La expedición Kon Tiki

Expedición desde Perú hasta la Polinesia con una balsa.

Expedición Kon Tiki
Expedición Kon Tiki

Kon Tiki es el nombre por el que se conoce a una de las expediciones más impresionantes que se realizaron en el mundo durante el siglo XX. Kon Tiki es realmente el nombre otorgado a la balsa con la que Heyerdahl y su equipo realizaron la expedición. Se le puso ese nombre debido al dios solar de los incas, Viracocha, de quien a veces se decía que antiguamente había llevado el nombre de Kon-Tiki.

Thor Heyerdahl y su equipo querían demostrar la teoría de argumentaba que era posible que el poblamiento de las islas del Océano Pacífico se hubiera producido  en tiempos precolombinos desde América del Sur, en viajes por mar. Heyerdahl llegó a esta conclusión cuando observó que diversas culturas de las islas del Pacífico adoraban a un dios solar muy parecido a Viracocha.

En cambio, otros investigadores no consideraban viable la hipótesis de Heyerdahl debido a que los pobladores precolombinos de Sudamérica solamente poseían balsas con las que pensaban que era imposible cruzar todo el océano Pacífico.

Intenta tú mismo viajar en una balsa desde Perú a las islas del Pacífico.  Frase que el arqueólogo Herbert Spinden le dijo a Thor Heyerdahl en 1946.

Por tanto, esta expedición estuvo diseñada para intentar demostrar la posibilidad real de que el poblamiento de la Polinesia se hubiese realizado por vía marítima desde la costa del Pacífico del continente americano (actuales costas de Chile y Perú), en balsas idénticas a las usadas en la expedición liderada por Heyerdahl, con la única ayuda de las mareas las corrientes y los vientos, que suelen soplar con bastante constancia en dirección este-oeste a lo largo de la línea del Ecuador.

La expedición Kon-Tiki fue financiada mediante préstamos y donaciones, ya que ninguno de los expedicionarios contaba con la liquidez suficiente para financiar toda la expedición. Entre esas donaciones destaca sobremanera la recibida por parte del ejército de los Estados Unidos, gracias a los contactos personales de Heyerdahl.

Heyerdahl viajó meses antes del comienzo de la expedición a Perú con el objetivo de construir una balsa que fuera una réplica de las balsas que podían construirse en tiempos precolombinos. Para ello dispuso de un pequeño equipo de trabajo y del permiso de las autoridades peruanas.

Para la construcción de la misma, se emplearon troncos de madera balsa y otros materiales de la zona, sobre todo la totora, una especie de junco de hasta 3 metros de largo que se encuentra en las orillas de los lagos, en este caso del lago Titicaca, el lago con mayor altitud del mundo. La balsa fue construida con el mismo estilo con la que se construían estas balsas siglos atrás, gracias a las ilustraciones realizadas por los conquistadores castellanos del siglo XVI.

Finalmente, la balsa fue construida con 9 troncos de 13, 7 m de largo y 60 centímetros de diámetro. Esos troncos se unieron entre sí con unos lazos de cáñamo. Transversalmente a los troncos principales se ubicaron troncos de 5,5 metros de longitud y 30 centímetros de diámetro, colocados a intervalos de 1 metro entre cada tronco. Además, la embarcación se reforzó con tablones de pino en los laterales de la embarcación, así como secciones de 60 centímetros de largo y 25 milímetros de espesor como quillas.

Una vez construida la balsa, la travesía comenzó el 28 de abril de 1947 desde el puerto de El Callao, a las afueras de Lima, con los seis participantes en la misma.  Para evitar que la balsa tuviera complicaciones con los grandes barcos que realizaban las rutas comerciales, y con los barcos pesqueros, la balsa fue remolcada por la armada peruana durante los primeros 80 kilómetros (50 millas náuticas).

Mapa Kon Tiki

Lo más complicado de la expedición, además de que la balsa sobreviviera, era la alimentación para los 97 días aproximadamente que según los cálculos de la expedición era el tiempo mínimo necesario para la realización de la misma.

