La Constitución 2008 de Ecuador. ¿Qué falla? [Parte I]

De manera natural se puede tener acceso al recurso hídrico, sin embargo, entre su contaminación (no apta para consumo humano) y su escasez en sitios específicos, el derecho a dicho recurso se ve vulnerado.

Constitución 2008 Ecuador
Constitución 2008 Ecuador

La Constitución 2008 de la República de Ecuador es sin duda alguna la más avanzada del mundo puesto que es la única que considera a la Naturaleza como Sujeto, otorgando y reconociendo, por tanto, sus derechos. Teniendo en cuenta que por aquel entonces no había “estallado” la crisis climática-ecológica (aunque existían ya todos los indicios y evidencias del caso para la misma), la Constitución del 2008 ciertamente ha sido un gran avance nacional e inclusive un hito a nivel mundial, que se ajusta perfectamente a la actual crisis que vivimos. No obstante, luego de su aprobación, las condiciones socioecológicas en Ecuador no han cambiado de manera favorable. A partir de ello, surgen preguntas tales como ¿qué falla?, ¿qué hace falta?, ¿por qué la constitución más avanzada del mundo no ha sido exitosa? A través de la contestación de estas preguntas se abordará de manera crítica la Constitución del 2008 desde un enfoque socioecológico, abordando de manera transversal la economía ecológica, ecosocialismo, decrecimiento y el mismo Buen Vivir (BV). Este caso de índole nacional puede ser de utilidad y ejemplo a nivel mundial de cara a superar los conceptos antropocéntricos en los textos constitucionales que rigen las estructuradas del estado.

Habrá que empezar por revisar los diferentes artículos de la Constitución del 2008 en los aspectos de interés, enmarcados dentro de los derechos y el régimen del Buen Vivir. “Art. 3.- Son deberes primordiales del Estado: Planificar el desarrollo nacional, erradicar la pobreza, promover el desarrollo sustentable y la redistribución equitativa de los recursos y la riqueza, para acceder al buen vivir”. En el Artículo 12 se indica que el agua es un bien público al cual se tiene derecho, y que no es objeto de privatización (Art. 318). El Artículo 13 garantiza el derecho al acceso seguro y permanente de alimento mientras que en el Artículo 14: “Se reconoce el derecho de la población a vivir en un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, que garantice la sostenibilidad y el buen vivir, Sumak Kawsay. Se declara de interés público la preservación del ambiente, conservación de los ecosistemas, la Biodiversidad…”

Artículo 57: A las comunas, comunidades, pueblos y nacionalidades indígenas se les reconoce derechos colectivos tales como conservar la propiedad de sus tierras comunitarias; participar en el uso, usufructo, administración y conservación de los recursos naturales renovables que se hallen en sus tierras; ser consultados sobre planes y programas de prospección, explotación y comercialización de recursos no renovables que se encuentren en sus tierras y que puedan afectarles ambiental o culturalmente; no ser desplazados de sus tierras ancestrales, etc.”. El artículo 71 expresa que “La Naturaleza o Pacha Mama, donde se reproduce y realiza la vida, tiene derecho a que se respete integralmente su existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos”. Ya en el artículo 72 y 73 se indica que la naturaleza tiene derecho a la restauración y que el Estado será quien aplique medidas de precaución y restricción ante las actividades que puedan provocar tanto la extinción de especies como la destrucción de ecosistemas.

En la constitución 2008 también se establece que el Estado garantizará un modelo sustentable de desarrollo, en equilibrio con la Naturaleza (Art. 395); adoptará políticas y medidas que eviten impactos negativos cuando exista la respectiva evidencia (Art. 396).  Los artículos 413 y 414 dan paso a la promoción de tecnologías limpias, aplicación y desarrollo sin poner en riesgo el equilibrio ecológico, entre otros. También se indica que el Estado procurará medidas para la mitigación del cambio climático mediante, por ejemplo, la limitación de gases de efecto invernadero y la deforestación. Otros artículos de la constitución recogen que el sistema económico es social y solidario, estableciendo una dinámica que logre un equilibrio entre el Estado, la sociedad y el mercado, en armonía con la Naturaleza. También se incentiva la producción, productividad y competitividad; la incorporación del valor agregado, un consumo social y ambientalmente responsable, y se declara al trabajo como un derecho (económico). A lo largo de los artículos citados vemos la utilización de palabras que son claves para comprender la contradicción que contiene el texto constitucional: desarrollo sustentable, Buen Vivir, riqueza, derechos, ambiente sano, equilibrio ecológico, tecnologías limpias, cambio climático, producción, productividad, mercado, valor agregado, consumo, trabajo.

