La corrupción o el contexto de la impunidad

La construcción de la democracia debe prestar atención al papel del aparato estatal y las ineficiencias que median entre el contexto y las prácticas de corrupción, cuya base es la impunidad.

La corrupción en América Latina
La corrupción en América Latina
La corrupción en América Latina
Fuente: https://imco.org.mx/banner_es/las-personas-la-corrupcion-america-latina-caribe-via-transparencia-internacional/

La corrupción en América Latina se ha convertido en un elemento que ha coadyuvado en la pérdida de credibilidad por parte de la ciudadanía en instituciones estatales y otras más como los medios de comunicación.

Pero, la pregunta que se debería resolver no es la de ¿qué hacer contra la corrupción? Ya que eso implicaría aplicar acciones sobre los efectos que derivan de su producción y reproducción, por el contrario, la pregunta eje debería ser ¿qué origina la corrupción?

Con esta pregunta se reconocerá que la corrupción, más que un acto, es un contexto en el que dicho acontecimiento tiene posibilidad de materializarse.

Entonces, a partir de esta primera intervención, en esta ocasión se intentará analizar la corrupción desde una perspectiva radical (que va desde la raíz).

Un contexto impune

Si bien la corrupción es un proceso en donde la ilegalidad permea como base, lo cierto es que para que dicho acto se legitime y se socialice es necesario un contexto fértil que dé paso a una acción que aunque está mal vista desde el punto de visa jurídico y moral, no es limitante para su ejecución en la vida cotidiana. Es allí donde la impunidad se hace presente, ya que no es el hecho, que está mal a priori, sino al proceso que precede de socialización y normalización como una práctica cultural en el continente.

Es la impunidad la que permite que la corrupción se materialice. Esa impunidad es entendida como “la baja eficiencia institucional de los cuerpos policiacos” (Carbonell, 2006: 353) que se presenta dentro de los procesos periciales, así como en los trámites administrativos que la ciudadanía realiza ante el Estado y ante acciones que suceden en la vida cotidiana como las sanciones por acciones que violentan los cuerpos normativos en la movilidad, el transporte, la circulación de vehículos, entre otros. Esta impunidad implica una complicidad entre los individuos que realizan el acto corrupto y entre quienes lo permiten.

Problema en la estructura

La corrupción en Latinoamérica se ha constituido dentro de las estructuras políticas, económicas y sociales, sin embargo, la corrupción en sí tienen diferentes efectos en cada esfera, ya que sus implicaciones van desde otorgamiento de licitaciones (como el caso mexicano entre el Estado y la empresa Odebrecht), espionaje (Panama papers) o la reducción de sentencia a los perpetradores de actos contra la ciudadanía (como el expresidente mexicano Luis Echeverría Álvarez por la represión estudiantil en 1968 y el ‘halconazo’ de 1971). En todos estos casos existe el contexto de impunidad y complicidad que permite la realización del hecho corrupto toda vez que quien realiza el acto presupone que no será sancionado por el sistema que es ineficiente, sino a veces fragmentado y coludido por el contexto, por un lado, mientras que las víctimas/cómplices aceptan este tipo de acciones ya que es algo recurrente y aparentemente “aceptado por la sociedad”.

De esta manera, el hecho se produce y reproduce en la esfera política y social. En América Latina este contexto ha permeado en una crisis de legitimidad no sólo de los procesos institucionales, sino en los actores que en la esfera política se insertan, lo cual genera un problema de percepción y confianza de esta ciudadanía sobre los trámites ante el Estado.

En el caso de los medios de comunicación, éstos últimos se han vistos inmersos en problemas de corrupción con el Estado a través de licitaciones, concesiones e inversión del aparato gubernamental a través de publicidad o servicios.

Así, ese contexto se va socializando como parte de un proceso más dentro de la vida cotidiana, donde en su aparente repetición, establece nuevas prácticas que se van definiendo como aceptadas bajo estructuras que en su construcción se inserta la corrupción y la impunidad.

Conclusión

En América Latina la construcción de la democracia debe prestar atención al papel del aparato estatal y las ineficiencias que median entre el contexto y las prácticas de corrupción, cuya base es la impunidad. No es el hecho de que el marco normativo esté mal, sino que en varias ocasiones su aplicación dista mucho por una serie de problemas dentro y fuera del proceso que le influyen.

Más que una dinámica de reducción, se debe entender que las prácticas que se llevan a cabo con la complicidad de los sujetos se realizan con el auspicio de la falta de ‘eficacia’ de las instituciones, lo cual deriva en un círculo vicioso en el que los sujetos involucrados suponen que no recibirán sanciones y los afectados no encontrarán la justicia… allí reside la esencia del proceso que se legitima y se hace ‘normal’ en la vida de las personas.

Bibliografía

Carbonell, M. (2006). Cuando la impunidad es la regla. Justicia y derechos fundamentales en México. Boletín Mexicano de Derecho Comparado, 351-369.

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Estudiante en Maestría en Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Formado en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) e Ingeniería Agrónoma, Especialización en Sociología Rural en la Universidad Autónoma Chapingo (UACh).

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