La experiencia del relato. Bases teóricas y aplicaciones del storytelling para la enseñanza universitaria (2012-2019)

Pentágono de la Neurociencia
Pentágono de la Neurociencia

DescargarManuel A. Broullón-Lozano.
Universidad Complutense de Madrid.
mabroullon@ucm.es

 

Resumen: Algunos de los principales retos para el siglo XXI surgen del llamado «giro narrativo» de la ciencia, la política y la vida social. En este trabajo se pretende proponer una reflexión en torno a la narratividad como un desafío de primer orden para la educación superior. En primer lugar, se propondrá una reflexión en torno a algunos de los más recientes paradigmas científicos con tal de situar la centralidad de los procesos de storytelling respecto a las prácticas sociales y a los efectos de sentido que suscitan. En segundo lugar, se revisarán algunas prácticas educativas diseñadas conforme a aquellos paradigmas, desarrolladas en la Universidad de Sevilla entre 2012 y 2019 en las áreas de Literatura y Comunicación.

Palabras clave: Literatura, Comunicación, Aprendizaje, Storytelling, Alfabetización.

 

The experience of the story. Theorical bases and applications of Storytelling in Higher Education (2012-2019)

Abstract: Some of the main challenges for the XXIst Century has been set around the «narrative turn» of Science, Politics and Social Life. This essay aims to reflect on Narrative as a challenge for the Higher Education. First of all, to understand Storytelling as the center of any social practice or effect of sense, some of the latest Scientific Paradigms will be examined. Secondly, projects designed according to that paradigms should be presented, as a set of proposals focused on Literature and Media Studies areas at the University of Seville between 2012 and 2019.

Keywords: Literature, Media Studies, Learning, Storytelling, Literacy.

 

1. «Érase una vez…»

«Érase una vez…» es la fórmula tradicional del folklore de tradición oral con la que los narradores comienzan a contar sus historias. Más allá de ser una técnica de captatio benevolentiae, según nos enseñan las retóricas clásicas, este encabezamiento tiene un poder transformador radical. Quien dice «érase una vez», no solo crea un vínculo con sus receptores, también abre una brecha en el espacio, en el tiempo y en la identidad presentes, mostrando otros mundos posibles, otros modos de ser, de sentir y de concebir la realidad.

Desde la tribu reunida en torno a la hoguera o el tótem, hasta la más sofisticada campaña de marketing de una gran empresa en el siglo XXI a través de la red, un mismo y único proceso: el arte de contar historias. La narratividad1 como proceso de interacción simbólica crea vínculos sociales, establece ontologías y construye (meta)relatos de legitimación que ayudan a los seres humanos a explicarnos quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos… Ahora bien, esta técnica que hoy, por influencia anglosajona, se conviene en llamar storytelling, puede ser un arma de doble filo. Christian Salmon, en sus libros La máquina contar historias y formatear las mentes (2008) y La estrategia de Schérezade (2011), ha puesto el dedo en la llaga al advertir que las narrativas también sirvieron para tomar el control de la vida compartida y apropiarse de los saberes humanos, manipulando, estandarizando las mentes, o propagando ciertos estados de cosas simulados al modo de marcos de comprensión de la realidad o frames, como los denomina Georges Lakoff en No pienses en un elefante (2007). Los think tanks pugnan por influir sobre las gentes, establecer sus prioridades –u objetos de valor– y marcar cuáles son las acciones –o programas narrativos– que han de regir el comportamiento de los individuos a lo largo de su vida –relato vital–.

Sin embargo aún hay espacio para la resistencia, la rebelión y la protesta, con las mismas armas. La escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie se refiere al poder del relato con la palabra nkali, que en idioma igbo quiere decir «ser más grande que el otro»2. También las narrativas se rigen por el principio de nkali: en la contemporaneidad no basta con contar las historias, sino que se ha desatado a todos los niveles la batalla por el relato. Esto es, hacer que una historia, tu historia, reivindique su derecho a ser escuchada frente a las narrativas dominantes o hegemónicas.

2. Tras el giro narrativo: algunos paradigmas emergentes

Hoy por hoy, desde la literatura científica, se habla de un narrativist turn o giro narrativo de la Ciencia y de la vida social en su conjunto desde finales del siglo XX (Salmon, 2008; Cornog, 2004; Phelan, 2005). La «caída de los metarrelatos de legitimación» advertida por Jean-François Lyotard en 1986, no solo no ha abolido el dominio de las narrativas ontológicas de la religión, la economía o la política, sino que ha desatado un «conflicto de las interpretaciones», en palabras de Paul Ricoeur (2003). Procesos como el de la Guerra Fría, la carrera espacial, las campañas electorales, el capitalismo financiero, o la organización social del trabajo, son una cuestión de relato: quién logra hacer valer su narrativa como la mejor explicación de la realidad.

Cuadrado semiótico de las modalidades veredictorias
Figura 1. Cuadrado semiótico de las modalidades. veredictorias.
Fuente: Greimas & Courtés, 1982, I, p. 434.

Ahora bien: «vencer no es convencer» –se le atribuye a Miguel de Unamuno, con mayor o menor exactitud– «para convencer hay que persuadir». La «verdad», pues, en palabras del semiólogo A. J. Greimas (Greimas & Courtés, 1982, I, p. 434), no reside únicamente en los hechos. Cualquier hecho debe ser accesible y comprensible para una comunidad de sentido. Los hechos deben ser divulgados. Y para ello solo disponemos de una herramienta con tal de «hacer saber»: el relato. La «verdad» es pues el producto de la suma del /ser/ y el /parecer/, que se opone en otras combinaciones distintas como la «falsedad» (no-ser + no-parecer), la mentira (no-ser + parecer) y el secreto (ser + no-parecer), construidas todas ellas en base a la práctica del discurso (Figura 1).

En consecuencia, los Estudios Literarios de las últimas décadas, sea en su vertiente comparatista, sea en su dimensión estructural –semiótica o narratológica– han cobrado un nuevo vigor, al ser enfoques que acumulan larga experiencia en el análisis crítico de la estructura y la repercusión cultural de toda praxis discursiva. No menos cierto es que los centros de enseñanza de Ciencias Políticas y Marketing incorporen entre sus planes de estudios, cada vez con mayor pujanza, las materias de habilidades de comunicación y storytelling –nuevos nombres para la retórica, la oratoria y la poética, dotando de un nuevo impulso a las herramientas humanísticas del ars bene dicendi.

