La Constitución 2008 de Ecuador. ¿Qué falla? [Parte II]

Hay que poner en contexto las contradicciones para visualizar con mayor detalle, sustentar y saber porqué la Constitución 2008 no es en la práctica lo que sí es en la teoría.

Constitución ecuador y problemas ambientales
Constitución ecuador y problemas ambientales

Teniendo Ecuador la Constitución más avanzada del mundo, sus condiciones socioecológicas no han cambiado de manera favorable. Por tanto, ¿qué falla? En la primera parte, se analizó la Constitución a partir del concepto de derecho desde una perspectiva socioecológica. En esta segunda parte, se expondrán más detalles del porqué la Constitución 2008 no ha sido exitosa en los citados aspectos, considerando palabras y conceptos claves. Además, se indagará en los futuros cambios constitucionales que habría que hacer para enfrentar la crisis climática-ecológica y encaminar el país hacia un Buen Vivir.

Como ya se expuso en la primera parte, existe una gran diferencia conceptual entre desarrollo sostenible y Buen Vivir lo que da lugar a inconsistencias y conflictos. Hay que poner en contexto las contradicciones para visualizar con mayor detalle, sustentar y saber porqué la Constitución 2008 no es en la práctica lo que sí es en la teoría. El punto de partida es sin duda el sistema económico, el cual es sostenido por la propia Constitución 2008. En ésta, se reconoce tanto la propiedad privada como el mismo mercado (como ente). Al mantener el sistema capitalista (ya sea a través del control del mercado por parte del estado o de actores privados y libre mercado), existe una continua necesidad de mercantilizar la Naturaleza a fin de generar beneficios económicos y acumular riqueza (monetaria) que a su vez se convierte en el capital de las futuras inversiones, así sucesivamente. Aquí entran en juego las palabras previamente señalados en la Constitución 2008. Esto a pesar de que el propio estado se encargue de redistribuir (no distribuir) la riqueza nacional. Al explotar todos los recursos naturales posibles e incluso la vida misma, es imposible pensar en un equilibrio ecológico o un ambiente sano. Las formas de explotación de recursos actuales tanto extensiva como intensiva sólo generan daños climáticos-ecológicos. Todo esto claramente da pie a que no exista manera alguna de garantizar aquello como derecho. Peor aún el indeterminado equilibrio ecológico. Es la razón por la cual el mismo Estado es incapaz de, por ejemplo, garantizar el acceso al agua como se expuso anteriormente.

En la Constitución 2008 se visualizan palabras como tecnologías limpias, cambio climático, producción, productividad, consumo, trabajo. Todas estas palabras son parte y encajan dentro de lo que mundialmente se viene hablando como desarrollo sostenible y que, por el contrario, de ninguna forma representan lo que es el Buen Vivir (D´Alisa et al., 2015; Villalba-eguiluz and Etxano, 2017). Hay que agregar aquí otro elemento característico contradictorio: la Constitución 2008 es antropocéntrica mas no ecocéntrica, que iría de la mano con los derechos de la Naturaleza. El art. 283 señala lo siguiente:

“El sistema económico es social y solidario; reconoce al ser humano como sujeto y fin; propende a una relación dinámica y equilibrada entre sociedad, Estado y mercado, en armonía con la naturaleza; y tiene por objetivo garantizar la producción y reproducción de las condiciones materiales e inmateriales que posibiliten el buen vivir”.

En este marco, en conjunto con lo señalada en otros artículos, se apunta sobre todo a la igualdad, justicia social y a la eliminación de la pobreza. Teniendo en cuenta esta finalidad, se procura por tanto la explotación de recursos naturales sin cambiar sus formas (cualitativas y cuantitativas) de explotación y/o producción.

Al procurar el crecimiento económico (con el fin de generar trabajo, crear, distribuir riqueza y por tanto erradicar la pobreza teóricamente), se da incentivo a la producción y por ende al aumento de la productividad. Aquello implica por una parte más trabajo humano y por otra, mayor explotación de recursos naturales. Para que ello suceda, se requiere del flujo de materia y sobre todo de energía, la cual proviene en su mayoría del petróleo en este caso. Al utilizar petróleo (recurso finito) se aumentan tanto las emisiones de carbono como los daños a los ecosistemas (principalmente la Amazonía), repercutiendo en el sistema climático mundial y en la zona más biodiversa del mundo. Por ello es que la Constitución 2008 da soporte a las tecnologías limpias y energías renovables. No obstante, dichas tecnologías limpias (energéticas) tales como las centrales hidroeléctricas, paneles fotovoltaicos, turbinas eólicas, etc., dependen de otros recursos finitos como lo son los minerales metales, los cuales al ser explotados generan grandes daños ecológicos como la deforestación y la contaminación química del agua y suelo. De una u otra manera depende de recursos finitos; cambia la forma mas no el fondo.

