“La interculturalidad crítica lo que busca es un cambio más estructural”: Relaciones, encuentros y desencuentros entre Universidad Católica de Temuco y el Pueblo Mapuche en Chile

Entrevista a Carmen Gloria Garbarini, Marcelo Flores, Diego Sandoval y Álvaro Ugueño.

Álvaro Ugueño
Álvaro Ugueño

DescargarCarmen Gloria Garbarini es traductora inglés-francés-español por la Pontificia Universidad Católica de Chile, con estudios de posgrado en lingüística por la Universidad de Montréal. Desde 1995 trabaja en el Departamento de Lenguas de la Universidad Católica de Temuco en la carrera de Traducción Inglés-Español. En esta institución ha tenido diversos cargos de gestión académica y en los últimos años ha estado a cargo de diversos proyectos de la Vicerrectoría Académica relacionados con temas de interculturalidad.

Marcelo Flores es académico de la Universidad Católica de Temuco hace 15 años. Su formación es en Medicina Veterinaria por la Universidad Austral de Chile (2001), donde también recibió el grado de Magíster en Ciencias Veterinarias (2009). En la actualidad es Director General Estudiantil en la Universidad Católica de Temuco.

Diego Sandoval es Psicólogo (2010) y Magíster en Psicología (2014) por la Universidad de la Frontera, Chile. En la Universidad Católica de Temuco es el Encargado del Programa de Relaciones Estudiantiles.

Alvaro Ugueño es Antropólogo de la Universidad Católica de Temuco y Diplomado en Formación por Competencias de la Universidad de Deusto, España. Actualmente es coordinador del Programa de Compromiso Regional de la Vicerrectoría Académica en la Universidad Católica de Temuco.

La Universidad Católica de Temuco (UCT) vive un aumento constante en los últimos 10 años en el porcentaje de estudiantes pertenecientes a pueblos originarios, pasando de 16,81% el 2010, para 31,71% el 2019. Por tanto, nos parece de suma importancia la experiencia que tiene que haber dejado hasta el momento, el duplicar el porcentaje de estudiantes reconocidamente indígenas en la UCT, teniendo como foco de la entrevista las relaciones interculturales en sus diferentes dimensiones, desde la mirada, conocimientos y aprendizajes de cuatro profesionales con cargos diversos dentro de la universidad. Dada las diferentes formaciones de los entrevistados, se generó una conversación multidisciplinar que enriqueció la entrevista.

Es necesario informar a los lectores que la preparación y realización de esta entrevista coincidió con el estallido político-social vivenciado en Chile en el mes de octubre de 2019, es así que intentamos, con la solidaridad intelectual de los profesores, incluir la contingencia del país a la entrevista agendada previamente.

 

Iberoamérica Social (IS): Como inicio para nuestra entrevista sería necesario saber, según sus antecedentes, en la actualidad, ¿cuál es la situación de la educación intercultural en la Universidad Católica de Temuco?

Carmen Gloria (CG): Para contextualizar al día de hoy, voy a ir brevemente a la historia de cuándo y cómo se creó esta universidad. Se creó a fines de los años 50 al alero de la Iglesia Católica, con la participación activa de muchas personas del mundo civil, interesadas en el desarrollo intelectual y profesional de los jóvenes de la región. Se llamó entonces Escuelas Universitarias de La Frontera o Universidad de La Frontera, y se abrieron carreras del ámbito de la educación, como las pedagogías en inglés y en castellano, y carreras técnicas. Al poco tiempo, pasó a depender de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC). […] Entonces, con respecto a la pregunta, un dato interesante es que desde el comienzo de esta universidad se organizaron lo que se denominó las semanas indigenistas, en que participaban académicos de Santiago, de Concepción y de Temuco.

Carmen Gloria

IS: ¿En que época se hacían esas semanas indigenistas y cuál era su foco?

CG: En los 60´ […] Los énfasis de las semanas indigenistas son bastante interesantes. Se abordaron diversas temáticas desde la lingüística del mapudungun1Lengua hablada por el pueblo mapuche., las ciencias sociales, la antropología, la cultura mapuche, y se invitaba en un comienzo a representantes del pueblo mapuche a que dieran a conocer sus expresiones artísticas… así, entonces, mientras por una parte se hablaba acerca la lengua mapuche, por ejemplo, con el profesor Adalberto Salas, un magnifico estudioso de la lengua mapuche, por otro lado, había presentaciones de bailes y manifestaciones folclóricas. Luego, años después, los mapuches comenzaron a solicitar otro tipo de participación, que no fuera solamente mostrar sus joyas o los tejidos y el baile, querían mayor participación, lo que fue compartido por los organizadores de esas jornadas. Entonces ya se les invitó a participar como público y ellos opinaron, y después se les invitó como ponentes. […] La última semana indigenista se realizó en 1993, ya con la participación activa de la doctora Teresa Durán, un ícono de las ciencias sociales, quien desarrolló una línea antropológica propia de acá ligada al mundo mapuche. […] Posteriormente, todas las publicaciones se comenzaron a hacer con equipos conformados por personas mapuches y no-mapuches, cambiando la forma de estudiar a los indígenas, para estudiar lo indígena con los indígenas.

IS: Nos estaba relatando un poco de la historia de la Universidad Católica de Temuco….

CG: Ya en los 90´, con la autonomía de la universidad, que pasa a ser Universidad Católica de Temuco (UCT), se reinstala la carrera de Antropología, con menciones en etnolingüística y en antropología aplicada, cuya directora y maestra fue la doctora Teresa Durán. Hoy, algunos de sus discípulos están actualmente en la universidad y siguen este modelo de una antropología más participativa.

IS: Y en esta historia de la UCT, ¿existe un momento en que la institución, de forma más oficial, incluye la interculturalidad como parte importante de su quehacer?

Marcelo FloresMarcelo Flores (MF): La institución siempre ha estado ligada desde su misión con los temas interculturales, ahora bien, siento que siempre desde iniciativas aisladas y poco articuladas. Con el pasar de los años se decide de manera más formal abordar estos temas, ya de una manera institucional, un poco emplazado por la región donde estamos inmersos y también, como una manera de reivindicar esta asimetría que ha existido por muchos años, respecto del pueblo mapuche. Lo que quiero señalar es que no es una decisión desde hoy día, sino que es más bien un proceso de reconocimiento de la cultura, muy dialogado y con mucho aprendizaje, y que se desarrolla en ámbito de mucha desconfianza. En resumen, nace como un responder a una región, a una relación de asimetría y de reivindicación del pueblo mapuche.