El reto está lanzado. En el tiempo presente la pugna se juega en esta arena: cómo representamos y gestionamos el mundo de la vida asumiendo roles, construyendo escenarios, estableciendo programas de acción, etcétera. Esto es: cómo generamos narrativas –estructuras– que ya no solo sirven para producir narraciones –discursos– de ficción, sino que se despliegan sobre el mundo de la vida en lo que podría denominarse como género de las Real Stories bajo la amenaza constante, a pesar de todo, del simulacro (Baudrillard, 1998): que los hechos no sean divulgados, sino construidos.

3. Retos del Aprendizaje y Enseñanza en el siglo XXI: paradigmas emergentes

La Educación Pública en el siglo XXI ha de aceptar cuanto antes los retos de este narrativist turn. Para dar cumplimiento a su vocación de Servicio Público, la Educación en todos los niveles debe proporcionar a los sujetos herramientas e instrumentos con los que devenir sujetos libres3. Y para ello, resulta primordial fomentar una «competencia poética» o «competencia literaria» en su doble vertiente: crítico/ analítica, por un lado, y productiva, por el otro. Esto es: generar en los sujetos capacidad de agencia para deconstruir y negociar con las narrativas que les vienen dadas por medio de todo tipo de discursos: políticos, económicos, publicitarios; pero también, por qué no, los propios discursos educativos como maquinarias formateadoras de las mentes y estandarizadoras de las identidades, tanto individuales como colectivas. En el otro lado, la palabra «libertad», más que nunca, se asocia con la «libertad de expresión»: libertad para identificar y desarrollar identidades, para construir vínculos desde la responsabilidad y el principio de otredad –irrenunciable en toda práctica democrática–, para construir y hacer valer las narrativas propias como estrategia de empoderamiento político frente a los relatos hegemónicos, para desenmascarar las mentiras y los simulacros.

La Ciencia, de forma análoga, desde el principio de consiliencia o unidad del conocimiento (Consilience: the unity of Knowledge), según lo denomina Edward Osborne Wilson (1998), se convierte en el único depósito de saber fiable con un soporte racional y contrastable por medio de la experiencia y del control lógico-discursivo4. Es por ello que antes de evaluar el conjunto de acciones pedagógicas –regladas y no regladas– desarrolladas en la Universidad de Sevilla entre 2012 y 2019 como programas de capacitación poética, es imprescindible presentar un sucinto informe de cuáles han sido estos avances científicos que, a modo de fundamentos teóricos y metodológicos, sostienen el diseño y la aplicación de dichas iniciativas en el ámbito de la educación superior.

3.1. Neurocultura: por una Semiótica de las Pasiones

La cultura el siglo XXI –ha dicho el fisiólogo Francisco Mora Teruel (2007)– ha de ser «una cultura basada en el cerebro». Todo lo que el ser humano es y puede llegar a saber pasa, necesariamente, por el cerebro. Es este órgano la sede de los «efectos de sentido» que podemos llegar a producir. Desde sus potenciales cognitivos, desde luego; pero también en virtud de los procesos afectivos, pues son las emociones las elaboraciones mentales de las impresiones y de los conceptos hasta el punto de que «solo se puede aprender aquello que se ama» (Mora, 2017). La «inteligencia emocional» de la que habló Daniel Goleman (1995) en los años noventa del siglo XX no es sino la inteligencia misma. De este modo, las emociones antaño despreciadas por la herencia tomista de la Filosofía occidental, es hoy sabido que tiñen toda la información que pasa por la mente (Damasio, 2007), desde el momento en que el área de broca, situada en el hipotálamo, se activa e interviene en el procesamiento mental lo mismo que otras regiones cerebrales. Así pues, conceptos, preceptos y afectos –eufóricos o disfóricos– no pueden ser aceptados como estadios epistemológicos distintos. Además, la neurocultura como enfoque que apuesta por la consilience, establece el imperativo de una convergencia interdisciplinar que se puede resumir en el llamado pentágono de la neurociencia (Figura 2), en donde también las Humanidades, y dentro de ellas, las Ciencias Literarias y de la Comunicación, están llamadas a desempeñar un papel fundamental en forma de una línea de investigación que bien podría retomar el proyecto de una Semiótica de las Pasiones que propusieron A. J. Greimas y Jacques Fontanille (2002) el pasado siglo.

Pentágono de la Neurociencia
Figura 2. Pentágono de la Neurociencia.
Fuente: elaboración propia.

Desde estas premisas, urge retornar sobre una epistemología con base en la Fenomenología Filosófica de Edmund Husserl como afirmación del principio de interdependencia e intersubjetividad entre Sujeto y Objeto5, lo que se corresponde con el fundamento último de la estructura narrativa (Greimas & Courtés, 1982, I, pp. 275 y ss.), en donde un sujeto se moviliza ante un objeto de valor, cobra conciencia de sí mismo y pone en marcha una serie de acciones –o «programas narrativos»– con tal de conjugarse –valor eufórico– o de distanciarse –valor disfórico– de dicha meta. Se puede decir que cuando algo tiene valor para alguien, las cosas tienen sentido. Y esa investidura, eufórica o disfórica, es un proceso de atribución narrativa teñido por las pasiones. En consecuencia, los «modos de ver» o los «modos de afrontar» –perceptiva, preceptiva y afectivamente– el entorno material inmediato, también suscitan efectos de sentido. Todo cuerpo capaz de interactuar con su entorno es, pues, un cuerpo perfecto, aunque en función de la diversidad funcional o cognitiva, los efectos de sentido puedan resultar diferentes. 

3.2. Teoría de las Inteligencias Múltiples

Desde el ámbito de la Pedagogía, uno de los paradigmas más relevantes y radialmente transformadores de los últimos tiempos es el de la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner (2004, figura 3). En virtud de estos postulados, y en conexión con el razonamiento anterior de las Neurociencias, las mentes no son uniformes ni idénticas entre sí. A una diversidad funcional, en lo que a fisiología del cerebro se refiere, le corresponde, como es lógico, una diversidad de funcionamientos mentales. Así se explica que ciertos desarrollos de la mente puedan suscitar diferentes efectos de sentido ante la realidad, como configuraciones narrativas que constituyen sujetos y objetos alternativos sobre los mismos materiales; también programas de acción que discurren por los más variados órdenes cognitivos, afectivos y lingüísticos –entiéndase en este contexto el término «lenguaje» en el sentido más lato del término, más allá de la restricción al lenguaje natural.

