Juan de la Cosa

Los grandes olvidados nº 6

Uno de los grandes olvidados dentro de los conquistadores castellanos de los primeros 30 años ha sido Juan de la Cosa. No conquistó ninguna gran civilización americana, como si lo hizo Cortés o Pizarro, ni realizó ningún gran descubrimiento, como Vasco Núñez de Balboa. Sin embargo, nuestro protagonista fue una de las piezas claves del éxito que tuvo la conquista y colonización de América, sobre todo en los primeros 15 años de la misma. Sepamos más de él:

Juan de la Cosa (Santoña, Cantabria ¿1450-1460 ¿ – Tubarco,  28 de febrero 1510). Su importancia radica principalmente en que fue el autor del mapa de América más antiguo que se conserva, realizado en el Puerto de Santa María, su lugar de residencia, en el año 1500. En él, de la Cosa reflejó los resultados de los descubrimientos de Colón, Ojeda, Vasco da Gama, Cabral, Pinzón y Juan Caboto.

Fue capaz con enorme precisión de dibujar el continente americano acertando o suponiendo que ambas costas de América debían estar unidas y formaban un solo continente. Además, dibujó Cuba como una isla y no como un continente, como atestiguaba Colón, y fue el primero que dibujó acertadamente el contorno de la costa africana.

Todo en el origen de nuestro protagonista es oscuro, ya que no se sabe nada de sus primeros años de vida (que naciera en Santoña es solo la opción más plausible ya que al parecer vivió allí con su mujer y su hija) ni de su edad exacta. Nuestro protagonista aparece por primera vez en el año 1488 como espía al servicio de la corona castellana con el objetivo de recabar información sobre la expedición que acababa de realizar Bartolomé Díaz y que había conseguido doblar el Cabo de Buena Esperanza.

Juan de la Cosa participa en la primera expedición de Colón a América con su nao, que fue rebautizada como Santa María, con el cargo de Maestre. Como ya es bien conocido el suceso, esa nao encalla en las rocas de la costa de la isla de La Española en la madrugada del 24 al 25 de diciembre al dejar a un marinero joven e inexperto al mando de la nave mientras los marineros veteranos celebraban la Nochebuena. Según Bartolomé de Las Casas (supuestamente conociendo la situación a través de unas notas de Colón), Juan de La Cosa fue el culpable de la situación ya que estaba de guardia aquella noche.

Martes, 25 de diziembre, día de Navidad:
[…] Quiso Nuestro Señor que a las doze oras de la noche, como avían vista acostar y reposar el Almirante y vían que era calma muerta y la mar como en una escudilla, todos se acostaron a dormir, y quedó el governallo en la mano de aquel muchacho, y las aguas que corrían llevaron la nao sobre uno de aquellos bancos […] El moço […] dio bozes, a las quales salió el Almirante, y fue tan presto que aún ninguno avía sentido qu’estuviesen encallados. Luego, el maestre de la nao, cuya era la guardia, salió y díxoles el Almirante a él y a los otros que halasen el batel que traían por popa y tomasen un ancla y la echasen por popa, y él con otros muchos saltaron en el batel, y pensava el Almirante que hazían lo que les avía mandado. Ellos no curaron sino de huir a la caravela

Sin embargo, al volver la expedición a la Península, los Reyes Católicos compensan económicamente a de la Cosa por la pérdida de su barco y por su buen hacer como marinero, lo que hace pensar a los historiadores que realmente nuestro protagonista no tuvo nada que ver con el incidente de Navidad y que la intención de Colón en sus escritos era culpar a de la Cosa para que las culpas no recayeran sobre él.

Nuestro protagonista también se embarca en la segunda expedición de Colón (1493-1496) pero hay dudas según la documentación existente de si lo hizo como cartógrafo de la expedición o como simple marinero y en qué nave realizó el trayecto. Si se sabe con certeza que estuvo entre los firmantes del manifiesto que Colón le obligó a firmar a sus marineros tras realizar una expedición por las costas de Cuba en el que se afirmaba que Cuba no era una isla, como así pensaba Colón.