Hay que empezar por lo más básico y elemental que son los derechos y sus principios, los cuales se concatenan con las palabras citadas. En el siglo pasado, las Naciones Unidas realizó la declaración universal de los derechos humanos (United Nations, 1948) los mismos que están en función de las necesidades básicas. Es decir, a través del otorgamiento de derechos se garantiza, entre otros, que todos los seres humanos puedan satisfacer sus necesidades básicas (Gasper, 2005). Los Artículos 23, 25, 26, expresan que todos tenemos derecho al trabajo, educación, salud, alimentación, ropa y vivienda (United Nations, 1948). La Constitución 2008 recoge todos estos mismos derechos, entre otros. Sin embargo, es de relevancia notar por una parte que “tener derecho a” no es equivalente a tener “acceso libre a”. Es importante hacer notar que el o los derechos no garantizan per se la satisfacción de necesidades básicas y/o fundamentales. A priori, se puede comprender el derecho como la garantía de que no se impedirá o negará el acceso a lo que fuese, aunque dicho acceso este condicionado.

¿Se tiene o no derecho?, ¿qué condiciona el o los derechos? Se tomará como ejemplo el agua como elemento satisfactor de necesidades básicas, dentro del marco teórico establecido por Max-neef (1991). El derecho al agua tiene variantes que condicionan su acceso como tal. De manera natural se puede tener acceso al recurso hídrico, sin embargo, entre su contaminación (no apta para consumo humano) y su escasez en sitios específicos, el derecho a dicho recurso se ve vulnerado. La situación se agrava con el factor económico. En la actualidad, en las zonas urbanas, si un ciudadano no tiene los medios económicos no puede tener acceso a agua limpia, apta para el consumo. Para ello es necesario que intercambie en el mercado su trabajo por salario para poder a su vez intercambiar dinero por agua. Se aclara que no se paga per se por el recurso sino más bien por el servicio de tener ese recurso en un sitio especifico con la cualidad que corresponde.

Esa situación es similar en las zonas rurales donde, por el contrario, no llega el servicio de agua que tienen las urbes. Ante esta situación, los habitantes de la ruralidad se abastecen de aguas subterráneas o directamente de las fuentes hídricas superficiales (ríos, lagos, albarradas). Se podría por tanto decir que si hay derecho al agua para este caso en concreto, es decir, si hay acceso libre al agua. No obstante, dado que es el Estado ecuatoriano el que está a cargo de su gestión, regulación, etc., a través de leyes se imponen valores monetarios para su acceso, sobre todo cuando se trata de grandes demandas como en el caso del sector agrícola. El problema se agrava aún más con la contaminación que en su gran mayoría es provocada por las zonas urbanas o en su defecto, por actividades de explotación de recursos tales como la minería o la misma agricultura, para satisfacer demandas de las zonas urbanas. Es de notar que en la Constitución 2008, se establece que el Estado debe garantizar el agua con la calidad respectiva. Al no ser esto posible, se rompe la posibilidad de la existencia del propio derecho. Por una parte, hay un costo económico para tener acceso y, por otra parte, la gran mayoría se ve obligado a recurrir al intercambio dinero-agua dada la gran contaminación de los recursos hídricos, lo que al mismo tiempo se enlaza con los artículos 14, 72, 73 y 395. A efectos prácticos, no existiría el derecho per se; por el contrario, sólo el acceso condicionado de un elemento (satisfactor de necesidades básicas) considerado como bien público (nótese el uso de la palabra bien relativo a lo económico).

La Constitución 2008 de manera enfática da garantías de un equilibrio con la Naturaleza. ¿Cuál es ese equilibrio? Si ha sido determinado, ¿cómo y en base a qué elementos de juicio se lo hizo? Si dicho equilibrio está conceptualizado como un ganar-ganar es inconsistente ya que como bien sabemos, en la relación hombre-Naturaleza, existe una relación unidireccional de cosificación-explotación. Por tanto, son desconocidos las respuestas para esas preguntas. Es claro que existe un vacío conceptual. No existen pautas claras sobre hacia dónde debe ir el sistema socioecológico y cuales serían sus límites. En la misma línea del equilibrio hombre-Naturaleza entra en juego la contaminación, lo que a su vez se enlaza con los siguientes términos hallados en la Constitución: desarrollo sustentable, Buen Vivir, ambiente sano, equilibrio ecológico, riqueza, tecnologías limpias, cambio climático, producción, productividad, mercado, valor agregado, consumo, trabajo.