Estas consideraciones obligan también a hacer una reflexión en torno a la jerarquía de los lenguajes. Aquella forma lingüística que sostiene una visión de la realidad logocéntrica, lineal, progresiva, en la flecha irreversible del progreso, excluye otras formas de aprehensión, otros efectos de sentido igualmente posibles. El papel de las Humanidades, en su preocupación por la dimensión comunicacional, deviene, pues, esencial: solo los enfoques que se ocupen de los medios y técnicas poéticas serán capaces de generar un metalenguaje crítico capaz de cuestionar los órdenes que imponen ciertos usos lingüísticos en detrimento de otros en sus aplicaciones discursivas.

3.3. El proceso de Transhumanización

No es posible concebir hoy el cuerpo ni la mente sin tener en cuenta las extensiones tecnológicas del ser humano. Sin duda, y como apuntó el pasado siglo Gilbert Simondon (2008), hoy por hoy cuerpo y máquina forman un continnum, un engranaje único desde el cual se construyen los efectos de sentido. También las prótesis de la mente extienden más allá de nuestras capacidades cognitivas el ámbito de nuestro conocimiento. No en vano, Marshall McLuhan definió a la tecnología en Understanding Media como prótesis del cuerpo que empieza a mutar con la invención del lenguaje, luego del libro, y después, con la revolución de la imprenta:

En las edades mecánicas extendimos nuestro cuerpo en el espacio. Hoy, tras más de un siglo de tecnología eléctrica, hemos extendido nuestro sistema nervioso central hasta abarcar todo el globo, aboliendo el tiempo y el espacio, al menos en lo que a este planeta se refiere. Nos estamos acercando rápidamente a la fase final de las extensiones del hombre: la simulación tecnológica de la conciencia […]. Cualquier extensión, sea de piel, de la mano o del pie, afecta a todo el complejo psíquico y social. (1996, pp. 25-26)

Allá donde los circuitos cerebrales no son capaces de llegar, la tecnología ofrece soportes materiales para prolongar la memoria. Desde el folklore de tradición oral, con sus fórmulas de repetición para no olvidar, hasta invención de la escritura y hasta la base de datos digital o la inteligencia artificial en la tercera era de la computación, se podría decir que el ser humano desafía al decaimiento del soporte material de su mente con sede en el cerebro y hasta a la propia muerte biológica: «salir del sustrato de nuestros cuerpos, […] eludiendo la sustancia biológica cerebral de la que hemos surgido y convirtiéndonos en seres no biológicos» (Eagleton, 2017, p. 245). Se trata en definitiva del proceso de transhumanización u «horizonte del surgimiento y desarrollo de formas más allá del hombre» (Vázquez Medel, 2003, p. 31), sin perder de vista que es la actividad simbólica en su vertiente poética la primera y más poderosa de todas estas tecnologías:

la dimensión tecnológica es inseparable de lo humano. No existen seres humanos sin tecnologías, porque en gran medida lo que denominamos «humano» es, también, consecuencia de ellas. «Pensamos porque tenemos mano» decía un adagio griego que Platón pone en boca de Sócrates. Y, en efecto, el pensamiento es en gran medida consecuencia de nuestra compleja interacción con el mundo. […] También el lenguaje es una tecnología, y la palabra un instrumento de acción sobre el mundo y su transformación. Por ello el homo symbolicus designa esta realidad humana con la mayor riqueza. (2003, p. 29)

3.4. Avances en Astrofísica y Física Teórica

Las limitaciones del cuerpo y de la mente del ser humano se han puesto especialmente de manifiesto en el campo de la Astrofísica, durante el siglo XX, y de la Física Teórica, ya en la nueva centuria. Es decir, cuando la razón antropocéntrica se ha confrontado con los ámbitos de lo muy grande –el Universo– (Hawking, 2010) y de lo muy pequeño –lo Cuántico– (Diéguez, 1996), al constatar que las leyes físicas que rigen el comportamiento de la materia en sendos ámbitos no se corresponden con la realidad que experimentan nuestros cuerpos, hasta el punto de tener que inferir nuevas categorías como la materia oscura o la antimateria, por oposición lógica dentro de un marco racional y lingüístico –el lenguaje de la Física es, ante todo, un lenguaje formal. La única salida posible a los límites del cuerpo humano pasa, en primer lugar, por la puesta a punto de una tecnología –prolongación de los sentidos– que proporcione evidencias suficientes como para acumular una experiencia fiable. Y, posteriormente, elaborar esta experiencia al modo de representaciones gráficas y esquemas narrativos que permitan ubicar en el espacio y en el tiempo tanto como redefinir aquellas mismas unidades observadas durante el proceso experimental. Una vez más, las «Ciencias duras» se confrontan con la relatividad de los efectos de sentido y con la representación discursiva, esto es, con el problema del realismo de los textos y, en definitiva, con las narrativas (Diéguez, 1996) hasta llegar hasta sus más íntimas bases: los propios conceptos de espacio y de tiempo.

3.5. Enfoques de Género

La perspectiva de Género, en virtud de la Tercera Ola del Feminismo, del Trans-feminismo y del desarrollo de un pensamiento basado en la diversidad de las identidades LGTBIQA+, ha puesto el foco en torno a aquellos actores y espacios que las narrativas hegemónicas del cis-hetero-patriarcado habían dejado fuera de campo en los discursos públicos y privados. Especialmente, para las identidades feministas y LGTB –cuya alianza es no obstante frágil debido a los proyectos que cada colectivo ha generado como agenda–, uno de los retos fundamentales en el pensamiento y en la política ha sido la asignatura pendiente de los referentes simbólicos y las genealogías culturales. A la cuestión de las narrativas como «efectos de sentido» se añade en este caso una carencia de narraciones en las que poder reconocer y expresar esas identidades.