CG: Hay que considerar que últimamente se han ejecutado varios proyectos Mecesup, financiados por el Banco Mundial y por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para hacer estudios relacionados con estudiantes de pueblos originarios. Ha habido y sigue habiendo una actitud «extractivista”, que ha provocado y provoca diversas reacciones, por sentir que “se aprovechan de nosotros”. […] En los años 90´se creó la carrera de Pedagogía Básica Intercultural, proyecto que fue financiado por el Ministerio de Educación. A la fecha, sigue siendo la única carrera en Chile que forma profesores preparados para atender a niños mapuches en escuelas rurales.

IS: ¿Y que motiva la creación de la carrera de pedagogía básica intercultural?

CG: […] Supongo que fue para dar respuesta a los programas de Educación Intercultural Bilingüe (EIB). Se abrieron escuelas de educación intercultural bilingüe en los campos, pero no iban profesores interculturales, debido a que se daba una educación monocultural, alejada de la realidad mapuche, muchos niños no entendían lo que los profesores decían, entonces los estudios indicaban que los niños mapuches eran menos inteligentes o tenían problemas cognitivos. Y resulta que los profesores no sabían mapudungun. Entonces, la responsabilidad de la Facultad de Educación, y también de las otras, es integrar conocimientos mapuches en la formación para que quienes se gradúen en la UCT conozcan algo del contexto en que van a trabajar.

IS: Pensando en los estudiantes, ¿qué ha hecho la universidad para favorecer la relación intercultural, entendiendo que existen estudiantes que no pertenecen a pueblos originarios y estudiantes que si pertenecen?, ¿qué hace la universidad en ese sentido?

Diego SandovalDiego Sandoval (DS): Antes que todo, cabe decir que uno de los elementos que han facilitado el trabajo intercultural en la universidad ha sido el destacado rol propositivo de la Agrupación de Estudiantes Mapuche Mew, quienes hace unos años pasaron del reclamo a la propuesta de actividades concretas, en las cuales ellos pudieran jugar un rol protagónico en la implementación de acciones de educación intercultural. Esto coincidió con la voluntad política de la rectoría de trabajar estos temas y con la oportunidad de postular proyectos del Ministerio de Educación, que permitieron, por ejemplo, que hace unos años en la universidad se construyera una ruka, donde permanentemente se realizan cursos de lengua mapuche y que en torno a ese espacio, todos los años se lleven a cabo actividades como el Wiñon Antü2Regreso del sol (aproximadamente el 24 de junio), reinicio del ciclo solar..

CG y MF: En esa época (2014) se genera, por parte del Ministerio de Educación, los planes de mejoramiento en la línea pueblos originarios.

MF: […] Ahí vino la voluntad política de la UCT de querer postular a un Plan de Mejora en la línea de pueblos originarios, en principio con información bien poco precisa para ese momento, porque, de hecho, la principal hipótesis con la que se planteó el proyecto, […] era que el estudiante de pueblos originarios tenía un rendimiento académico menor, porque se asume que viene de las comunidades rurales. Al corto andar, esta hipótesis fue absolutamente desechada. Ese proyecto tenía como fin el acompañamiento académico, pero también tenía que ver con la apertura para crear instancias de educación para toda la comunidad universitaria, cosa que se pudiera crear un ambiente mucho más afable para el estudiante mapuche que viniera a la Universidad. De estos proyectos se recopiló información de casos como el de una estudiante que comentó que cuando iba a una oficina administrativa, no le entendían cuando saludaba, lo que le generaba una barrera «natural» para poder desenvolverse. Lo anterior se hace más complejo si uno extrapola este actuar en el día a día en la sala de clases, en el servicio médico y en el deporte, por dar unos ejemplos.

CG: Hubo un despertar del reconocimiento. Frente a todos los desencuentros que han ocurrido en esta región desde hace tanto tiempo, también los jóvenes se replantearon y dijeron «ya, cómo podemos nosotros recuperar el ser respetados, recuperar nuestra cultura y que nuestra cultura sea respetada», y lo que muchos tomaron como primera bandera de lucha fue la lengua. Entonces se empezaron a organizar y crearon internados lingüísticos, se asesoraron por personas que sabían enseñar lenguas, fueron al extranjero algunos y se formaron, trajeron profesores; así empezó esta especie de cruzada por aprender la lengua. […] Posteriormente se ha dado paso al uso de la lengua como una forma de provocación, en el sentido de «yo tengo derecho a hablar mi lengua». Entonces hay un trabajo de «no a la violencia, pero sí a la lengua».

MF: Estos proyectos vinieron a organizar muchas iniciativas o articular otras que ya existían.

CG: Fortalecer también, porque, por ejemplo, la universidad siempre ha ofrecido cursos optativos a los estudiantes. Todos esos cursos tienen competencias genéricas de la universidad, que son obligatorias. Una de ellas es Respeto y Valoración de la Diversidad. Entonces se fortaleció y se crearon más cursos en esa línea, por ejemplo, de Onomástica Mapuche, de Cultura Mapuche, de Historia Mapuche.

IS: En el año 2017 ustedes trabajaron, dentro del marco de uno de los proyectos, para la publicación del libro “Weke az mapuchegen zugu mew”, que comparte historias autobiográficas de estudiantes mapuches de la UCT. Una de estas historias es la de Cristian Antümilla, que hace un grado de mea culpa, pero también un realce del movimiento que ellos habían hecho por la parte del idioma, pasando de agentes pasivos para una más activa, donde empezaron a mover la temática a nivel de la universidad, y planteaba ciertos desafíos, como, en la percepción de él, de que la universidad debería caminar para ser una institución de educación superior bilingüe (español-mapudungun). ¿Eso es viable?

CG: Ellos solicitaron que toda la universidad aprenda mapudungun. En ese sentido, se han dado cursos de mapudungun, y se siguen dando gratuitamente en las horas de franja que la universidad tiene los días jueves, donde no se puede hacer clase, y entonces todos los integrantes de la comunidad universitaria podemos asistir a diferentes cursos que se ofrecen, y es ahí, a través de los proyectos, que hemos dado cursos de lengua mapuche a distintos niveles, porque hay gente que habla un poco, entonces puede seguir practicando su lengua. Además, hay cursos de historia mapuche, de Ser persona (que es muy interesante, porque hay proceso en la cultura mapuche para ser persona), de religiosidad, de artesanía.