Ante lo expuesto, el Estado ecuatoriano no puede garantizar muchos de los derechos establecidos en la Constitución. Vale aclarar que la Constitución 2008 no establece el crecimiento económico como parte de la política económica. Sin embargo, en el Art. 284 incentiva la producción nacional, la incorporación de valor agregado con la máxima eficiencia dentro de los límites biofísicos (industrialización), el máximo nivel de producción y empleo, características inherentes al crecimiento económico. Es de notar que se expresa “límites biofísicos”. Al igual que el equilibrio ecológico, ¿cuáles son dichos límites? ¿Y si ya hubiesen sido superados? ¿Cuál es el límite de la explotación petrolera, minera o de la misma hidroenergía? Si hay límites, ¿por qué se procura la industrialización, productividad, crecimiento económico que precisamente van en contra de dichos límites? Los límites biofísicos no pueden ceñirse a los límites políticos territoriales de los países. En el Art. 283 se señala que el Estado garantiza la producción y reproducción de las condiciones materiales e inmateriales que posibiliten el Buen Vivir. ¿Cuáles son? Vale recordar que, por su complejidad, el Buen Vivir está aún en construcción tanto como proyecto cultural cuanto como proyecto político aunque su conceptualización está desarrollada (D´Alisa et al., 2015). Por lo tanto, existen varios elementos dentro de la Constitución 2008 que además de ser contradictorios, revelan vacío e incertidumbre.

Casos concretos y reales se han dado. El primero, el Yasuni ITT. Bajo los lineamientos del desarrollo (sostenible), era sin duda alguna “necesaria” la explotación de la mayor reserva de petróleo en la zona más biodiversa del mundo. La necesidad se justifica a priori por la pobreza y desigualdad social que vive el país y la necesidad de desarrollo (pensamiento occidental). Pero como lo expresa enfáticamente Hickel, (2018b) en su libro, el tan aclamado desarrollo y su narrativa es un engaño; tanto la pobreza como la hambruna y la calidad de vida de las personas en el mundo no han mejorado sino todo lo contrario. Si se hubiese aplicado la filosofía del Buen Vivir, el Yasuni ITT no habría sido explotado. Otro caso por ejemplo es la explotación minera – proyecto Mirador – que se realiza a gran escala y a cielo abierto. ¿Es aquello garantizar un ambiente sano o estar en equilibrio con la Naturaleza? Y no sólo tiene que ver con recursos no renovables sino también con recursos renovables como el agua. La explotación de energía hidráulica iría incluso en contra de los mismos derechos de la Naturaleza y de las comunidades (Briones-hidrovo et al., 2019). En este punto se juntan otros derechos, los de las comunas, comunidades, pueblos y nacionalidades indígenas. Precisamente por la explotación de recursos y la defensa de la Naturaleza se han originado diferentes conflictos socioambientales (ver https://ejatlas.org/). Bajo los cánones del Buen Vivir y siguiendo los derechos de la Naturaleza, tanto el Yasuní como Mirador no debieron ser permitidos en el territorio nacional; son acciones inconstitucionales. Si los derechos humanos son vulnerados con facilidad y constantemente, ¿por qué se habría de respetar los derechos de la Naturaleza?

De manera extendida se han expuesto hasta el momento los argumentos que dan respuesta a la pregunta de qué falla en la Constitución 2008. Entonces, ¿cómo debió establecerse la Constitución del 2008? No está dentro del objetivo de este ensayo establecer artículos, sin embargo, se expondrá un nuevo enfoque base a partir del cual se puede proyectar cuáles pudiesen ser las futuras reformas constitucionales de cara a la crisis climática-ecológica mundial y considerando la realidad nacional. Además de ello, cabe decir que la solución a los problemas sociales y ecológicos pasa por el plano político. Lo esencial es desterrar todas aquellas ideas occidentales (eurocéntricas) como la idea obsoleta de desarrollo y centrarse en el Buen Vivir. Teniendo esto como base, hay que contextualizar las condiciones mundiales: además de la pobreza, hambruna y desigualdad, está la crisis climática-ecológica, siendo el origen de todas el mismo: el sistema económico capitalista y su modelo de sociedad.