En el caso de la identidad queer, además, el proyecto narrativo pasa, en opinión de Judit/ Jack Halberstam (2011), por una enmienda a la totalidad. En las narrativas descritas por Halberstam en El arte queer del fracaso se propone una inversión total de los modelos hegemónicos, de los relatos heroicos, de los personajes bellos y virtuosos a ojos de ciertos árbitros que han impuesto sus valores; del tiempo lineal y del progreso como meta última en todo programa narrativo de actuación. Por el contrario, una epistemología queer propone redescubrir los movimientos cíclicos, el deambular, lo improductivo, lo ilógico, el fracaso en última instancia, como narrativas disidentes, capaces de proponer alternativas al mundo en que vivimos, a los cuerpos que habitamos y al sentido último de las cosas, puestos bajo sospecha de ser instrumentos simbólicos de explotación, dominación, opresión y control. Si los sujetos queer proponen encarnar una diferencia, esta ha de pasar también, de manera urgente, por narrativas articuladas sobre otros objetos de valor y por narraciones cuya forma sea claramente distinguible de los relatos canonizados. Urge que estos relatos sean escritos, también que otras poéticas puedan ser formuladas. También, conviene prestar atención a las narrativas que han quedado olvidadas, acalladas, silenciadas, en zona de sombra: a los relatos de los vencidos y de los fracasados como alternativas a un orden social dominante que resulta cuanto menos ético impugnar.

3.6. Del Servicio Público: extensión y transferencia del conocimiento

Desde el ámbito humanístico, Noam Chomski, uno de los intelectuales más insobornables de nuestro tiempo y padre de la «gramática generativa», ha señalado recientemente, desde una preocupación narrativista, que uno de los retos más acuciantes que afrontan las sociedades contemporáneas consiste en una pugna entre dos relatos: el relato neoliberal «gain wealth, forgetting all but self», frente al relato que denomina como «the common good» y que define como una narrativa en la que prima «to care for other people» (Chomski, 2016).

Más recientemente, y al hilo de la grave crisis originada por la pandemia COVID-19 a nivel global en el primer trimestre de 2020, Chomski ha vuelto a poner el foco en la dimensión educativa y en el abordaje narrativo de la resolución de conflictos desde una narrativa de los cuidados frente a la narrativa bélica de vencedores y vencidos, en tanto que, en rigor, no hay ningún agente humano antagonista a quien derrotar:

La valentía y el heroísmo de los que luchan en primera línea contra la pandemia, los doctores, enfermeros, trabajadores de la salud, son admirables. Las comunidades locales se han organizado y se ayudan entre sí. Las escuelas están cerradas, los niños están en casa, los padres no pueden trabajar. Pero en este tipo de situación, en la que uno vive en un sistema muy frágil, que puede ir tirando si nada va mal pero en el que todo colapsa cuando hay una catástrofe, la educación colapsará también. Y tenemos problemas mucho más profundos sobre el tipo de sistema educativo que queremos. ¿Queremos una sociedad en la que tratamos a los niños como recipientes en  los que echamos agua y sale algo? ¿O queremos un sistema educativo que fomente la creatividad, la participación, la cooperación y te anime a cumplir tus metas y aprovechar las posibilidades que se abren ante ti para perseguir tus intereses?6.

Una cultura basada en una narrativa del bien común y de los cuidados ha de encontrar metodologías en donde el saber como competencia modal dentro del programa de acción narrativa repercuta en la colectividad, y no solo en el beneficio personal de sujetos aislados y enfrentados en competición.

Es ante esta coyuntura en la que se exige una profunda reflexión previa al diseño de toda acción formativa en el ámbito de la educación pública, pues ha de preverse un equilibrio entre aprendizaje/ enseñanza o investigación, por un lado –como acciones propias de toda institución educativa–, y la extensión o servicio público de la  institución con respecto al bien común del entorno al que pertenece. Es posible sintetizar estas vocaciones un cuadro, desde el cual surgen cuatro opciones o programas narrativos más o menos sistemáticos para que el conocimiento producido en las aulas o en los trabajos de investigación revierta en el medio social como conocimiento útil: Aprendizaje y Servicio (ApS), Voluntariado, Trabajo de Campo e Iniciativas Asistemáticas  (Figura 3).

Aprendizaje y Servicio (ApS), Voluntariado, Trabajo de Campo e Iniciativas Asistemáticas
Figura 3. Aprendizaje y Servicio (ApS), Voluntariado, Trabajo de Campo e Iniciativas Asistemáticas.
Fuente: elaboración propia.

Este tipo de prácticas dan cumplimiento a la vocación de servicio público de la Universidad Pública como institución que ha de ejercer un liderazgo social en la actualidad. Se trata, pues, de ofrecer un servicio a la sociedad, al tiempo que se llevan a cabo las actividades formativas o investigadoras correspondientes (Palos Rodríguez y Puig Rovira, 2006, pp. 60-63).

4. Aprendizaje y Enseñanza en Storytelling con vocación de servicio público

Es en este punto en el que estamos en condiciones de examinar y evaluar las acciones desarrolladas en el marco de la Universidad de Sevilla entre los años 2012 y 2019. Subrayaremos una vez más el vínculo causal entre la investigación, en virtud de estos paradigmas teóricos, y la dimensión aplicada de la docencia y la transferencia, como se desarrollará en los apartados siguientes. Dicha conexión ha de ponerse en valor en torno al Grupo de Investigación en Teoría y Tecnología de la Comunicación de la Universidad de Sevilla (GITTCUS), dirigido por el profesor Manuel Ángel Vázquez Medel, y cuyo Seminario Permanente «Comunicación y sociedad» ha abordado en sesiones monográficas cada uno de los paradigmas expuestos en el capítulo anterior, en ocasiones, con debates dirigidos por los miembros del propio GITTCUS, y otras veces, a modo de conversatorio presencial con los autores de las propias teorías, como fue el caso del profesor Francisco Mora Teruel en el mes de noviembre del año 20187.

Se presentarán a continuación las experiencias diseñadas siguiendo un orden cronológico, no temático ni progresivo, según el esquema 1) precedentes, 2) acciones implementadas, 3) autoevaluación, con tal de hacer un ejercicio metadiscursivo y autorreflexivo.

4.1. Voluntariado para el Fomento de la Lectoescritura

Este programa surgió en 2012 en el marco del Plan Integral para el Fomento de la Lectoescritura de la Universidad de Sevilla (PIFLUS), dependiente del Vicerrectorado de Relaciones Institucionales de la Hispalense a través del Servicio de Extensión Universitaria, y con financiación de la Fundación de Investigación de la Universidad de Sevilla (FIUS) para la contratación de personal.