IS: En las historias de los estudiantes Cristian y Leonela, dentro del libro mencionado, resaltan la actitud de la universidad, que era bastante abierta a la temática de la interculturalidad, bastante receptiva. Indican que una vez que se comenzó el movimiento de ellos, no encontraron resistencia.

libroCG: Mira, ha habido un tránsito muy interesante, qué bueno que se toca ese tema, porque hemos hecho, desde el Departamento de Lenguas y desde otras unidades académicas, presentaciones de libros con académicos o intelectuales mapuches. Un grupo de intelectuales mapuche de distintas disciplinas crearon la Comunidad de Historia Mapuche, con los que firmamos un convenio de colaboración en investigación y docencia. Entonces, varios de ellos se han integrado como docentes y ya están participando en cursos optativos, y hemos hecho algunas asesorías bien interesantes. Entonces, en esta línea de defender su lengua y cultura, muchos de ellos, incluido José Quidel, nuestro asesor, han hablado media hora en mapudungun en eventos; hemos tenido que hacer un acuerdo, 10 minutos en mapudungun y después castellano, porque cuando solo deciden hablar en mapudungun, muchas personas se iban porque no entendían o se miraban el celular cuando hablaban mucho tiempo en esta lengua desconocida. Se ha seguido con la reivindicación de la lengua, diciendo que «¿por qué si viene un extranjero le ponen un intérprete y si yo hablo en mapudungun no lo hacen?», entonces varios han decidido hablar solo en mapudungun como un acto de rebeldía. Pero con el paso del tiempo, se ha visto un cambio, ahora pese a que los oradores mapuches hablan mucho en mapudungun, las personas no se van, se quedan escuchando, tratando de entender algunas palabras que les hagan sentido.

IS: ¿Pero todavía sin colocar un traductor?

CG: Sí, en ocasiones ha intervenido un(a) intérprete. Hemos hecho diferentes formas de interpretación, yo creo que todavía no acertamos bien. La última vez que hicimos un coloquio, dos personas hablaron en mapudungun, pero una de ellas mostró un power point en castellano, entonces se expresan oralmente en mapudungun, pero la presentación está en castellano, por lo que las personas pueden escuchar algo que no entienden, pero consiguen seguir lo presentado. Entonces fue una actitud que ellos tomaron para hablar la lengua y no tener que volver a hablar, porque antes, en muchos casos, se demoraban el doble, al ellos mismos hacer la traducción.

IS: En esa línea del idioma, ¿cual es, viendo en la situación real de la institución, la preocupación de lo plateado por el estudiante, de que se transforme en una universidad bilingüe?. Porque uno ve mallas curriculares nuevas que se están construyendo en la UCT y traen inglés, por ejemplo.

CG: Antes era obligatorio en la universidad el inglés.

IS: ¿Pero el mapudungun todavía está en desnivel de importancia? 

CG: Sí, como lengua sí. Se está enseñando cultura, se está integrando en todas las carreras, ya van sobre 10 carreras que la tienen. Conocimiento mapuche con expertos en las disciplinas. Pero incorporar una lengua es distinto, ni siquiera hemos podido reincorporar el inglés. Porque se necesitan muchas horas, entonces se están dando estos cursos, pero no son cursos mínimos/obligatorios, son optativos, y ha ocurrido que los estudiantes cuando tienen exámenes de sus propias disciplinas, abandonan estos cursos.

DS: Yo creo que, para proyectar una universidad bilingüe, como se planteó en un momento, primero se deben dar algunas condiciones en el contexto que faciliten la valoración y la práctica del mapuzugun3Otra forma en que se denomina la lengua mapuche.. Actualmente no existe una política de lengua mapuche clara y establecida en la Región de la Araucanía.

CG: Claro, pensemos que en los servicios públicos en otros países se exige, por ejemplo, ser bilingüe español-guaraní en Paraguay, aquí no hay nada de eso. La motivación es personal de reivindicación, pero además se requiere de muchas horas de trabajo y se quitarían para aprender una lengua que no se conoce.

DS: Lo otro es que tampoco en la educación básica y media se observa una intencionalidad decidida de ubicar el mapuzugun como una segunda lengua. Entonces, si nos pusiéramos en el caso de que se decida ser una universidad bilingüe, nos vamos a encontrar con un escenario en que van a llegar estudiantes de enseñanza media que no saben absolutamente ninguna palabra, y entonces el esfuerzo institucional que habría que realizar sería mayúsculo. Un ejemplo de esto es que, en el día de hoy, en la mayoría de los colegios se enseña inglés durante los doce años de enseñanza básica y media, terminando su trayecto escolar con competencias bilingües muy bajas. Por el momento creo que hay que avanzar en trabajar con las personas que están interesadas en estudiar mapuzugun para que tengan la oportunidad de hacerlo, tanto aquí en la universidad como en la región, e intentar hacer crecer los círculos de conversación. De esta forma, promover que se converse en mapuzugun no solamente en la feria o en el campo, que es donde tradicionalmente se hace, sino que se visibilice que en la ciudad también se conversa en mapuzugun, incluso en espacios no tradicionales como la universidad.

IS: Respecto a la formación, Cristian (del libro autobriográfico) describe como un predomino de formación profesional monocultural lo que se imparte en la UCT. ¿Ustedes tienen conocimiento de profesionales que ya se graduaron monoculturales, que tuvieran algunas dificultades en la región o en otro lugar por esa formación monocultural, para desenvolver su profesión en contextos de pueblos indígenas?

Álvaro UgueñoÁlvaro Ugueño (AU): Mira, este año 2019 la carrera de Medicina Veterinaria nos llamó y fuimos con el asesor cultural porque, por la versión que ellos tenían, algunos egresados que volvían a la universidad a algunos cursos de educación continua, manifestaron que, claramente en lo «técnico» les estaba resultando muy bien su trabajo en los territorios, pero justamente la pertinencia cultural era lo que no tenían. Entonces el Jefe de Carrera se atrevió y en un curso de desarrollo rural, que está como en cuarto año, introdujeron las temáticas del mapuche kimün4Conocimiento mapuche..