Dado que el Buen Vivir cuestiona el desarrollo y por ende dicho sistema económico, se procuraría encaminar la nueva Constitución hacia un nuevo modelo más bien ecosocial, que sin extractivismo ni productivismo (Kallis, 2017; Löwy, 2010), esté en la más próxima armonía con la Naturaleza, en el marco de un ecocentrismo que se acerca a la ética ambiental (Briones, 2015). Esto último es imprescindible ya que en efecto nosotros somos parte de la Naturaleza y no lo contrario. Además, la Constitución debe procurar la regeneración de la Naturaleza, para así poder garantizar nuestra supervivencia a largo plazo. Es necesario mantener aquello que sostiene la vida (suelo, agua, aire, biodiversidad).

Sin embargo, hay que reconocer la complejidad que todo aquello conlleva. Para que dicha armonía exista es necesario un imperativo moral en el que se reconozca a la Naturaleza como sujeto-esencial de la vida, inconmensurable, de valores plurales e intrínsecos (Martinez-Alier, 2015). La idea de riqueza (como categoría económica dentro de la Modernidad capitalista) no tendría ya cabida. El Art. 71 de la Constitución 2008 indica que la Naturaleza tiene derechos, aunque no se hace referencia a ésta como sujeto ni se expresa la inconmensurabilidad de sus valores. En la actualidad, en razón del pensamiento occidental y la influencia del capitalismo, la Naturaleza es vista como un objeto de explotación y producción, visión amparada jurídicamente que permite la cosificación de la misma (Briones, 2015). Esta nueva forma de la relación hombre-Naturaleza se enlaza con los principios de la economía ecológica que tiene sus fundamentos en las leyes físicas (termodinámica) y que reconoce la pluralidad de valores y la inconmensurabilidad de la propia Naturaleza (Daly and Farley, 2004; Martinez-Alier, 2015).

En esta reformulación de la Constitución, más que estar enfocada en derechos, que como bien se ha expuesto a priori no existirían como tal, habría que hacer especial énfasis en las necesidades humanas, sobre todo en aquellas que son parte del ser y tener, de la subsistencia y protección según la teoría de necesidades básicas de Max-Neef (Guillén-Royo, 2015; Max-Neef, 1991). Aquí entrarían incluso la educación, la salud y vivienda. Con este enfoque, con los recursos del caso, se puede eliminar la pobreza, desigualdad, mejorar la calidad de vida de los más desposeídos. Por supuesto, esto implicaría por una parte la socialización de todos los recursos naturales (sobre todo de la tierra) y, por otra parte, que el país se comporte como una gran comunidad cooperativa. Nótese la contradicción del Art. 283 en el que se indica que el sistema económico es social y solidario, donde además reconoce al mercado y alienta la producción. El capitalismo es el antónimo de lo social y solidario. Como bien se sabe, es un sistema dónde la competencia y la individualidad destacan.

El enfoque de las necesidades básicas no significa renunciar a los avances tecnológicos ni a la tecnología que ciertamente han contribuido en varios aspectos de la vida del ser humano. Sin embargo, de cara a evitar el colapso de la civilización a causa de la crisis climática-ecológica, es necesario decrecer materialmente en aquellos aspectos fuera de las necesidades más básicas y que agravan la crisis climática-ecológica. Ejemplo de ello puede ser los teléfonos móviles que son una pequeña mina de minerales, y cuanto más duren, menos recursos deberán extraerse. Al final, se trata de determinar nuestros propios límites biofísicos y por sobre todo aceptarlos como tal. Con todo lo expuesto, directamente se garantiza la producción cooperada de elementos satisfactores de las necesidades básicas; se crearía un gran corredor de cooperación y solidaridad. Las personas que ayudaron a construir una vivienda por consecuencia tendrían una variedad de alimentos producidos en el campo por agricultores o provenientes del mar, de pescadores, quienes a su vez pueden asistir a un hospital donde espera un médico quien puede enviar sus hijos a un centro de educación básica, dónde son educados por profesores eco-humanistas. El trabajo sería más bien una forma de contribución social, un hacer constante que permitiría incluso lograr un verdadero estado de bienestar en todos los niveles. Ya no habría pobreza. No se tendría que intercambiar per se nuestro trabajo (bajo condiciones deplorables) por un salario para poder satisfacer (si acaso) nuestras necesidades básicas.