Los precedentes del PIFLUS se sitúan desde la década de 2000, con el impulso de un Plan Lector de la universidad literaria, encomendado por mandato rectoral a la profesora Lola González Gil y, a partir de 2010, al los profesores Vázquez Medel, como director (2010-2016), y Broullón-Lozano, como coordinador (2011-2013). También se ha de poner en conexión este proyecto con la creación y desarrollo de la Red Internacional de Universidades Lectoras, en cuyo acto fundacional en noviembre de 2006, se sitúan las universidades de Extremadura, Alicante y Sevilla. Actualmente, la Red cuenta con 44 universidades adscritas en todo el mundo8, cuya acción coordinada inspira en algunos aspectos esta iniciativa.

El plan estratégico implementa investigación, formación y extensión universitaria desde una vocación de servicio público: «La lectura, en efecto, activa un acto de dación, de entrega, de apertura y exposición de nuestro ámbito vital» (Vázquez Medel, 2010: 11-13). Las dos primeras áreas –investigación y formación– encuentran su desarrollo en la sede universitaria, pero las consecuencias o productos de dichas actividades, tanto regladas dentro de asignaturas de grado y postgrado –especialmente en las áreas de Educación, Ciencias de la Comunicación, Filología y del Máster Universitario en Escritura Creativa–, como no regladas, extienden su radio de acción ofreciendo un servicio a la sociedad dentro del ámbito geográfico de la capital hispalense.

En concreto, la activación del Voluntariado PIFLUS cuenta con implicaciones académicas, como el reconocimiento de créditos de Libre Configuración a través de la oficina de voluntariado del SACU (Servicio de Atención a la Comunidad Universitaria), en virtud de su carácter formativo –tanto inicial y obligatorio como específico a demanda de las necesidades del estudiantado– y de las prácticas supervisadas en los Hospitales Universitarios Virgen Macarena y Virgen del Rocío, en concreto, en las zonas de hospitalización infantil. También, ocasionalmente, en el módulo de respeto de los Centros Penitenciarios Sevilla 1 de Alcalá de Guadaira y Sevilla 2 de Morón de la Frontera.

La carga horaria total de este voluntariado equivalente a todo un curso académico –octubre-junio– se corresponde con 1,5 créditos E.C.T.S., reconocidos a final de curso tras haber superado el sistema de supervisión de prácticas correspondiente. Este paso fue crucial para el tránsito desde una serie de iniciativas asistemáticas de voluntariado –aunque bienintencionadas–, a una visión no solo reglada desde un punto de vista legal –especialmente, en lo concerniente al seguro de los estudiantes en sus horas de prácticas–, sino a un revertir de la formación en competencia lingüística y literaria, desde una perspectiva comunicacional, en entornos necesitados de narrativas. Y a la inversa, sirvió para responder de manera eficaz a una demanda formativa de aquellas mismas iniciativas asistemáticas cuando requirieron una especialización en actividades asistenciales y de acompañamiento en el ámbito sanitario. Las evidencias empíricas de este voluntariado literario (Broullón-Lozano & Martín López, 2013) han puesto de manifiesto la relación entre storytelling y salud, con especial incidencia en los beneficios para la salud mental, la memoria y el desarrollo de capacidades cognitivas en edad infantil.

4.2. Aulas de Lectura universitarias: grupos de lecturas compartidas

Es también esta una iniciativa diseñada en el seno del PIFLUS y anexa o complementaria al voluntariado, aunque en una orientación más restringida al campo de la acción formativa universitaria no reglada. No obstante, se sigue apoyando en los principios de servicio público y democratización del saber; también en la dimensión protésica de la memoria a través de la digitalización y de la memoria textual virtual de repositorios de lectura y de escritura. Iniciadas en 2011 en el ámbito del Aula de la Experiencia de la US, con alumnas y alumnos mayores de 55 años, las Aulas de Lectura parten de una serie de principios teóricos anclados en la Estética de la Recepción (Warning, 1989), la Teoría Crítica (Martín Barbero, 1988) y la Ética de la Lectura (Raimondi, 2007):

El Aula de Lectura es el corazón mismo del proyecto, y se concibe como la Asamblea abierta y participativa de todos los integrantes de la comunidad universitaria –en el ámbito previamente definido– que lo deseen, que se reúnen una vez al mes para recibir y ofrecer información directa, para debatir proyectos y para articular las dos líneas básicas de acción: las lecturas compartidas y el voluntariado para el fomento de la lectura. Todo ello, por supuesto, sin perjuicio de la acción autónoma de cada grupo o colectivo, que debe enriquecer el impulso inicial del proyecto. (Vázquez Medel, 2010, p. 9-10)

Los grupos de lectura se plantean, pues, como la demarcación de un espacio horizontal, asambleario y colaborativo anexo a las actividades formativas regladas de grado y postgrado, en su carácter autogestionado; también adjunto a las iniciativas asistemáticas y al ejercicio del voluntariado literario. En ocasiones, dichos grupos no solo abordan la actividad lectora, de-construyendo y construyendo el canon literario, sino que también han desarrollado la escritura, casos en los cuales es posible detectar y valorar un servicio transferido en forma de antologías digitales editadas y difundidas en repositorios de acceso abierto en la red9. No obstante la función de empoderamiento poético que este tipo de experiencias suscita, ha de tenerse en cuenta que su aplicación es limitada en extensión temporal, dado que se basa en el compromiso individual y grupal durante el curso académico y que carece de un reconocimiento reglado en virtud de carga horaria o reconocimiento de créditos más allá de las iniciativas particulares de los docentes que deciden involucrarse personalmente en el proyecto. No obstante, hay que puntualizar que desde el curso 2018/2019, la nueva dirección del PIFLUS, con la profesora Elena Leal como directora y Maria Francescatti como coordinadora, ha dotado de un marco reglado a los Grupos de Lectura en las facultades de Filología, Comunicación y Ciencias de la Educación, como primer paso de un proyecto que es deseable logre extenderse al máximo posible en toda la comunidad universitaria en un futuro próximo.