Los expedicionarios llevaron en la balsa algo más de 1.000 litros de agua dulce, dividida en recipientes modernos y también en recipientes tradicionales, con el objetivo de poner a prueba cómo era el transporte de alimentos en los siglos precolombinos.

En cuanto a la comida, estaba formada por cocos, boniatos y otras frutas que se encontraban en América, completada con pescados que la tripulación capturaba en el mar.

El 30 de julio, la expedición observó tierra por primera vez. Era el atoló Puka-Puka, pero la expedición no consigue alcanzar tierra. Posteriormente, el 4 de agosto, día 97 de la expedición, hicieron contacto en el mar con los habitantes del atolón Angatau. Tres días después, el 7 de agosto de 1947, en el día 101 de la expedición,  tras recorrer casi 7.000 kilómetros (6.980) a una velocidad media de 2, 8 kilómetros por hora, los expedicionarios desembarcaron en el atolón Raroia, en las islas Tuamotu de la Polinesia Francesa. Los seis expedicionarios llegaron a su destino completamente sanos y sin ningún percance de salud importante.

Aunque Heyerdahl y su equipo querían reproducir todas las condiciones que hubieran tenido las personas que hubieran realizado este viaje por mar, para que el experimento fuera útil, la expedición dispuso de ciertos elementos modernos, como relojes, mapas, una radio, sextantes y cuchillos. A pesar de estas pequeñas comodidades que dispusieron los expedicionarios, esos elementos no fueron importantes a la hora de la realización de la travesía y tampoco a la hora de probar la teoría de Heyerdahl.

La expedición de Heyerdahl y su equipo no solo demostró que fue posible que el poblamiento de algunas islas del Pacífico se realizara desde Sudamérica y no solamente desde Asia, sino que en general demostró que es posible tener en cuenta la teoría de que los pueblos de la Antigüedad realizaran viajes por mar de larga duración que pusiera en contacto a culturas separadas entre sí por miles de kilómetros.

El equipo que realizó esta impresionante gesta estaba formado por los siguientes nombres:

Thor Heyerdahl (Larvik, Noruega, 6 de octubre de 1914- Andora, Italia, 18 de abril de 2002) fue un etnógrafo que también se dedicó al estudio de la botánica, la zoología y la geografía.

Bengt Danielsson (1921-1997): Sociólogo que había estudiado diversas teorías sobre las migraciones humanas. Fue el encargado de las provisiones y del racionamiento de los alimentos. Además, realizó el papel de traductor entre el resto del equipo y las autoridades peruanas, debido a que era el único que sabía hablar castellano.

Knut Haugland (1917-2009): Fue el experto en el manejo de la radio durante la expedición. Con anterioridad a la misma, fue condecorado por los británicos en la segunda guerra mundial.

Erik Hesselberg (1914-1972): El experto de la expedición en temas de navegación. Además era el artista del grupo y fue quien pintó la figura del dios Kon-Tiki en la vela de la embarcación.

Torstein Raaby (1920-1964): Al igual que Haugland, su misión dentro de la expedición estaba relacionada con las comunicaciones por radio. Tenía experiencia en comunicaciones por radio debido a su participación en la segunda guerra mundial, cuando estuvo infiltrado detrás de las líneas alemanas espiando al acorazado Tirpitz.

Herman Watzinger (1910-1986): Ingeniero especializado en las mediciones técnicas. Su misión dentro de la expedición fue registrar las observaciones meteorológicas e hidrográficas. Tras la expedición viajó por todo el mundo como ministro de pesca para las Naciones Unidas.

Esta expedición produjo posteriormente un libro, realizado por Thor Heyerdahl, The Kon-tiki expedition, que fue todo un best-seller que vendió más de 50 millones de copias y se tradujo a 66 idiomas; y un documental en 1950, que fue premiado con el Oscar al mejor documental del año 1951. En tiempos más modernos tenemos un documental del año 2021 y una película del año 2013.