MF: Es Práctica Social Integrada el curso.

AU: Sí, en ese curso se hizo una adecuación o innovación, nosotros logramos que Luz Marina Huenchucoi, que es una profesora con Magíster en Trabajo Social, participara en un módulo de ese curso (cinco clases completas), con los contenidos de socio-filosofía mapuche, cosmovisión, aspectos generales de la cultura, algunos componentes culturales y protocolo del manejo animal. Por lo que nos comentó la profesora, fue bastante bien acogido por los estudiantes, siendo un curso de poco más de 40.

MF: Para complementar, lo que sé, por los colegas veterinarios que trabajan en algunos Programas de Gobierno como los PDTI, es que las personas mapuches que se dejan asesorar desde el punto de vista técnico quedan muy agradecidas. En estos casos, la gran mayoría tiene la capacidad de pasar por alto quizás algún desconocimiento, porque también entienden que no todos tienen que saber de su cultura y así lo respetan. Pero también hay aquellos que no están dispuestos a asesorarse y sencillamente lo toman como una amenaza y también con bastante desconfianza. El mejorar las relaciones con disposición y convencimiento, desde mi punto de vista, cada vez va a ser más necesario, porque también las universidades, la región y el gobierno han decidido, en cierta manera, políticamente, vincularse más con el territorio, […] y es aquí donde la UCT se ha involucrado haciendo pequeños gestos que permitan dar ciertas señales de que aquí estamos dispuestos «a». Ejemplos de eso es el izamiento del Wenu foye5Bandera mapuche. o la construcción de la Ruka6Casa, vivienda mapuche..

IS: Entendemos que la relación del pueblo mapuche y el Estado es históricamente de tensión. ¿Y como es la relación de la UCT con el pueblo mapuche?

AU: […] la universidad tiene una tradición histórica, desde sus inicios, de relación con el pueblo mapuche. Gran parte desde la investigación, donde la antropología de alguna forma ha liderado; al comienzo una antropología con tintes muy indigenistas, la que ha ido transitando a una antropología aplicada más comprometida. […] En esta historia de relaciones entre la universidad y el pueblo mapuche, al comienzo de la primera década del 2000, se produce una interrupción y semi-ausencia de esta relación, es hasta el año 2012 que se retoma una manera de interrelacionarse más horizontal. La política pública también cambió y nos «obligó», por decirlo así, a tener que entrar en una relación distinta con el territorio. Ahora ¿que ocurre en esos primeros años del 2000?, lo que hemos indagado y descubierto es que el sistema de educación superior en el país cambia, y por tanto nos obliga a poner la hoja de ruta en otro lado.

CG: Se internacionaliza.

Álvaro Ugueño

AU: Las universidades se complejizan, se produce la cobertura o masificación de la matrícula y se introduce la discusión por la calidad, lo que genera que se instalen los indicadores de docencia, donde tenemos que trabajar por la retención y la titulación oportuna, entre otros. Entonces las universidades comienzan a tener un desfase en sus procesos históricos. Si bien intuíamos que teníamos que volver a ser más horizontal la manera de vincularnos, hay que ser bien honestos que, gran parte de lo que hicimos o lo que hemos hecho, si bien hay voluntades políticas de las autoridades, ha sido porque el movimiento social mapuche nos interpeló.

IS: ¿Cuándo hablamos de movimiento social mapuche, estamos pensando en los que están fuera de la universidad y/o los que están dentro?

CG: En todos, porque los estudiantes traen sus reivindicaciones a la universidad y le exigen a la institución ciertas cosas.

AU: Desde el retorno a la democracia ha existido distintas comisiones que han abordado el mal llamado “conflicto mapuche”, y pocas han resuelto algo. Si vieras la cantidad de informes que hay. Si lo que se ha trabajado sobre el pueblo mapuche es casi al nivel de la Comisión Rettig7Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación que fue creada en 1990 con el objetivo de contribuir al esclarecimiento de las principales violaciones de los derechos humanos cometidas entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990., por toda la cantidad de información que hay. La universidad siempre estuvo acompañando esos procesos. Hasta ahora en la última comisión, que fue la que dirigió el obispo Vargas. Entonces, como decía Marcelo, es el movimiento mapuche que nos ha requerido y nosotros hemos tenido que ir haciendo los ajustes, ir moviéndonos en distintos planos. Primero en un plano político, tuvimos que reflexionar que «involucrarnos tiene una dimensión política que sobretodo, primero, es reconocimiento y reivindicación» y ante esos no nos podemos hacer los desentendidos y dijimos «sí, pero hay que ir dialogando y avanzando por etapas». En esa trayectoria última de estos 6 años, si bien se ha ido dando este ir y venir, también el mundo académico más crítico nos ha planteado que somos muy tibios, pero junto a ellos hemos ido descubriendo que estos fenómenos se han ido dando paso a paso.

IS: Nos gustaría que nos cuenten un poco ¿cuales han sido los resultados de los proyectos, porque este libro sobre las narrativas de los mismos estudiantes mapuches es un producto o un resultado de uno de los proyectos, pero que otros han tenido?

CG: Lo mejor de esto es que hemos aprendido mucho como personas y como institución.

MF: Yo creo que en el primer proyecto (PM UCT1404), hubo más aprendizaje del equipo que productos concretos, porque, por ejemplo, a las tutorías académicas pares no llegaban muchos estudiantes porque no había confianza, entonces el tema de la desconfianza descubrimos que era un factor gravitante que era necesario trabajar de manera seria y dispuesta, para poder comenzar con el proyecto.

CG: Efectivamente, había mucho trabajo y tiempo para crear las confianzas, porque teníamos un asesor, se trató de hacer algunos grupos, pero creo que nunca logramos lo que nos habíamos propuesto, porque pensábamos que lo conseguiríamos en menos tiempo, y el Ministerio nos exigía también rapidez.

MF: A eso me refiero, aprendizajes en eso, en conocer los tiempos, en respetar también, porque uno dice «no, si yo respeto la cultura, pero tampoco me involucro», pero otra cosa es respetarlo y compartirlo, de estar ahí y también ponerse en el zapato de la otra persona, tratar de tener esa capacidad, que a mí me costó mucho más que probablemente a otros integrantes del equipo. Entonces productos como tal, claro, si hablamos de productos, el libro es un producto, se hicieron videos, señaléticas, diferentes tipos de talleres, etc.