Expediciones de Colón.

En el año 1499 la Corona pone fin al monopolio que tenía Cristóbal Colón sobre las navegaciones al Nuevo Mundo y permite desde ese momento que otros marineros y empresarios  puedan organizar y ejecutar expediciones hacia América. A partir de entonces comienzan una serie de viajes sin la figura de Cristóbal Colón, denominados viajes menores, viajes de reconocimiento y rescate o también viajes andaluces, ya que todos los viajes se organizaron y partieron desde Andalucía, y además la mayoría de los marineros que participaron en ellas residían en Andalucía.

Nuestro protagonista participa en el primer viaje que se realiza a América que no estuvo capitaneado por Colón, sino por Alonso de Ojeda (Torrejoncillo del Rey, Cuenca-1468- Santo Domingo-1515), que participó en el segundo viaje de Colón, y en el que también participó Américo Vespucio (Florencia, 9 de marzo de 1454[]-Sevilla, 22 de febrero de 1512). La expedición partió de Cádiz el 18 de mayo de 1499. Tras solamente 25 días de viaje (el primer viaje de Colón tardó 33 días) se encontraban en el Golfo de Paria frente a la desembocadura del río Orinoco. Recorrieron minuciosamente la costa caribeña en dirección oeste. Volvieron en noviembre de ese año o en abril o mayo del año siguiente.

Rápidamente, de la Cosa se enrola en una nueva expedición hacia América, esta vez organizada por un notario sevillano, Rodrigo de Bastidas (Sevilla, 1445 – Santiago de Cuba 1527), que lo nombra Piloto Mayor de la expedición. Fue la primera expedición de Vasco Núñez de Balboa (Jerez de los Caballeros, actual provincia de Badajoz, ca. 1475 – Acla, actual Panamá, 15 de enero de 1519), que años después comandó una expedición que cruzando la inhóspita selva de Panamá encontraron el paso por tierra desde el Océano Atlántico hacia el Océano Pacífico.

La expedición de Bastidas parte de Cádiz en octubre del año 1500 con 2 barcos y recorrieron las costas caribeñas en dirección oeste. Descubrieron la desembocadura del río Magdalena y se adentraron en el Golfo de Uraba. Consiguieron encontrar grandes cantidades de oro, pero al tener las embarcaciones en mal estado se dirigieron hasta la Española donde fueron arrestados por el Gobernador Francisco de Bobadilla (Bobadilla, La Rioja, ca. 1448 – mar Caribe, 1502). Finalmente, la expedición regresa a la Península a finales del año 1502.

Nuestro protagonista fue ampliamente recompensado a su vuelta por la Reina Isabel, que le tenía en gran afecto como marinero, y mediante Real Cédula fechada el día 3 abril del año 1503 se le nombraba Alguacil Mayor de Urabá y además se le nombraba Oficial asalariado de la Casa de Contratación que se había inaugurado ese mismo año.

Al año siguiente, y tras un fallido intento de espionaje en Portugal al servicio de la corona castellana, ya que fue rápidamente capturado y se negoció su liberación, nuestro protagonista pudo por fin montar su primera expedición bajo su mando como Capitán General gracias a una Capitulación de la Corona con el objetivo de descubrir y vigilar las costa de Tierra firme (actuales Colombia y Venezuela). La expedición constaba de 4 naves y recorrió las costas entre la isla de Margarita y el golfo de Urará. En Cartagena de Indias encontró y socorrió al mercader sevillano Cristóbal Guerra y a sus hombres, con quienes sin embargo tuvo grandes conflictos. Sufrieron enorme penalidades tanto en Urabá como en Jamaica y al final se dirigieron hacia La Española. La expedición regresó a España en 1506 y de la Cosa fue nuevamente recompensado por la Corona con 50 mil maravedíes.