La balsa de la expedición fue expuesta en la Exposición Mundial del año 1992 en Sevilla. En la actualidad, la balsa está expuesta en el museo Kon-Tiki, en Oslo.

La expedición Kon-Tiki fue toda una revolución a nivel mundial y produjo una gran cantidad de estudios arqueológicos, etnográficos, y de expediciones similares en las siguientes décadas, a pesar de que la expedición no había probado como tal que parte del poblamiento de las islas de la Polinesia había procedido desde las actuales costas de Chile y Perú, sino que lo único que había probado era que se podía viajar en balsa desde Sudamérica a la Polinesia.

La cuestión es que hasta entonces todos los investigadores habían dado por sentado que los contactos entre pueblos distanciados varios miles de kilómetros entre sí habían sido imposibles, y por tanto no se habían producido.

Tras la expedición de Thor Heyerdahl, las investigaciones sobre las grandes migraciones en la Antigüedad se multiplicaron. Estas investigaciones se beneficiaron del descubrimiento de la estructura del ADN por parte de Watson, Crick y Franklin en los años 50 del siglo XX, que demostraron a través de la secuenciación del ADN de personas de la Polinesia y de Sudamérica que, efectivamente, habían existido siglos antes de la llegada de los castellanos a América.

Esas investigaciones siguen en marcha en la actualidad. En 2020 se publicó el artículo “Native American gene flow into Polynesia predating Easter Island”, cuya base sustentaba que había existido descendencia continuada entre polinesios y sudamericanos, entre los años 1.000 y 1.300, debido a los continuados viajes desde las costas peruanas y chilenas hacia las islas del océano Pacífico.1

A continuación pueden visualizar un pequeño documental resumen de la expedición del año 1947, así como un documental más amplio, del año 2012, que cuenta la expedición del nieto de Thor Heyerdahl, Olav Heyerdahl realizó en 2006, construyendo también una balsa como su abuelo y realizando el mismo viaje.

 

La expedición Kon Tiki no fue la única gran expedición que Thor Heyerdahl realizó durante su vida. El explorador noruego siempre estaba dispuesto a demostrar la posibilidad de viajes de larga duración hace miles de años, y por tanto, la posibilidad de contacto entre culturas diferentes y de analogías culturales entre culturas alejadas varios miles de kilómetros, siglos antes de la gran expansión europea comenzada en el siglo XV por portugueses y castellanos.

En 1970, Heyerdahl, observando las similitudes entre construcciones en forma de pirámide del antiguo Egipto y de lugares tan dispares como México o Perú, quería demostrar la teoría de que desde el norte de áfrica pusieron viajar a América hace miles de años. La expedición se llamó Ra I (por el dios egipcio del sol, Ra). La embarcación construida fue un bote de caña de papiro, material habitual en la zona egipcia, creada con técnicas tradicionales de construcción de barcos de la zona del lago Chad, pero con la estructura y el timón adaptados a la forma egipcia gracias a las pinturas murales del antiguo Egipto.

La precipitación en la construcción de la barca y en los preparativos de la expedición provocó que los expedicionarios solamente pudieran comprobar los problemas que presentaba el barco ya en el mar. Después de dos meses y unos 3 mil kilómetros de navegación, la expedición fue cancelada.

Sin embargo, este contratiempo no disuadió de su idea al explorador noruego, que rápidamente montó una segunda expedición llamada Ra II. En esta segunda expedición también se construyó papiro para su realización, pero las técnicas para la construcción de la misma fueron sacadas de las técnicas empleadas en los pueblos del lago Titicaca y no en las técnicas de los pueblos que habitaban el lago Chad.

La tripulación estaba formada por 8 hombres que atravesaron, en 57 días, el océano Atlántico desde Safi, en Marruecos, hasta la isla de Barbados.

En la próxima entrada retomaremos el recién creado serial sobre culturas prehispánicas. Analizaremos los principales elementos concernientes a la cultura Chavín de Huantar, en Los Andes.

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Master en archivística por la UNED. Licenciado en Historia por la Universidad de Cádiz.

Especialista en Paleografia y Diplomática.

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