4.3. Cartografías Lectoras en las universidades andaluzas

Se trata de una acción financiada por Proyecto Atalaya de la Junta de Andalucía y surgida desde la sinergia de la Red Internacional de Universidades Lectoras bajo el liderazgo de la Universidad de Almería, en donde actuaron como investigadores principales (IP) Mar Campos F.-Fígares y Gabriel Delgado. Desde los Estudios de Nueva Literacidad (Chartier & Hérbrard, 2000), la Teoría del Hipertexto (Pajares Tosca, 2004) y la Inteligencia Colectiva que fomenta al Cultura Digital (Broullón-Lozano & Romero Santos, 2020), este proyecto persigue el objetivo de llevar a cabo una etnografía de las prácticas de lectura y escritura en el ámbito universitario. Dicha recopilación de observaciones etnográficas se volcó en un mapa polifónico y transmedia open access a través de la red. De este modo, la base de datos encuentra una representación gráfica de las prácticas que acontecen en el espacio urbano como Real Stories paralelas, generando dimensiones narrativas alternativas sobre los mismos lugares, en función de las estructuras de valor, de las acciones ejecutadas, de los agentes que participan y de los recorridos que se ponen en juego.

Una primera fase combinó la etnografía –trabajo de campo–, con la cartografía digital. En paralelo a las universidades públicas andaluzas, en la Hispalense se llevó a cabo esta tarea desde el propio PIFLUS, que en su faceta investigadora, generó con financiación del propio proyecto y de la Fundación de Investigación de la Universidad de Sevilla (FIUS), un equipo de trabajo interdisciplinar conformado por cinco personas: Manuel Ángel Vázquez Medel, Manuel A. Broullón-Lozano, Marta Rodríguez Manzano, Juan Manuel Carmona Tierno y María Aguilar. Es de valorar que el proyecto de investigación puso en práctica importantes fundamentos teóricos, como la dimensión trans-humana a través del soporte digital de la base de datos, o la representación gráfica de modelos de realismo paralelos. Pero en este punto, es cierto que la iniciativa contaba con escasa proyección de servicio público. Su valor residía por contra en que supuso un importante esfuerzo de trabajo de campo, en donde el análisis de la realidad se convierte en objeto de estudio desde la Academia, de modo que permite analizar los efectos de sentido que acontecen en el espacio urbano así como la distribución de las prácticas de lectura y escritura por áreas de la ciudad, señalando con claridad mediante la visualización cartográfica cuáles son las zonas y los colectivos más desatendidos.

Pero pronto, en una segunda fase, el proyecto crece y se redefine. Por un lado, como una herramienta útil para toda la comunidad universitaria, pues permite identificar espacios, agentes y dispositivos con tal de crear redes de colaboración. Y de otra parte, además, en esta segunda fase, se tomaron por separado la dimensión espacial –a través de la cartografía– y la dimensión temporal –como un repositorio actualizable–, con el objetivo de que el sitio web se convirtiera no solo en una base de datos gráfica de informaciones o datos de contacto entre especialistas y materiales digitalizados, sino en toda una agenda cultural accesible y disponible para el público general, más allá de la comunidad universitaria. También en una herramienta para las instituciones públicas y los poderes políticos, con tal de poder establecer planes de actuación en base a la distribución del urbanismo como espacio textualizado y desigual entre sus partes o barrios.

El balance de esta experiencia ha quedado recogido en la cartografía en libre acceso en la red10. También en publicaciones científicas donde los miembros del equipo de trabajo de la US reflexionamos acerca del proceso y sus potenciales (Broullón-Lozano & Vázquez Medel, 2015 y Broullón-Lozano, 2018a, 2018b y 2019) y sugerimos tanto sus puntos débiles como las posibilidades de ampliación. Se ha de indicar, por desgracia, la no continuidad de la financiación, lo que ha terminado por suspender, al menos a la fecha presente, la utilidad de este proyecto etnográfico como un verdadero servicio público.

4.4. Aprendizaje y Servicio en Literatura Infantil y Juvenil (LIJ)

El importante giro en las etapas siguientes tiene que ver con cuestiones biográficas relacionadas con la consolidación de la carrera académica de quien escribe. Ello propició la incorporación intermitente a los equipos docentes de departamentos universitarios de la Universidad de Sevilla, en concreto a los de Literatura Española e Hispanoamericana (2016-2019 y 2019) y Comunicación Audiovisual y Publicidad (2019), con la consiguiente posibilidad de aplicar la experiencia acumulada en las iniciativas asistemáticas, voluntariado o trabajo de campo, a la docencia reglada en cursos de grado.

En primer lugar, han de señalarse los importantes precedentes existentes en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Sevilla, en donde la Cátedra de Literatura Infantil y Juvenil desempeñada por la profesora Lola González Gil hasta su jubilación en 2011, ha proporcionado un sustrato formativo e investigador imprescindible para esta experiencia pedagógica (González Gil, 2000, 2001 y 2004).

Durante el curso 2017/2018, en la asignatura de grado en Educación Infantil titulada «El hecho literario y la literatura infantil», se implementaron tanto prácticas de etnografía y elaboración cartográfica mediante el trabajo en grupo11, así como prácticas de creatividad literaria con enfoque de Aprendizaje y Servicio (ApS), siguiendo el procedimiento que recomienda en este área el método caótico-sincrético, cuyo fin persigue la «consciencia metalingüística» (Titone, Pinto & González Gil, 2000) de los elementos de la poética literaria aplicada a lectura y escritura infantiles, y que sigue las fases 1) sincrética –examen de la realidad, en donde se aplicó la investigación etno-cartográfica, para detectar necesidades–, 2) analítica –desde la comprensión de los modelos literarios–, y 3) holodinámica –creación discursiva. En esta última parte de la secuencia se trata de poner en movimiento la conciencia y aplicar el conocimiento en el mundo de la vida y de la experiencia. Es por ello que esta propuesta pedagógica no se conforma con que los estudiantes sean capaces de identificar modelos narrativos, líricos o dramáticos mediante la técnica del comentario de texto –que no obstante es irrenunciable en la fase analítica intermedia–, sino que demuestren que son capaces de producir sus propios textos tras la asunción de dichos modelos sometidos a análisis crítico.

La última actividad práctica de la asignatura consistió precisamente en la producción de un texto narrativo o espectacular de tema libre, destinado al público infantil de los internos en el Hospital Universitario Virgen del Rocío, quienes se convirtieron en los receptores reales de aquellos textos durante las sesiones prácticas en el propio centro sanitario, previa formación específica sobre atención sanitaria y voluntariado facilitada por las ONGs Tiritas Creativas y ANDEX, a cargo de la también profesora de la US Concepción Torres Begines.