CG: También la creación del Grupo Inakellufe8Persona que ayuda a ayudar., estos estudiantes son mapuches, se forman, profundizan en su cultura y ayudan a otros, eso está bien organizado, tienen algunas funciones determinadas en actividades como el We Tripantu9Año nuevo mapuche., es un avance importante del primer proyecto, ya que se institucionaliza, queda en el calendario académico esta celebración del año nuevo con todo lo que eso significa, es decir, que es una semana de actividades, conversatorios que cada año tienen un tema distinto en torno a la cultura mapuche, con invitados mapuches y no mapuches, la celebración propiamente tal, la comida, actividades culturales, proyección de alguna película, presentación de grupos musicales mapuches, con bastante participación de la juventud.

AU: Yo creo que, en la línea de lo que dice Marcelo, claro, nosotros podríamos enumerar todas estas cosas, que ya han sido nombradas, pero creo que, primero que todo es un aprendizaje en la gestión.

IS: Ustedes nos indicaban que estos proyectos nacen porque se abre una línea de fondos desde el Ministerio de Educación. En ese sentido ¿cómo se toma la decisión de concursar esos fondos?

AU: Estos proyectos son instrumentos de la política pública donde nos invitan a participar. De hecho, nosotros al comienzo dudamos justamente por la fragilidad de las relaciones con el pueblo mapuche. Por ejemplo, en el primer proyecto el foco que el ministerio quería era la mejora sustantiva de los aprendizajes de los estudiantes mapuches para que no se fueran de la universidad. El BID tenía un supuesto, que fuimos derribando de a poco, que surge de las experiencias de ellos con otros pueblos, porque el supuesto que ellos tenían, mirando realidades de otros pueblos indígenas de la región, era de que por ser indígenas no aprenden.

CG: Porque su pensamiento es distinto y su lengua es diferente.

AU: No deja de ser racista el argumento, pero dijimos «no, aquí hay otros elementos que hacen que los estudiantes renuncien a la universidad». Lo que hemos ido viendo y en otros países lo conocimos también, es que siguen existiendo prácticas totalmente monoculturales, con una interculturalidad muy frágil, si es que la hay, y con racismo dentro de la universidad.

IS: Ahí se tocó un tema que sería interesante abordar, que sería el saber si ustedes han percibido conflictos dentro de la universidad y de qué tipo, entre estos estudiantes que pertenecen y los que no pertenecen a pueblos indígenas, o talvez docentes, en definitiva, con miembros de la comunidad universitaria. 

DS: La mayoría de los conflictos que nosotros hemos abordado quedan un poco en lo informal, no tenemos cifras oficiales, por ejemplo, de cuantas situaciones de discriminación hemos podido observar, esa estadística no se ha construido todavía. Y en lo anecdótico, a uno le llegan comentarios de estudiantes, por ejemplo, uno que ha dicho que sus compañeros lo miran raro, que se alejan de él por ser mapuche, por hablar mapuzugun, por distintas razones.

CG: Señala que esto le sucede también en la locomoción colectiva, no solo en la universidad, dice que, si el asiento del lado donde esta él va vacío y si él va con su ropa mapuche, nadie se sienta a su lado.

IS: Por lo que nos relatan, la interculturalidad parece ser una necesidad, pero también un desafío que ha ido enfrentando la universidad. En ese sentido, ¿hay una decisión política de la UCT de ir avanzando de forma concreta en el asunto?

AU: […] En el proceso de acreditación institucional, se genera la discusión de si asumimos, comprometidamente, incorporar como un proyecto de mejora estos componentes, y luego de mucho diálogo se asume que queda incluido, lo que nos compromete en cinco años a trazar rutas en varios sentidos.

IS: ¿Podrían nombrar algunos de esos sentidos?

CG: De conocimiento básico, fundamentado en cada carrera profesional, con pertinencia disciplinar.

AU: Nosotros tomamos una decisión preliminar, que puede ir cambiando durante el camino a lo mejor. Los estudiantes desde el inicio han pedido más presencia del mapuzungun10Otra forma en que se denomina la lengua mapuche., pero en el proceso de conversación con ellos, ya hemos llegado a un acuerdo, […] de que no podemos en el currículo poner mapuzungun porque, el peso del currículo no nos lo permite, por las presiones que hay dentro de las carreras donde cada línea disciplinar quiere más espacio. Nosotros tenemos alrededor del 15% de formación general, por tanto, todo el resto es formación disciplinar. Nuestros currículos en el país son bastante poco flexibles. […] La predefinición que tomamos fue que esto se integra en cursos de las disciplinas, en contexto. Por ejemplo, en ese mismo curso que hablábamos de veterinaria. Es decir, no va a aparecer un curso particular, porque además existe el riesgo, a opinión personal, de transformar la universidad en un «gueto» cultural, por ejemplo, si yo pongo cultura y sociedad mapuche, entonces nunca va dialogar con la carrera, con la disciplina y con los colegas.

IS: ¿La intención es que permee completamente el recorrido curricular?

AU: Sí. […] Nosotros hemos definido que el enfoque es de una interculturalidad crítica.

IS: ¿Y que se busca con ese enfoque de interculturalidad crítica?

AU: La interculturalidad crítica lo que busca superar es la perspectiva más utilitarista, funcional y muy pragmática que, en el fondo, es lo que hoy en día en la gran mayoría de las universidades existe; si tu miras algunas experiencias más avanzadas en el país y también en nuestra universidad, podríamos decir que son acciones funcionales y que se “visten de”, pero la interculturalidad crítica lo que busca es un cambio más estructural. Entonces en esa discusión hoy día nosotros estamos, por ejemplo, a nivel de la Dirección de Docencia estamos definiendo como lo vamos a trabajar desde el próximo año con las carreras de la universidad. Las carreras cada cierto tiempo se renuevan, cada cinco años más o menos, porque cambian los enfoques, y para el próximo año son 10 carreras que se renuevan, entonces reflexionamos con la Directora de Currículo y me dijo «pero es obvio que debemos entrar con este nuevo enfoque en las 10 carreras que se renuevan».

IS: ¿Cómo ha sido este proceso de introducir la interculturalidad crítica en el currículo de las carreras?