Al año siguiente, la Corona le encarga una nueva expedición, pero esta vez el objetivo no era explorar las costas de América, sino realizar una expedición de vigilancia entre las costas de Cádiz y el Cabo de San Vicente, zona que se había convertido en un lugar de tránsito de piratas que buscaban interceptar algún barco que llegaban de América. Recibió 100 mil maravedíes por el encargo.

En marzo de 1508 se realizó en Burgos una reunión, una especie de coloquio, con los 4 grandes marineros que estaban aún vivos, a petición del rey Fernando. Junto a Juan de la Cosa participaron Juan Díaz de Solís (Lebrija, España,[]​ o São Pedro de Solis, Portugal, ca[ . 1470 – Punta Gorda, actual Uruguay, 20 de enero de 1516), Américo Vespucio y Vicente Yáñez Pinzón (Palos de la Frontera, Huelva, ca. 1462 –  Sevilla, 1514). El objetivo principal de la reunión era planificar un proyecto de una expedición para encontrar un paso marítimo hacia Asia a través de las tierras ya descubiertas en el oeste. También en ese año la Corona confirmó a nuestro protagonista el cargo de Alguacil Mayor de Urabá otorgado 5 años antes, pero esta vez de manera hereditaria.

El siguiente fue el último viaje de nuestro protagonista. Se enroló en la expedición liderada por Alonso de Ojeda que partía hacia la nueva Gobernación de Nueva Andalucía (la parte este de Tierra firme, la oeste fue entregada a Diego de Nicuesa con el nombre de Veragua) que había sido otorgada al propio Ojeda. Juan de la Cosa recibió de la Corona el cargo de Teniente Gobernador además de una importante ayuda económica para instalarse definitivamente junto a su familia. La expedición partió de Santo Domingo el 10 de noviembre de 1509 con tres embarcaciones y aproximadamente 300 hombres.  Nuestro protagonista resolvió la disputa entre los dos nuevos Gobernadores (Ojeda y Nicuesa) sobre qué lugar exacto del Golfo de Urabá sería el límite de sus respectivas gobernaciones, señalando el río Atrato como la frontera entre Veragua y Nueva Andalucía.

Los problemas que llevaron a la muerte de nuestro protagonista comenzaron cuando la expedición llegó en diciembre a la Bahía de Calamar. Juan de la Cosa le dijo a Ojeda que los indios que residían en esa bahía eran muy belicosos y por tanto era muy peligroso desembarcar allí, ya que los indios utilizaban flechas envenenadas.

Ojeda finalmente desembarcó en la bahía y poco después toda la expedición se vio envuelta en un combate con indígenas que se saldó con victoria española, lo que incitó a Ojeda a adentrarse en la selva, persiguiendo a los indígenas en su huida hasta el poblado de Turbaco. Al llegar allí, los hombres de Ojeda se vieron envueltos en una emboscada de los indios y de los casi 300 hombres solo Ojeda y un joven soldado, Francisco Pizarro, lograron sobrevivir.

Algunas crónicas afirman que cuando hallaron el cadáver de nuestro protagonista parecía un erizo lleno de flechas; otras dicen por el contrario que el cuerpo había sido devorado por los indios, pero sin duda fue una muerte horrible para uno de los principales personajes de la conquista y colonización española en América.

Mapamundi diseñado por Juan de la Cosa

La viuda de Juan de La Cosa recibió 45 mil maravedís como compensación por la muerte de su marido así como todos los indígenas que tenía en posesión su marido. Se desconoce por completo que ocurrió con el hijo que tenían, ya que no heredó el título de Alguacil Mayor de Urabá, como era costumbre en la época.

En los siguientes enlaces podemos observar varios documentales sobre nuestro protagonista.

En la próxima entrada continuaremos con el serial de conquista y colonización española en Norteamérica introduciendo las dos próximas entradas, que versarán sobre las expediciones de los años 1517 y 1518 comandadas por Francisco Hernández de Córdoba y por Juan de Grijalba, respectivamente.

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Autor

Master en archivística por la UNED. Licenciado en Historia por la Universidad de Cádiz.

Especialista en Paleografia y Diplomática.