Esta experiencia, además, se involucra plenamente con el entorno social inmediato, asumiendo plenamente una metodología de ApS en la que se ofrece un producto o servicio a un destinatario concreto. Finalmente, en esta línea ha de ponerse de manifiesto la conexión entre las áreas de Humanidades y Ciencias de la Salud, con los beneficios que la actividad poética proporciona a los internos en los centros hospitalarios.

4.5. Aprendizaje y Servicio en Historia de los Medios de Comunicación

Durante el curso 2018/2019, y motivado por el cambio de adscripción del firmante de este trabajo al Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la US, la docencia se traslada de una asignatura obligatoria del Grado en Educación Infantil a un a optativa del Grado en Comunicación Audiovisual –Historia de la Radiotelevisión en España– en donde mismas metodologías de capacitación poético-expresiva y método caótico-sintético se pueden aplicar a otros medios de expresión, en este caso, la creatividad audiovisual.

Huelga decir que esta nueva experiencia surge en un marco consolidado y reglado de actuación y financiación: un proyecto de cooperación al desarrollo financiado por el Vicerrectorado de Servicios Sociales y Comunitarios de la Universidad de Sevilla (US) con cobertura anual durante el curso 2018/2019, cuya IP fue la profesora Concepción Torres Begines12. Tales son las bases que rigen esta iniciativa:

Este proyecto presenta una innovadora propuesta de aplicación de la metodología del Aprendizaje y Servicio […]. Buscamos con ello cubrir varias necesidades detectadas en el estudio de viabilidad del proyecto realizado previamente a la redacción de esta solicitud, como son: 1) establecer nexos entre grupos, colectivos o entidades locales pequeñas o de reciente creación, y la Universidad de Sevilla, 2) dar la oportunidad al alumnado de poner en práctica los conocimientos adquiridos en las aulas al tiempo que abogamos por el fomento de la Educación para el Desarrollo y la formación integral de la persona, y 3) la formación docente en nuevas e innovadoras metodologías educativas que sirvan además para unir sus inquietudes personales solidarias y su labor profesional. Todo esto lo conseguimos a través de la realización de prácticas voluntarias diseñadas como parte del sistema de evaluación de la asignatura. (Torres Begines, 2019, p. 7)

La acción se materializó en diez trabajos de creación evaluados proporcionalmente con un 30% dentro de las actividades obligatorias de la asignatura, entre el documental audiovisual y el transmedia, en donde los treinta y seis estudiantes matriculados, conformando grupos de trabajo, emprendieron la tarea de convertirse en historiadores, indagando especialmente en las narrativas, agentes y colectivos –constituidos y no-constituidos– con escasa representación tanto en el discurso histórico como en los medios de comunicación desde una visión diacrónica. Aunque los resultados han sido desiguales, pero en general alcanzaron óptimos resultados en relación con el ámbito que hemos denominado Real Stories, como pone de manifiesto el hecho de que en las calificaciones finales la nota de estos trabajos fuera proporcionalmente más elevada que la de la prueba escrita final, lo que demuestra una motivación añadida por parte del estudiantado13.

Especialmente positivos han sido los resultados de esta experiencia en torno a las Real Stories que han optado por trabajar desde la brecha de género, tanto en la dimensión feminista, como en lo que se refiere a las narrativas LGTBIQA+, pues han servido para que los estudiantes no solo realicen una labor de investigación que permite visibilizar las periferias simbólicas y fácticas en la Historia reciente a través, o bien de la sociología del trabajo en los medios de comunicación del siglo XX, o bien en lo que se refiere a la representación y al tratamiento de estos colectivos en los contenidos –narraciones– que ofrecen esos mismos medios.

El interés de esta experiencia consiste, finalmente, en que combinó el trabajo de campo investigador, el desarrollo de competencias formativas recogidas en el programa de la asignatura –en concreto, la visión crítica sobre el discurso histórico y la capacitación expresiva mediante los lenguajes de los medios de comunicación–, y la prestación de un servicio, en tanto que el proceso, como recomienda la metodología de ApS, concluyó con las fases de evaluación y celebración, mediante la proyección y difusión de los trabajos audiovisuales de forma pública, tanto en el ámbito de la Universidad, con la celebración de las «Jornadas de visibilización de los proyectos de Aprendizaje Servicio» el día 31 de mayo de 2019, en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, como en los ámbitos locales y a través de la red por iniciativa de los estudiantes.

5. Conclusiones: la estrategia de Schérezade

En el cuento de cuentos que es Las mil y una noches, que reivindicamos como metarrelato de legitimación en la contemporaneidad (Vázquez Medel, 1999 y 2009), Schérezade logra salvar su propia vida gracias a su habilidad como narradora. Aunque aparte queda la sospecha crítica de que el relato de la tradición árabe asigne a Schérezade el rol de cuidadora capaz de sanar al hombre enfermo, pero lo cierto es que la enseñanza de esta heroína consiste en que el storytelling podría servir tanto para manipular como para establecer estrategias de resistencia e incluso acciones prácticas encaminadas a perseguir un cambio sustancial en el mundo en que vivimos. Tanto que permita conservar la vida y generar un entorno habitable lo suficientemente amplio como para garantizar la convivencia y la diversidad. Generar un marco de comprensión, por ende, que permita poner en marcha acciones que garanticen el «bien común», volviendo a utilizar la denominación sugerida por Noam Chomski.

Muchos son los retos que se plantean en la contemporaneidad, cuya base, insistimos, reside en un problema poético, literario. Quién cuenta las historias y cuáles son estas historias, de quiénes hablan, a quiénes afectan. Antes, pues, de hablar sobre fake news, post-verdad, paradigmas o relato político, económico o social, o de otros conceptos en boga en la actualidad, creemos imprescindible volver a poner el foco sobre el propio arte de contar historias. Historias que ya no asociaremos más –o al menos no en exclusiva– con la fantasía más caprichosa, con la imaginación como «la loca de la casa», sino también con las Real Stories que conforman la actualidad y nuestra noción de la realidad compartida como ámbito narrativo existencial. Ha quedado claro, igualmente, que imaginación y fantasía son poderosas herramientas de transformación ante los desmanes del poder, cuando este pretende imponer su propia historia como relato hegemónico. No es de extrañar que los regímenes políticos dictatoriales del siglo XX –y no solo– hayan acudido en primer lugar a la censura de toda expresión cultural y a la creación de épicas identitarias fabricadas a su antojo para justificar el autoritarismo de su razón de ser.