AU: Con debilidades propias de quienes somos actores de esto, porque para los propios curriculistas que son encargados de estos procesos, esto es muy nuevo, entonces no lo conocen, no lo saben. Luego tenemos que trabajar a nivel de perfeccionamiento de profesores. Y, por otro lado, dentro de las carreras, también hay tensiones, porque naturalmente hay gente que no comparte esta visión. A nosotros, en algún momento, nos han acusado de que estamos «mapuchizando» la universidad. Dentro de la Vicerrectoria Académica también hay tensiones y si bien puede haber voluntades políticas superiores, hay equipos intermedios que te dicen «yo no creo en esto, ¿por qué yo voy a tener que dejar espacio para formar en esto y pierdo en esto otro?». Hemos visto que hay desempeños profesionales impertinentes en los territorios y ante eso hay que hacer algo.

IS: ¿Pueden identificar inconvenientes para incorporar la interculturalidad en la universidad?

DS: Dejando de lado las actitudes intolerantes y las conductas de discriminación, las cuales se ven cada vez menos en la Universidad, hay al menos dos problemas para incorporar la interculturalidad. Uno es que existe una resistencia de tipo socio-política, la cual se da porque estamos en una zona de conflicto y hay personas que se han ubicado a uno u otro lado del mismo. Estas diferencias suelen dificultar la toma de decisiones en esta materia. Por otra parte, existe la barrera del desconocimiento, de no saber cómo se pueden hacer bien las cosas. Por ejemplo, es lo que pasa con algunos equipos de trabajo, donde se quieren hacer cambios, pero no se sabe cómo, se desconocen aspectos de la cultura, o una metodología que permitiría hacer estas modificaciones sin inconvenientes o con cierto nivel de calidad. Algo similar sucede con personas que han querido participar del Wiñon Antü pero que desconocen cómo hacerlo o cómo actuar en esas circunstancias. La invitación es a que participen con una actitud de respeto y aprendizaje, sin embargo, el temor a no hacerlo correctamente y a faltar el respeto, suelen dificultar la participación más ampliada.

CG: Se han ido creando distintas comisiones de trabajo. Se dio desde Rectoría un mandato de elaborar la política para la interculturalidad en la UCT. Entonces estamos trabajando con personas que representan distintas ideas y diferentes posturas, filósofos, antropólogos, sicólogos, lingüistas expertos en la lengua mapuche, profesores, estudiantes, abogados y académicos mapuches, para hacer la política. Eso va a ser un «paraguas», me imagino que servirá de sustento y que dé garantías que la institución sí está trabajando en esa línea. […] También con asesoría cultural, porque obviamente se necesita.

IS: En el sentido de los desafíos que se plantearon para la próxima evaluación de acreditación, se entiende que el cuerpo docente, en su mayoría, se podría decir que no tiene formación intercultural. ¿En eso tienen algunas acciones pensadas y de qué tipo?

AU: Hoy día en lo concreto tenemos un diplomado de gestión de jefes de carrera, donde ya aparece en un primer módulo estos contenidos, también en el diplomado de docencia universitaria, pero son opcionales; bueno, el de jefes de carrera es para todos los jefes de carrera de la universidad, pero el de docencia universitaria, ese es para los profesores que quieran. Ahora, el plan que tenemos que idear es cómo, en la medida que vamos a ir avanzando con estas carreras tenemos que hacer formación docente.

CG: Con este proyecto también estamos haciendo formación a todos los equipos de profesionales de la gestión académica, porque como es un proyecto más académico, incluye no solo la incorporación de conocimiento en pregrado, sino además la formación de quienes dirigen la institución, entonces, por ejemplo, en el diplomado de gestión para los jefes de carrera, hay un módulo en esta línea. También se agregó un módulo de formación en el Colegio de Ayudantes y Tutores Pares, y se creó un programa de formación para la rectoría, las vicerrectorías y las direcciones que dependen de estas. Además, todos los años se hace una jornada de bienvenida a quienes se integran a la universidad, es decir, docentes, funcionarios, profesionales, administrativos, en la que se ha participado con la finalidad de sensibilizar. Les decimos «ustedes vienen llegando a esta universidad, que se ha puesto como tarea la incorporación de aspectos de la cultura mapuche en distintos niveles».

IS: ¿Cómo se han ido gestando estos avances y acciones realizados, pensando en la interacción universidad – pueblo mapuche?