Hay que resaltar que el tener acceso libre no es sinónimo de un acceso incondicional. Dada la crisis climática-ecológica, el propio ser humano se ha condicionado para el futuro. En las condiciones mencionadas, la mesura y la responsabilidad colectiva del consumo de recursos será primordial. Es incluso posible que, aunque tengamos toda la tecnología del caso, no podamos puntualmente hacer uso de la misma por falta de energía. Ecuador tiene unas condiciones naturales únicas que le permitirían ciertamente dar cabida al Buen Vivir. Sin embargo, dada la globalización, un giro radical nacional del modelo social implicaría cortar prácticamente todos los vínculos económicos con el resto del mundo (con excepciones), lo que nos impediría tener acceso a elementos de utilidad para el país en mira de cubrir y satisfacer las necesidades básicas y mantener las condiciones materiales e inmateriales del Buen Vivir. A pesar de ello, la historia nos demuestra que ese Buen Vivir si sería posible. Guardando las distancias, Cuba es caso ejemplo puntualmente en educación y salud (Borowy, 2013).

Se puede concluir por una parte que la Constitución 2008 de Ecuador es la más avanzada en el mundo al reconocer los derechos de la Naturaleza, además de establecer el Buen Vivir como el camino a seguir, siendo aquello un paso importante ante la actual crisis civilizatoria. Por otra parte, como se ha expuesto, es indiscutible que hay contradicciones en la misma Constitución 2008 que obstaculizan tanto en avanzar hacia el Buen Vivir como en garantizar hasta lo propios derechos humanos. Si bien es cierto que hay ideales claros, la efectivización de todos los derechos se ven vulnerados ya que no se produjo un cambio radical; es decir, no se sustituyó el sistema capitalista como tampoco se sustituyeron las ideas occidentales de desarrollo. Dada la crisis climática-ecológica, en lugar de teorizar constituciones sería más conveniente el pragmatismo. Decrecer, regenerar, cooperar, compartir, serán seguramente las acciones necesarias si se quiere cambiar el destino de la civilización humana.

Referencias

Borowy, I., 2013. Degrowth and public health in Cuba: Lessons from the past? J. Clean. Prod. 38, 17–26. https://doi.org/10.1016/j.jclepro.2011.11.057

Briones-hidrovo, A., Uche, J., Martínez-gracia, A., 2019. Estimating the hidden ecological costs of hydropower through an ecosystem services balance : A case study from Ecuador. J. Clean. Prod. 233, 33–42. https://doi.org/10.1016/j.jclepro.2019.06.068

Briones, G., 2015. El sujeto Naturaleza. Representación y efectivización jurídica de sus derechos constitucionales en Ecuador. Universidad de palermo.

D´Alisa, G., Demaria, F., Kallis, G., 2015. Degrowth. A vocabulary for a new era, First. ed. Routledge, Abingdon, Oxon.

Daly, H., Farley, J., 2004. Ecological economics: principles and applications, Ecological Economics. https://doi.org/10.1017/CBO9781107415324.004

Guillén-Royo, M., 2015. Sustainability and Wellbeing, Sustainability and Wellbeing. https://doi.org/10.4324/9781315762135

Hickel, J., 2018. The Divide, First. ed. Windmill Books, London.

Kallis, G., 2017. Socialism Without Growth. Capital. Nature, Social. 0, 1–18. https://doi.org/10.1080/10455752.2017.1386695

Löwy, M., 2010. Capitalism Nature Socialism From Marx to Ecosocialism. https://doi.org/10.1080/104557502101245413

Martinez-Alier, J., 2015. Ecological Economics, Second Edi. ed, International Encyclopedia of the Social & Behavioral Sciences: Second Edition. Elsevier. https://doi.org/10.1016/B978-0-08-097086-8.91008-0

Max-Neef, M.A., 1991. Human Scale Development Conception.

Villalba-eguiluz, C.U., Etxano, I., 2017. Buen Vivir vs Development ( II ): The Limits of ( Neo- ) Extractivism. Ecol. Econ. 138, 1–11. https://doi.org/10.1016/j.ecolecon.2017.03.010

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PhD (c) en Eficiencia energética y Energías renovables.

CIRCE-Universidad de Zaragoza-España.

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