Dicho esto, y realizada la síntesis conclusiva, son varios los retos que a nuestro juicio se ponen de manifiesto tras haber revisado la experiencia teórica y aplicada en las páginas precedentes.

En primer lugar, la importancia del permanente movimiento investigador, de la ampliación de los horizontes de conocimiento sobre el principio de la consiliencia o unidad de los saberes, con su primer reto en la superación de la brecha entre «ciencias duras» y «ciencias del espíritu». La colaboración recíproca es urgente para el propio avance de la propia Ciencia, a través de elementos de divulgación como publicaciones o seminarios que desde todos los ámbitos, permitan compartir ideas, ajustar saberes, compartir experiencias, revisar paradigmas.

En segundo lugar, el problema de la financiación. Si algo pone de manifiesto el anterior recorrido es que sin el apoyo institucional y económico, los proyectos quedan muy limitados en su dimensión de servicio público. Una educación atenta a su entorno no puede basarse en la buena voluntad de los agentes individuales que ocasionalmente se conectan para colaborar, sino que necesitan sustentarse en una narrativa del bien común que dote de medios y recursos a las iniciativas para que no se limiten a ser meramente asistemáticas.

En este sentido, ha de ponerse de manifiesto un tercer reto, que es el de la consolidación de la carrera académica en el contexto posterior a la crisis económica de 2010 y que, probablemente y de manera lamentable, se verá agravado tras la crisis que sucederá a la pandemia COVID-19 del año 2020. La precariedad del personal docente e investigador impide la continuidad de los proyectos, la posibilidad de concurrir a las convocatorias competitivas por el tipo y plazo de los contratos temporales, lesionando gravemente la financiación y la revisión, perfeccionamiento y reedición de las iniciativas, pues las situaciones de interinidad fuerzan, como se ha puesto de manifiesto, una itinerancia por departamentos y asignaturas heterogéneas en las que se requiere un gran trabajo de adaptación metodológica para mantener los mismos horizontes de este proyecto común de «competencia poética» o «competencia literaria».

Finalmente, urge poner el acento sobre la buena acogida que este tipo de enfoques tienen en el estudiantado, especialmente cuando es posible superar la brecha entre teoría y práctica, entre conocimiento especulativo y acción aplicada, ofreciendo ámbitos de aplicación y destinatarios del saber. Esto es, cuando las condiciones de posibilidad permiten transitar desde las iniciativas asistemáticas a una verdadera vocación de aprendizaje y enseñanza orientada hacia el servicio público. Un servicio público encaminado a reconocer nuestras identidades, a investirnos como los sujetos protagonistas de nuestros propios relatos vitales, a exigir el derecho a ser oídos y a expresarnos en libertad, desde el reconocimiento de la otredad y la diversidad, también desde la humildad de quien somete su propia narrativa a examen crítico sin miedos ni vacilaciones. Por decirlo en términos teóricos: quien está dispuesto a sostener una negociación de sentido desde una actitud dialógica y en un contexto polifónico.

En definitiva: «Solo quien cuenta, cuenta», parece querer decirnos Schérezade desde la distancia de varios siglos y de las páginas de la Literatura.

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Notas

Notas
1A modo de aclaración terminológica: en adelante, y siguiendo la tradición Semiótica Estructural francesa, se distinguirá entre la «narratividad» como estructura narrativa o configuración inmanente de los materiales –independientemente del tipo de texto en el que aquellos mismos materiales aparezcan manifestados–, y «narración» como cualquier texto de género narrativo –propiamente, el discurso narrativo– (Greimas & Courtés, 1982, I: pp. 273-275).
2Chimamanda Ngozi Adichie, El peligro de la historia única (2009). Disponible en línea (acceso: 30/03/2020): http://shorturl.at/otCDU
3Las leyes educativas vigentes, recogidas en la Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa (BOE núm. 295, de 10 de diciembre de 2013, ref. BOE-A-2013-12886), establecen que las competencias a desarrollar en todo proceso de aprendizaje-enseñanza reglado en la Educación Superior española, se distribuyan en tres dimensiones o áreas de acción enfocadas hacia la praxis: «saber hacer», «saber saber» y «saber ser».
4Desde la epistemología –la ciencia del conocimiento–, se ha insistido desde el siglo XX en reivindicar un control lógico y meta-discursivo del propio discurso científico. Así, para la Ciencia actual, el único conocimiento válido es aquel que esté sometido a los mecanismos de control lógicos y críticos discursivos, esto es, al principio de la «falsación», tal y como lo denominó Karl Raimund Popper (1991).
5La Fenomenología de Edmund Husserl ya había previsto en la quinta de las Meditaciones cartesianas que la esfera de la intencionalidad jamás llega a una plena correspondencia entre la idea del «yo soy» y de «el mundo es», sino que surge como «momento de sentido» ante una alteridad a un tiempo constituyente y constituida (Husserl, 1979, p. 135).
6Recuperado de (acceso: 02/04/2020): http://t.ly/dEqbA
7Recuperado de (acceso: 03/04/2020): http://seminariocys.wordpress.com
8Recuperado de (acceso: 03/04/2020): http://universidadeslectoras.es/que-es-la-red-riul#&panel1-2
9Véase la colección digital de Cuadernos GLECUS de creación, coordinados por el profesor Francisco Javier Martín López. Recuperado de (acceso: 06/04/2010): http://institucional.us.es/glecus/?page_id=22
10Cartografías Lectoras en las Universidades Andaluzas, recuperado de (acceso: 02/04/2020): http://cartografiaslectoras.com
11Recuperado de (acceso: 03/04/2020): http://bit.ly/2Kph8Qo
12Proyecto de Cooperación aprobado en la Res. US 09/11/2018, cuyo equipo de trabajo estuvo formado por Concha Torres Begines, Giulia di Sarlo, Rocío Garrido Muñoz de Arenillas y Elena Guichot y Manuel A. Broullón-Lozano.
13Una reflexión razonada y contrastada con los datos académicos puede leerse en el artículo que hemos consagrado a la reflexión intensiva sobre los defectos y posibilidades de esta experiencia «Contar la(s) Historia(s): innovación docente en Historia de la Comunicación» (Broullón-Lozano, 2020).

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