AU: […] Lo que pueda ocurrir aquí en la universidad es reflejo de lo que pasa en la sociedad regional y en una trama de relaciones frustradas, donde las relaciones interétnicas no han sido lo recurrente. En 2013, intuíamos que nosotros necesitábamos avanzar en esto de otra manera, y esa otra manera era rompiendo con el paradigma más clásico que era, seguimos siendo los huincas11Personas no mapuches. los que queremos mirar al Pueblo Mapuche y por tanto, solo desde acá buscamos relacionarnos y buscamos soluciones a estos mismos temas. Entonces le preguntamos a un profesor, de un curso electivo que teníamos en ese tiempo, «¿que deberíamos hacer?», entonces él nos dijo que lo que había que hacer era convocar a distintas personalidades mapuches territoriales, no los intelectuales, y que sean representativos de las diferentes identidades territoriales, entonces se configuro un primer grupo y ellos lo que logran, con un trabajo de un semestre, es un documento que es bien interesante, primero tiene una parte muy política que es de búsqueda de reconocimiento, que es una abierta queja, declaración de principios y de cómo la universidad también ha sido parte de la deuda histórica, indicando como la universidad debe cambiar su relación con el pueblo mapuche. La segunda parte del documento es súper interesante porque ellos hacen una analogía entre el kimeltuwün, que es el modelo de formación mapuche, con lo que son los modelos formativos actuales de la universidad, ellos hacen el esfuerzo y encuentran grandes similitudes, que van en relación a la preocupación de ambos por una formación integral que forma valores, ellos dicen que “no estamos caminando por rutas tan lejanas, hay puntos de encuentro”. Eso es interesante porque, […] se pasa a una apertura, donde ellos dicen al final, en la última jornada de cierre, «podemos seguir juntos»; eso, si vamos al análisis del fenómeno es, vuelven los mapuches a poner la esperanza en que las relaciones se pueden establecer y que el diálogo es lo que te va a generar la posibilidad de avanzar, lo que es muy interesante, porque imagina que con toda la historia frustrada que ha tenido el Pueblo Mapuche, porque las distintas formas de colonialismo siguen existiendo, pero ellos te vuelven a decir «les creemos», eso nos hizo a nosotros tener que mantener ese grupo, que se fue renovando en el camino, pero en que las identidades se han ido manteniendo. Con ellos durante cuatro años hemos estado trabajando en distintos planos. Y ellos, en la misma lógica de la aceptación, de la búsqueda de un reconocimiento, si bien ellos esperan un status distinto de ellos dentro de la universidad, han sido cautos y están a la espera. Pero no se han querido restar, estamos hablando que en esos grupos hay una Machi12Chamán, agente médico mapuche., dos Lonkos13Cabeza, jefe, autoridad tradicional mapuche., un Ngenpin14Sabio mapuche., un Werken15Mensajero mapuche., es decir, son autoridades. […] Nosotros tenemos que asumir hoy día que rol le vamos a dar a ese grupo, porque hasta hace un año atrás, por estrategia nuestra, y ellos también lo sabían los mapuches, nosotros teníamos al grupo escondido, pero «guardado», porque era muy riesgoso saber que dentro de la Vicerrectora Académica tu tenías un grupo de personas que venía cada 15 días, cada 3 semanas, a conversar distintos temas y a asesorarnos. Nosotros sabíamos que por lo mismo que pasa en muchos lugares, si nosotros esto lo hacíamos público, lo más probable es que el grupo se nos cayera, porque desde todo, por ejemplo, llegaban ellos y personas preguntaban «¿que hacen estos mapuches aquí?», «llegan y ensucian, están hediondos».[…] Hemos ido avanzando, pero cuando tú te encuentras con esas trabas, de que, profesionales de los equipos nuestros son los que decían estas cosas, la secretaria, «¿porque anda el señor con la ramita en la mano?», «¿y no le puede decir usted que se lave?», así me decían, y yo le decía «ya, le voy a decir», pero no le decía, entiendes, esa era la estrategia para avanzar, pero también con ese grupo en muchas ocasiones, que también tuvimos desavenencias digamos, teníamos que decirles «sabe que de verdad no podemos», por ejemplo en un momento ellos querían que casi que el rector le diera un reconocimiento oficial y que el Lonko con el Rector se juntaran e hiciéramos un acto, y que lo hiciéramos en el Cerro Ñielol, pero tuvimos que decir «sabes que no, no se puede todavía», «¿pero porque no?, bueno, ¿hasta donde ustedes quieren?». Hemos ido avanzando, entonces yo creo que ahí es interesante ver que esto sigue siendo una trama, se está escribiendo.

IS: ¿Ustedes consiguen estos temas, en alguna forma, conectarlos con la situación actual de Chile, con la crisis social actual del país que se está viviendo, es posible conectar esta falta o esta necesidad de interculturalidad?

MF: En parte, o sea, es una demanda que no fue lo que inicio todo este estallido, pero está presente, porque es una cosa más de las que no se han realizado para llegar a acercamientos. Así como tampoco lo han hecho con la AFP, la salud, etc., este es un tema que tradicionalmente ha estado restringido a una región y no siempre es un caso a nivel nacional.

DS: Una opinión personal […], yo creo que, con todo este movimiento, ha sido una especie de bofetada en la cara para que en Chile nos miremos a nosotros mismos, tal como somos, con las dificultades que tenemos actualmente, y con las diferencias que tenemos. En este sentido entra toda esta discusión respecto a, «oye, también somos diversos culturalmente», y por eso es que dentro de las manifestaciones ha estado tan presente la bandera mapuche, por ejemplo, y hay una cierta simpatía también hacia la demanda por una sociedad que se reconozca diversa. Ahora, el movimiento de la calle tiene demandas bien claras y que son muchísimas, que no están aglutinadas todavía, pero que se aglutinan en el tema de la Constitución, yo creo que ahí hay también una oportunidad gigantesca para trabajar estas temáticas.

AU: Hoy día lo mapuche está muy vigente, […] entonces hoy día que las universidades regionales insertas en el Wallmapu16Territorio mapuche. no seamos capaces de tomar posiciones, es complejo, ya que vamos a tener que ir tomando posiciones, donde tendremos que ver las opciones sobre la nueva Constitución y el reconocimiento a los pueblos originarios.

CG: Claro, como entre los mapuches también hay muchas miradas, o sea, hay muchos líderes de opinión distintas, diversas, y eso tiene que ser respetado también por los grupos.

AU: Una cuestión es el reconocimiento constitucional a los pueblos originarios, pero después son las cuotas de autonomía, porque ahí vamos a «chocar en el área chica», porque la base es el reconocimiento y ojalá como un estado plurinacional o pluricultural, pero después ya, ¿si los pueblos quieren autonomía?, ¿gobiernos locales?, y ahí la universidad va a decir que ¿si? va a decir que ¿no?, ¿vamos a cooperar?, bueno, eso se está construyendo desde ahora con la participación de los diversos estamentos en distintas instancias colegiadas.

CG: Creo que eso es la universidad, abrir espacios al diálogo, abrir espacios a la discusión, no ser líderes de opinión; son los académicos de las distintas Facultades quienes tienen ese trabajo.

MF: Pero no es tan así, siento que todos debemos participar decididamente en esto, pues todos somos ciudadanos y debemos cumplir nuestro rol, en nuestro trabajo en mi vida diaria, en el dialogo familiar, en el desarrollo de mi disciplina, en fin. En lo concreto, si la interculturalidad debe o no estar presente en este proceso que viene, depende solo de cada uno de nosotros. Yo esperaría que la Constitución reconociera a Chile como un Estado Plurinacional.

CG: Pero en esta situación se requeriría que los académicos lideraran los procesos en sus facultades, si quieren hacer conversatorios abiertos, cerrados, triestamentales, etc. Y eso, todos los académicos que son más críticos y más participativos han organizado muchas actividades, se han hecho muchas cosas en este momento. Tampoco puedes obligar a que la gente participe, creo yo, no sé, cada uno dirá. Pero como universidad me parece que hay que abrir los espacios y nuestro principal deber es formar.

IS: Y ya con lo último, que esto sería específicamente personal, si dentro de su experiencia en estas temáticas, ¿ustedes tienen algo que nos puedan compartir, así como vivencia significativa de interculturalidad, que les haya asombrado?

