de los 70 por Diana Russell, quien durante los años 90 a través de sus escritos intentó posicionar el concepto a fin de politizar estos crímenes. Sin embargo, pese a los esfuerzos, el término no tuvo mucho impacto y aceptación; por ello, Diana Russell en su libro Femicidio: Una perspectiva global, afirmó: “Desafortunadamente, muchas feministas, incluidas activistas contra la violencia hacia las mujeres, tampoco reconocen las políticas sexuales del femicidio. De las muchas manifestaciones y marchas contra la violencia hacia las mujeres en las cuales he participado, sólo en dos o tres se ha incluido al femicidio o al asesinato de mujeres en los cantos y las consignas. Dado que muchas feministas ignoran el femicidio, difícilmente puede sorprendernos que las no feministas fallen en reconocer la naturaleza política de la mayoría de los asesinatos de mujeres. Esta severa laguna en la conciencia feminista es particularmente irónica, dado que los femicidios son la forma más extrema de violencia misógina contra las mujeres”.

Fue entonces la masividad, sistematicidad y crueldad de los brutales y sexualizados asesinatos de mujeres registrados en Ciudad Juárez, en el Estado mexicano de Chihuahua durante la década de los 90, lo que despertó las alarmas de las familias, las comunidades, activistas, académicas y medios de comunicación; convirtiendo a México en el foco de atención y preocupación ante la emergencia e incremento de crímenes muy específicos contra las niñas y las mujeres.

De acuerdo a Labrecque (2005) en agosto de 2003 Amnistía Internacional daba cuenta de la ocurrencia de 370 casos de mujeres asesinadas desde 1993 en Ciudad de Juárez y más de 400 mujeres desaparecidas; mientras que, según señala Marcela Lagarde en su ensayo Antropología, feminismo y política: Violencia feminicida y derechos humanos de las mujeres (2008), la Procuraduría General de la República reportó que en el lapso de 12 años entre 1993 y 2005 fueron asesinadas por homicidios dolosos en Ciudad Juárez Chihuahua 379 niñas y mujeres. De estas según señala Griselda Gutiérrez Castañeda en el libro Violencia sexista. Algunas claves para la comprensión del feminicidio en Ciudad Juárez, por lo menos en 137 casos hay evidencia de violencia sexual y existe un registro aproximado de 500 mujeres desaparecidas.

Estos crímenes comenzaron a ser denunciados y visibilizados por sus dolientes, es decir, por los familiares de las víctimas (principalmente madres), quienes se movilizaron para exigir explicaciones a las autoridades por los crímenes cometidos contra sus hijas, para exigir la investigación expedita y sin dilaciones, para demandar la identificación, persecución y encarcelamiento de los responsables y, para pedir justicia y condenas justas contra los perpetradores. Sin embargo, nada de esto paso y los cuerpos de las niñas y mujeres en Ciudad Juárez y en todo México se fueron acumulando, las cifras se fueron incrementando y quedó en evidencia que la vida de las niñas y mujeres en México no tenía ningún valor.

No fue suicidioPero esta terrible situación no quedó en los años 90. Pese a los logros alcanzados por la movilización de las familias de las víctimas, entre las que es posible mencionar el reconocimiento de la violencia contra la mujer por parte de instancias internacionales, la tipificación de los crímenes como feminicidio y la recolección de estadísticas, la realidad es que en México los cuerpos de niñas y mujeres siguieron apareciendo día tras día violados, mutilados, marcados y violentados. Aunado a ello, la mayoría de los familiares de las víctimas de feminicidio continúan sin obtener respuesta y justicia, por el contrario, están siendo revictimizados, recibiendo intimidaciones, amenazas, persecuciones y agresiones; las cuales se extienden también hacia investigadores, periodistas y activistas que indagan sobre la naturaleza de estos crímenes y los involucrados.

La negligencia, la inoperancia y la burocracia es la norma en estos casos, lo que lleva a los familiares de las víctimas (victimas secundarias de los feminicidios) a redoblar los esfuerzos para visibilizarlos, buscar el apoyo de activistas y del movimiento feminista, de los medios de comunicación, así como, de organismos internacionales para que estos dejen de ser considerados homicidios comunes, crímenes azarosos o casos aislados.

Estos hechos motivaron la reciente movilización de mujeres familiares de niñas y mujeres víctimas de femicidios y desapariciones el pasado domingo 8 de septiembre en la Ciudad de México, en la que se denominó la Marcha del Silencio ¡Ni una menos! ¡Ni una más! Esta protesta estuvo encabezada por Magdalena Velarde, Lorena Gutiérrez y Araceli Osorio, madres de las víctimas de feminicidio Fernanda Sánchez Velarde (2014), Fátima Varinia Quintana Gutiérrez (2015) y Lesvy Berlín Rivera Osorio (2017); y tuvo como objetivo una vez más visibilizar y denunciar los miles de feminicidios y desapariciones que se registran y aumentan año tras año en México, así como, exigir justicia ante los crímenes cometidos contra las niñas y mujeres que siguen ocurriendo ante la mirada cómplice, indolente, negligente e impune de un Estado feminicida que no hace nada para garantizarle a las niñas y las mujeres el derecho a la vida.

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Socióloga, Magister Scientiarum en Estudios de la Mujer, Doctora y Postdoctora en Ciencias Sociales egresada de la Universidad Central de Venezuela.

Fundadora de EPG Consultora de Género y Equidad. Escritora y columnista en diversos medios de comunicación venezolanos y extranjeros.

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