Como antecedente, hay que decir que a lo largo de los últimos 200 años las sociedades se han construido en función a, alrededor de y hacia el interés económico (generación de beneficios y acumulación de riqueza). Esto incluye hasta las mismas leyes que rigen sobre las sociedades (ver Pistor, 2019. The Code of Capital). Teniendo en cuenta aquello, en la Constitución 2008 se mezclan dos términos con características totalmente distintas lo cual determina todo lo demás: desarrollo sostenible y Buen Vivir. La diferencia primordial entre ambos es que el primero es un objetivo creado en los países desarrollados (pensamiento sobre todo occidental-eurocéntrico) dentro de la Modernidad, mientras que el segundo es una filosofía de vida de la relación hombre-Naturaleza, de origen esencialmente andino, que tiene sus bases en la forma de vida precolonial (Kothari et al., 2019).

Detrás del objetivo del desarrollo sostenible está la filosofía del sistema económico (industrial) capitalista. El desarrollo sostenible no es más que la continuidad y el mantenimiento perpetuo de las sociedades industriales, del crecimiento económico y acumulación de riqueza. El término, por una parte, es un oxímoron y pleonasmo. Por otra parte, carece de sustento ya que, a efectos concretos, se abstrae del mundo material, es decir, de la realidad biofísica y sus límites (Hickel and Kallis, 2019; Latouche, 2009). A ello se suma el hecho de que el concepto de desarrollo se ha ido tergiversando con el paso de los años, alejándose de lo propiamente humano (Hickel, 2016, 2018).

Por su parte, el Buen Vivir es antagónico al desarrollo sostenible ya que cuestiona no solo la forma de desarrollo actual sino también la Modernidad en su conjunto. Se opone al crecimiento económico, mercantilización de la Naturaleza, a la idea de que el estado de bienestar depende del consumo (material) (D´Alisa et al., 2015; Kothari et al., 2019). Siendo el desarrollo sostenible y el Buen Vivir las bases teóricas sociales y ecológicas sobre las que se asienta la Constitución 2008 de Ecuador, cabe preguntarse: ¿es posible la aplicación de una Constitución que en sí mismo es contradictoria?, ¿es esta contradicción la causa de la continua inconstitucionalidad de muchos de los actos llevados a cabo tanto por el propio Estado como por los diferentes actores de la sociedad?

Referencias

D´Alisa, G., Demaria, F., Kallis, G., 2015. Degrowth. A vocabulary for a new era, First. ed. Routledge, Abingdon, Oxon.

Gasper, D., 2005. Needs and Human Rights, in: Smith, R., van den Anker, C. (Eds.), The Essentials of Human Rights. Routledge, London, pp. 269–272.

Hickel, J., 2018. Is it possible to achieve a good life for all within planetary boundaries? Third World Q. 0, 1–17. https://doi.org/10.1080/01436597.2018.1535895

Hickel, J., 2016. The true extent of global poverty and hunger : Questioning the good news narrative of the Millennium Development Goals The true extent of global poverty and hunger : Questioning Goals. Third World Q. 37, 749–767. https://doi.org/10.1080/01436597.2015.1109439

Hickel, J., Kallis, G., 2019. Is Green Growth Possible? New Polit. Econ. 0, 1–18. https://doi.org/10.1080/13563467.2019.1598964

Kothari, A., Salleh, A., Escobar, A., Demaria, F., Acosta, A., 2019. Pluriverse. A post-development dictionary., First. ed. Tulika Books, New Delhi.

Latouche, S., 2009. La Apuesta Por El Decrecimiento. ¿Cómo salir del imaginario dominante?, Primera. ed. Icaria, Barcelona.

Max-neef, M.A., 1991. Human scale development. Conception, application and further reflections. Apex Press, New York.

United Nations, 1948. Universal Declaration of Human Rights. General Assambly Resolution 217 A, France.

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PhD (c) en Eficiencia energética y Energías renovables.

CIRCE-Universidad de Zaragoza-España.

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