DS: […] Una experiencia. Estaba colaborando con los chiquillos en un internado lingüístico aquí en la universidad. Una semana entera se quedaban aquí en la noche a alojar y aprendían mapuzugun. A mí me tocó trasladar a un Machi, al que habían invitado para participar en las actividades, […]. Me tocó ir a buscarlo y a dejarlo un par de días en esa semana. Un día, bien tarde, como a la 1 de la mañana fuimos a dejar al Machi […] en el autito en el sector Niágara, y por primera vez me encontré con carabineros de arma larga, con escopeta en los caminos. Comentamos en el auto que «esto en la ciudad no se ve» y estamos al lado, estamos a 15 minutos de Temuco. También decían «sí, y tenemos en la noche helicópteros que andan circulando, alumbrando hacia los campos, no dejando dormir». La reflexión tiene que ver con ver que esos también son estudiantes nuestros, que están viviendo esa experiencia a diario muy probablemente, y que esas vivencias no se están compartiendo, o por lo menos se comparten en un círculo muy cercano, muy cerrado, no permean necesariamente las conversaciones que tenemos en el día a día nosotros como profesionales, por ejemplo, […] a menos que establezcamos un vínculo más profundo, entonces hay un golpe de realidad por lo menos.

IS: Yo creo que eso ejemplifica lo que, por las historias que cuentan los estudiantes en el libro, para ellos es vivir dos mundos, dicen «venimos acá y vivimos un mundo y nos adecuamos a vivir este mundo, sabiendo que nos formamos en otro, y no lo traemos», entonces no hay una comunicación, ellos hacen una división, «voy para allá vivo ese mundo y después vengo para acá y sigo viviendo mi mundo».

MF: […] Yo vuelvo a comentar lo que hable hace un rato, ahora con un ejemplo, en algún momento tuve la posibilidad de en el marco de una actividad, de ir a buscar una Machi a su territorio y ellos me recibieron súper bien, probablemente habiendo incurrido en muchísimas faltas, primero porque llegamos tarde, tampoco fue bien instruido en cómo ir, porque también había que tener instrucción respecto a cómo llegar, en fin. Siempre recibí buen trato creo yo, pero siempre en ese buen trato sentí la desconfianza, entonces eso a mí lo que me enseñó, es que construir la confianza verdadera será un trabajo de años.

CG: Yo podría contar una anécdota o algo que viví, porque en estas capacitaciones con los estudiantes, con el grupo Inakellufe fuimos a varias rukas a hacer trabajo, entonces en algún momento se pidió que cada uno dijera algo de su vida, […] yo señalé que tenía una especie de contradicción profunda, porque había vivido en el campo y habían quemado la casa familiar los mapuches, entonces habíamos perdido el lugar de encuentro, en el que nos juntábamos como familia todos los años y ahora no podíamos ir ahí. Ya no tenemos la tierra; entonces el asesor cultural me dijo que eso no era nada comparado con lo que les había pasado a ellos, porque también les habían quemado a fines de 1800, tras la Pacificación de la Araucanía, la casa o la ruka donde vivían, entonces que estábamos en igualdad de condiciones. Entonces uno se queda así… con esta contradicción.

AU: Se comparten los planos de las experiencias, porque, por ejemplo, en una de las capacitaciones que hemos hecho a los equipos se produjo un diálogo, entre un profesional joven que dijo «yo vivo acá hace 30 años», porque el relator estaba contando parte de las historias de las relaciones mapuches con la sociedad nacional, donde este profesional dice «llevo 30 años acá y nunca había escuchado esto, y trabajando dentro de la universidad 10 años», entonces va y él increpa un poco al asesor cultural y le dice «¿porque ustedes los mapuches no nos han contado esta historia?», quien le plantea «¿pero cuando ustedes han permitido que nosotros le contemos la historia verdadera?», entonces ahí se produjo un diálogo, que creo que ese es el juego de la interculturalidad, […] en el fondo yo estoy contigo, tú estás conmigo, te reconozco, no te reconozco, tienes tu verdad, yo tengo la mía, pero nos sentamos a conversar, esto ha sido una de las experiencias valiosas, ya que la interculturalidad incomoda, no es fácil, no cae bien, porque la interculturalidad te hace si o si abrirte a la otredad, auténticamente, no con un atisbo de apertura; es decir, creo profundamente en la diferencia y tu como eres distinto yo también lo soy, caminemos, y eso no es fácil porque todos tenemos sus sesgos, todos somos prejuiciosos, […] la historia nos la han contado de otra forma, es decir, el mapuche era siempre en pretérito, no estaba el mapuche, entonces tu salías a la calle y veías al mapuche caminando, «¿entonces esta gente quién es?», «¿están disfrazados?», es decir, uno sigue escuchando en las casas «oye ahí viene la mapuchita a venderme la verdura» o que llega el We Tripantu, ahora que está más de moda, y los niños del colegio dicen «disfracémonos de mapuche», entonces ¿es para disfrazarnos?, una interculturalidad crítica no es esto, porque si no sigues poniéndote una máscara, y por tanto sigue siendo otra nueva estrategia de poder, sigue siendo supremacía, por tanto la experiencia profunda es volver primero a darme cuenta de que aquí hay hegemonías que hay que romper, pero hay que dar reconocimiento para los ambos lados, y que tenemos que aprender a conversar, sino no se puede, hay que aprender de los disensos.

Notas   [ + ]

1.Lengua hablada por el pueblo mapuche.
2.Regreso del sol (aproximadamente el 24 de junio), reinicio del ciclo solar.
3, 10.Otra forma en que se denomina la lengua mapuche.
4.Conocimiento mapuche.
5.Bandera mapuche.
6.Casa, vivienda mapuche.
7.Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación que fue creada en 1990 con el objetivo de contribuir al esclarecimiento de las principales violaciones de los derechos humanos cometidas entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990.
8.Persona que ayuda a ayudar.
9.Año nuevo mapuche.
11.Personas no mapuches.
12.Chamán, agente médico mapuche.
13.Cabeza, jefe, autoridad tradicional mapuche.
14.Sabio mapuche.
15.Mensajero mapuche.
16.Territorio mapuche.
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Doctorando en Difusión del Conocimiento, Universidad Federal de Bahia, Brasil.

Maestro en Ciencia Animal, Universidad Federal de Bahia, Brasil.

Médico Veterinario, Universidad Católica de Temuco, Chile.

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