La historia, la lucha de clases y la imaginación

La imaginación emerge con fuerza, aupada por una juventud rebelde y antiautoritaria en un mundo (el de los años 60 y 70) tremendamente autoritario en muchos lugares del mundo.

La historia, la lucha de clases y la imaginación
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Autores como Marx o Proudhon pusieron de manifiesto en el siglo XIX el antagonismo de intereses que supuestamente gobierna la Historia. No es de extrañar esas fechas, pues se empezaban a vislumbrar las terribles consecuencias que la Revolución Industrial había de traer a la humanidad, en forma de mecanización y deshumanización brutal de los sistemas productivos, lo cual se tradujo, entre otras cosas, en el triunfo de las revoluciones liberales en algunos lugares del mundo, como nuevo sistema político a la medida del capital(ismo).

Pierre Joseph Proudhon
Pierre Joseph Proudhon

El término lucha de clases sirve igualmente para reflejar, por un lado, la realidad del sistema productivo capitalista: Los pobres, empujados por su situación mísera, y concienciados de la misma y de los culpables (los patronos), inician entonces (siglo XIX) su andadura en pos del protagonismo de la Historia vislumbrado por aquellos intelectuales comprometidos, en forma de revueltas organizadas por los incipientes sindicatos obreros con el fin de alumbrar un mundo más justo y equitativo.

Otra idea es de suma importancia para entender este proceso de lucha social1Marx, Engels y el “Manifiesto comunista” serían aquí un claro exponente de dicha lucha; por lo que no puede extrañar que todavía hoy el Manifiesto sea una obra de importancia en cuanto a la lucha por la emancipación obrera. Si bien, hay que puntualizar que hay que leerlo con cautela, pues las predicciones de Marx sobre la Historia no se han cumplido. Otros textos suyos, como por ejemplo “El Capital”, contiene juicios muy acertados sobre la sociedad de su época. Con todo, Marx representa uno de los intentos más lúcidos por entender la sociedad del trabajo contemporáneo desde el punto de vista histórico.: La idea de plusvalía, mediante la cual los patronos se apropian de parte de la vida de los obreros con el propósito de engordar sus ganancias.

Igualmente, el concepto de conciencia de clase es fundamental para entender todo este proceso histórico que caracteriza la conocida como lucha de clases, o sea, la lucha entre proletariado y burguesía. Esta idea es esencial si queremos entender la formación de una conciencia obrera contemporánea, en oposición a los intereses de la burguesía. Por ello, se pretendió hacer una clara distinción entre obrero y burgués, ideas e identificaciones sociales identitarias de una u otra clase.

Tuvo que llegar la Revolución Rusa de 1917 para que los burgueses del mundo temblaran verdaderamente ante el poderío del movimiento social y político obrero y sus ideas de libertad, si bien esta revolución traicionó bien pronto, a mi entender, las promesas de Marx, por parte de Lenin y sobre todo por parte de Stalin. Con todo, creo que este episodio histórico no carece de importancia de cara al mundo vislumbrado por Marx y Engels ya que, como digo, consiguió meter el miedo en el cuerpo a la burguesía internacional, que reaccionó echando mano, cuanto menos, de políticas conservadoras, cuando no aupando al poder a diversos genocidas de carácter fascista, si hacemos caso a algunos historiadores contemporáneos.

Stalin, Lenin y Trotsky
Los líderes de la revolución rusa (de izq. A drcha.): Stalin, Lenin y Trotsky

Pero la Revolución Rusa y su devenir autoritario no pudo, tampoco, apagar la voz de los muchos sin voz que había aun en Europa y el mundo. Ahí habría que entender los sucesos de mayo del 68, con sus múltiples manifestaciones de rebeldía a lo largo y ancho del globo, aupando la idea de libertad más allá de los parámetros democráticos del mundo libre, así como de algunos países de la esfera soviética.

¿Son los sucesos de mayo del 68 el punto de partida del mundo actual tal y como lo conocemos en Occidente? Yo no diría tanto, sino que se trataría de una expresión de la rebeldía juvenil ante un mundo entre corsés conservadores desde el punto de vista de la libertad en su más amplia expresión.

La imaginación emerge con fuerza, aupada por una juventud rebelde y antiautoritaria en un mundo (el de los años 60 y 70) tremendamente autoritario en muchos lugares del mundo. Del mismo modo, el obrerismo parece perder fuerza en la historia más reciente en favor de otros valores emancipatorios orientados a una esfera más personal de libertad, si bien se corría el riesgo de vulgarizar la idea misma de libertad, lo cual ha tenido, a mi parecer, efectos contradictorios dentro de lo que se conoce como “mundo libre”.

Mayo del 68
Mayo del 68 en París

La lucha social parece haberse regionalizado, y el internacionalismo parece haber perdido fuerza y peso histórico en favor de otras ideas más livianas y alejadas de la justicia social y económica. ¿O no? ¿Refleja el actual mapa político un avance de las libertades, un mundo menos anguloso, o bien la desigualdad no ha hecho sino aumentar? La libertad en sí, la libertad “sin trabas”2Orientada principalmente en un sentido emancipatorio, si bien muchos obreros del mundo se unirían a la lucha en pos de un mayor grado ya no solo de libertad, sino de una más amplia justicia social, y siguiendo postulados más tradicionales, los cuales, sin embargo, no entraron en contradicción con los postulados estudiantiles en mayo del 68., aquella que entonaban los jóvenes de medio mundo durante la explosión del 68, parece haberse transformado en un aumento de las libertades de los ciudadanos, aunque (todo hay que decirlo) hay países del mundo que aún temen a la libertad política de la sociedad actual de los tiempos de la globalización.

¿Está la lucha obrera trasnochada? Yo no diría tal cosa. Más bien, se ha producido una “mescolanza” de ideas variadas, que han hecho perder, a mi parecer, el norte desde el punto de vista histórico a la lucha obrera de corte más tradicional, igualitarista y antiautoritaria.

¿Qué ha sido de la lucha de clases? No ha desaparecido. Son muchas las organizaciones políticas, sindicales o sociales que, aun hoy, enarbolan dicha lucha. Es más, la situación socioeconómica actual empuja a muchos sectores sociales en este sentido y hacia este posicionamiento. Si bien, el internacionalismo se ha convertido en un rasgo extraño (y yo diría que incluso exótico) en el mundo de los estados-nación.

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Licenciado en Historia por la Universidad Nacional de Educación a Distancia y por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada.

Notas   [ + ]

1.Marx, Engels y el “Manifiesto comunista” serían aquí un claro exponente de dicha lucha; por lo que no puede extrañar que todavía hoy el Manifiesto sea una obra de importancia en cuanto a la lucha por la emancipación obrera. Si bien, hay que puntualizar que hay que leerlo con cautela, pues las predicciones de Marx sobre la Historia no se han cumplido. Otros textos suyos, como por ejemplo “El Capital”, contiene juicios muy acertados sobre la sociedad de su época. Con todo, Marx representa uno de los intentos más lúcidos por entender la sociedad del trabajo contemporáneo desde el punto de vista histórico.
2.Orientada principalmente en un sentido emancipatorio, si bien muchos obreros del mundo se unirían a la lucha en pos de un mayor grado ya no solo de libertad, sino de una más amplia justicia social, y siguiendo postulados más tradicionales, los cuales, sin embargo, no entraron en contradicción con los postulados estudiantiles en mayo del 68.