La artificialidad del derecho

El deseo de sobrevivir, de asegurar temporalmente la vida incitó al ser humano a inventar mediaciones para tal fin. Una de esas mediaciones para la convivencia fue el derecho.

La artificialidad del derecho
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Biografía de la Humanidad

Biografía de la HumanidadEn un ensayo reciente intitulado Biografía de la humanidad. Historia de la evolución de las culturas, el filósofo José Antonio Marina y el historiador Javier Rambaud (2018), sostienen que una de las cinco grandes motivaciones que le han movido al ser humano a crear instituciones y a mejorarlas en el tiempo, ha sido la de sobrevivir. Por extensión se podría decir que el ser humano inventó el derecho por esta misma motivación. Lo advirtió Rudolf Von Iherin (2011) al decir que la finalidad es la creadora de todo derecho. Esto es decir, la finalidad es la creadora y recreadora del derecho. Pero para Iherin esa finalidad tenía que ser algo práctico: la paz. En efecto, la paz es condición de posibilidad para la sobrevivencia. Para eso se inventó el derecho, para que los conflictos intersubjetivos de intereses se resuelvan de otro modo que no sea la guerra.

Sobrevivir, entonces, fue lo que motivó la creación del derecho. Este es su contenido primigenio. Por eso toda práctica del derecho debe referir en última instancia a este contenido de realidad. La voluntad de sobrevivir creó el derecho y debe recrearse continuamente. Recrear significa provocar que lo creado se amplíe, se ensanche, se cualifique. Así el derecho no debe aspirar a ningún paraje celestial ni descansar en morada de amo alguno. Porque es producto de una lucha política permanente. Debe hacerse pedestre y terrestre. Ensuciarse con los problemas humanos, tomar partido por la sobrevivencia, porque para eso fue creado. Lo cual requiere previamente reconocer su total artificialidad.

Al respecto, algunos  iusfilósofos así lo reconocen. Por un lado, Carlos Nino (1989), en la introducción a su célebre libro Ética y derechos humanos, afirmaba que los derechos son un invento del ser humano. Un artificio para solventar los problemas que supone la convivencia. Por otro lado, Luigi Ferrajoli (2016), sostiene que el derecho es un artificio. Una construcción humana. El resultado de nuestras elecciones, producto de nuestros intereses y deseos. Con lo anterior lo que queremos destacar es, en primer lugar, que el derecho es un artificio humano, un gran invento de la astucia de la inteligencia humana. Y en segundo término, que el derecho tiene como fin la sobrevivencia humana a través de la realización de algunos de los siguientes valores: paz, justicia, igualdad…

Vivir supone enfrentar y resolver problemas. Tanto es así que se ha dicho que son los problemas y la búsqueda de soluciones lo que constituye la historia humana (Marina y Rambaud, 2018). El deseo es la madre de todas las invenciones, decía Platón en La república. El deseo de sobrevivir, de asegurar temporalmente la vida incitó al ser humano a inventar mediaciones para tal fin. Una de esas mediaciones para la convivencia fue el derecho. La lucha del derecho es porque en la resolución de problemas intersubjetivos de intereses no nos matemos los unos a los otros. La paz, la justicia, la igualdad… que son los valores concretos que debe encarnar el derecho valen en la medida que contribuyen a afirmar la vida en comunidad, y debemos recrearlo de acuerdo a cada momento histórico. Por eso es tan importante pensar el derecho, examinarlo, ponerlo en cuestión permanentemente, para quitarlo su pureza y candidez, hacerlo pedestre y terrestre. Ponerlo al servicio del motivo que le dio origen.

Para llevar a cabo esta tarea, debemos empezar por reconocer la total artificialidad del derecho y de sus instituciones (Ferrajoli, 2016). Caso contrario cualquier intento de recreación sería imposible. Porque toda recreación del derecho requiere pensar, y pensar es fisurar sus fronteras, develar sus limitaciones, advertir sus contrariedades. En suma criticarlo. Pasar por el tamiz de la crítica sus conceptos y categorías, porque en ellos están ocultos los supuestos que nos hacen comprenderlo y practicarlo de una determinada manera y no de otra. ¿Desde dónde enunciar la crítica? Será materia de nuestra próxima entrada.

Referencias bibliográficas

Ferrajoli, Luigi (2016). “El futuro de la filosofía del derecho”.  DOXA, Cuadernos de Filosofía del Derecho, 39, pp. 255-263. Disponible en: http://www.cervantesvirtual.com/nd/ark:/59851/bmcvh7p0. Consultado el 20 de febrero de 2019.

Iherin, Rudolf (2011). El fin en el derecho. Granada: Comares.

Marina, José Antonio y Rambaud, Javier (2018). Biografía de la humanidad. Historia de la evolución de las culturas. Barcelona: Ariel.

Nino, Carlos (1989). Ética y derechos humanos. 2da. Ed. Buenos Aires: Astrea.